Gimai V4 pt1


Asamura Yuuta.

La chica había cortado su larga cabellera.

En una novela romántica, una situación como esta sería catalogada como un acontecimiento drástico, pero, en realidad— no había nada por lo cual escandalizarse o sorprenderse. Quizá se debía al calor. Quizá era lo suficientemente incómodo como para seguir tolerándolo. Quizá se debía a que la persona en cuestión quería un cambio de aspecto. Considerando todas estas situaciones como posibles causas por las cuales una chica cortaría su pelo, entonces no tendría sentido considerar esto como resultado de un gran cambio en el estado de ánimo o mentalidad de una persona. Dichas sospechas incluso podrían ser catalogadas como groseras. Por lo tanto, uno debería simplemente aceptarlo como un acontecimiento más y acostumbrarse al nuevo corte.

En cuanto a mí, Asamura Yuuta, esa sería la reacción esperada; es decir, reconocer dicho acontecimiento como algo perfectamente ordinario y rutinario. Naturalmente, debido a que no habíamos sido hermanastros durante mucho tiempo, yo no era capaz de decir esto con gran confianza. Esta era una de aquellas ocasiones en las que me encantaría pedir consejo a todos los hermanastros mayores en el mundo.

Pero, antes de eso, nunca habría imaginado que mi viejo, quien ya había pasado sus cuarentas— traería a casa a una hermosa señora mayor que solía atenderle en un bar que él frecuentaba. Ni tampoco había esperado que se casara con ella. Cuando me enteré de esta decisión, las primeras emociones que experimenté no fueron felicidad y alegría, sino ansiedad y preocupación.

¿Estará todo bien? ¿Y si sólo está jugando con él? Estos pensamientos me mantenían despierto por la noche. Yo había atestiguado en persona el divorcio entre él y mi madre biológica, por lo cual nunca he tenido grandes expectativas en las mujeres en general. Discusiones que duraban noches enteras, miradas distantes y desinteresadas hacia su esposo e hijo, infidelidades sin sentir el menor remordimiento… Debido a que fui criado en un entorno en el cual el abandono podría ser considerado un pequeño descanso del terror, no pude evitar sentirme aliviado cuando me enteré sobre el divorcio.

Mi modelo de mujer era mi propia madre. Ella siempre actuaba como si fuera alguien sumamente importante que siempre tenía la razón —tanto en sus acciones como en sus acusaciones—, imponiéndonos sus expectativas a mi viejo y a mí, sólo para mostrarse altanera y decepcionada cuando no podíamos cumplirlas. En mi opinión, ella era bastante desagradable. Debido a esto, cuando mi nueva hermanastra me compartió su respectiva opinión, no pude evitar sentirme aliviado.

«No tendré grandes expectativas de ti, así que quiero que hagas lo mismo conmigo».

Estas palabras sonaban como un genuino deseo de tener una relación humana honesta y leal. No le exigiría nada a la persona con la que ella viviría a partir de ese momento, pero tampoco se reprimiría más de lo necesario. En resumen, nos ajustaríamos el uno al otro. Una relación en la que ambos podríamos ser honestos el uno con el otro era algo que yo aceptaba con gratitud. Esa es la clase de persona que Ayase Saki es.

Las cosas deberían funcionar de esa manera para que ambos podamos convertirnos en la clase de hermanastros que mi viejo y Akiko-san quieren que seamos. Así es como realmente me sentía. Sin embargo, había una diferencia significativa. No estaba dispuesto a luchar contra la inmensa presión que las personas traían consigo cuando se acercaban a mí. En su lugar, decidía asimilarla y dejar de lado el tema. Cuando se trata de la mayoría de quejas y objeciones de otras personas, no suelo desafiarlas.

Sin embargo, Ayase-san es distinta a mí. Ella se negaba a ser moldeada por las miradas de las personas a su alrededor. Además, era lo suficientemente fuerte como para aplastar a cualquiera que se atreviese a categorizarla basándose en estereotipos. Para poder convertirse en una persona que podía ser independiente sólo con su propia fuerza, ella estudió mucho para mejorar sus calificaciones, siempre alcanzando las mejores calificaciones en cada examen. Además, cuidaba su apariencia lo suficiente como para que cualquier transeúnte la considerara hermosa.

«Para mí, mi apariencia es un arma».

Brillantes aretes en sus orejas, una resplandeciente cabellera dorada que brillaba como el sol; aun así, Ayase-san luchaba. Al atestiguar su lucha diaria en primera fila, eventualmente comencé a sentir curiosidad por ella, así también como afecto.

Entonces, a fines de agosto, aproximadamente tres meses después de que comenzamos a vivir juntos, Ayase-san cortó su pelo. Eso, por sí mismo, muy probablemente no era una prueba excepcional. Sólo en los dramas y las novelas una mujer se cortaba el pelo por una razón en particular. Sin embargo, un mes después de eso, se presentó otro cambio.

—He vuelto, Ayase-san.

—Bienvenido, Asamura-kun.

——Las ocasiones en las que pudimos tener esta misma y exacta conversación disminuyeron drásticamente.

***

Ya había llegado el otoño. Al abrir la puerta de nuestro apartamento, anuncié mi regreso de mi trabajo a tiempo parcial en voz baja. Recorrí el tenuemente iluminado pasillo y entré a la sala de estar. Estaba vacía. Debido a que mi viejo era un asalariado, él ya estaba dormido a esa hora; y, debido a que Akiko-san trabajaba por las noches, ella tampoco estaba en casa. Solamente Ayase-san podría estar despierta en este momento, pero lo más probable era que estuviese estudiando, o ya durmiendo, considerando que no hubo respuesta alguna. En cambio, observé la cena colocada en el comedor, envuelta en plástico.

—Oh, filete de hamburguesa.

En una pequeña nota junto al plato estaba escrito «Por favor, calienta esto en el microondas». El arroz aún estaba en la arrocera, y la sopa de miso en su olla. Encontré un poco de ensalada en el refrigerador. Era lo mismo de siempre, y como ya me había acostumbrado a este procedimiento durante las últimas semanas, calenté la cena y me senté en la mesa. —Es hora de comer.

Corté el filete de hamburguesa por la mitad con ayuda de mis palillos, y el queso del interior comenzó a escurrir.

—Qué bien, relleno de queso.

Las habilidades culinarias de Ayase-san continuaron mejorando conforme el paso de los días y, debido a que yo sólo estaba acostumbrado a los filetes de hamburguesas comprados en tiendas o restaurantes, lo que Ayase-san había preparado para mí me parecía cuasi mágico. Aunque, si se lo hubiera dicho, ella probablemente sólo se habría limitado a restarle importancia, asegurando que «No es nada especial».

Instintivamente volteé la mirada hacia la habitación de Ayase-san. Todavía es un poco pronto para los exámenes de mitad de semestre, pero últimamente siempre parece que está estudiando cuando llego a casa. En los últimos días apenas y hemos tenido oportunidad de comer juntos. Ella todavía trabaja a tiempo parcial en la misma librería que yo, pero —gracias a muchos cambios de turno— tampoco nos vemos allí con frecuencia.

Me pregunto si me está evitando. Sacudí la cabeza, olvidándome de esa idea mía. No había manera en que eso fuera real. Siempre que coincidimos, ella me trata igual que siempre; Y, debido a que ambos estamos en preparatoria, no hay razón para que un par de hermanastros estén juntos todo el tiempo. Y, sin embargo, el filete de hamburguesa recalentado que estaba frente a mí se volvió a sentir frío.

—Conque «Nii-san», ¿eh?

Desde aquel día, Ayase-san no se ha referido a mí de ninguna otra manera distinta a esa.

3 de septiembre (jueves)-Asamura Yuuta.

Durante el último módulo del día, nuestro profesor repartió la tarea al final de la clase.

—Muy bien, asegúrense de rellenar la hoja y entregársela al representante de la clase antes del jueves de la próxima semana.

Estas fueron las últimas palabras del profesor y, en el instante en que cerró la puerta desde el otro lado del aula, toda la clase estalló en ruido instantáneamente. A pesar de que la mayoría usualmente tomaba sus mochilas y salían del aula, todos mis compañeros permanecieron sentados.

—Oye, ¿qué hay de ti?

—¿Qué vas a escribir?

Este tipo de voces llenaban la habitación. Mientras algunos recibían consejos de quienes les rodeaban, otros simplemente observaban al papel que estaba frente a ellos. Cada uno de ellos tenía su propia manera para afrontar la situación, pero todos se lo estaban tomando en serio. Después de todo, el papel que habíamos recibido nos preguntaba sobre nuestros planes futuros después de graduarnos. Nuestras reuniones entre padres y maestros tomarán lugar a fin de mes. En otras palabras, el cuestionario de aspiraciones de cursos futuros se considera parte de nuestra formación académica, y los maestros lo discutirán con nosotros y nuestros padres presentes.

—Supongo que ya es esa época del año otra vez.

Jugueteé con el formato impreso que tenía en mi mano y le hablé a la persona que estaba frente a mí, quien resultó ser mi buen amigo Maru Tomokazu.

—Ahora somos estudiantes de segundo año. La gravedad de esta situación es completamente distinta a como solía ser antes. Pero, a juzgar por tu comentario, tú tampoco te has decidido por completo, ¿cierto? —Maru se dio la vuelta con el ceño fruncido.

—¿«Tampoco»? ¿Tú también, Maru?

—¿Por qué pareces tan sorprendido?

—Quiero decir, simplemente esperaba que siguieras el camino del béisbol.

El club de béisbol de nuestra escuela es bastante fuerte. Y él ha sido un receptor regular desde hace dos años. Puede que ganen en Kōshien y que él se convierta en un jugador profesional. Puede que las cosas no resulten exactamente de esa manera, pero, teniendo en cuenta su habilidad en dicho deporte— podía verlo eligiendo un futuro relacionado a eso.

—Sí, tienes toda la razón.

—¿Qué? Entonces, ¿por qué pones una expresión como si te acabaras de tragar un insecto?

—Un insecto, ¿eh? Nunca he comido uno, así que no podría asegurarte nada.

—No creo que muchas personas lo hayan hecho. Bueno, debido a que es una expresión, probablemente muchas personas lo hayan hecho, pero más allá de eso…

—Oye, Asamura, inclusive tú deberías ser capaz de entender que formar parte del club de béisbol no tiene una correlación inmediata con que mi trabajo futuro esté relacionado con el deporte, ¿no? Naturalmente, me preocuparía por ello. Y, además, hay algo que estás malinterpretando.

—¿Qué?

—No me preocupan mis planes a futuro ni nada por el estilo. Estoy más preocupado por la reunión entre padres y maestros a fin de mes. Sin mencionar que durarán dos semanas enteras. ¿Qué crees que sucederá como resultado de eso?

—No estoy muy seguro al respecto.

Observé el formato impreso que sujetaba con mis manos. Había unas cuantas líneas de información junto a la línea que preguntaba nuestros planes futuros. Según ellas, las clases serán más cortas durante esas dos semanas y también terminarán por la tarde.

—Parece que las clases de la tarde serán reemplazadas por las reuniones.

—Asamura, esto significa que el entrenamiento de nuestro club será más largo.

Cuando escuché ese comentario de Maru, finalmente pude comprender a lo que se refería. Aún así, me sorprendí. A pesar de su entusiasmo por el deporte, supongo que ni siquiera él querría tener entrenamientos interminables.

—Por supuesto que quiero que eso suceda. Acepto cualquier práctica adicional que pueda tener.

—¿¿¿Hmmm???

—Sin embargo, algunos miembros del club estarán ausentes durante las reuniones entre padres y maestros, ¿cierto? En consecuencia, habrá ciertas clases de entrenamientos que no podremos realizar. En otras palabras, el entrenamiento será mucho más simple que antes, haciéndolo menos útil y satisfactorio, dijo Maru. —Me gusta practicar, pero quiero hacerlo eficientemente teniendo en cuenta la cantidad de tiempo disponible.

Esa fue una respuesta muy propia de Maru, quien disfrutaba pasar el tiempo jugando videojuegos. Ese comentario me hizo verlo como a un lunático de la eficiencia.

—Asamura, la eficiencia no es lo único atractivo cuando se trata de juegos.

—Culpa mía por utilizar juegos como ejemplo —Junté ambas manos, haciendo un gesto de disculpa.

Un maestro en su oficio es exigente con su trabajo, supongo. Tengo que ser más cuidadoso.

—Por cierto, ¿tu padre vendrá a esta reunión? ¿O será tu nueva mamá quien venga este año?

—¿Eh? Esa pregunta me hizo darme cuenta de que ya no estaba sólo en casa con papá, y que Akiko- san probablemente también participaría en la reunión entre padres y maestros. Pero aun así…

—Mi viejo vino el año pasado, así que creo que será igual en este.

Cuando dije esto, mi mente de desvió hacia Ayase-san. Me preguntaba si Akiko-san vendría con ella.

***

Al entrar septiembre, el color del cielo cambió ligeramente. El resplandor del sol seguía siendo tan fuerte como de costumbre, pero el cielo ya no era tan claro como en verano. Estaba más opaco y grisáceo, como si lo observaras a través de una o dos capas de cristal. Estos pensamientos llegaron a mi mente mientras me ascendía al piso de mi apartamento. El elevador se detuvo, pero me tomó un momento comenzar a caminar. Todo se debía al formato impreso que guardaba en mi mochila. En lugar de estar preocupado por mis planes para el futuro, toda mi atención estaba enfocada en la idea de que tenía una nueva madre. Mi viejo no solía intervenir en cuanto a mis planes futuros, así que nunca expresó ninguna preocupación.

Me pregunto cómo se sentirá Akiko-san al respecto. Abrí la puerta, anunciando mi llegada, y me dirigí hacia la sala de estar. Mi suposición al ver los zapatos en la entrada fue correcta, pues encontré tanto a Ayase-san como a Akiko-san sentadas a la mesa. Akiko-san parecía estar lista para irse en cualquier momento, pues ya había terminado de maquillarse.

—Bienvenido a casa, Nii-san. Ayase-san me vio entrar, saludándome mientras alzaba la mirada.

—… He vuelto, Ayase-san. Respondí, esperando que ella no notase mi incómoda pausa al hablar.

Ha pasado cerca de un mes desde que comenzó a llamarme así. Sin embargo, todavía no me atrevía a llamarla «Saki».

—¿De qué estaban hablando…? Ah.

—También te dieron uno, ¿cierto? El cuestionario de aspiraciones futuras.

Noté que sobre la mesa había un papel, el cual era una el mismo que el documento que yo tenía guardado en mi mochila. Un papel que especificaba los detalles de la temporada de reuniones entre padres y maestros. Ellas probablemente estaban decidiendo qué día sería el mejor para participar.

—Justo a tiempo— dijo Akiko-san, observándome.

—¿Sí?

—Hablé con Taichi-san respecto a cómo deberíamos manejar tu reunión entre padres y maestros.

—¿La mía?

—Sí. El problema es que… Taichi-san está muy ocupado por el momento. Él le mencionó a Akiko-san que le habían asignado un proyecto importante en el trabajo, por lo que tenía problemas para tomarse hasta medio día libre del trabajo. Para ser honesto, no tenía ni idea de eso. Mi viejo raramente habla sobre su trabajo cuando está en casa. Dicho eso, parecía que él todavía estaba intentando hacerse de un espacio en cualquier otro día, pero su carga de trabajo era simplemente excesiva, así que hasta medio día libre era demasiado pedir. Me había estado preguntando por qué últimamente él se veía tan exhausto. Eso lo explica.

Como resultado, Akiko-san se ofreció a acompañarme a la reunión entre padres y maestros en lugar de mi viejo. Es exactamente tal y como Maru lo predijo. ¿No será alguna clase de vidente? Bueno, bromas aparte, en realidad sí hay un gran problema conque Akiko-san me acompañe a la reunión entre padres y maestros.

—Ustedes nunca le dijeron a nadie en la escuela que son hermanastros, ¿cierto? Taichi-san me dijo que no quería presionarlos con eso en absoluto, y yo estuve de acuerdo con ello.

Ambos ocultábamos el hecho de que éramos hermanastros para que no se propagara ningún rumor extraño. Incluso acordamos no cambiar nuestros apellidos sino hasta graduarnos. Sin embargo, si los demás estudiantes descubrieran que Ayase-san y yo tenemos la misma mamá, eventualmente concluirán que estamos relacionados de alguna manera. Por supuesto, la mayoría de los estudiantes ya se habrán marchado cuando la reunión comience, por lo cual no deberíamos preocuparnos tanto por eso, o eso uno podría pensar, pero Akiko-san era cautelosa en ese aspecto.

—Así que eso es lo que ocurrió…

—Es por eso que estaba pensando en ir a las reuniones entre padres y maestros en dos días distintos.

—¡¿Eh?!

Tanto Ayase-san como yo expresamos nuestra sorpresa al mismo tiempo. Asistir a las reuniones en dos días distintos significaría…

—¿Planeas ir dos veces a nuestra escuela?

—Quiero decir, es mucho más seguro que celebras ambas reuniones en el mismo día, ¿no? —Dijo, pidiendo nuestras opiniones ¿Qué opinan?

—… ¿Estás segura?

—¿Eh?

—Bueno… mi viejo no es el único que está ocupado, ¿cierto? Tú trabajas por las noches en el bar, ¿no sería excesivo que fueras a nuestra escuela durante el día?

Las jornadas de Akiko-san solían ser desde el atardecer hasta altas horas de la noche y, debido a que ella tenía que limpiar y preparar los platos para el día siguiente, ella usualmente llegaba a casa por las mañanas y dormía hasta el atardecer. Aunque ella intenta sincronizar su hora de despertar con las de nosotros durante los fines de semana o en sus días libres, ella generalmente es una persona nocturna. Creo que sería bastante duro para ella hacerla ir a nuestra escuela durante la tarde, y mucho más hacerla ir dos veces: una vez para mi reunión y otra para la reunión de Ayase-san. Sin mencionar que ella tendrá que tomarse más tiempo libre. Sin embargo, Akiko-san ignoró mis temores con una sonrisa y habló con gentileza.

—Está bien~

—No, pero…

—Ah… lo lamento, Yuuta-kun, pero realmente tengo que irme ahora.

Ella observó al reloj que colgaba en la pared y rápidamente agarró su bolso, el cual estaba sobre la mesa, para luego correr hacia la entrada. Después de medio ponerse sus tacones, ella dio un pisotón en el suelo con cada tacón, ajustándolos adecuadamente. Después de eso, giró el picaporte y me volteó a verme.

—Continuaremos después con esta conversación. Piénsalo bien hasta entonces, ¿okay?

—Ah, sí.

—¡Nos vemos! Se despidió con una voz enérgica y salió corriendo por la puerta muy avergonzada — ¡A este ritmo voy a llegar tarde!

—¿Realmente debería correr en esa condición?

—No me preguntes a mí. Sólo espero que no se tropiece.

—¿Oh? ¿También te vas, Ayase-san?

Cuando me di la vuelta, vi que Ayase-san también se había puesto de pie. Ella tenía un bolso deportivo colgando en su hombro.

—Es hora de mi jornada.

—Bien. Cuídate.

—Lo haré. Nos vemos, Nii-san.

Ayase-san pasó frente a mí muy de cerca. Su pelo se balanceaba delicadamente con cada paso que daba. Después de eso, escuché el sonido de la puerta principal cerrándose. Hoy no tenía que trabajar. Los días en los que Ayase-san y yo compartíamos jornada ahora se sentían como un pasado distante.

Después de dejar mi mochila en mi habitación, me senté en la sala de estar. Me sorprendió el suspiró que solté inconscientemente. Me pregunto cuál es el problema. ¿Por qué estoy tan decepcionado? Aunque, por alguna razón, me sentía aliviado ahora que estaba solo.

—Nii-san. Me cuesta respirar cada vez que ella me llama así cuando está cerca. ¿Cómo debería llamar a estos sentimientos míos? Esa es una pregunta retórica. Yo ya sé lo que son.

*** —Muy bien. Me pregunto si quedó algo de comer…

Llegó la noche. Me sentía como si me hubieran crecido raíces en el sofá, pero me levanté y abrí el refrigerador. Encontré algunos vegetales, pero no había carne o pescado a la vista. Maldición, debí haber ido primero de compras. Desde que comenzó septiembre, y el número de jornadas en las que Ayase-san y yo coincidíamos disminuyó, el trabajo en la cocina y el uso de ingredientes cambió drásticamente. Tristemente, yo no era lo suficientemente hikikomori como para obligar a Ayase-san a cocinar para mí después de que ella volviera a tarde a casa por el trabajo. Por lo tanto, ambos acordamos que yo prepararía la cena si Ayase-san tenía que trabajar, y viceversa.

Dicho eso, lo que estoy preparando apenas y podría considerarse «comida decente». ¡Ring! Mi teléfono, que estaba sobre la mesa, me notificó sobre un nuevo mensaje en LINE. El principio del mensaje apareció por un segundo en la pantalla de bloqueo y pude leerlo antes de que la pantalla se pusiera negra de nuevo. Era un mensaje de mi viejo, diciendo que cenaría fuera ya que llegaría tarde a casa. Realmente parece estar ocupado.

Bueno, eso solamente significa que debo preparar menos comida para la cena. En la arrocera aún hay un poco del arroz que Akiko-san preparó, así que sólo tengo que preparar las guarniciones.

—Supongo que será sopa de miso.

Lo más eficiente sería preparar la mejor comida posible con la menor cantidad de ingredientes en el menor tiempo posible. Ayase-san usualmente prepara sopa de miso usando un caldo como base, así que haré lo mismo. Llené la olla con agua, le puse trozos de alga del tamaño de la palma de la mano y lo dejé reposar por treinta minutos. Mientras tanto, debería decidir qué más preparar. Volví a observar dentro del refrigerador…

—Huevos… ¿Eso es todo?

Se me ocurrieron varias recetas basadas en huevos. Dicho eso, no bastaba con dichos huevos para preparar cualquiera de esas recetas. Mis habilidades no se equiparaban a las requeridas por la receta que quería preparar. El único platillo a base de huevos que podía preparar era…

—¿Huevos fritos?

Quizá también huevos hervidos. Sí, prefiero los huevos fritos. Saqué dos huevos del refrigerador y los puse en un plato. Un día, en el pasado, puse unos huevos directamente sobre la mesa, por lo cual rodaron y se rompieron. Desde entonces, me he estado asegurando de que no se repita dicho error. También saqué algunos vegetales, los corté en trozos grandes y los metí en un contenedor resistente al calor, añadí agua y los tapé. Los metí en el microondas y esperé unos tres minutos. Siempre podía cocinarlos un poco más si el tiempo no era suficiente. Debido a que sería muy desagradable comerlos si estuvieran muy duros, los pinchaba con mis palillos. Si eran flexibles, entonces estaban perfectamente cocidos.

Los saqué del microondas y los puse en un plato grande. Aún puedo dividirlos más tarde, y el aderezo puede ser añadido a la hora de comer. Lo importante aquí es que continue con la sopa de miso. Encendí el calentador de inducción. Saqué un poco de katsuobushi de una bolsa que había encontrado. —La bolsa era tan grande que podía ocultar mi cara en ella— Y lo añadí a las algas que hervían dentro de la olla. Esto debería bastar para el caldo base. Mientras eso se cocina, yo debería…

—Ah, ni siquiera preparé ninguna guarnición.

Este era un claro error en mi orden de preparación. Sin embargo, ya había memorizado una contramedida para este percance. Mi salvador era un objeto que saqué del refrigerador… ¡Sí, cebollas picadas congeladas! La voz de doraemon vino a mi mente. Supongo que estar tan solo durante tanto tiempo me está haciendo enloquecer y me hace idear monólogos como ese. Bueno, no hay problema siempre y cuando permanezcan únicamente en mi mente. Ayase-san mencionó que quería independizarse después de graduarse de la preparatoria. Me pregunto si también tendrá monólogos como este cuando llegue el momento.

Hablando de Ayase-san, saqué del contenedor plástico las cebollas que Ayase-san había picado con anterioridad. Sin natto ni nada frito, hoy será algo más simple.

—Ya debería estar listo.

Removí alguno de los ingredientes de la olla. Con esto, la base de la sopa estaba lista. Después de incorporar las cebollas, la dejé hervir. Bajé la intensidad de la llama y añadí el miso. Ahora tenía que cuidar que no se quemara. Apagué el interruptor y ahora la sopa de miso también estaba lista. Todo lo que faltaba eran los huevos fritos. Mientras los freía, me di cuenta de que se había formado un poco de sudor en mi cara.

Era algo inevitable ya que eran principios de septiembre. Había calor y humedad en el exterior y heme yo aquí, cocinando en una estufa. Encendí el aire acondicionado. Con eso, una porción de huevos fritos para dos personas también estaba lista. Hoy todo ha salido bastante bien. Después de eso, terminé el huevo frito de Ayase-san, haciendo lo mismo con la ensalada de vegetales hervidos.

Debido a que ella llegaría pronto a casa, podría esperarla, pero por alguna razón no quería encontrármela. Mantener una pequeña distancia entre nosotros será lo mejor por el momento. De esa manera, estos sentimientos que tengo podrán calmarse un poco. En cuanto a la nota que iba a dejar junto a la comida… Me preguntaba qué debería escribir, sin poder decidirme. De hecho, incluso mientras cocinaba, no pude dejar de pensar en la reunión entre padres y maestros.

Ni siquiera darme cuenta de que mi viejo estaba ocupado en el trabajo me hizo sentir culpable o patético, pero ¿realmente podríamos poner una carga tan grande sobre Akiko-san sólo para que Ayase-san y yo estuviéramos en paz en la escuela? Por supuesto, esta no era una decisión únicamente mía. Tenía que consultarlo con Ayase-san. Así que decidí esperar a que llegara a casa.

***

Para ser honesto, es debatible si es algo bueno pasar horas frente al teléfono. Estuve leyendo algunos e-books que tenía pendientes y, justo cuando terminé el segundo, escuché el sonido de la puerta abriéndose, seguido por un silencioso «He vuelto». Tenía que ser Ayase-san. Probablemente pensó en que mi viejo y yo podríamos estar dormidos, así que decidió hablar en voz baja. Bueno, mi viejo tenía que hacer horas extras, así que aún no había vuelto. Cuando Ayase-san entró a la sala de estar, parecía estar muy sorprendida.

—¿Aún no has cenado?

—No, aún no. ¿Quieres cenar? ¿Te parece si cenamos juntos? Ha pasado un tiempo.

Ayase-san asintió.

—Llegas justo a tiempo. De hecho, hay algo que quiero conversar contigo…

Tanto Ayase-san como yo estuvimos callados un momento, sólo para terminar hablando a la vez.

—Respecto a la reunión entre padres y maestros…

—Hablemos sobre eso mientras comemos, ¿okay?

—Entendido. Déjame poner mis cosas en mi habitación.

Mientras Ayase-san se estaba cambiando, yo calenté la sopa de miso, los huevos fritos y puse la mesa. Después de que nos sentáramos, ambos comenzamos a comer con nuestros palillos. Para ser honesto, desde que comencé a cocinar, esto es lo que más me inquieta. No puedo evitar ver a la otra persona dar su primer bocado antes de que yo pueda siquiera probar la comida.

—Mm. Delicioso— dijo Ayase-san, mientras mordía el huevo frito.

—Me alegra escucharlo.

—También se ve muy apetecible. Has mejorado mucho. ¿Dejaste el mío a blando a propósito?

—Pensé que te resultaría más fácil de comer.

Tanto a Ayase-san como a Akiko-san les gustaban los huevos fritos sazonados con sal y pimienta, pero mi viejo y yo preferíamos la salsa de soya. Después de darnos cuenta de las diferencias entre gustos, dejamos que fuera la persona en cuestión quien sazonara a su gusto, por lo cual nuestro centro de mesa se convirtió en una barra de distintos sazonadores. Teniendo eso en cuenta, en primer lugar, decidí no sazonar los huevos fritos mientras se cocían.

Eso resolvía el problema del sazonado, pero los gustos a la hora de comer son incluso más complicados. Después de observar durante un tiempo a Ayase-san y sus hábitos al comer, me di cuenta de que ella claramente prefería que las yemas estuvieran blandas. Cuando estaban bien cocidas, las comía acompañadas de miso o de cualquier otra sopa. Fue ahí cuando lo noté. Debido a que mi viejo y yo comemos los huevos fritos con salsa de soya, no importa que la yema esté bien cocida; pero, si se come un huevo frito con la yema bien cocida y sazonado con sal y pimienta, entonces la boca podría llegar a resecarse.

—Tú sí que estás atento a los detalles.

—Y eso que ni siquiera presté atención a lo que aún teníamos en el refrigerador, por lo que no puedo evitar sentirme mal. Si me hubiese dado cuenta de que estaba prácticamente vacío, entonces habría ido a comprar de camino a casa. Así que sólo pude usar cebollas verdes.

—Ah, eso no te lo había mencionado.

—No, es mi culpa por no revisar. Incluso aunque sabía que hoy tenías que trabajar.

—Pero yo debí haberte…

—No, yo no…

Nos miramos mutuamente, esbozando sonrisas irónicas. —Así que, respecto a la reunión entre padres y maestros… —Saqué a relucir el tema principal de esta conversación— Si las personas descubren que somos hermanos, habrá muchos inconvenientes… Pero eso es sólo por nuestra propia conveniencia, nada más.

Ayase-san asintió. Yo continué.

—Por eso no me parece bien ponerle una carga todavía mayor a Akiko-san. Me sentiría mal robándole tiempo en dos días distintos.

—Yo también estuve pensando en lo egoísta que eso sería.

—Personalmente, a mí no me importa si las personas descubren que somos hermanos, pero este no es sólo mi problema.

Ayase-san asintió nuevamente.

—Por eso quería discutir el tema contigo.

—Lo mismo digo. No es algo que yo pueda decidir únicamente por mi cuenta. Pero también he visto a mamá trabajar tan duro hasta el punto de casi colapsar.

Así que esa es…

—Entonces esa es incluso una razón más para no hacerlo. No quiero que mi viejo o que Akiko-san se obliguen a hacer algo por nuestro egoísmo.

—Muy bien, está decidido— Dijo Ayase-san, y yo asentí en mutuo acuerdo.

Una vez más, me di cuenta de que la manera en que pensamos en las cosas es extrañamente similar, en especial en ocasiones como estas.

—Si mi viejo está realmente tan ocupado, entonces hagamos que los dos vayan a las reuniones en el mismo día. Eso le ahorrará a Akiko-san un viaje a la escuela.

—Concuerdo. Por no mencionar que… —Ayase-san murmuró— No es sólo porque ella está ocupada. Quiero que ambos tengamos una reunión conjunta entre padres y maestros, a la que mamá pueda asistir una vez.

Su voz estaba terriblemente tranquila, haciendo que me cuestionara si ella realmente quería que yo escuchara esto o si esas palabras simplemente habían escapado de su boca.

—Okay, entonces se lo haré saber a mamá.

—Hazle saber que me siento igual que tú al respecto.

—Entendido.

Ambos habíamos terminado de comer justo cuando nuestra conversación terminó. Ayase-san sujetó su vajilla y estuvo a punto de ponerse de pie cuando la detuve.

—Estoy seguro de que debes estar exhausta por tu jornada, así que déjame encargarme de eso.

—Entonces hagámoslo juntos— dijo Ayase-san, con una sonrisa. ¿Hacía cuanto que no nos parábamos uno junto al otro mientras lavábamos los platos? Lavábamos los platos mientras sosteníamos una conversación vaga y sin sentido. Debido a que no habíamos utilizado demasiado esa vajilla, quizá ni siquiera había necesidad de hacerlo, pero simplemente quería hacerlo. ¿Podría ser que Ayase-san se sintiera igual?

Hablamos sobre cosas que habían ocurrido en la escuela, sobre libros que habíamos leído recientemente y vídeos divertidos que habíamos visto en Internet. Terminamos rápidamente de lavar las vajillas. Después de que Ayase-san terminó de lavar cuidadosamente el último plato, ella regresó inmediatamente a su habitación. Este dichoso momento solo duró por un breve instante.

—Pero esto está bien.

En este vasto mundo, seguramente hay hermanos que terminan distanciados por las más pequeñas nimiedades. Debería considerarme afortunado por ser capaz de hacer quehaceres junto a ella de esta manera. Debería estar satisfecho con esto… O al menos eso me repetía.

Cuando nuestros padres decidieron casarse nuevamente, seguramente debieron haber considerado nuestros sentimientos, preocupándose por qué tan bien podrían llevarse un par de estudiantes de preparatoria del sexo opuesto viviendo juntos. Apuesto a que mi viejo y Akiko-san querían que nos lleváramos bien. No me atrevería a traicionar sus esperanzas y deseos. Es por eso que debo reprimir estos sentimientos míos, ocultarlos bien y encerrarlos para que nunca puedan salir. Después de todo, Ayase-san es mi hermanastra.

3 de septiembre (jueves)–Ayase Saki.

El timbre sonó, indicando el final de las clases del día. Tomé mi bolso y estaba a punto de salir del aula…

—¡Saki!

Una voz me llamó, haciendo que me detuviera. Sin embargo, no volteé, simplemente dejé escapar un suspiro. Puedo identificar a alguien solo por su voz y sabía que esto ocurriría — que me detuviera de esta manera, pero no pasa nada, supongo.

—¿Qué?

—¡Cielos! ¡No me ignores!

—No te estaba ignorando. Me detuve cuando me lo pediste. ¿Qué ocurre?

—¡Qué cruel! No hay necesidad de apresurar las cosas. ¡Te lo juro, los jóvenes de hoy en día siempre tienen prisa! —Maaya se cruzó de brazos, pero el hecho de que ella sea una chica de preparatoria hace que ese argumento suene inválido.

Maaya. Narasaka Maaya— es prácticamente la única buena amiga que tengo en la escuela.

—Correcto. ¿Qué querías?

Pude ver a varios otros compañeros reuniéndose detrás de Maaya. Generalmente, ni siquiera me molesto en recordar los nombres y las caras de los compañeros en los que no tengo interés, pero al menos conocía a algunos de ellos. Ellos eran quienes estuvieron presentes en nuestro viaje a la piscina durante las vacaciones de verano pasadas. Contando a Maaya, era un grupo de siete chicos y chicas, y uno de esos chicos me habló.

—Estamos yendo a un karaoke. ¿Te gustaría acompañarnos?

¿Quién se supone que era este chico? Dirigí mi mirada hacia Maaya, quien agitaba algo parecido a un cupón en su mano.

—Conseguí un cupón de descuento~

Ya veo.

—Umm…

—¿No estás interesada en el karaoke?

En anteriores ocasiones, simplemente habría dicho algo como «Síp» y me hubiera marchado. Sin embargo, los rostros de las personas que estaban detrás de Maaya, llenos de ansiedad y un poco de expectación, me impidieron hacerlo.

—Agradezco la invitación, pero tengo algunos asuntos urgentes que atender en casa, así que no puedo. Lo siento. Los rechacé de una forma tan educada que hasta yo misma me sorprendí. Sin mencionar que lo hice mientras sonreía. Aquellos alegres momentos que adquirí durante ese día de verano vinieron a mi mente, y no quise arruinarlos. No quería que las personas me odiaran sin razón, ni tampoco quería molestarlas.

—Nos vemos. Bajé ligeramente la mirada y salí del aula.

Pude escuchar las silenciosas voces de mis compañeros detrás de mí, quienes parecían sorprendidos. Se preguntaban por qué tenía tanta prisa. Así como…

—Es una pena. ¿No lo crees, Shinjou?

Oh, sí, su apellido es Shinjou. Aunque no puedo recordar su nombre completo, pero eso no importa. Caminé por el pasillo, cambiándome de zapatos en el casillero. Hoy realmente necesito regresar pronto a casa… Antes de que mamá se vaya a trabajar.

***

Las calles de Shibuya están abarrotadas las veinticuatro horas del día, ya sea en días laborales o fines de semana. Debido a que tenía prisa por llegar a casa, sentía que las personas en las calles no hacían más que estorbar. Eso me estaba generando un estrés innecesario, pero no había nada que pudiera hacer al respecto. Sabía muy bien desde el principio que me resultaría prácticamente imposible caminar a mi gusto por las calles de Shibuya. Debido a que mi mamá ha trabajado aquí prácticamente desde siempre, conocía este lugar como a la palma de mi mano.

Caminando por la avenida principal, me desvié a una calle más angosta dentro del distrito residencial. Ahí, finalmente pude comenzar a trotar. Después de dar la vuelta en una esquina, vi un departamento que lucía familiar. No había pasado tanto tiempo, pero ahora ese departamento era a lo que mamá y yo llamábamos hogar.

—Aún se siente extraño.

Durante mayo solía recorrer un camino a casa diferente. A principios de junio me mudé a este departamento con mamá, así que hace unos cuatros meses que he estado recorriendo este camino a casa. Han pasado cuatro meses y todavía no puedo recordar ningún atajo, y mucho menos los restaurantes y establecimientos frente a los cuales paso durante mi recorrido. Y eso, aunque se trataba de la misma Shibuya a la cual debería estar acostumbrada. Cuanto más me acercaba a la escuela, más familiares me parecían los alrededores y las vallas publicitarias, pero mis alrededores también cambiaban significativamente. Hasta el punto en que los alrededores del departamento parecían ser un país distinto.

Hace tiempo, todo parecía muy simple. Creo que simplemente estaba desesperada debido al entorno en el cual fui criada. Es por eso que intentaba cambiar la situación a la fuerza. Yo respetaba profundamente a mi madre, quien me había criado a pesar de trabajar en un bar ubicado en el distrito de entretenimiento, y me esforzaba al máximo para que nadie pudiera culpar o atacar a mi madre. Sentía las miradas de las personas que rodeaban a mi madre, observándome también a mí. Y, para poder alejarlas a todas, sabía que tenía que estudiar como si mi vida dependiera de ello. Caminé hacia la entrada del edificio. Después de digitar el código de seguridad, la puerta automática se abrió y me dirigí hacia el elevador, pasando frente a la oficina del administrador. Ah, olvidé revisar nuestro buzón. Bueno, eso no es importante por el momento. Me encontraba en el tercer piso, faltaba poco para llegar. Me estaba quedando sin aliento porque tenía prisa por llegar a casa, y el sudor en mi cuerpo me estaba provocando asco. Odiaba la sensación de la ropa pegada a mi piel sudada. Me pregunto si siquiera podré tomar una ducha antes de irme al trabajo, pensé mientras abría la puerta de nuestro departamento.

—¡He vuelto! Mientras decía esto, noté que los zapatos que mamá usaba para ir a trabajar aún estaban en la entrada.

Al entrar en la sala de estar, pude ver a mamá. Estaba maquillada y parecía lista para irse.

—Bienvenida.

—¿Aún no te has ido?

—Si. Llamé para avisar, así que no tengo que apresurarme.

—¿En serio…? Dije, dejando escapar un suspiro mientras me sentaba en una silla.

El cansancio por correr bajo el sol finalmente hizo efecto. Qué alivio, logré llegar a tiempo. La razón por la cual había corrido a casa tan desesperadamente se debía a que necesitaba hablar con mamá acerca de algo importante: la reunión entre padres y maestros. Esta mañana recibí una copia del cuestionario de aspiraciones futuras, la cual le mencioné de inmediato para que pudiéramos discutir los detalles respecto a su agenda. Pensé que habíamos aclarado todo cuando, al final, dijo: «Hay algo que necesito hablar contigo», lo cual era por qué volví corriendo a casa. Sin embargo, al ver a mamá actuando tan despreocupadamente como de costumbre, comencé a pensar en que quizá no era algo tan importante.

—Pudiste habérmelo dicho a través de un mensaje de LINE, ¿sabías?

—Soy un poco anticuada cuando se trata de esas cosas, así que me preocupada no ser capaz de transmitir completamente el mensaje a través de ese medio.

—Ah, es cierto… Supongo.

De alguna manera, podía entender a lo que mamá se refería. Ella puede llegar a ser un poco torpe cuando se trata de usar esas aplicaciones. El hecho de que ella fuera una buena bartender demostraba lo hábil que era para mantener conversaciones en persona. Además, lo más probable es que ella se sienta ansiosa al verse obligada a escribir mensajes de texto en esta era tecnológica en la que vivimos.

—Entendido. Te escucharé, pero solo dame un momento — Fui a mi habitación, arrojé mi bolso sobre mi cama y tomé el bolso deportivo que había preparado con antelación para mi turno de más tarde. —Estoy lista. ¿De qué querías que habláramos?

—Bueno… — Por extraño que parezca, mamá estaba titubeando, como si se tratara de un asunto complicado de tocar —¿Cómo te va en la escuela con Yuuta-kun?

Mi corazón se detuvo por un milisegundo debido a la sorpresa. —¿A qué te refieres?

—Últimamente has comenzado a llamar «Nii-san» a Yuuta-kun cuando están en casa, ¿no?

—Es cierto, ¿qué pasa con eso?

—Me estaba preguntando cómo estaban yendo las cosas en la escuela.

¿Qué…? Mi corazón ahora estaba palpitando más violentamente, pero estaba segura de que podía disimularlo. Se me daba muy bien mantener una expresión estoica.

—Quiero decir, estamos en clases distintas.

Ambos apenas y nos veíamos en la escuela; Pero, incluso si lo hiciéramos, yo no lo llamaría «Nii-san». Eso no haría más que crear rumores extraños. Bueno, no es que realmente lo hayamos hecho, así que no tenía forma de probarlo. Por supuesto, yo no mentía del todo. Debido a que estamos en aulas contiguas, nos cruzamos durante las clases mixtas de educación física. De hecho, eso ha ocurrido antes, especialmente que nuestras miradas se crucen.

—Pero nada ha cambiado realmente.

—¿Eso significa que aún les están ocultando a todos en la escuela el hecho de que son hermanos?

—Es correcto. No le hemos dicho a nadie.

Con la excepción de Maaya, por supuesto.

—Entonces eso podría ser un problema.

—¿Un problema? Pensé que estábamos hablando sobre las reuniones entre padres y maestros.

—Eso estamos haciendo. Verás, Taichi-san está muy ocupado por el momento.

—Ya veo…

Según lo que me dijo mamá, sería difícil que mi padrastro asistiera a la reunión entre padres y maestros. Obviamente, mamá no quería obligarlo, así que estaba pensando en asistir a ambas reuniones. Si ella asistiera el mismo día a mi reunión y a la de Asamura-kun, entonces tendría que tomarse un día libre.

—Después de todo, somos un bar pequeño. No puedo tomarme tantos días libres.

El bar en el que mamá trabaja sólo tiene a la gerente —Mamá— y a un empleado a tiempo parcial. Es por eso que ella prefiere no tener tanto tiempo sin planificar.

—Dicho eso, si yo asistiera a ambas reuniones en el mismo día, habría una posibilidad de que las personas lo descubrieran, ¿no? Tú no querrías que eso sucediera, ¿cierto?

Una posibilidad de que las personas descubran que Asamura-kun y yo somos hermanastros, pero… ¿Es ese realmente un problema? Después de todo, Asamura-kun y yo eventualmente tendremos que convertirnos en hermanos de verdad. —Honestamente, eso no es lo que me preocupa.

—¿Eh? Alcé la mirada inconscientemente para observar el rostro de mamá.

—Es sólo que no siento que él me haya aceptado completamente como su madre. Aunque eso me hace sentir sola.

Apenas y pude contener mi sorpresa. Ya veo. Conque eso es a lo que se refería cuando dijo que no quería que las personas supieran que Asamura-kun y yo tenemos la misma madre. ¿Por qué estaba pensando otra vez en mí misma? Mamá esbozó una sonrisa irónica mientras fruncía las cejas. No quería que ella se sintiera así, en absoluto.

Ella se está esforzando para ser una buena madre para Asamura-kun. No me gustaría que ella se sintiera despreciada. Estaba a punto de hablar y decir «Mamá, yo…», pero mi voz no podía salir de mi garganta. En ese momento, escuché la puerta abriéndose, para luego escuchar la voz de Asamura-kun. En el instante en que él entró a la sala, mi garganta produjo una voz de inmediato.

—Bienvenido a casa, Nii-san.

—He vuelto, Ayase-san.

Aunque le tomó un segundo hacerlo, Asamura-kun me llamó «Ayase-san», como siempre lo ha hecho. Bueno, no es que pueda empezar a llamarme «Imouto-san» o algo así tan repentinamente. No es de extrañar que siga llamándome así. Sin embargo, «Ayase» era el apellido de un extraño, al menos para él.

—¿De qué estaban hablando? Él me miró a la cara, luego a mamá, y finalmente observó el formato impreso que estaba sobre la mesa— Ah.

—También te dieron uno, ¿cierto? El cuestionario de aspiraciones futuras.

—Justo a tiempo— dijo mamá, mirando a Asamura-kun.

—¿Sí?

—Hablé con Taichi-san respecto a cómo deberíamos manejar tu reunión entre padres y maestros.

Mamá le repitió a Asamura-kun todo lo que me había explicado antes. Preguntándome cómo es que lo convencería, me quedé en silencio, sin decir palabra alguna. Sin embargo, cuando ella llegó a ese punto…

—Es por eso que estaba pensando en ir a las reuniones entre padres y maestros en dos días distintos.

—¡¿Eh?!

Dejé escapar un sonido de sorpresa. Ella lo dijo como si hubiera estado planeando hacerlo desde el principio. ¿Pero eso no sería excesivo para ella? Al menos, parecía que Asamura- kun estaba de acuerdo conmigo.

—Bueno… mi viejo no es el único que está ocupado, ¿cierto? Tú trabajas por las noches en el bar, ¿no sería excesivo que fueras a nuestra escuela durante el día? Asamura-kun tenía toda la razón. Y, aun así, mamá estaba sonriendo como si no hubiera nada de malo en ello. Ella preparó rápidamente su bolso y se fue, pues ya casi llegaba su hora de trabajar.

—¿Realmente debería correr en esa condición?

—No me preguntes a mí. Sólo espero que no se tropiece.

¿Qué es esto? ¿Por qué no ella me dijo lo mismo cuando estábamos solo las dos? Estoy confundida. No puedo permanecer aquí. Si lo hago, terminaré cediendo ante Asamura-kun. Mi expresión estoica desaparecerá. Así que tomé mi bolso deportivo.

—¿Oh? ¿También te vas, Ayase-san? Dijo Asamura-kun, mientras volteaba hacia mí.

—Es hora de mi jornada.

—Bien. Cuídate.

—Lo haré. Nos vemos, Nii-san.

Mi respuesta fue prácticamente automática en ese momento. Me he estado acostumbrado a llamarlo de esa manera, por lo que esas palabras salieron de mi garganta incluso cuando yo no quería que lo hicieran. Pero, aun así, no podía olvidarme de la expresión de mamá. Aunque parecía muy lastimada hasta antes que llegara Asamura-kun, ella no le demostró nada de eso. Ella tiene una expresión estoica mucho mejor que la mía.

Ella no quiere que Asamura-kun sea excesivamente considerado con ella. Ella estaba fingiendo que no quería que las personas supieran que somos hermanos, todo por nuestro egoísmo. Ella renunció a asistir a ambas reuniones en el mismo día. Ciertamente, esa la decisión correcta.

No podía olvidarme del asunto, ni siquiera mientras estaba ocupada trabajando en la librería. ¿Qué debería hacer? ¿Cuál es la decisión correcta?

—Disculpe.

Una voz me llamó mientras estaba ocupada organizando una estantería. Era una madre empujando una carriola, quien sostenía con su mano una gran revista de lactancia.

—¿Cómo puedo ayudarle?

—Me preguntaba si tenían el número anterior de esta revista. Perdí la oportunidad de comprarla.

Cuando se trata de revistas y números mensuales, solemos devolver los que no se venden.

—Lo lamento, pero no… ¿Le gustaría que revisara si se puede pedir un número?

A pesar de no tener ninguna confirmación de si al editor aún le quedaban copias, aún así le respondí con esa frase.

—No, no hay problema. Es sólo que tenía un artículo que realmente quería leer. Muchas —Es un placer…

—Entonces me gustaría comprar está en su lugar— Ella me entregó el número de este mes, así que la guie hacia la caja registradora.

Después de todo, no podía hacer que ella cargara una revista tan grande mientras empujaba la carriola. Una vez que terminamos el procedimiento, le agradecí con amabilidad y ella salió del establecimiento. Después de eso, regresé a mis labores, y también volví a pensar en aquel asunto. Y finalmente me decidí. No podía permitir que mamá se sintiera así. Tengo que hablar con Asamura-kun una vez que llegue a casa.

Habiendo llegado a esta determinación, sentí como si algo desagradable dentro de mí se hubiera esclarecido repentinamente. He estado intentando de mantenerme distante para racionalizar y borrar estos extraños sentimientos que tengo por él, por lo que ha pasado un tiempo desde la última vez que mantuve una profunda conversación con él.

Una vez que mi jornada terminó, me dirigí inmediatamente a casa y abrí la puerta en silencio. Dejé escapar un silencioso «He vuelto». Debido a que era tan tarde, no sería nada raro que él estuviera en su habitación. Caminé por el pasillo, sin pasar por la sala de estar, y toqué silenciosamente la puerta de su habitación. Sin embargo, no hubo respuesta. Supuse que se habría quedado dormido, o que estaba tomando una ducha en ese momento, así que volví a la sala… Y ahí estaba él.

Por no mencionar que la cena estaba completamente servida en la mesa, y que no había rastro alguno de que él ya hubiera cenado. Estaba confundida, así que le pregunté al respecto, a lo que me respondió que quería que comiéramos juntos. No sé por qué propuso eso tan abruptamente, pero me venía bien porque quería conversar con él.

—Respecto a la reunión entre padres y maestros…

Nuestras voces coincidieron. ¿Estábamos pensando en lo mismo? Sólo basto con esa idea para tranquilizarme. Así que ambos decidimos hablar mientras cenábamos. Parecía que Asamura-kun había estado preocupado todo el día, tanto o más que yo.

—Por eso no me parece bien ponerle una carga todavía mayor a Akiko-san.

No es justo, Asamura-kun. Esto no es nada justo. Justo cuando estoy intentando superar mis sentimientos, vienes y haces que mi corazón se estremezca con algo insignificante. Me hizo feliz saber que él no quería que mamá pasara ningún problema.

—Esto va más allá de ponerle una carga encima. Por sobre todas las cosas, simplemente quiero que mamá vaya a ambas reuniones entre padres y maestros.

Estoy consciente de lo mucho que se está esforzando para convertirse en la nueva madre de Asamura-kun. Así que, con eso, llegamos a un acuerdo y aceptamos el hecho de que las personas en la escuela pudieran descubrir que somos hermanos. Para nosotros, esta fue una decisión conjunta.

4 de septiembre (viernes)–Asamura Yuuta.

Los dos hombres nos despertamos temprano. Estábamos sentados a la mesa cuando de pronto mi viejo comenzó a hablar.

—Sabes, Akiko-san y yo lo pensamos mucho respecto a esto.

—¿Juntos?

Estaba sirviendo un poco de arroz en el tazón de mi viejo, pero me detuve por la confusión. Quería preguntar cómo es que estos dos tortolitos, quienes divagan constantemente mientras conversan, siquiera pudieron llegar a algo que pudiese considerarse consenso. Cuando le pregunté al respecto, me dijo que podíamos discutirlo por LINE, a pesar de estar demasiado ocupado como para conversar conmigo. Supongo que está en su derecho de hacerlo. Sin embargo…

—Me tomaré un tiempo libre en el trabajo e iré a tu reunión entre padres y maestros. Es cierto que mi empresa está sobrecargada de trabajo en este momento, pero simplemente no puedo dejar que Akiko-san cargue sola con toda esa carga.

—Oh, papá, respecto a eso…

Le conté sobre la conversación que sostuve con Ayase-san la noche anterior, y le expliqué que ambos habíamos acordado que nuestras reuniones fueran el mismo día para que Akiko- san únicamente tuviera que tomarse un día libre. En consecuencia, él tampoco tendría que tomarse un día libre.

—Vaya… ¿Están realmente seguros de eso?

Asentí.

—Ayase-san y yo lo decidimos juntos, así que no es algo que se me haya ocurrido únicamente a mí. Preferiríamos no ocultárselos y ponerles más carga encima. Además, creemos que no es algo natural el ocultar que somos hermanos.

Cuando terminé de contárselo todo, se formó en su rostro la expresión más feliz que le haya visto jamás.

—Estoy seguro de que Akiko-san estará feliz al respecto.

Entonces mi viejo me contó todo lo que había conversado con Akiko-san. Al parecer, ella quería ser la mejor madre posible para mí. Personalmente, debido a que ya no somos niños y estamos en el camino a la adultez, podría aceptar que mi papá se casara y que tuviera una nueva esposa, pero eso no necesariamente significaba que tendría una nueva madre ni nada por el estilo. Mi viejo y Akiko-san probablemente pensaban lo mismo, y continuó diciéndome que Akiko-san no quería ser simplemente mi tutora hasta que alcanzara la mayoría de edad.

—Sabes, Akiko-san me dijo que quiere que todos seamos una familia. Y ella cree que podemos serlo. Si no, entonces el vínculo que forjamos mediante nuestro matrimonio sería un desperdicio. Vínculo, ¿eh? Podía entender a lo que ella se refería. Ella no quería convertirse en mi madre simplemente porque tenía que cuidarme. Hablando únicamente sobre nuestra relación, somos madrastra e hijastro, pero ella quería ir más allá de eso y atesorar el tiempo que los cuatro tuviéramos juntos como una familia normal.

—Es por eso que estoy seguro de que ella estará más que feliz si se entera que la consideras parte de la familia, Yuuta.

Un breve atisbo de culpa llenó mi corazón. En realidad, no lo pensé demasiado.

—Buenos días. Dijo Ayase-san, entrando a la sala de estar.

—Ah. Buenos días, Saki-chan.

—Ayase-san, ¿qué vas a preparar para el desayuno?

Ella se levantó un poco más tarde de lo habitual, así que quería preguntarle para estar seguro. Por lo general, ella se va a la escuela antes que yo, así que era posible que hoy faltara.

—Ah, lo siento, hice que lo prepararas para mí. Yo me haré cargo del resto.

—No, recién dos levantamos. Ven, toma asiento. Toma tu sopa de miso, arroz y palillos.

—Lo siento… Gracias, Nii-san.

—No es nada. Te levantaste un poco tarde, ¿eh? ¿Te quedaste dormida? Le pregunté por capricho, pero Ayase-san le dio la vuelta a su teléfono, mostrándome la pantalla del mismo.

¿Quiere que la vea?

—… ¿LINE?

—Mamá dijo que regresaría en dos horas, así que continuaremos nuestra conversación de ayer.

Bien, eso tiene sentido. Ayase-san mencionó que iba a decirle a Akiko-san lo que ambos habíamos acordado. Ahora que ya amaneció, probablemente ya recibió una respuesta. Su intercambio de mensajes se extendió un poco más después de eso, por lo cual terminó llegando tarde al desayuno.

—Ella estaba feliz.

—¿Verdad que sí?

Al ver a mi viejo sonreír cuando escuchó la confirmación de Ayase-san, volví a sentir un pequeño dolor en mi pecho.

—Así que, respecto al día de la reunión entre padres y maestros, estaba pensando en dejarlo a criterio de mamá.

—¿Qué día es de su preferencia? Mi viejo preguntó para verificar.

—De ser posible, el 25 de septiembre.

—El 25… Así que un viernes. Revisé el calendario e hice un comentario sobre la fecha. —¿No está bien?

—No, todo está en regla. Si ese día le viene bien a Akiko-san, entonces intentaré agendar mi reunión para ese día. Así que, Ayase-san…

Si Ayase-san y yo queríamos que nuestras reuniones fueran el mismo día, entonces tendríamos que consultar a nuestros respectivos profesores y explicarles nuestros motivos. En concreto, que nuestra madre no sería capaz de tomarse más de un día libre, así que nos gustaría que nuestras reuniones coincidieran. Si lo hiciéramos, entonces nuestros profesores descubrirían que somos hermanos.

—Sí, es tal y como lo dijiste, Nii-san.

—Si ambos estuviéramos en la misma clase, podría decírselo yo mismo.

—Está bien, yo puedo hacerme cargo. Mientras tomaba un bocado de arroz, Ayase-san me pidió que la dejara hacerse cargo de ello.

Hasta hace poco, Ayase-san no era la mejor para estas cosas, pero creo que también ha crecido mucho. Después de que terminó de comer, lavó los platos y salió de la casa a su hora habitual. Después de que ella se fue, mi viejo se fue a su trabajo y, por último, yo también me fui.

Mientras me dirigía a la escuela, noté que el cielo estaba azul, y que la brisa se sentía un poco más cálida que ayer. Akiko-san quería que nos convirtiéramos en una familia. Quizá yo debería llamar «Madrastra» a Akiko-san, así como Ayase-san llama «Padrastro» a mi viejo. No es necesariamente porque la acepte como mi madre, pero podríamos convertirnos en una familia hecha y derecha. ¿Es por eso que Ayase-san ahora me llama «Nii-san»?

La entrada de la escuela finalmente apareció ante mí, y decidí sacudirme todos esos pensamientos que rondaban mi cabeza.

***

Cinco minutos antes del primer periodo, justo cuando sonó la primera campanada, Maru entró al aula por la puerta trasera. Aquellos que tienen entrenamientos matutinos generalmente llegan a clases apenas antes de que ésta comience. Por supuesto, no sólo se trataba de Maru, del club de béisbol. Los chicos de los demás clubes deportivos también entraron, llenando rápidamente el aula. Una vez que Maru se sentó frente a mí, él pareció recordar algo. Se giró hacia mí.

—Dime, Asamura.

—¿Hm?

—Fuiste a la piscina con Narasaka-san y los demás durante las vacaciones de verano pasadas, ¿cierto?

—Eh… Sí, ¿qué hay con ello?

—Se está propagando el rumor de que tú y Ayase-san se están llevando muy bien.

—¿Nos llevamos muy bien…? —Por supuesto, un rumor es un rumor. Pero, teniendo en cuenta su reciente comportamiento, ha llegado el punto en que no puedo negar la posibilidad.

¿De qué clase de «posibilidad» estás hablando?

—Así que, ¿cómo está yendo todo con Ayase?

Naturalmente, la pregunta me sorprendió. Tanto que perdí la oportunidad de responder adecuadamente y, en su lugar, respondí la pregunta con otra, como el idiota que era. En lugar de eso, le pregunté por qué tenía curiosidad.

—Preguntar sobre el progreso y estatus en el amor de un amigo es lo que haría un verdadero personaje amigo en un juego romántico, ¿no?

—Creo que deberías trazar una línea más fuerte entre tus fantasías y la realidad.

—Hmmm. Para ser honesto, me enteré de ese rumor hace apenas unos minutos. Tampoco hay evidencia que lo respalden.

Así que eso significa que se trata de un rumor interno en el club de béisbol, ¿eh? Se rumora que Ayase-san y yo nos estamos llevando realmente bien. Me pregunto el porqué. Me di cuenta de mis sentimientos por Ayase-san durante aquel día de verano en la piscina, y ese mismo día también me decidí a deshacerme de estos sentimientos sin importar el cómo. Después de todo, ella es mi hermana menor, y así es como ella espera que yo la trate.

Olvidarme de ellos. Desaparecerlos. He estado trabajando en ello. Pero, por alguna razón, parece que las personas a mi alrededor parecen haberse dado cuenta y se rehúsan a dejar de recordarme ese recuerdo veraniego. Mientras me preguntaba qué debía hacer al respecto, comencé a prepararme para la siguiente clase y encontré cierto formato impreso dentro de mi mochila. Cuando lo vi, finalmente lo recordé… Ayase-san y yo habíamos acordado que no tendríamos problema conque todos descubrieran que somos hermanos.

—Escucha— Estando a punto de decirlo… mi voz se apagó.

Esto no era algo que todos tuvieran que saber, bastaba con que lo supieran solo unos cuantos. Maru se acercó más a mí, comprendiendo que sería difícil para mí decir lo que estaba a punto de revelarle. No esperaba menos de mi mejor amigo.

—Respecto a Ayase-san y yo…

Comencé mi explicación, revelándole que Ayase-san y yo nos habíamos convertido en hermanastros después de que nuestros respectivos padres se casaran entre sí. También añadí que ambos queríamos dejar de ocultarlo, pero que tampoco queríamos que todos lo supieran. Le dejé en claro que yo se lo estaba revelando porque confiaba en él, y él respondió en conformidad.

—Yo no soy la clase de persona que difundiría información tan delicada.

—Es bueno saberlo.

—Por cierto, eso explica muchas cosas.

—¿Eh? ¿A qué te refieres? Maru parecía estar, de alguna manera, satisfecho.

—De pronto me preguntaste sobre Ayase, actuando como si quisieras saber más sobre ella. Con honestidad, eso me sorprendió. E, incluso después de eso, actuaste extrañamente apegado a ella.

—¿Apegado? Ey, con calma.

—Cierto, pobre elección de palabras. Pero, a mi manera, estaba preocupado por ti, ¿me entiendes?

Durante junio se propagó un mal rumor respecto a Ayase-san. Debido a que tiene una apariencia tan llamativa —que en realidad es algo que ella usa como autodefensa— y, debido a que ella caminaba por Shibuya a altas horas de la noche, era fácil de comprender por qué los demás podrían hacerse de una idea errónea, lo cual podría provocar rumores. Él estaba preocupado por mí debido a eso.

—Es solo un malentendido. Eso es todo.

—Eso parece. Culpa mía. Me equivoqué. Pero ahora todo tiene sentido. Además, hablando de Ayase, aunque indirectamente, hablé mal de tu hermana menor. Lo siento.

—No lo sientas. No lo sabías.

—Estaba totalmente seguro de que te habías enamorado de Ayase.

Esas palabras hicieron que mi corazón se acelerara drásticamente. Podía sentir cómo se generaba el sudor en las palmas de mis manos. Enamorarme de ella… Quererla… Amarla… Cuando se trata de un hermano y una hermana, no es raro que se quieran… Pero…

—Eso no es…

—Cierto, mi error. No había necesidad de que dijera eso. Pero ahora me siento aliviado. Si te hubieras enamorado de ella, habrías encontrado mucha competencia en esos chicos que no tienen posibilidad alguna de ganar. Como tu amigo, no querría que resultaras herido.

—«¿Esos chicos?»

—¿No lo sabías? La popularidad de Ayase cambió después de las vacaciones de verano.

Según Maru, ella se ablandó mucho más con las personas a su alrededor, y se volvió popular incluso entre los chicos que la veían como a una delincuente más y le tenían miedo. Debido a que dejó de ser tan solitaria, más y más chicos se le están acercando con interés. Como podrás suponer, algunos de esos chicos podrían ser buenos partidos.

—Aunque me duela admitirlo, nunca podría imaginarte ganando esa competencia… Sin embargo, debido a que eres su hermano mayor, ni siquiera participarías en primer lugar.

—Por supuesto que no.

—Genial. Excelente. — Maru parecía estar satisfecho con algo.

Comencé a pensar en ello mientras lo observaba. Tal y como Maru dio, debido a que somos hermano y hermana, ni siquiera importaba si yo tenía posibilidad o no. No importaba cuántos chicos se le acercaran, en absoluto. Preocuparte por tu hermana menor y por la potencial amenaza de que algunos patanes se le acerquen es algo que sólo haría un hermano mayor ficticio. A su edad, ella debería ser capaz de cuidarse a sí misma, e intervenir como hermano mayor sería llevar las cosas demasiado lejos. Sin importar si yo fuera su hermano de sangre o sólo su hermanastro, yo debería actuar con racionalidad. ¿Qué tiene de malo si se le acercan algunos chicos con esa clase de intenciones? Eso no tiene nada que ver conmigo.

Nuestro profesor entró al aula y comenzó con la clase de la mañana. Una vez que se terminó, habló con las personas que ya habían respondido sus cuestionarios y decidió los días en que debían reunirse para entregarlos. Tal y como lo había acordado anteriormente con Ayase-san, intenté mantenerme alejado de los otros estudiantes tanto como me fue posible, y le expliqué nuestras circunstancias familiares al profesor, contándole nuestro deseo de que ambas reuniones fueran el mismo día debido a las circunstancias de nuestra madre.

—Ya veo. Así que, en tu caso… ¿Tú madrastra también vendrá?

—Sí.

Después de esta breve conversación, me dirigí a mi asiento.

***

Las clases del día terminaron. Hoy tenía que ir a trabajar a la librería en la que trabajaba a tiempo parcial. Tomé mi mochila un instante después de que la última clase terminó. Mientras me cambiaba de zapatos en los casilleros, escuché a un muy ruidoso grupo de personas que se acercaba al mismo lugar. Me di la vuelta hacia ellos porque había escuchado una voz familiar, y noté que Narasaka-san estaba al centro. En otras palabras, este grupo debía estar constituido por personas de la clase contigua.

Ella estaba rodeada por sus amigos, sonriendo como de costumbre, e incluso hablando con todas y cada una de las personas a su alrededor para que no se sintieran excluidos. Ayase- san también formaba parte del grupo. Ella caminaba a un ritmo constante, no demasiado cerca de ellos, pero tampoco demasiado lejos, participando en la conversación de vez en cuando. Al verla sonreír mientras lo hacía, tomé mis zapatos y me escabullí por detrás de los casilleros, escapando por la entrada frontal mientras intentaba no ser visto. Me habría sentido mal si la hubiera forzado a mostrar consideración hacia mí… O al menos esa es la excusa con la que intentaba convencerme.

Ayase-san estaba sonriendo. Creo que esta fue la primera vez en que la he visto sonreír así mientras está con sus amigos. Me alegro por ella. En serio. Ella solía ser muy distante con sus compañeros, así que esto es un progreso. Es tal y como Maru dijo. Ayase-san ha cambiado. Debido a la forma en que se obliga a no depender en los demás, es fácil tener la impresión de que es alguien arrogante y repelente, pero todo eso se debía a que ella no sabía cómo abrirse con los demás, como si no tuviera más opción que apartarlos. Ella aprendió que ser independiente no implicaba tener que cortar todas sus conexiones.

Ella tenía una sonrisa muy linda mientras salía con personas que yo no conocía… ¿Por qué me asolan estos sentimientos tan complicados?

***

El cielo estaba teñido de un rojo intenso cuando llegué en bicicleta al estacionamiento que estaba cerca de la estación de tren. El sol había estado poniéndose más y más temprano recientemente. Ya es septiembre, pero los días comenzarán a acortarse a partir de ahora. Entré a la oficina trasera, me puse mi uniforme y me dirigí al frente de la tienda. Lo primero en mi cronograma era organizar las estanterías. Pasé por la caja registradora, saludé al gerente, y me dirigí a las estanterías. Comencé por los estantes con libros de bolsillo, yendo del fondo hacia adelante.

En la mayoría de las librerías, generalmente se organizan los libros de acuerdo a la editorial, no el autor. Si son de la misma editorial, pero de sellos distintos, se les coloca en estantes diferentes. Y, luego, una vez que se llega a la estantería de ese sello, se organizan las novelas y los libros por las iniciales de sus autores, o al menos así es en la mayoría de los casos.

Por ejemplo, está este sello llamado MF Bunko J, que sólo tiene impreso Mi-10-16 en la contraportada. Esto muestra que este sello tiene un montón de autores cuyas iniciales comienzan con «Mi» y que esta novela en particular fue publicada por el décimo autor, y que se trata del décimo sexto volumen… Esa es una manera simplificada de explicarlo. Al simplemente basarse en este número, es fácil organizar los libros que están desorganizados.

Mi turno de hoy era el de la noche, lo que significaba que ya se habían organizado las novedades y que también se habían ajustado los inventarios. Todos los demás ya habían preparado los espacios para los nuevos lanzamientos, así que mi único trabajo consistía en reorganizar los libros que estaban desordenados. De vez en cuando, veía libros al azar colocados en los estantes equivocados, y los regresaba a sus lugares originales; Esto representaba un trabajo bastante sencillo, así que creo que me quedé en blanco durante bastante tiempo. Y justo antes de alcanzar un estado zen total…

—Ah, Kouhai-kun. Justo a tiempo.

Cuando me di la vuelta, ahí estaba una muy familiar belleza japonesa de pelo largo y negro, cuya identidad ya había adivinado por su voz. Ella estaba cargando una pila de libros de bolsillo. En esa situación, resultaba imposible leer la identificación en su uniforme, pero yo la conocía. Ella era mi senpai del trabajo: Yomiuri Shiori.

—Disculpa, ¿a qué se debe esa expresión tan compleja?

—Ah, no le des importancia. Estaba a punto de alcanzar la iluminación, así que me tomaste por sorpresa.

—Ya veo, lucidez posmasturbación.

—No creo que eso describa adecuadamente la situación.

—¿Oh? Entonces, Adelante. Explícame a qué se debe.

—¿Puedes dejar de actuar como un viejo que intenta obtener una vergonzosa respuesta de una mujer inocente? Te demandaré por acoso sexual.

—Oh, dios mío. La equidad de género es una cosa maravillosa. No creo que este sea el momento de admirar eso.

—Bueno. Eso no es lo que importa justo ahora, mi querido Kouhai-kun. Una belleza como yo está cargando una pila de libros justo frente a ti, ¿no hay algo que deberías decir al respecto?

—Ah, cierto. Permíteme.

Los libros que ella estaba cargando eran todos aquellos con los que nosotros íbamos a reabastecer las estanterías. Cuando alguien hace una compra en la caja registradora, nosotros podemos verificar si todavía tenemos más copias de ese libro en stock. Lo que es verdaderamente aterrador es el hecho de que, en la era Shōwa, se solía depender de sus registros para controlar el inventario de libros. Por supuesto, ellos utilizaban papel para hacer un seguimiento de sus existencias y, si tomabas productos del stock, se podía comprobar cuántas copias quedaban en la tienda.

El problema principal era justo que ellos dependían enteramente de los registros escritos día tras día. Justo ahora, todo ocurre al alcance de un clic gracias a una gran base de datos. La pila de libros que yo había aceptado cargar tenía que ser colocada y organizada en la estantería que estaba justo frente a mí. Cuando me acerqué para observar los libros con más detenimiento, ellos resultaron formar parte de una extensa serie que había sido adaptada en una serie de anime de múltiples temporadas.

—Me pregunto por qué se venderá tanto. Quiero decir, sé que es interesante, pero, aun así.

—Kouhai-kun, mencionaste que la habías leído, ¿cierto?

—Sí. ¿Oh? — Algo se iluminó dentro de mis recuerdos— Ya veo, el anime acaba de empezar.

—Exactamente. De hecho, hemos colocado bastantes exhibiciones por toda la tienda.

Cuando Senpai dijo eso, volteé para observar a donde ella apuntaba. En la esquina de la estantería de libros de bolsillo había un pequeño pedestal que mostraba una pila de libros, todos mostrando sus respectivas portadas. Los libros que estamos vendiendo en este momento no se colocan simplemente en un estante en donde sólo puedes ver la contraportada, sino que reciben este nivel de atención en donde se colocan en una gran exhibición. Junto a ellos había tarjetas y carteles escritos a mano.

—Yo soy quien preparó la exhibición de allá.

—¿En serio?

—Me desviví por escribir «¡Mientras leía esto, lloré suficientes lágrimas como para llenar un tazón entero!».

—¿No se enojarán contigo por la publicidad falsa?

Conociendo a Yomiuri-senpai, esta debe ser otra de sus extrañas bromas, debería revisar esa exhibición más tarde… Espera, si la revisara, entonces estaría haciendo lo que ella quiere, ¿cierto?

—Espera. Entonces… Fue ahí cuando me di cuenta de la verdadera situación. Si el anime recién había comenzado a emitirse, y debido a que estamos en septiembre, debía tratarse de un anime de temporada de otoño. En dicho caso, esta serie probablemente se venderá muy bien por los próximos tres meses, hasta diciembre. Acepté los libros que Yomiuri-san había estado cargando y los observé.

Como era de esperar, tenía un envoltorio de papel que decía «¡Anime en emisión!». Probablemente la editorial había reimpreso un montón de copias para coincidir con el anime, por lo que se había añadido este envoltorio. Al mismo tiempo, dicho envoltorio también anunciaba que una nueva publicación saldría a la venta el mes próximo.

—Así que saldrá un nuevo volumen…

—Kouhai-kun, pareces exhausto.

Cuando Senpai dijo ese extraño comentario, no pude evitar voltear a verla con gran confusión.

—¿A qué te refieres?

—Que te falta tu energía habitual.

—He estado comiendo apropiadamente.

—Bueno, no me refería precisamente a eso. Tú solías saber hasta con tres meses de antelación cuando habría un nuevo lanzamiento en una serie que te gustara, ¿cierto?

Los nuevos lanzamientos de libros o mangas son usualmente anunciados tres meses antes de la fecha de lanzamiento. En otras palabras, es así como nosotros, empleados de una librería, también nos enteramos.

—… Supongo que sí.

—Últimamente has estado muy falto de energía, Kouhai-kun.

—Eso no es…

—Shhh. Puedo leerte como a un libro. El hecho de que hayas perdido interés en nuevos lanzamientos de una serie que te gusta es un incidente bastante significativo, ¿no?

—¿En serio? Quizá.

No, ella tenía toda la razón. Hasta hace no mucho, yo nunca habría olvidado la próxima fecha de lanzamiento de un volumen de una serie que disfrutaba leer.

—¿Podría ser que te sientes solo porque no has tenido tantos turnos con Saki-chan como solías tener? Yomiuri-senpai mostró una sonrisa sospechosa.

—Deberías ser cuidadosa, senpai. Esa clase de sonrisas podrían hacerte perder tu popularidad.

—Ya, ya. Cuéntale todos tus problemas a tu onee-san, jovencito. Vamos, abre tu corazón y salta a mis brazos. —Todavía suenas como un anciano. Además, somos hermanos, así que no hay forma en que sea verdad.

—¿Qué es exactamente lo que no sería verdad?

—Que me siento solo. ¿Por qué me debería sentir solo al no poder trabajar con mi hermana?

—No tengo un hermano mayor, así que no creo poder refutar ese argumento. Y supongo que tienes mucha razón, pero ella es tu hermanastra, ¿cierto?

—Incluso aunque lo sea, una hermana es una hermana, respondí. Me impedí añadir algo más.

—Las respuestas racionales son muy aburridas.

—¿Y eso qué importa?

—Muy bien, mi agotado kouhai-kun, déjame contarte algo interesante— Yomiuri-senpai levantó un dedo. Muy pronto mi universidad abrirá su campus al público, ¿qué tal si te das una vuelta?

—¿Campus abierto? ¿Es cuando las universidades y escuelas especializadas invitan a las personas interesadas en estudiar ahí para que las conozcan?

—Exactamente. Estoy segura de que recuperarás tu buen ánimo una vez que te veas rodeado por lindas universitarias.

Tal y como ella dijo, podría apostar que un chico promedio estaría emocionado por tener a su alrededor un montón de hermosas chicas universitarias como Yomiuri-senpai. Hace un tiempo, cuando la vi hablando con algunas de sus compañeras, noté que sus amigas y las personas en el círculo eran todas muy atractivas. Sin embargo, hay un error fatal en este plan que ella ideó.

—Senpai, tú vas a una universidad para mujeres, ¿no?

—Sí, ¿eso qué tiene que ver?

—Explícame cómo yo, un hombre, seré capaz de visitar tu campus.

—Oh, dios mío, ¡¿en dónde quedó la equidad de género?!

Lamentablemente, los tiempos aún no han progresado lo suficiente como para que un hombre asista a una universidad para mujeres. Entiendo que está preocupada por mí y mi reciente falta de energía, pero soy incapaz de responderle con una sonrisa. Yo también me preguntaba por qué había estado tan decaído. No debería haber ninguna razón para que me sintiera así.

Mi jornada laboral terminó, y yo regresé directamente a casa. Al llegar, encontré la cena y una pequeña nota sobre la mesa del comedor. A pesar de que anoche cenamos juntos después de mucho tiempo, hoy sólo recibí una nota. Claramente, Ayase-san no tiene intención de salir de su habitación. Me pregunto si me estará evitando.

Me llené de arrepentimiento por no ser capaz de encontrarme personalmente a Ayase-san, y me di cuenta de que eso claramente demostraba que yo le estuve mintiendo a Yomiuri-senpai durante nuestra conversación previa. Podía escuchar sus palabras en lo profundo de mi mente. No se puede evitar, ¿cierto? Después de todo, Ayase-san no es mi hermana de sangre.

4 de septiembre (viernes)–Ayase Saki.

La campana sonó, indicando la culminación del cuarto periodo, y la atmósfera dentro del aula cambió a una un poco más relajada y apática.

—¡Hora de comer!

Al mirar a la chica que lanzó un grito de guerra, sólo pude encogerme de hombros. ¿Cómo puede tener tanta energía todos los días? Bueno, sobre gustos no hay nada escrito.

—Comida, comida~

Ella suena como si estuviera bailando… Espera, ¿realmente está bailando? Mientras esperaba a que la chica en cuestión —Narasaka Maaya— Se acercara a mí, me di cuenta de que varios compañeros la estaban siguiendo.

—Ayase-san. Iré a la cafetería, así que puedes usar esto.

—Gracias.

La chica que estaba sentada junto a mí tomó su cartera y salió del aula. Después de comprobar que se fuera, empujé su pupitre junto al mío y saqué mi almuerzo de mi bolso.

—¡Lamento que haya tanta gente el día de hoy, Saki!

—Estoy bien.

Con esto, había asegurado el pupitre de Maaya. Ella caminó hacia mí con su almuerzo colgando de su mano. ¿Qué pasa con el grupo de cuatro o cinco chicas que están detrás de ella? ¿Qué hay de sus pupitres? Mientras yo seguía con mi confusión, ellos simplemente llamaban a los que estaban alrededor, asegurando más pupitres. Alrededor de la mitad de nuestros compañeros usualmente comen en la cafetería o en sus respectivas aulas. Si un asiento está libre, no deberías tener problemas para tomarlo, siempre y cuando no lo uses sin permiso. Personalmente, yo soy de aquellas personas que considera una molestia comer con alguien más si me obligan a experimentar algo tan problemático como eso.

Aun así, no se me nota en la cara. La razón para esto es simplemente que algunas de las personas que están comiendo conmigo son las personas que formaron parte del grupo con el que fui a la piscina durante las vacaciones de verano, o aquellos que últimamente han comenzado a hablarme con más frecuencia. Poco después, varios pupitres se juntaron en una especie de círculo. Hora de comer.

—Me pregunto cuál será tu guarnición de hoy.

—Oye, Maaya, ¿por qué observas a mi almuerzo?

—¡Ohhh! ¡Omelet enrollado!

—¿Y por qué los estás agarrando con tus palillos?

—¡La mitad! ¡Dame la mitad! —Muy bien, santo cielo.

Partí a la mitad mi omelet enrollado con ayuda de mis palillos y lo puse en el bentō de Maaya. Ella puso un trozo de comida frita en el mío, quizá como compensación.

—¿No crees que es un poco grande para que sea un intercambio equitativo?

—Está bien, totalmente bien~ Ah, Yumicchi, ¡tu salmón también luce genial!

—Si compartes algo de la comida frita secreta de la Familia Narasaka…

—¡Intercambio establecido!

Ya veo. Así que esa comida frita es una receta especial de su familia. Sintiéndome curiosa, le di un bocado a la pieza que ella me había ofrecido. Cuando mordí la parte interior, probé un suave y jugoso pollo que se deshacía dentro de mi boca. Tampoco era muy grasiento, así que no tuve que masticar mucho.

—Delicioso…

—Ya sé, ¿verdad? La comida frita de Narasaka-san es maravillosa.

—¿Qué tiene de maravillosa la comida frita? — Maaya fingió una expresión seria, lo que provocó que las personas a nuestro alrededor comenzaran a reír a carcajadas.

Hasta yo terminé sonriendo.

—Maaya, ¿lo freíste dos veces?

—¿Ñom?

—No hay necesidad de hablar con la boca llena. Sólo dímelo después.

—Ñom— Al tener la boca llena de pollo frito, ella sacudió su cabeza verticalmente.

Por todos los cielos, todos comenzaron a reír de nuevo. Al principio pensé que entablar amistades con personas al azar era una pérdida de tiempo, y decidí juntarme sólo con Maaya, pero ahora estaba avanzando voluntariamente en la creación de nuevas relaciones. Después de un breve intervalos en donde únicamente comimos, la conversación continuó. Honestamente, muchas veces me pierdo mientras escucho sus conversaciones y no logro tener interés alguno. Aun así, mientras fingía que lo estaba disfrutando, realmente comencé a hacerlo. Supongo que el corazón humano es bastante influenciable. Me pregunto si habrá algún nombre para este fenómeno.

—Oigan, todos…

Alcé la mirada al escuchar esas palabras que solicitaban la atención de todos.

—¿Qué tal si este mes vamos a otro lugar de nuevo?

La persona que habló fue… Em, ¿cómo se llamaba?

—Ohhh, excelente idea, Shinjou. ¿A dónde iremos? ¿Y cuándo?

—¿Quizá al karaoke? Tal vez el domingo cuando todos tengamos tiempo. Oh, cierto, se apellida Shinjou. Todos los demás estuvieron de acuerdo con su propuesta, diciendo cosas como «Suena bien» o «Después de todo, ya ha pasado un tiempo».

—¿Qué hay de ti, Saki? Maaya prácticamente me invitó, pero yo titubeé.

Generalmente la rechazaría, diciendo que tengo que estudiar o trabajar, pero…

—Em…

—¿Tienes que trabajar? ¿O tienes que estudiar en esta ocasión? Maaya pareció haber adivinado mis pensamientos, y me ofreció una ruta de escape.

—Tengo libre el día 27. Generalmente, estudio en los días que no tengo trabajo, pero…

—¿Oh? Bueno, Saki-san se toma muy en serio sus estudios. ¿Qué deberíamos hacer en este caso?

—Oh, sí. ¿Qué tal si tenemos una sesión de estudios? Dijo Shinjou-kun mientras me miraba fijamente por alguna razón.

—¡Ah! Pero, ¿dónde?

—¿La biblioteca?

—¿Qué les parece mi casa? Dijo Maaya.

Los demás se pusieron ruidosos. Supongo que tiene sentido. Si todos los que están presentes vinieran, seríamos como… ¿Seis personas? Pero sé que en su sala de estar pueden caber tantas personas. Ella también añadió que sus padres saldrían ese día junto a sus hermanos menores. Ella me miró, moviendo su mano como si fuera un gato de la fortuna, invitándome. Supongo que este es el mejor lugar para empezar si quiero crear nuevas relaciones, ¿no? Si comienzo a interactuar con más personas además de Asamura-kun, podría olvidarme de estos sentimientos prohibidos que tengo por él.

***

Al regresar a casa, comencé a preparar la cena y el desayuno del día siguiente. Oh, cierto, también podría preparar un poco de comida frita. Incluso podría poner un poco en mi bentō de mañana. Con esa idea en mente, abrí el refrigerador y saqué un poco de pollo. Recordé la comida frita de Maaya que había probado hoy. Probablemente la frió dos veces. Una vez a baja temperatura y otra vez a alta temperatura. Generalmente, eso tomaría mucho más tiempo del que estaba dispuesta a gastar, pero debería intentarlo hoy. No es que tenga que ir a trabajar.

Para la cena, puse a la parrilla unos jureles rebanados, y también preparé berenjenas, comida frita y sopa de miso. Como toque final, añadí aceite de sésamo, cambiando el sabor del día de hoy. Mientras preparaba la cena, mi padrastro llegó a casa. Justo después, encendió el interruptor de la ducha. Comió la cena conmigo mientras esperaba que el agua de calentase.

—Oh, esta sopa de miso tiene un sabor distinto al usual, ¿no?

—¿Sabe extraño?

—En absoluto. Está deliciosa. Estoy seguro de que a Yuuta también le encantará. —Gracias… Me alegra escucharlo.

—Akiko-san a veces también usa aceite de sésamo. ¿Se tratará de una receta de los Ayase?

—… Algo así.

Creo que mamá me enseñó a usar el aceite de sésamo para cambiar el sabor. Después de tomar una ducha, mi padrastro se fue inmediatamente a dormir. Terminé de freír la comida y escribí una nota para que Asamura-kun la leyera cuando regresara del trabajo. Después de que regresé a mi habitación, comencé a estudiar para mis clases del día siguiente.

Bloqueé cualquier ruido exterior con mis audífonos y comencé a escuchar algunas canciones de hip-hop lofi mientras abría mi libro de texto y mis apuntes. Como el profesor de la clase de matemáticas de mañana hace preguntas según el número de asiento, hay una gran probabilidad de que me pida que resuelva un problema. Con eso en mente, debería repasar las preguntas sólo para estar segura. Pero, incluso mientras hacía eso, no podía dejar de pensar en el siguiente domingo, así como en lo que ocurrió en la piscina durante las vacaciones de verano.

Si realmente quería mantener mi distancia con él, lo mejor sería no prepararle la comida ni dejarle una nota. Sin embargo, por un breve instante, eso no sonó a mantener mi distancia, sino a rechazarlo, y yo no quería ir tan lejos. Yo no quería alejarlo. Eso me dolería mucho más ahora que cuando no era más que un extraño. ¿La razón por la cual me siento será por mi responsabilidad como integrante de esta familia, o por el hecho de que no puedo dañar nuestra relación de dar y recibir, o será porque…?

¿Es esta la forma que están tomando estos sentimientos tan persistentes? Ni yo misma puedo comprenderlo del todo. Al final, no pude resolver ni una sola pregunta.

24 de septiembre (jueves)–Asamura Yuuta.

Quizá se debía al inusualmente frío otoño, o quizá se debía a que mis días se tornaron grises desde que Ayase-san y yo comenzamos a hablar menos, pero septiembre parecía transcurrir increíblemente rápido, y parecía que el día de las reuniones entre padres y maestros se acercaba rápidamente.

—Esta es sólo una pregunta hipotética, ¿ok?

Llegó la hora del almuerzo. Mientras clavaba mis palillos en mi guarnición, le hice una pregunta a Maru en medio de todo el escándalo que había dentro del aula.

—Cuando terminas con el corazón roto…

—¿Hmm? Maru levantó la mirada.

—¿Qué harías si realmente tuvieras que superar tus sentimientos por una chica?

—Debido a que el contexto que me proporcionas es bastante vago, me temo que no puedo darte una respuesta concreta, Asamura.

—Cierto, culpa mía.

—Bueno, está bien. Este es sólo un ejemplo… La dificultad para superar a una chica con la que eres muy cercano y a quien ves a diario es distinta a la dificultad para superar a una chica que sólo conoces por internet.

Ahh, eso tiene sentido. La distancia entre tú y ella es algo crucial, ¿no?

—Entonces… ¿Una chica con la que uno es muy cercano? Hipotéticamente, claro.

Maru dejó de observar el bentō que tenía enfrente para alzar la mirada hacia mí. Y luego volvió a agachar la mirada, recogiendo un poco de arroz con algas marinas. Teniendo en cuenta lo profundo que clavó sus palillos dentro del arroz, él debía tener en su plato al menos 1.5 veces la cantidad de arroz que yo tenía en el mío. Supongo que eso es algo de esperar de un miembro asiduo de un club deportivo. Después de masticar por un momento, Maru tomó un sorbo de su botella de té.

—¿Qué tal salir con un montón de chicas? Es difícil definir lo que los sentimientos románticos realmente son. Quizá algo más pueda desarrollarse a partir de eso.

Sentimientos románticos. Me congelé por un segundo cuando escuché esas palabras. Asentí, rogando que no se diera cuenta de mi titubeo, pidiéndole que continuara.

—Sin embargo, esta clase de sentimientos tan intensos también podrían ser una alucinación. Si conocieras a otra buena mujer, quizá podrías descubrir que tus sentimientos no eran tan serios, y tus sentimientos podrían cambiar con rapidez, creo.

—Me pregunto si realmente cambiarían… Además, ¿qué clase de entorno podría permitirle a alguien encontrar mujeres tan fácilmente? —Asamura… ¿En dónde crees que estamos? Escucha, hay al menos veinte chicas en nuestra clase. Y, más allá de eso, hay un montón de oportunidades a tu alrededor, ¿no?

Un montón de oportunidades.

—¿No estás simplemente parafraseando la idea de que la mitad de la población son mujeres, por lo cual no debería haber problema para encontrar a alguien más?

—Pero es cierto. Al final, las posibilidades de que encuentres a alguien más dependen completamente en tu propia actitud mental.

—Otra mujer, ¿eh? dije mientras comenzaba a pensar al respecto.

El simple hecho de existir juntos y la construcción de una relación que va más allá de ser extraños son dos cosas diametralmente opuestas. Sin embargo, agradezco el consejo de mi buen amigo. Probablemente deba pensar un poco al respecto. Especialmente sobre la actitud mental que él mencionó. Básicamente, esto es lo que él estaba intentando decirme.

Normalmente, no vemos a los extraños a nuestro alrededor como individuos con quienes poder establecer relaciones. Los extraños son personas a quienes ni siquiera les prestamos atención. Si no fuera porque la madre de Ayase-san se casó con mi viejo, probablemente nunca la habría visto como algo más que una chica que usa ropa llamativa y está en la clase conjunta a la mía. E, incluso si hubiéramos llegado a conocernos a través de algún acontecimiento, lo más lejos que habríamos llegado sería saludarnos en el pasillo. Estoy seguro.

Pero, debido a que se convirtió en mi hermanastra y se nos forzó a vivir juntos, nuestra relación y nuestra comprensión del otro se profundizaron. Y, entre más la conocía y más tiempo pasaba con ella, más intensos se tornaban mis sentimientos. Si ese es el caso, entonces solo tengo que tomar la iniciativa en conocer a las chicas a mi alrededor. Si hago eso, entonces quizá podría encontrar a una mujer que pueda despertar mis sentimientos incluso más que Ayase-san…

—Por otra parte, si no puedes encontrar a nadie a tu alrededor que sea un objetivo potencial, entonces sólo acércate a la persona más cercana a ti. Cuanta más información sobre alguien se posea, más fácil será conquistarle. Al menos en la teoría.

—¿De qué estás hablando?

—Es una creencia popular.

¿Y qué clase de recursos sustentan dicha creencia? Pero debo reconocer que tiene sentido. Un extraño que esté cerca de mí. Eso se traduciría en alguien como…

—Ya, ya. Cuéntale todos tus problemas a tu Onee-san, jovencito. Vamos, abre tu corazón y salta a mis brazos.

La primera persona que vino a mi mente era una estudiante de universidad y también mi senpai en el trabajo, Yomiuri-senpai. Hace unos días, ella dijo algo como eso, ofreciéndose a escuchar mis problemas.

—Sí… Espera, no. Era sólo una pregunta hipotética.

—Sí, tienes razón. Sólo te di un ejemplo— Dijo Maru mientras cerraba su bentō. Ahora, si me disculpas, dijo mientras salía del aula.

Él terminó de comer su almuerzo, el cual era significativamente más grande que el mío, antes de que yo pudiera terminar, y luego se fue al entrenamiento que tenía programado durante el almuerzo. Me preocupaba que él pudiera arruinar su estómago por comer tan rápido. Dejé escapar un suspiro, me comí el resto de mi almuerzo y guardé mi bentō.

***

Ese día también tenía que ir al trabajo. Cuando aparqué mi bicicleta en el aparcabicicletas como de costumbre, pensé nuevamente en que ya había llegado el otoño. Aunque había estado pedaleando con todas mis fuerzas, no estaba sudando tan intensamente como lo hacía durante agosto. Entré a la librería, y el subgerente me llamó.

—¡Asamura-kun! Por favor, hazte cargo de la caja registradora— Me acerqué a la caja registradora y comencé a atender a los clientes. Con toda honestidad, estar frente a la caja registradora es algo bastante relajante. Simplemente escaneas el código de barras de los libros y la máquina calcula el monto exacto de la compra. Por supuesto, eso no significa que la carga de trabajo sea insignificante. Por ejemplo, hay que preparar las cubiertas de los libros según sus tamaños y ofrecerles una bolsa de plástico según cuánto hayan comprado. Eso no ha cambiado.

Si un cliente acompañado de un niño pequeño está intentando pagar mientras lidia con una gran pila de libros, lo ideal sería calmarlos con una sonrisa en caso de que se les cayera la cartera, y también hay que ser cuidadosos de no poner las monedas del cambio una sobre otra, pues así el cliente podrá confirmar fácilmente si está recibiendo el monto correcto.

Durante los últimos años, los métodos de pago han cambiado bastante, lo que también influye en el trabajo en la caja registradora. No solo puedes pagar en efectivo, sino también con varias tarjetas de crédito e incluso mediante aplicaciones móviles. Uno tiene que recordarlos todos para poder atender apropiadamente a cada cliente, por lo que es bastante común que muchos empleados comiencen a sentirse disgustados al trabajar en la caja registradora después de un tiempo.

—Oye, ya puedes tomarte un descanso.

—¿Hmm? Ah, sí.

Alguien me llamó, devolviéndome a la realidad. Cuanto más monótono sea el trabajo que se realiza, más mecánico será el movimiento de tu cuerpo al realizar dicho trabajo, lo que demuestra lo realmente bien calibrado que está el sistema límbico del ser humano. En algún punto, comencé a hacerlo de manera automática. No podía hacer más que admirar eso de mí mismo. Gracias a eso, conseguí calmarme e idear cómo resolver el problema que me había tenido preocupado todo el día. Es tal y como Maru dijo: tal vez salir y hacer cosas nuevas podría ser lo que necesito para superar estos sentimientos. Y la única persona cercana a mí que conoce algo nuevo que podría intentar es muy probablemente…

—Kouhai-kun, ¿tienes un momento?

—Ah, Yomiuri-senpai. ¿Qué ocurre?

Mientras me miraba, ella tenía los dedos entrelazados detrás de su espalda.

—¿Crees poder dedicarme un poco de tiempo después de nuestros turnos de hoy?

—¿Para qué?

—Verás, estaba pensando en mostrarte toda clase de cosas nuevas y divertidas.

—¡Con gusto!

—Una respuesta inmediata. Vaya, kouhai-kun, ¿siempre has sido tan atrevido?

—Oh, bueno, sucede que también estaba pensando en probar algo nuevo. ¿Crees que me emocioné demasiado?

—En absoluto; Es más, lo aplaudo. Por no mencionar que los jóvenes como tú deben desafiarse a sí mismo y mantener esa clase de curiosidad.

—Muchas gracias.

Esta era la segunda vez en que Yomiuri-san me ha invitado a salir. La primera fue para ver una película. Gracias a ella pude ver una película que casi me perdí durante sus últimas proyecciones. Supongo que los estudiantes universitarios están en un nivel completamente superior al de los estudiantes de preparatoria. Así es Senpai. Es como si ella se hubiera dado cuenta de mi preocupación.

—Muy bien, ¡entonces está decidido!

—¿Qué tienes en mente con exactitud? Ya será bastante tarde cuando termine nuestro turno.

—Jejeje. Te adentraré en el mundo de los adultos, kouhai-kun— Dijo Yomiuri-san, para posteriormente regresar a sus actividades.

Incluso aunque nos topábamos durante el resto de nuestras jornadas, ella simplemente sonreía sin decir palabra alguna. ¿A qué se estaba refiriendo?

***

—Así que… Este es el mundo de los adultos…

¿Es en serio?

—¡Es algo esencial para todo miembro activo de la sociedad!

—¿Quién eres? ¿Una especie de anciano de la era Shōwa?

—Ten un poco de fe en tú onee-san, ¿okay? La verdad es que nunca puedo saber lo seria puede llegar a ser en esta clase de cosas. Después de mirar con preocupación a Yomiuri-senpai, observé el edificio que estaba frente a nosotros. En el letrero sobre la entrada se podían leer las palabras «billar» y «dardos», así como también «Simulación de golf».

—¡Quiero practicar mis swings!

—Realmente eres un viejo con pasatiempos anticuados.

—Qué irrespetuosa.

—Entonces, ¿deberíamos probar la «Simulación de golf»?

—¡Ya lo verás!

Al decir eso, senpai tomó la iniciativa y yo la seguí en silencio. Después de tomar el ascensor, ella me llevó a las instalaciones de golf que estaban dentro del edificio, de las que había escuchado hablar con anterioridad.

—Kouhai-kun, esta es tu primera vez, ¿cierto?

—Sí, es mi primera vez jugando. Un amigo mío que es fanático de esta clase de juegos lo ha jugado antes, y me habló sobre ello, pero eso es todo.

Dentro de una cabina que estaba separada de una pequeña caja, en lo más profundo de ella, había un campo de golf. El verde césped se extendía sin fin bajo el cielo azul. A la distancia, podía ver las tenues curvas de una cordillera. Por supuesto, no era más que una imagen proyectada en una pantalla, pues estábamos justo en medio de Shibuya.

—¿No crees que la naturaleza es realmente maravillosa? Ah, el color verde es hermoso.

—No creo que esto sea muy distinto a poner un fondo de pantalla en la televisión de la sala.

—¡Kouhai-kun! —Dijo en un tono de reprimenda— ¡No seas así! ¡Comprende lo sublime del momento! ¡No eres un viejo amargado, sino un joven en la plenitud de su vida!

—Cierto…

Pero, aunque me digas eso…

—¿Estás observando este hermoso paisaje de la naturaleza y no sientes nada? Me vas a hacer llorar.

—Lo siento.

—Puedes hacer un swing y meter la pelota blanca justo en el agujero mientras estás completamente rodeado por la naturaleza. ¡Qué emocionante! ¡Qué gran sensación!

—¿Es así como funciona?

—Seguro que sí. ¡Es por esto que todos esos hombres de mediana edad vienen a jugar golf!

Síp, es un pasatiempo para viejos, tal y como pensé. —Deja de ser tan quisquilloso con los detalles. Estamos perdiendo el tiempo aquí— Dijo en tono de queja mientras me pasaba un palo de golf.

Tienes que tener presente que esta es mi primera vez sosteniendo un palo de golf. ¿Cómo se supone que sostenga esta cosa? ¿Como a un bate de béisbol? Cuando Yomiuri-senpai se dio cuenta de esto, utilizó sus dedos para corregir mi agarre. Vaya, sus uñas son tan bonitas de ver…

—Hmm, algo así, creo. Vamos, inténtalo.

—Ya veo.

Mientras sujetaba el palo de golf con mi mano izquierda, coloqué mi pulgar sobre el mango para cubrirlo ligeramente, y luego lo empuñé con mi mano derecha. Al parecer, así es como Yomiuri-san sostiene un palo de golf. Me imagino que hay otras maneras de hacerlo, pero ella simplemente dijo «Investígalo después», así que no pregunté. En cualquier caso, esta es la guía para principiantes, así que no debería haber problemas.

—Vamos, ejerce más fuerza sobre tus hombros.

Senpai tomó mis hombros y los empujó hacia abajo. Cuando lo hizo, terminaron encorvándose un poco. Supongo que tiene sentido. Cuando pones fuerza sobre tus manos, tus hombros se relajan automáticamente.

—Eso es. Justo así. Y ahora sólo tienes que golpear esa pelota con dirección hacia la pantalla.

Hace un minuto la llamó «hermoso paisaje de la naturaleza», y ahora la está llamando «pantalla». Sí que sabe cómo arruinar su propia experiencia de inmersión.

—¿Realmente podré hacer un hoyo en uno en mi primer intento?

—Hmm… Debido a que es tu primera vez, podría resultarte bastante difícil hacer un hoyo en uno. Simplemente es cuestión de adaptarse, así que está bien— Dijo Senpai mientras se alejaba del alcance del swing de mi palo de golf.

Es algo similar a los swings en el béisbol, pero es peligroso hacer un swing con un palo de golf si hay personas cerca; Así que, después de asegurarme de que nadie estaba detrás de mí, hice mi swing. Se produjo un sonido como si estuviera cortando el aire, y el palo era tan sorprendentemente pesado que sentí que mis brazos casi se salían de sus coyunturas. Pero la pelota ni siquiera se acercó al hoyo.

—Un tiro, un error.

—Es mucho más complicado de lo que pensé.

—En absoluto. Préstame el palo por un segundo.

Le pasé el palo de golf. La pelota fue colocada automáticamente de nuevo en su posición. Ella tomó el palo de golf e hizo unos swings de prueba. Una vez que estaba satisfecha, se paró frente a la bola y la golpeó con todas sus fuerzas. La pelota salió volando acompañada de un fuerte sonido metálico. La bandera que había estado enterrada en el suelo salió volando al aire. El sistema trazó la trayectoria de la pelota, la cual dibujó una hermosa parábola mientras descendía al suelo. Las palabras «¡Buen Tiro!» aparecieron en la pantalla, y la pelota rodó por el césped unas cuantas veces más antes de detenerse. Por último, se mostró la distancia a la que había golpeado la pelota.

—Fiu, esa voló bastante lejos. Ahhhh, qué li-ber-tad~ Cantó mientras sujetaba el palo de golf como si fuera un rifle.

—¿A qué viene eso?

—Es de una película antigua. Ese tiro sí que llegó lejos, ¿eh?

A juzgar por lo feliz que se ve, el número en la pantalla debe haber indicado que se trataba de un buen resultado, pero no podía comprender por qué estaba tan feliz por esto.

—Así es como funciona. Simple, ¿no?

Después de eso, ambos alternamos más de diez tiros. Al principio, o directamente no acertaba a la pelota y golpeaba al aire, o la golpeaba en direcciones al azar; pero, gracias a las buenas enseñanzas de Yomiuri-senpai, eventualmente conseguí golpear directamente la pelota frente a mí.

—Muy bien, tienes talento.

Cuando comencé a acostumbrarme, comencé a sentir una importante sensación de logro, como si hubiera hecho un jonrón en el centro de bateo. Se siente genial. Aunque nunca me apareció la frase «¡Buen Tiro!», es una pena. En serio, ¿cómo es que es tan buena? ¿Acaso es un viejo?

—Senpai, ¿practicas tus swings regularmente?

—¿Hmm? Bueno, de vez en cuando.

—Vaya.

—¿Estás sorprendido?

Quizá. Ella luce como una belleza japonesa con un hermoso y largo pelo negro, pero estoy bastante seguro de que es un hombre de mediana edad en el interior.

—Quizá no sorprendido. Supongo que tiene total sentido.

—¿A qué te refieres con exactitud?

—Para mí, tú eres una experimentada senpai en cualquier aspecto.

—Creo que tengo que volver a cautivar tu atención. Tú sabes, recordarte que soy mujer.

—Eres libre de cambiar tu enfoque, pero aquí estoy, completamente de acuerdo con el hecho de que llevar a un estudiante de preparatoria a un golf nocturno es algo que haría una universitaria.

Ella es preciosa, siempre es divertida y siempre es una alegría hablar con ella. Si estuviéramos juntos, estoy seguro de que cada momento estará lleno de dicha. Nunca he sido parte de ningún club, pero probablemente así se sentía interactuar y pasar tiempo con un senpai. No hay duda de que siempre es divertido salir a pasar el rato.

—Kouhai-kun.

—¿Sí?

—¿Te sientes un poco mejor? —Me preguntó senpai, mostrándome una pequeña sonrisa.

Justo en ese momento me di cuenta de por qué Yomiuri-senpai me había traído a este lugar. Ella sabía que yo estaba constantemente preocupado por algo y quería que me olvidara de todo eso por al menos un corto periodo de tiempo. Es por eso que ella me invitó a este lugar.

—Sí. Fue muy divertido.

—Muy bien, muy bien —Dijo Yomiuri-senpai dándome una palmada en el hombro.

***

Después de golpear las pelotas de golf durante otra hora más, mis brazos terminaron cansándose. Comencé a fallar más, y las pelotas dejaron de salir volando, así que uno de los dos planteó la idea de volver lentamente a casa. Ya era bastante tarde y la reunión entre padres y maestros era al día siguiente.

—Antes de irnos, necesito ir al baño por un momento.

—Entonces me quedaré limpiando el resto del equipo.

—Te lo agradeceré.

Tomé los palos de golf que habíamos estado utilizando y los llevé conmigo. Sí, fue divertido, Aunque mis brazos habían comenzado a entumecerse, estaba feliz de haber venido. Al ser siempre tan introvertido, siempre pensé que jugar golf era algo que se hacía al aire libre, pero es divertido jugarlo en una simulación como esta. Maru tenía razón. Probar algo que normalmente no intentaría me ha permitido descargar el estrés y frustración.

Mientras pensaba en eso, me topé con una persona que acababa de entrar al establecimiento… una chica que iba sola. Su corte de pelo y su atuendo no resaltaban mucho, pero había una característica suya que me robaba la atención: su estatura. Para ser preciso, ella es muy alta.

—Espera… Esa chica, ¿en dónde la he…?

Hurgué dentro de mis recuerdos recientes y logré encontrar algo. Ella era la chica que se sentaba junto a mí durante mis clases de verano. Eso significa que ella debe ser una estudiante de segundo año de preparatoria, al igual que yo. Ella estaba sola, así que probablemente había venido por cuenta propia. ¿A pesar de ser tan tarde? ¿Jugará golf ella sola? Ella comenzó a revisar habitaciones, buscando un espacio disponible en el que pudiera jugar. Debido a que Yomiuri-senpai y yo acabábamos de terminar, ella vino caminando directamente hacia mí. Justo cuando pasó junto a mí, pareció haber notado que yo estaba ahí.

—Tú eres…

—Qué coincidencia. Buenas noches —Hice una pequeña reverencia en señal de saludo.

—Buenas noches. Em, no nos hemos visto desde las vacaciones de verano, ¿cierto?

—Eso creo.

—… Em, ¿sigues asistiendo a esa preparatoria?

—Sí, aunque sólo los sábados. No debería tener problema al decirle esto. Después de todo, nos conocimos en la escuela de preparación.

—Ya veo. En este momento estoy asistiendo a diario.

Me sorprendió escuchar eso. Después de todo, no me volví a topar con ella ni una sola vez después que terminaron las vacaciones de verano. Cuando le pregunté al respectó, ella mencionó que no tenía ninguna clase los sábados. A ella no le gustan las aglomeraciones que hay en las aulas en esos días, y por eso utilizaba la sala de autoestudio de la escuela de preparación durante esos días.

—Es correcto. Me es mucho más conveniente que una biblioteca.

—Ya veo… Ah, por cierto, mi nombre es Asamura Yuuta.

—Soy Fujinami Kaho. Se escribe con los kanjis de verano y vela, aunque se lee como Maho.

—¿Vela?

—No a la que prendes fuego, sino la que se mueve con el viento. Mi nombre está escrito de forma muy sencilla en kanji, así que es fácil de recordar.

—Ah, la vela de un barco. Ya veo.

—¿Ves? Ya lo recordaste. Esbozó una pequeña sonrisa.

—Sí, tienes razón.

Si ella se presentara como «Fujinami Veravela» sería mucho más fácil de recordar. Me daba la impresión de ser una chica muy dócil, pero supongo que tiene unas habilidades comunicacionales muy buenas. Hizo una reverencia hacia mí, diciendo «Por favor, cuida de mí» en un tono muy formal. Yo seguí su ejemplo haciendo lo mismo. Justo cuando terminamos de decir eso, Yomiuri-san regresó.

—Ah, estabas en una cita— Fujinami-san la observó y luego volteó a verme de nuevo.

Sacudí frenéticamente la cabeza.

—No, no. Ella sólo es mi senpai en mi trabajo a tiempo parcial. No tenemos esa clase de relación.

—Ya veo. Entonces, si me disculpan— Volvió a hacer una pequeña reverencia y entró a la cabina que Yomiuri-san y yo habíamos estado utilizando.

Yo hice lo mismo y, cuando levanté la mirada, Yomiuri-senpai estaba de pie frente a mí.

—Oye, oye, oye, kouhai-kun.

—Bienvenida, senpai.

—¿A qué se debe esa expresión tan despreocupada? ¡¿Quién era esa chica con quien hablabas?! ¡¿Qué clase de playboy te crees que eres para coquetear con otra chica mientras estás en una cita conmigo?!

—¿Qué? Ah, lo lamento…

Ella lo llamó cita, pero yo no tengo suficiente confianza para verlo de esa manera. Podría apostar que, desde el punto de vista de una universitaria, un chico de preparatoria como yo no es más que un lindo kouhai. La forma en que juega conmigo es prueba fehaciente de ello. La mejor opción era ofrecer una disculpa sincera. Si intentaba discutir, ella sólo se convertiría en la abogada del diablo y se burlaría todavía más.

—No es divertido si te disculpas de inmediato. —¿Hay necesidad de que sea divertido?

—Bueno, ya ha anochecido, así que supongo que te dejaré ir esta vez.

—He aceptado mi destino, por favor déjame ir.

Afortunadamente, Yomiuri-senpai me perdonó con una sonrisa. Después de que pagamos en la recepción, regresamos a la estación de tren. Al igual que cuando fuimos a ver la película, me despedí de senpai en el estacionamiento y luego pedaleé de regreso a casa en mi bicicleta. Mientras disfrutaba de la suave brisa con la que Shibuya me bendecía, volví a pensar en lo que Maru había dicho. Intentar algo nuevo, ¿eh? Oh, sí, eso me recuerda que yo asisto a esa escuela de preparación, pero no he pasado por todas sus facultades.

—La habitación de autoestudio…

Mientras guardaba mi bicicleta en un lote del estacionamiento del apartamento, comencé a pensar en que quizá debería visitarla alguna vez.

24 de septiembre (jueves)–Ayase Saki.

«Me desviaré un poco de camino a casa después del trabajo, así que llegaré tarde…»

¿Por qué me preocupa dejar que aparezca la notificación de «visto» en el mensaje que acabo de recibir en LINE? Pude sentir a mi corazón acelerarse en el momento en que este mensaje de Asamura-kun apareció en mi pantalla de bloqueo. Es Yomiuri-senpai. Sólo leí la vista previa del mensaje, pero ya lo sabía. Él estaba yendo a algún lugar con esa senpai. Si abría el mensaje, la aplicación le enviaría la notificación de «visto», lo que básicamente sería una justificación para que él se divirtiera con ella en no sé qué lugar. Y, debido a que no podía decidir qué hacer al respecto, transcurrieron un par de minutos en los que no dejé de mirar la pantalla de mi teléfono. Honestamente, es algo ridículo, y estoy muy consciente de ello.

¿Qué clase de hermana menor, en su segundo año de preparatoria, se molesta por lo que su hermano hace o deja de hacer cuando no está con ella? Pero, si lo leyera, entonces no podría decirle «Llegaste bastante tarde esta noche», y tampoco podría utilizar la muy conveniente excusa de «Lo lamento, no leí tu mensaje».

—Soy una gran idiota.

Actuar de esta manera no es nada justo. Este tipo de comportamiento manipulador es lo que más detesto en el mundo. Cuando hay celos de por medio, el raciocinio de las personas disminuye al nivel de un niño de primaria, o incluso más allá. No está bien que yo me sienta así. Se supone que soy su hermana menor. Dejé escapar otro suspiro mientras miraba a la cena que estaba sobre la mesa.

Para la cena de hoy, opté por preparar platillos que ayuden con la fatiga del verano. Preparé curry keema, el cual básicamente se prepara con carne molida. En cuanto a las especias, decidí utilizar jengibre, ajo y pimientos rojos, así como también un poco de comino. El comino es bastante dócil, pero también algo magnifico. Después de todo, sus primeros usos como esencia natural datan desde al antiguo Egipto. Por supuesto, una gran historia también viene con extrañas supersticiones, así que, cuando vi la frase «Añada comino a un tazón de arroz para evitar que su ser amado pierda el interés en usted», no pude evitar terminar pensando en el comino como alguna clase de repelente de insectos. Utilicé una cuchara para tomar un poco del curry keema. El aroma que desprendía me hizo parpadear un poco antes de ponerlo en mi boca.

—Urk, picante…

Sé muy bien que no tolero la comida picante, ¿qué sucede conmigo? Estaba tan picante que inclusive se me escaparon unas lágrimas. En serio, ¿qué sucede conmigo? Mi corazón está como loco. Recordé la conversación que sostuve con Maaya el día de hoy en la escuela.

«¿Cómo puedes estar siempre tan llena de energía, Maaya? ¿Puedes simplemente olvidarte de todos tus problemas?».

No hay persona en este mundo que no tenga al menos una cosa por la cual preocuparte. Es por eso que quería saber cómo es que ella siempre aparentaba lo contrario. Sin embargo, la respuesta de Maaya no pudo desconcertarme más. «¡Sólo haz algo!».

«¿Qué cosa con exactitud?».

«¡Algo nuevo!».

Ella levantó un dedo y luego levantó otro.

«O, haz algo totalmente nuevo que no hayas hecho antes, ¡e intenta hacerlo genial!».

Según lo que Maaya me dijo, en el momento en que tienes un problema o comienzas a preocuparte por algo, tus pensamientos terminan atrapados en un bucle. Llegas a un punto muerto y terminas en el estancamiento.

«¡Es por eso que tienes que obligarte a seguir avanzando!».

Qué mentalidad tan positiva. No puedo hacer más que admirarla. Por supuesto, creo que probablemente está en un error, pero… Probar algo nuevo, ¿eh? No quiero seguir así, dándole vueltas a mis ideas dentro de mi cabeza. Tal y como dijo Maaya, debería salir de mi caparazón este fin de semana.

Pero… Ya casi es hora de que llegue mi padrastro. Alcé la mirada hacia el reloj que colgaba en la pared. Supuse que sería bueno adelantarme y preparar sus platos. Puse un poco de ensalada en un plato y calenté la sopa y el curry. Me pregunto si Asamura-kun va a cenar cuando llegue. La vista previa no muestra el mensaje completo, así que no tengo manera de saberlo… ¿Qué tal si mencionó algo sobre cenar fuera?

De cualquier manera, simplemente debería adelantarme y preparar su cena, dejándole una nota que diga «Si está muy picante, por favor toma el huevo hervido que está en el refrigerador». Una vez que terminé, me dirigí a mi habitación. Tengo que estudiar un poco más para el día de mañana. Me puse mis audífonos, me concentré en la música y me puse a estudiar. Unos estudios con los que no he progresado mucho últimamente.

Sin mencionar que nuestras reuniones entre padres y maestros serán mañana.

25 de septiembre (viernes)–Asamura Yuuta.

Es viernes, el día de nuestras reuniones entre padres y maestros. La mañana comenzó igual que siempre, con ambos comiendo el desayuno en el comedor. Mi viejo estaba leyendo las noticias en su tableta.

—Tome, su sopa de miso.

—Oh, muchas gracias, Saki-chan.

Él recibió el tazón con gran felicidad, y la puerta principal se abrió.

—Ya llegué~

La voz de Akiko-san se escuchó hasta la sala.

—Ah, bienvenida, Akiko-san.

Mi viejo fue el primero en responder, y después Ayase-san y yo hicimos lo propio.

—Muchas gracias, Taichi-san.

—Gran trabajo allá afuera. ¿Quieres desayunar?

—Comeré un poco. Vine directamente a casa para poder dormir un poco más, es por eso que aún no he comido nada.

—Ya veo. ¿Podrás levantarte después de tomar una siesta?

—Eso creo. Oh, cierto, me gustaría que verificáramos los horarios nuevamente, Yuuta-kun, Saki.

Ambos sacamos nuestros respectivos teléfonos, verificando los horarios que teníamos asignados.

—Mi reunión será a las 4:20 p.m., y durará veinte minutos.

—La mía será justo después. Desde las 4:40 p.m. hasta las 5:00 p.m. No habrá mucho tiempo para moverse, pero nuestras aulas están una junto a la otra.

Mientras le explicábamos eso, Akiko-san también miró su respectivo teléfono, intentando recordar los horarios que acabábamos de decirle.

—Síp, está bien. Parece que todo está bajo control.

—Pero, a juzgar por esos horarios, no podrás dormir muchas horas, ¿no crees?

—Tengo planeado tomar un taxi que me lleve a tu escuela, así que no debería haber problema si salgo de casa un poco antes de las 4:00 p.m. Me levantaré antes de eso y tomaré una ducha, comeré algo, me cepillaré los dientes, me cambiaré de ropa, me pondré maquillaje… Sí, no debería haber problema si me levanto a las 2:00 p.m.

—Ahora mismo son las 7:00 a.m.; si te fueras a dormir a las 8:00 a.m., entonces sólo dormirías seis horas… Eso sería menos que lo usual, ¿no? Comentó mi viejo. Teniendo en cuenta que ella suele dormir hasta más tarde, supongo que esto podría contar como dormir poco.

—Podré dormir más cuando llegue a casa ya que hoy no tengo que trabajar. El único problema es que ninguno de ustedes dos estará en casa cuando llegue mi hora de despertar— Akiko-san había dejado en claro que a veces le costaba levantarse.

—Taichi-san, ¡esperaré una ruidosa llamada tuya a las 2:00 p.m.! Akiko-san juntó sus manos mientras sonreía.

—Mamá, no puedes molestarle mientras está en su trabajo.

—¡Peeeero!

—Jajaja, está bien, déjamelo a mí, Akiko-san. Mi trabajo no es tan estresante como para ni siquiera poder hacer eso, así que no hay problema.

La expresión de Akiko-san se iluminó, pero Ayase-san sólo se encogió de hombros. Normalmente, mi viejo es un poco inútil, pero tiene sus momentos en los que puede llegar a sonar tan maduro y convincente. Akiko-san pareció haberse animado mucho, pero luego eso cambió. Frunció las cejas.

—Pero, ¿realmente estará todo bien? ¿Realmente seré capaz de levantarme? ¿Los profesores pensarán que soy una madre rara…?

—No creo que haya nadie en el mundo que te pueda llamar rara.

—¿E-Eso crees? Akiko-san sonrió tímidamente después de escuchar lo que mi viejo había dicho.

—Sin lugar a dudas— Él aceptó su sonrisa y ambos se miraron el uno al otro directo a los ojos.

Tanto Ayase-san como yo nos sentimos un poco perturbados por esta escena de flirteo que ocurría frente a nosotros, pero aun así le garantizamos que todo estaría bien.

—Mamá, si vas a desayunar, entonces toma asiento. Sólo estorbas si te quedas parada ahí.

—Sí, sí, entendido.

—¿Aún puede llegar a tiempo? Le preguntó Ayase-san a mi viejo mientras veía el reloj.

—Ah… Tienes razón, debería irme ahora. Gracias— Mientras se despedía de Akiko-san, quien se dirigía al baño para quitarse el maquillaje, mi viejo tomó su mochila y se puso de pie. —Cuiden de Akiko-san, ¿okay?

Ayase-san y yo asentimos al mismo tiempo. Aunque, ¿no eres tú quién tiene la mayor responsabilidad? Akiko-san regresó, se sentó a la mesa con nosotros y comenzó a desayunar.

—Mamá, ¿qué comerás una vez que te levantes? Puedo congelar un poco de curry para después. Creo que te despertará bien por lo picante que es. —Preferiría no comer nada que sea muy picante antes de reunirme con sus profesores, así que me comeré las sobras de esto. Además, todavía nos queda otro huevo, ¿cierto?

—Bueno… Sí, pero…

—Yo me ocuparé de mí misma, ¿entendido? Ustedes dos ya deberían irse a la escuela.

Tal y como Akiko-san había dicho, ya casi era hora de que Ayase-san saliera de casa.

—Yuuta-kun, tú tampoco tienes que preocuparte por limpiar. Yo lavaré los platos una vez que termine de comer.

—Entendido, muchas gracias.

Como de costumbre, esperé unos minutos después de que Ayase-san se fuera y tomé mi mochila.

—Muy bien, ¡es hora de tomar una buena siesta para poder despertar a tiempo!

Después de salir por la puerta principal, pude escuchar la motivada voz de Akiko-san detrás de mí.

***

El timbre sonó, indicando el final del cuarto periodo. Las reuniones entre padres y maestros serán esta tarde, pero aún faltan cuatro horas para que sea mi turno. Mientras comía el almuerzo en compañía de Maru, comencé a pensar en cómo pasar ese tiempo.

—Nos vemos mañana, Asamura.

—Sí, ¡nos vemos!

Maru terminó de comer antes que yo, como de costumbre, y salió del aula mientras corría. Él siempre es muy apasionado con las actividades de su club. Ahora yo estaba sólo. En momentos como este, los que no pertenecemos a ningún club escolar no tenemos a dónde ir. La mayoría de las aulas estaban siendo utilizadas para albergar las reuniones entre padres y maestros. Durante un breve momento, se me ocurrió ir a la biblioteca. Al ser un amante de los libros, este era muy probablemente el primer lugar que se me podía ocurrir, pero había una gran posibilidad. —Como suele ocurrir— De que la biblioteca no tuviera los libros que suelo leer. Por eso que nunca iba ahí.

Pero esta podría ser la oportunidad perfecta para verificar. Tomé mi mochila y me dirigí a la biblioteca. La biblioteca de esta escuela está separada del edificio principal. El «edificio de la biblioteca» está a un costado de los terrenos de la escuela, y es un edificio de dos pisos. Además, hay un pasillo que lo conecta con el edificio principal. El primer piso tiene toda clase de salas de música, y el segundo piso alberga la biblioteca. Uno podría pensar que lo llamamos «edificio de la música», pero hay una razón histórica, que no recuerdo, para ello.

Mientras me acercaba al edificio de la biblioteca, escuché tocar al club de instrumentos de viento metal. Las reuniones entre padres y maestros en Suisei eran celebradas el mismo día para los tres grados, por lo cual nadie tendría clases el resto del día. Esto resultaba en que la mayoría de los clubes comenzaban sus actividades más temprano. Después de subir las escaleras, abrí la puerta de la biblioteca. Al poner un pie adentro, pude percibir el aroma de libros antiguos. Es un olor que recuerdo con mucho cariño, pues es el mismo olor de la vieja biblioteca de la Estación Jimbōchō. A muchas personas les desagrada este aroma, por lo cual suelen comprar los lanzamientos. Huele al conocimiento heredado de toda la humanidad.

El interior no estaba tan lleno como cuando es época de exámenes. Cuando eché un vistazo, noté que solo una de las tres mesas estaba ocupada. Por capricho, comencé a pensar en cómo Ayase-san podría estar pasando el rato ahora mismo. Mientras ese pensamiento cruzaba mi mente, caminé por la biblioteca mirando a todos lados, sin poder encontrar a la chica en la que estaba pensando. Sin embargo, en su lugar…

—¿Ohhh? ¿Qué sucede?

Fui saludado por Narasaka Maaya.

—Estoy intentando pasar el rato. Mi reunión entre padres y maestros será hoy.

—Oh, ¿tú también, Asamura-kun?

—Supongo que ahora somos dos.

Ella me hizo un gesto para que me acercara, así que no tuve otra opción más que sentarme junto a Narasaka-san. Si nos sentábamos muy lejos, entonces habríamos tenido que hablar más alto, lo que importunaría a las personas a nuestro alrededor. Afortunadamente, sólo Narasaka-san estaba sentada en esa mesa, y había una estantería entre nosotros y el resto de la habitación.

—¿A qué hora?

—A las 4:20 p.m.

—Oh, cerca. Yo voy antes, a las 4:00 p.m.

Ya veo, así que ella tiene la misma cantidad de tiempo libre que yo. Entonces, ¿por qué no está con Ayase-san? Cuando se lo pregunté, ella dijo que, al parecer, Ayase-san se había ido a casa. Considerando la cantidad de tiempo que teníamos, ella podría volver a tiempo. Supongo que pude haber hecho lo mismo.

Pero, si ella se va a casa ahora… Busqué algún reloj en los alrededores sin éxito alguno, así que saqué mi teléfono. Aún ni siquiera es la 1:00 p.m. ¿También debería irme a casa? Si lo hiciera… no, Ayase-san está en casa ahora mismo, así que sería raro si llegara de pronto… Y ni siquiera está sola, Akiko-san está en casa ahora mismo, durmiendo. Pero ella debería despertar pronto. Justo entonces, recordé lo que Akiko-san había dicho esta mañana.

«El único problema es que ninguno de ustedes dos estará en casa cuando llegue mi hora de despertar».

¿Ayase-san regresó a casa debido a…?

—¿Qué pasa, Asamura-kun? ¿Hay algo que te preocupa?

—Ah, no, no es nada. Si me voy a casa ahora, sólo interrumpiré las horas de sueño de Akiko-san.

—¿Estás preocupado por la reunión entre padres y maestros?

—No con exactitud, pero…

Estaba a punto de revelarle mis problemas. ¿Quizá fue una pregunta capciosa?

—Más importante, ¿por qué no te fuiste también un rato a casa, Narasaka-san?

—Bueno, pensé que podría tomarme un descanso de tener que cuidar a mis hermanos menores.

Dijo eso y sonrió.

Según ella, su madre se había tomado el día libre para asistir a la reunión entre padres y maestros, y ahora estaba cuidando a sus hermanos mientras ella estaba en la escuela.

—Suena duro.

—Son un encanto, ¿sabías? Es sólo que, de vez en cuando, me gusta desplegar mis alas. Pero olvidémonos de eso —Dijo Narasaka-san. Ella puso su mejilla contra la mesa y me miró— Asamura-kun, ¿te gusta Saki?

—No, no me gusta.

Quizá dar una respuesta inmediata no fue la mejor idea. Después de todo, Narasaka-san podrá parecer una cabeza hueca en ocasiones, pero puede ser extrañamente perceptiva en los momentos importantes.

—Lo sabes, ¿verdad? Somos hermanos, así que no hay manera.

—Pero, tú sabes…

—¿Yo sé qué cosa?

—Aún la llamas «Ayase-san», ¿cierto?

Mi corazón se detuvo por un milisegundo. Así que a eso se refería.

—Dijiste que son hermanos, pero… No están relacionados, ¿cierto? Y recientemente se convirtieron en hermanastros. Prácticamente son extraños. Desde mi perspectiva, ustedes dos parecen tener sentimientos el uno por el otro~ Sentí que se lo estaba explicando a la mesa en lugar de a mí.

—Ese no es el caso.

—Hmm. Quizá me hice una idea muy equivocada. Murmuró de nuevo, recostándose contra el escritorio.

¿No te duele estar en esa postura? De pronto enderezó su postura, estirando sus brazos hacia el cielo mientras dejaba escapar un gemido.

—Ya veo~ ¿Entonces no tendrías problemas si apoyara a otro chico?

—¿Em…?

—Quiero decir, si hubiera un chico que tuviera sentimientos por Saki, ¿no tendrías problemas si yo lo apoyara en sus intentos de conquista?

La manera en que lo dice lo hace sonar como si hubiera alguien así.

—No creo que tengas que pedirme permiso para hacer eso.

—Hmmm, ¿en serio? Narasaka-san se cruzó de brazos y siguió repitiendo los mismos «Hmmm» y «Ya veo~» una y otra vez.

Decidí dejarla sola con sus pensamientos y fui a buscar un libro que leer. Debido a que todavía tengo más de tres horas, debería ser capaz de leer al menos dos libros cortos. Después de buscar un poco, encontré varios libros antiguos del extranjero. Entre ellos estaban «Immensee» de Theodor Storm, con 142 páginas, y «Casa de muñecas» de Henrik Ibsen, con 148 páginas. Creo que estos dos serían perfectos para la cantidad de tiempo de la cual dispongo.

Con estos dos libros en mis manos, regresé a la mesa. Narasaka-san no estaba, pero, debido a que su bolso todavía estaba ahí, probablemente había ido a buscar libros por su cuenta. Tomé asiento y comencé a leer por un rato, y ella repentinamente se sentó a mi lado cuando levanté la mirada para tomar un descanso. Apenas y hablábamos, pues leíamos nuestros libros en silencio, mientras estábamos sentados el uno junto al otro.

—Me adelantaré~ En la siguiente ocasión en que levanté mirada, Narasaka-san tomó su bolso y salió de la biblioteca. Parece que ya es su turno, ¿eh? Eso significa que me quedan unos veinte minutos. Leí las páginas restantes de un tirón y me levanté. Justo en ese momento, mi teléfono, que estaba en modo de silencio, vibró. Akiko-san me envió un mensaje en LINE. La primera parte decía que ella llegaría pronto, así que decidí esperarla en la entrada. Regresé los libros a sus lugares y salí del edificio.

A las 4:10 p.m., Akiko-san se presentó en la entrada

—Lamento haberte hecho esperar, Yuuta-kun.

—Acabo de llegar.

En comparación a lo que normalmente viste para el trabajo, mi madrastra estaba vistiendo un profesional y ajustado traje. Consistiría en un saco azul marino y una blusa con cuello en U por debajo, y había optado por un pantalón azul índigo en lugar de su falda habitual. Llevaba un bolso bicolor colgado del hombro. Supongo que esto es a lo que se puede llamar un atuendo casual de oficina. No es demasiado elegante, pero tampoco informal. Esta era la primera vez en que había visto a Akiko-san vistiendo un atuendo similar. Le ofrecí un par de zapatos que se habían preparado para los tutores que asistieran a las reuniones.

—¿Podrías llevarme a tu aula? Dijo Akiko-san mientras se cambiaba de zapatos.

—Por supuesto, es por aquí.

Tanto mi aula como la de Ayase-san están en el segundo piso del edificio. La guie a las escaleras y la conduje hasta mi aula mientras le daba breves explicaciones sobre la escuela.

—Así que tu clase está junto a la de Saki, ¿eh?

—Sí.

—¿Alguna vez se conocieron antes de volverse familia? Ya que son tan unidos, me imaginé que ustedes dos ya se habían conocido en algún punto.

—Es bastante probable que sí, pero…

Considerando que estábamos en el mismo grupo durante la clase de educación física, lo más probable es que nos topáramos varias veces. E incluso que nos viéramos ocasionalmente mientras caminábamos por los pasillos.

—… Pero no lo recuerdo.

—Vaya, qué caballero. Ni siquiera una chica linda puede robarte la mirada.

—Ese no es el caso. Por no mencionar que simplemente observar a alguien puede ser considerado acoso sexual hoy en día.

—Te preocupas demasiado por todo. A nadie le importaría siempre y cuando hubiera un motivo oculto de por medio.

—¿Y lo puedes saber con una sola mirada?

—Por supuesto. —Cuánta confianza.

Ella lo hace sonar muy simple, a pesar de que es prácticamente imposible de probar. Este es un aspecto en el que es diferente a Ayase-san. Bueno, no dejar que las personas se sientan responsables a pesar de sus palabras y acciones probablemente muestra mejor qué clase de persona es Akiko-san y el negocio en el que trabaja. Por un momento, realmente pude creerle.

—Está bien tener confianza. Si te equivocas, un simple «Lo siento» lo arreglará todo.

—Testaruda hasta los huesos…

Me reprendí por haberle creído por un segundo. Santo cielo… Ella arruinó completamente su atuendo formal con esa clase de actitud. Pero no es que me disguste del todo. Como era de esperar, caminar por la escuela con una desconocida que se acababa de convertir en mi madrastra se sentía muy extraño. Sin embargo, al mismo tiempo me sentía aliviado por verla actuar de la misma manera en que actúa en casa.

Cada vez que mi madre biológica venía a la escuela conmigo, ella actuaba de manera completamente distinta a como lo hacía en casa, como si la hubieran cambiado por otra persona. Con toda honestidad, cuando estaba en primaria me solía parecer espeluznante y horripilante. Sin embargo, ella probablemente tenía sus propias razones para actuar así, pero dependía del momento, el lugar y la ocasión. Dicho eso, no puedo confiar en la gente que cambia de personalidad hasta ese grado. Me sentí extrañamente aliviado al ver a Akiko-san actuar como lo hace siempre.

—Ah, es justo ahí.

—Okay, gracias, Yuuta-kun. Me esforzaré.

Realmente no veo el motivo por el cuál esforzarse tanto, pero da igual. Revisé la hora y toqué a la puerta. Después de escuchar la respuesta de mi profesor, abrí la puerta.

—Por favor, tomen asiento.

Nos ofrecieron asientos, así que Akiko-san y yo nos sentamos a la mesa, de frente a mi profesor. Ya había tenido una reunión entre padres y maestros durante la secundaria y durante mi primer año en Suisei, así que esta no era mi primera vez. Sin embargo, no puedo decir que tengo mucha experiencia al estar acompañado por mi madre, así que no puedo evitar sentirme nervioso. Con el cuestionario de aspiraciones futuras como tema inicial, mi profesor comenzó a explicar su punto de vista personal.

Por cierto, mi profesor es un hombre promedio que no destaca por nada en particular; además que su apellido es «Suzuki», lo cual no lo hace más memorable como persona. Por cierto, la profesora de Ayase-san es una mujer que se apellida «Satou».

Esto surgió como tema cuando Ayase-san y yo estábamos conversando sobre nuestras respectivas reuniones, y estallamos de risa al descubrir que ambos apellidos eran dos de los tres apellidos más comunes en Japón. No es estadísticamente improbable, pero las probabilidades eran bastante bajas.

—Siendo ese el caso… Las palabras de mi profesor me devolvieron a la realidad. Por lo general, no soy un gran aficionado a escuchar las impresiones que un profesor tiene sobre mí, por lo que me suelo limitar a escucharlos, pero parece que esto se refiere a mis aspiraciones futuras.

—Si Yuuta-kun sigue esforzándose como hasta ahora, hay una gran probabilidad de que pase el examen de admisión en una universidad famosa dentro de Tokio.

Esa positiva valoración me sorprendió genuinamente. Cuando volteé a mi costado, vi a Akiko- san con las mejillas relajadas. Apuesto a que está feliz. Sin embargo, su expresión se congeló inmediatamente después.

—Esto seguramente se debe a la esmerada educación… Suzuki-sensei pronunció uno de los elogios que usualmente se les dice a los padres, pero recordó demasiado tarde que mi padre se había casado recientemente con Akiko-san.

Sin dudarlo ni un instante, tomé la iniciativa.

—Sí, le estoy muy agradecido.

Pronuncié esas palabras con toda la honestidad que pude mientras hacía contacto visual directo con mi profesor, así que no fui capaz de ver qué clase de expresión había hecho Akiko-san. Aunque, por el rabillo del ojo, me pareció haber visto sus ojos abiertos por la sorpresa. Suzuki-sensei titubeó por un momento, pero eventualmente continuó con su afirmación anterior, diciendo que, si seguía estudiando como hasta ahora, debería ser capaz de aprobar el examen de admisión de cualquier universidad que deseara.

***

Después de despedirnos, Akiko-san y yo salimos del aula. La siguiente pareja de padres e hijos ya estaban esperando afuera del aula. Ellos pasaron frente a nosotros y cerraron la puerta. Parece que utilizamos todo el tiempo que teníamos. Al mirar la hora, noté que eran las 4:38 p.m. Sólo nos quedaban dos minutos.

—La clase de Ayase-san está por aquí.

—¡Tengo que darme prisa! Y, gracias por lo de ahora, Yuuta-kun. Estoy tan feliz de que me aceptaras que podría comenzar a llorar.

Debido a que dijo estas palabras con una resplandeciente sonrisa, sentí mi corazón confortarse. ¿Esta persona está tan feliz por unas cuantas palabras que dije?

—¡Estoy muy feliz!

—O-Oye, no me jales.

No pensé que ella me abrazaría en ese lugar y momento. Y, sin embargo, lo que más me sorprendió fue que no me disgustó en absoluto esta cómoda sensación. Aunque ante sus ojos sólo debería ser «el hijo de Asamura Taichi», me vi obligado a darme cuenta de que ella me había aceptado como parte de su familia desde el primer momento en que nos conocimos. No puedo recordar la última vez que mi madre biológica me abrazó de esta manera, si es que alguna vez lo hizo. Al menos, no después de que comenzara a tener razón. Pero al menos puedo sonreír como un adolescente. Sí, estoy feliz de que mi viejo se casara con esta persona.

Después de caminar un poco, llegamos a la siguiente aula, pero no había nadie sentado en las sillas. Me confundí un poco, pero luego vi a Ayase-san, quien venía caminando hacia nosotros desde los casilleros de zapatos. Akiko-san la llamó y se acercó. Justo cuando pasé frente a ellas cuando estaban a punto de entrar al aula, Ayase-san volteó a verme. Por un segundo, no estuve seguro de qué decir. Quizá debería decir algo.

—Buena suerte en la reunión entre padres y maestros. Estas fueron las únicas palabras que pude decir en el calor del momento.

—Síp. Hasta luego, Nii-san— Dijo mientras entraba al aula en compañía de Akiko-san.

***

Ahora bien… Ahora que todos mis planes del día han terminado, y que no tengo que ir al trabajo…

—Supongo que iré a casa y me relajaré un poco.

Comencé a caminar hacia los casilleros de zapatos, pero justo al pasar por la esquina, alguien me llamó al llegar a las escaleras. Alcé la mirada. Era un chico que vestía ropa de tenis y sostenía una raqueta en su mano.

—Tú eres Asamura-kun, ¿cierto?

—… ¿Sí?

¿Quién era él? Siento que lo he visto antes.

—¿No me recuerdas? Soy yo, Shinjou Keisuke.

Al escuchar su nombre, finalmente lo recordé.

—Ah, del verano pasado.

—Sí, el mismo.

Él es una de las personas que fue con nosotros a la piscina, es uno de los compañeros de Ayase-san y Narasaka-san. Gracias a la presentación especial que Maaya le dio en aquel entonces, pude recordarlo inmediatamente al escuchar el nombre.

—En primer lugar, permíteme disculparme. No era mi intención escuchar a escondidas ni anda por el estilo.

—¿Eh? Ladeé la cabeza, confundido. —En realidad, mi turno es el siguiente en la reunión entre padres y maestros, por lo cual salí de mi club hace unos minutos. Entonces, cuando llegué aquí…

Ahh, ¿esto es lo que creo que es?

—Esa mujer, quien asumo que es tu madre, salió contigo de la reunión, y ahora está entrando con Ayase-san a la suya… ¿Qué significa eso con exactitud?

Por un momento, consideré no decirle la verdad, pero luego recordé la alegre sonrisa de Akiko-san de hace un momento. Realmente no debería negarlo, ¿eh?

—Somos hermanos. Aunque no somos tan abiertos al respecto.

—¿Eh? Pero tu apellido es Asamura, y el de ella es…

Probablemente se estaba preguntando por qué nuestros apellidos eran distintos.

—Nuestros padres se volvieron a casar.

—Así que, básicamente…

—Esto ocurrió recientemente. Es por eso que, en términos simples, Ayase-san es mi hermanastra — En el momento en que terminé de pronunciar esa frase, mi boca se llenó de un sabor amargo.

—Ya veo, estaba totalmente seguro de que tú eras…

¿Era qué, con exactitud?

—De todos modos, tengo que irme.

De camino a casa, mientras pedaleaba mi bicicleta, reflexioné sobre todo el asunto. Por un lado, sentía la calidez de la sonrisa de Akiko-san llenando mi pecho y, por el otro, aún tenía un sabor amargo en mi boca por haber admitido que Ayase-san es mi hermana menor. Reflexioné sobre las dos por un rato más después de eso.

25 de septiembre (viernes)–Ayase Saki.

Me topé a Maaya cerca de los casilleros de zapatos.

—Saki~ Me iré temprano~ ¡Te Saki-ero mucho!

—… ¿De qué estás hablando? ¿Estás yéndote a casa?

—Síp, aunque no me iré directamente a casa. Quiero disfrutar un poco más de mi libertad~

Oh, sí, ella mencionó que hoy no tenía que cuidad a sus hermanos menores, por lo cual ella no se fue a casa con sus padres después de la reunión entre padres y maestros.

—Así que ya terminó tu reunión, ¿eh?

—La tuya de la siguiente, ¿no? ¿Ya llegó tu mamá?

—Ya debería haberlo hecho. Ella también asistirá a la reunión de Asamura-kun— Cuando terminé mi frase, Maaya puso una expresión algo complicada.

—Ah, eso me recuerda que me encontré con Asamura-kun en la biblioteca.

—¿En serio?

Así que él estaba ahí mientras esperaba que su reunión comenzara. Él realmente ama los libros.

—Síp. Él lee muy rápido. Yo apenas y terminé la mitad de mi libro, mientras que él terminó dos libros completos. ¡Él lee a la velocidad de la luz!

Así que dices que él lee a 300,000 km/s, ¿eh? Eso no tiene ningún sentido. Hice una sonrisa irónica y me limité a asentir.

—Él es increíble.

—Sí, sí, lo entiendo.

Aunque sabía que Maaya lo estaba diciendo muy a la ligera, escucharla elogiar a Asamura- kun hasta tal grado estuvo cerca de hacerme sonreír. Evitar que mis labios esbozaran una sonrisa me implicó un gran esfuerzo.

—De todos modos, ya me voy. Tu reunión ya va a comenzar, ¿no?

Revisé la hora. Era cierto, sólo faltaban cinco minutos.

—Nos vemos~ Adiós~ Adiós~

—Sí, nos vemos— Me separé de Maaya y me apresuré hacia mi aula.

Me había ido a casa pensando en que tenía tiempo más que suficiente, pero sería terriblemente vergonzoso si terminara llegando tarde después de todo. Sin mencionar que no habría tenido sentido despertar a mamá sólo para que yo terminara llegando tarde. Subí rápidamente las escaleras, di la vuelta en la esquina y, justo ahí, vi a Asamura-kun y a mamá saliendo del aula. Ellos parecían estar hablando sobre algo, pero yo estaba demasiado lejos como para escuchar algo. Todo lo que sabía era que mamá se veía realmente feliz, lo que me hizo alegrarme.

Cuando ella muestra esa expresión es porque ella realmente se siente encantada en lo profundo de su corazón. Ella hizo una expresión similar cuando yo fui aceptada en Suisei. Asamura-kun es verdaderamente increíble. Estoy tan feliz de que fuera él quien se convirtió en mi hermano mayor… Espera, ¿por qué mamá está abrazando tan repentinamente a Asamura-kun? Aunque sean madre e hijo, no se debería exagerar con las muestras de afecto, ¿no? Entré en pánico por un instante, pero luego recordé que mamá es la clase de persona que me abrazaría inmediatamente después de cualquier cosa. Bueno, somos madre e hija, así que esto es normal… Quizás. Ella se percató de que yo había llegado y corrió hacia mí. Había un cartel junto a nosotras que decía «¡No correr en los pasillos!», pero así fue como nos terminamos reuniendo.

***

Justo después de que la reunión comenzó, Satou-sensei comenzó a explicar algo antes de que siquiera llegáramos al asunto del cuestionario.

—Si me permite ser honesta, la primera vez en que la vimos, nos preocupamos un poco por Saki-san — Satou-sensei es el tipo de profesora que habla con mucha franqueza, y ella dijo muy claramente que estaba preocupada por mi apariencia y los rumores que me rodeaban.

Prefiero a las personas que van directo al grano en lugar de andarse con rodeos. Sin embargo, me pregunto cómo se sentirá mamá al respecto. Mientras escuchaba la explicación de la profesora, volteé a verla. Estaba sentada con la espalda recta, escuchando cada palabra que Satou-sensei dijo.

—Sin embargo… He cambiado mi opinión al respecto— Sin darme cuenta, levanté la cabeza, mirando a mi profesora —Recientemente, sus calificaciones en japonés, asignatura con la cual solía tener problemas, han mejorado y esos preocupantes rumores también han disminuido. En cuanto a su estilo, tengo que reprenderla, pero también entiendo el deseo de vestir bien.

Mamá asintió de forma exagerada.

—Me gustaría que ella siga disfrutando de sus días como estudiante de preparatoria, así que estaría feliz de que usted pudiera cuidarla como su madre.

—La cuidaré con todo lo que tengo— Ella declaró con un tono confiado, y luego volvió a guardar silencio.

Satou-sensei miró a mamá a los ojos por un momento, asintió y luego abrió el cuestionario de aspiraciones futuras que yo había rellenado.

—Entonces, me gustaría hablar sobre la elección de universidad de Saki-san.

Tomando en cuenta mis calificaciones del primer parcial, y dependiendo de cuánto siga mejorando en japonés, Satou-sensei dijo que, si seguía trabajando duro como hasta ahora, podría ser capaz de ingresar a la universidad de mi elección. Ella incluso me ofreció los nombres de universidades que conocían todos los estudiantes en Japón. —Le dejaré esa decisión a mi hija— Dijo mamá, mirándome como si quisiera que tomara la iniciativa de la conversación.

Satou-sensei también volteó a verme directamente. Eso me hizo sentir un poco tensa.

—Yo… Quiero asistir a una universidad que tenga los costos de estudio más bajo y que también priorice la búsqueda de trabajo.

Mamá me miró con una mirada que decía «¿Estás segura de eso?», pero esto es algo en lo que no puedo retractarme. Sí, podría ser capaz de asegurarme una plaza en un centro de investigación o algo parecido, pero no hay nada en particular que quiera hacer ahora mismo. No debería ir a una universidad costosa, eso sólo representaría más presión para mamá. Sin embargo, pensando en mi empleabilidad futura, elegir una universidad al azar tampoco servirá de mucho.

—Entonces…— Satou-sensei golpeó suavemente la punta de su lapicero sobre el escritorio y continuó —¿Qué tal la Universidad Femenina Tsukinomiya?

—¿Tsukinomiya?

Es una universidad femenina bastante famosa dentro del área metropolitana de Tokio. Básicamente, todos conocen su nombre, y pensé que sonaba un poco exagerado.

—Si mantienes tus calificaciones actuales, deberías ser capaz de lograr ser aceptada. Ellos mantienen fuertes lazos con sus graduadas, priorizando la empleabilidad sobre cualquier otra cosa y, debido a que es una universidad nacional, los costos son bastante asequibles. Tienen becas que son cubiertas en su totalidad por el gobierno, y también tienen algunas opciones de préstamos estudiantiles sin intereses. Creo que sería una opción perfecta para ti.

—Eh… Nunca pensé en eso.

No esperaba que ella mencionara a Tsukinomiya. Sin embargo, ella me mostró una pequeña sonrisa, mencionando que tendrían un campus abierto este sábado.

—Un campus abierto…

—Tal vez te resulte de utilidad descubrir cómo es una universidad.

—Tiene razón…

Si es el sábado, entonces tal vez pueda ir.

«¡Es por eso que tienes que obligarte a seguir avanzando!».

Las palabras de Maaya se repetían dentro de mi cabeza una y otra vez. Hacer algo nuevo y enfocarte en ello. Para olvidarme de estos sentimientos que tengo por Asamura-kun y también para hacer algo bueno con mi vida. Es mañana. Realmente debería visitar ese campus abierto. La reunión entre padres y maestros llegó a su fin, y yo salí del aula. Fue entonces cuando me decidí.

—En cualquier caso, si ella sigue reprimiéndose demasiado, podría terminar explotando…

Mamá murmuraba algo mientras salíamos del aula, pero decidí ignorarla.


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