Gimai V5 pt1


Prólogo:

Asamura Yuuta.

Aquel día, yo, Asamura Yuuta, me encontraba recorriendo el festival cultural de la Preparatoria Suisei. Dicho evento tuvo lugar durante la segunda semana de octubre, y aquel momento en particular estaba teniendo lugar un poco después del mediodía. Al mirar por la ventana, me encontré con un cielo despejado y muchos árboles susurrantes por la fresca brisa. A donde quiera que uno mirase, se encontraba con indicios de que el otoño ya había llegado. A pesar de que el sol seguía en su posición más alta, uno no podía evitar querer beber algo caliente para reconfortarse ante aquel evidente frío que la piel sentía. Cuando dirigí la mirada hacia abajo, avisté un gran número de personas que subían por una pequeña colina desde la puerta de la escuela, entrando a las instalaciones cual hormigas adentrándose en sus hormigueros. No hacía falta tener grandes habilidades detectivescas para deducir que el festival cultural de la Preparatoria Suisei se encontraba en pleno auge este año. Nosotros, los estudiantes, estábamos muy entusiasmados por este día tan especial del año, por lo que, en ocasiones, el cálido entorno se llenaba de aplausos y gritos entusiasmados. No era precisamente extraño ver uniformes escolares de otras escuelas o a otros adultos, quienes probablemente eran tutores o padres de familia. Algunos niños que corrían de un lado a otro, gritando llenos de emoción, eran reprendidos periódicamente por sus respectivos padres. En medio del caos, avisté a un chico y a una chica tomados de la mano. No había visto antes a ninguno de los dos. Y, a pesar de eso, debido a la forma en que mantenían sus cuerpos cerca el uno del otro, pasando el tiempo en absoluta felicidad, me resultó imposible apartar mi mirada de ellos. Tomarse valientemente de las manos frente a otras personas debe ser algo que sólo tienen permitido hacer aquellos que admiten abiertamente estar saliendo. Personalmente, yo no concibo esto como algo que nosotros dos deberíamos hacer frente a otros, mucho menos tan abiertamente. Junto con ese pensamiento, vino a mi mente la apariencia de una chica en particular… Ayase Saki. Mi hermana menor… O, más bien, mi hermanastra. Hace cuatro meses, nos volvimos hermanos por medio del matrimonio de nuestros respectivos padres. Debido a que yo había vivido un infierno con mi madre biológica, yo me había hecho a la idea de no esperar nada de las mujeres en general. Ayase-san también experimentó algo similar y adquirió una actitud seca y distante. A pesar de esta gran desavenencia entre nosotros, por el bien de la felicidad de nuestros padres, ambos decidimos trabajar el uno con el otro, ajustarnos el uno al otro e intentar ser la mejor clase de hermanos que la situación nos permitiera ser. Sin embargo, debido a ciertos acontecimientos, yo había comenzado a ver a Ayase-san, en lugar de como a mi hermana menor, como a una mujer en la cual podría llegar a estar interesado románticamente. A finales de septiembre, Ayase-san y yo nos revelamos nuestros sentimientos el uno al otro y nos ajustamos a ellos. Ciertamente, no habíamos alcanzado el estatus de una relación amorosa claramente definida, sino que habíamos acordado llegar a un punto medio. Seguiríamos siendo hermanos tal y como hasta ahora, aunque seríamos un poco más cercanos e íntimos que cualquier par de hermanos normales, lo cual nos permitiría alcanzar un cierto nivel de intimidad física que no estábamos dispuestos a demostrar en público tan apresuradamente. Se trata de una vida secreta, misteriosa y confusa, de eso no hay duda. Caminar juntos por el festival tomados de la mano… Para una pareja como aquella, eso era algo que no tenían que pensar dos veces, pero mi actual relación con Ayase-san no permite algo así. Al menos, no frente a otras personas. Naturalmente, he renunciado a mantener en secreto el hecho de que Ayase-san y yo somos hermanos. Durante las reuniones entre padres y maestros, ambos decidimos que aligeraríamos las cargas de nuestros padres al dejar de mantenerlo en secreto; Sin embargo, ese mismo hecho torna extremadamente difícil nuestra situación actual, pues nadie puede vernos como amantes. La sociedad prohíbe que los hermanos se vuelvan amantes. La ley establece que, siempre y cuando no haya vínculo sanguíneo alguno, no debería restricción alguna en nuestro camino, pero la visión del mundo y sus percepciones es un asunto completamente distinto con el cual lidiar. No sé cuán estrictas son las leyes, ni hasta qué punto amparan nuestro caso en particular, y lo más probable es que las personas, que probablemente ni siquiera se molesten en considerar nuestras circunstancias y sentimientos, lancen un grito al cielo ante un acto tan inmoral. Eso, por sí mismo, nos parecía demasiado y queríamos evitarlo. Compré dos botellas en el puesto de la clase que estaba vendiendo bebidas, una de ellas contenía café y la otra contenía té negro (ambos calientes) y me alejé rápidamente de aquel ruidoso pasillo. Posteriormente, me dirigí a la planta más alta del edificio de aulas especiales, concretamente a un rincón de ella. Al abrir la puerta, me encontré con unas escaleras de emergencia. Ahí fui recibido por una solitaria estudiante que estaba de pie junto a la pared, aburrida: Ayase-san. —Compré estas bebidas, Ayase-san. —Gracias. El punto más elevado de las escaleras de emergencias era el lugar más alejado de todo el ruido del festival, y hacía prácticamente imposible que alguien nos viera. Probablemente era de esperar que decidiéramos reunirnos ahí. Le entregué a Ayase-san la botella de té caliente y me senté junto a ella. —¿Cómo va todo? —¿En qué sentido? —¿Estás disfrutando el festival? — Pregunté, y Ayase-san hizo una expresión como si estuviera perdida en sus pensamientos. ¿Fue mi pregunta realmente de naturaleza tan filosófica? —Sí, creo que sí. ¿Qué hay de ti, Asamura-kun? — Ayase-san me devolvió la pregunta. Ah, lo hizo de nuevo. —¿Hm? ¿Ocurre algo? —No, no es nada… No me hagas caso. La manera en que ella se refirió a mí cambió de su anterior «Nii-san» a «Asamura-kun». Últimamente, ella sólo se refiere a mí como «Nii-san» cuando estamos en casa. —También lo estoy disfrutando… Creo. No me gustan las multitudes, ni tampoco todo el escándalo que hay, pero, ciertamente, no me desagrada la animada atmósfera del festival. —¿Encontraste algún lugar interesante que visitar? —Ehh… No realmente. —Oh, ¿en serio? —Creo que sólo se trata de mí. Realmente no sé cómo… Disfrutarlos. —¿Cómo disfrutarlos? —Más bien… Mi percepción de esos lugares, supongo. —¿Ya veo? — La entonación de Ayase-san demostró que ella no estaba totalmente segura de lo que yo quería decir. Los adivinos, las casas encantadas, y los otros lugares que me había encontrado por el camino seguramente resultarían divertidos en compañía de amigos o pareja, estoy seguro. Pero, si dijera eso frente a Ayase-san, sólo sonaría como un comentario sarcástico. Antes del día del festival, Ayase-san y yo discutimos qué sería (y qué no) aceptable que hiciéramos en un evento público como este, y llegamos a la conclusión de que deberíamos recurrir a hablar activamente en lugares apartados como este. Naturalmente, yo estuve de acuerdo; sin embargo, eso no cambia el hecho de que caminar por el festival por mi cuenta no era exactamente el tipo de experiencia emocionante que uno se imagina cuando se habla de un festival cultural. —¿Viste algo que se viera divertido? — Le pregunté a Ayase-san. Intenté cambiar el tema antes de que ella pudiera adivinar cómo me sentía realmente. —Por ahí. — Dijo Ayase-san, señalando a un rincón del patio. En la esquina de una pista circular, de unos 400m de largo, había un pequeño escenario con asientos para el público. La música de los grandes altavoces que había ahí era audible incluso desde el lugar en el que nos encontrábamos. Debido a que estaba al aire libre, era un poco difícil distinguir las palabras a esta distancia, pero eso es lo que se puede esperar dentro de los alcances del sistema de altavoces del festival cultural de una escuela. —¿Un concierto? —Síp. Las chicas de nuestra clase están haciendo eso… Eh, algo sobre una banda de visual kei. Fui junto a una chica que quería verlas. —Oh, interesante. He escuchado de ello, pero no puedo decir que haya investigado mucho al respecto. Sólo sabía que se vestían de forma ostentosa y abstracta. Ayase-san fue lo suficientemente amable para darme una explicación, que más o menos era una cita textual de su amiga, debido a que ella estuvo en la misma situación que yo. Según su amiga, estas bandas no sólo se enfocan en las canciones y sonidos que crean, sino que también se preocupan por la imagen visual que proyectan a sus espectadores, creando su propia visión personal del mundo… O algo por el estilo. Incluso los chicos de esa clase llevaban atuendos similares y maquillajes surrealistas, pero le hecho de que ellos fueran guapos les hacía populares con las chicas de otras escuelas. Eso es lo que entiendo. Maquillaje, ropa a la moda, peinados con apariencias sobrenaturales… Todas esas cosas no están precisamente en la lista de cosas en las que yo destaco, así que no puedo evitar admirar a las personas que se comprometen de corazón con ello. Bueno, debido a que ni de lejos soy tan guapo como ellos, y tampoco soy capaz de cantar o tocar algún instrumento, pensar en todo esto es una pérdida de tiempo. —Oh, cierto, ¿qué hay de tu clase, Ayase-san? ¿Qué están haciendo en tu clase? —Un maid café. —¿Un qué? Al escuchar esa respuesta tan inesperada por parte de Ayase-san, no pude evitar quedarme perplejo. —Fue idea de Maaya, por supuesto. —Si ella lo propone algo, todos estarán de acuerdo sin importar qué. —Sí, eso es de esperar. La amiga de Ayase-san, Narasaka Maaya-san, es excepcionalmente hábil al hablar con los demás, lo cual la hace famosa no solo con los estudiantes de su grado, sino también entre todos los de la escuela. —Supongo que lo visitaré después con Maru. —¿Es un amigo tuyo? —Síp. Este año hay bastantes cafeterías, ¿cierto? Él dijo que quería visitar todas ellas y conocer sus conceptos especiales, o algo como eso. —¿Es realmente algo tan importante? — Preguntó Ayase-san, sonando ligeramente desconcertada. —Bueno, rara vez se puede experimentar algo así. Me vino a la mente la imagen de Ayase-san vestida como una sirvienta de la época victoriana, diciendo «Bienvenido, querido amo», lo cual me provocó el deseo de verlo. —Yo no me voy a disfrazar, ¿entendido? —Oh, okay. Supongo que se me notaba en la cara. —Mi trabajo fue ayudar con los preparativos, así que ya terminé mi trabajo por hoy. —Como era de esperar. Buen trabajo. Es un poco vergonzoso, para ser honesto. —Ese tipo de servicio al cliente tan afectuoso es demasiado para mí. — Dijo Ayase-san. —¿De qué manera? —Más bien… No lo soporto. —Oh, ya veo. —Si me compensan por mi trabajo, entonces lo puedo ver como algo necesario de hacer, pero tengo problemas en el caso contrario. —Eso tiene sentido. Cuando quiera que nuestros turnos coinciden y tengo la oportunidad de ver a Ayase-san en servicio al cliente, ella nunca es descortés. Sería más preciso decir que ella interactúa con todo el mundo de manera normal, nada más. Eso explica por qué tiene problemas proveyendo servicios que van más allá del mínimo aceptable. Bueno, me cuesta imaginar a Ayase-san dibujando un corazón sobre el omurice de alguien y llevándolo a la mesa como lo haría una maid. ¿Conque un trato excesivamente amigable? ¿Se podrá eso también referir a la distancia emocional… que una pareja podría tener? Quiero decir, no es que tenga la experiencia suficiente para entender a lo que ella se refiere. Una sombra se posó sobre las escaleras de emergencias. El brillante sol en el cielo comenzó a verse cubierto por nubes. Las sombras cubrieron el mundo, y la fresca brisa se adentró en mis huesos, haciendo mi cuerpo estremecer. Lo mismo le ocurrió a Ayase-san, quien se sentó a mi lado. —¿Deberíamos regresar? — Pregunté. —Estoy bien. Ya me había comenzado a levantar, pero volví a sentarme. Si soy sincero, quería permanecer así un poco más. Miré la pequeña mano de Ayase-san, que había colocado junto a mi cintura. No puedo explicar por qué, pero su mano parecía fría hasta el punto en que quería colocar mi mano sobre la suya para brindarle calor. ¿Realmente podría hacerlo? Nunca obtuve respuesta a esta pregunta, pues Ayase-san apartó su mano rápidamente y comenzó a sostener su botella de té con ambas manos. —Sí que está haciendo frío. —Realmente podría haber estado soleado y cálido, al menos por hoy. — Alcé la mirada al cielo, maldiciendo a quienquiera que haya decidido que hoy hiciera frio. —Si tienes frío, no tenemos que quedarnos aquí afuera, ¿sabes? —Estoy bien, ¿okay? Eso dijo Ayase-san, quien movió ligeramente sus caderas para acortar la distancia entre nosotros. Yo hice lo mismo, acercando mis hombros a ella. Pronto estuvimos lo suficientemente cerca como para poder apoyar nuestros hombros el uno con el otro. Cuando menos, podía sentir el calor de Ayase-san junto a mí. Siendo este el caso, abruptamente recordé el incidente de finales de septiembre, específicamente cuando me abrazó de la nada. Ese fue el momento definitivo en el que pude sentir directamente su calor mezclándose con el mío. Y, por supuesto, el mero hecho de recordar esa dicha hizo que un poco de calor extra subiera a mis mejillas; Sin embargo, el calor y felicidad que sentí en aquel momento se habían tornado borrosos y sombríos. No hace falta decir que, desde aquel incidente, nunca hemos compartido intimidad física hasta ese punto. Aquel abrazo suyo fue un medio para reconfortarme y calmarse después de haberme puesto ansiosos y, desde luego, no se trataba de un medio para expresar sentimientos que pudiéramos replicar siempre. Era dolorosamente consciente de ello. Puede que hayamos llegado a la conclusión de que, aunque no tuviera un origen puramente romántico, sentíamos afecto positivo el uno por el otro, y que nos ajustamos en ese sentido para adaptarnos mejor a los intereses del otro; Sin embargo, si me preguntaran qué ha cambiado desde ese entonces, tendría problemas para encontrar algo digno de mención. Simplemente intercambiamos nuestros verdaderos sentimientos el uno con el otro; Ni más ni menos. Dicho eso, el hecho de que no hayamos tenido mayor intimidad física desde aquel entonces demuestra que ambos estamos satisfechos con el lugar en el que estamos actualmente. Ella conoce mis sentimientos y los acepta abiertamente. Esto es algo que he confirmado, pero es más importante que cualquier otra cosa, y tocarnos no es más que el primer paso… O eso creo. Y, a pesar de eso, en lo más profundo de mi corazón, yo me encuentro deseando más. No necesariamente al nivel de tomarnos de la mano en este momento, sino simplemente pasar más tiempo juntos. ¿Debería invitarla a algún lugar? ¿Eso es algo que ella querría? Últimamente, estos pensamientos venían a mi mente con cierta regularidad. Espera… ¿Está realmente bien? ¿Debería realmente estar reflexionando todo esto por mi cuenta? Interpretar sus deseos, retorcerlos a mi conveniencia, y luego esperar que ella comprenda lo que siento y lo que quiero… ¿No es ese el tipo exacto de comunicación y actitud forzada que ambos despreciamos? Honestidad y ajuste le ganan a todo lo demás. No puedo creer que casi lo olvido. —Sí que hace frío hoy. — Dijo Ayase-san mientras miraba al cielo. —Después de todo, el otoño ha comenzado. —Sí, tienes razón. Es por el otoño. —Con estas frescas brisas a diestra y siniestra, siento que el invierno podría comenzar mañana. —Me parece que eso es un poco exagerado. —Así que, de todos modos… Una vez que comience a hacer frío, se volverá más difícil salir al exterior, ¿no crees? Ayase-san es extremadamente perceptiva, así que ya debió haber adivinado lo que yo estaba intentando decir; Sin embargo, no podía dejar que terminara ahí. Necesitaba terminar lo que quería decir. Eso es lo que implica dar el primer paso y ajustarse. —Si te parece bien, me encantaría que pudiéramos salir juntos algún día a algún lugar. Juntos, ya sabes. Los pocos segundos previos a la respuesta se sintieron como horas, haciendo que mi corazón latiera más rápido que durante un maratón. Al mismo tiempo, ocurrió un ligero cambio en la expresión de Ayase-san. Apenas fue perceptible, al punto en que yo mismo lo dudaba, pero me pareció que se veía aliviada… Casi feliz. —Okay. — Asintió débilmente con la cabeza. Inmediatamente suspiré con alivio. Sentí como si me hubiera quitado un gran peso de encima. Y, entonces, volví a pensar. Si fuéramos una pareja normal de estudiantes, entonces probablemente estaríamos disfrutando al máximo de este festival cultural. Estaríamos paseando por la escuela, creando innumerables recuerdos preciosos; Sin embargo, nos encontrábamos en un lugar apartado, ni siquiera tomados de la mano, simplemente sentados juntos. Nos estábamos ajustando el uno al otro, haciendo promesas de salir juntos si el tiempo lo permitía. Es algo a medias y, me atrevo a decir… Incómodo. Ni siquiera hemos definido propiamente si lo que nos acerca es amor romántico o amor familiar; Sin embargo, hay una cosa de la que puedo estar absolutamente seguro. Estando sentado en estas escaleras de emergencias, alejado de todo el ruido del festival, simplemente disfrutando de una conversación casual sin mucha profundidad… Eso es lo que me hacía sentir cómodo. Y, si Ayase-san se sintiera igual, no podría sentir más dicha en este preciso instante. Las nubes en el cielo se movieron, revelando al brillante sol del atardecer. Una vez que nuestros cuerpos se confortaron gracias a la luz natural que se posó sobre nosotros, nos levantamos de las escaleras de emergencias y salimos de aquel lugar uno a la vez, con un pequeño espacio de tiempo entre cada uno. Después de eso, sino hasta que el sistema de transmisión de la escuela declaró la conclusión del festival, no nos volvimos a encontrar. Nuestro festival cultural terminó sin ningún incidente en particular digno de mención.

Lunes, 19 de octubre

Asamura Yuuta.

Otra semana comenzó. Desperté un lunes por la mañana, cerca de las 7:00 a.m. Al abrir mis ojos, noté inmediatamente que había recibido un mensaje en LINE mientras dormía. Desactivé el modo nocturno de mi teléfono y me dispuse a leer el mensaje. Era un mensaje de Narasaka-san. Ella lo envió a las 2:07 a.m. Espera, ¿a las 2 de la mañana? —Se quedó despierta hasta tarde, ¿eh? Estoy completamente seguro de que no sería capaz de levantarme temprano si me quedara despierto hasta esas horas. De todos modos, en cuanto al mensaje que me envió… Un importante aviso de Maaya. ¡Atención! ¡El próximo 21 es el día en el que Narasaka Maaya ha sido bendecida en esta tierra! En otras palabras, ¡celebraré una fiesta de cumpleaños! ¡Sé que esto es muy repentino, así que no tienes que preocuparte por traer un obsequio ni nada por el estilo! ¡Sólo quiero contar con tu presencia, eso es todo! Entonces… Ella está invitándome a su fiesta de cumpleaños, ¿cierto? ¿Y ella está planeando su propia fiesta de cumpleaños? Eso no se escucha a menudo. La mayoría de las veces se trata de fiestas sorpresas planeadas por otras personas. Bueno, yo nunca he celebrado una fiesta de cumpleaños propia, así que no soy el más apto para hablar… Y nunca he sido invitado a una. Lo que más me molesta es que Narasaka-san y yo ni siquiera somos tan cercanos. En todo caso, el único vínculo que tenemos es común es Ayase-san. Rara vez hablamos en la escuela, por no mencionar que casi nunca nos encontramos. ¿Entonces ella me invitó porque soy amigo de su amiga? Oh, espera, todavía hay más en el mensaje. Saki también vendrá. Al ver el nombre de Ayase-san, mi corazón comenzó a latir un poco más rápido… Emm, ¿por qué está enfatizando eso? ¿Acaso se dio cuenta del pequeño cambio en nuestra relación? No, relájate. Cuando planeamos el viaje a la piscina, Narasaka-san me invitó porque soy el hermano mayor de Ayase-san. Ella es la clase de chica que considera amigo a todo aquel con el que haya hablado al menos una vez, así que podría no haber ninguna intención oculta. Pero eso aún me dejó pensando. —Seguramente habrá mucha más gente, como en la piscina. Recordé mi primer encuentro formal con otros estudiantes de diferentes clases. Había personas de la clase de Ayase-san, así como personas de otras clases completamente ajenas a las de nosotros. El único aspecto en común entre ellos era… Que son excepcionalmente sociables. Sin contarme a mí, por supuesto. Mientras pensaba en eso, me imaginé a Ayase- san relacionándose con otras personas que yo no conocía, lo que hizo que una emoción extrañamente triste y confusa invadiera mi pecho. Estoy celoso, ¿eh? Es bastante patético si lo piensas bien. Debí haberme liberado de esta emoción desde aquel día en que nos confesamos mutuamente y comenzamos a ajustarnos a los deseos del otro, pero no hace más que crecer. Bueno, estar consciente de su crecimiento e intentar deshacerme de ella debe ser algún cambio positivo que he experimentado. O, al menos, eso me gusta creer. Y luego está aquel estudiante, creo que su nombre es Shinjou, a quien observé junto a Ayase- san en aquella tienda de conveniencia. No estoy muy seguro de cómo reaccionaré si me lo encuentro de nuevo. Como principio básico, las cosas probablemente marcharán bien si simplemente leo al ambiente, tal y como lo hice durante nuestro día en la piscina. —No, espera. ¿Es realmente la misma situación que en aquel entonces? Leí el mensaje de Narasaka-san una vez más y sentí una fuerte sensación de incomodidad recorrer mi espalda. En aquel entonces, en señal de consideración a todos los participantes, ella nos pidió que vistiéramos nuestros uniformes; Sin embargo, no veo nada como eso en este mensaje. Y hay otra cosa por la cual preocuparse. La Preparatoria Suisei es vista como una institución de renombre en la ciudad, con estrictas regulaciones, lo que hace arriesgado llevar a la escuela artículos no relacionados a las clases. Ella dijo que no teníamos que preocuparnos por los obsequios, pero dudo que alguien se presente con las manos vacías, así que todos los invitados tendrían que ir temporalmente a sus respectivas casas para luego ir a la de Narasaka-san. —Entonces, en otras palabras… Probablemente todos los invitados se cambiarán de ropa. Es lo que me resulta más lógico. Llamaría demasiado la atención si fuera el único que se presentara vistiendo el uniforme escolar. Me alegra haberme dado cuenta tan pronto. Suspiré aliviado y leí el ultimo renglón del mensaje de Narasaka-san. Los dos, Saki y tú, asegúrense de vestirse bien, ¿entendido? Síp, parece que mi deducción fue acertada. Aun así, ella me ha puesto en el camino un gran obstáculo. No solo tengo que vestir ropa casual, sino que también debo verme bien. Qué condición tan aterradora me has impuesto, Narasaka-san. Soy tan normal como cualquier estudiante de preparatoria puede serlo, pero en lo que respecta a la moda soy un completo novato sin sentido alguno de la misma. Yo nunca he considerado a la moda y la apariencia como un armamento, tal y como lo hace Ayase-san. Eso, por supuesto, tiene mucho sentido ya que yo no veo mi vida diaria como una batalla interminable. No necesito esa clase de armamento; sin embargo, creo que entiendo cómo se siente. Al pensar en todas las demás personas que asistirán a la fiesta, me imaginé como un marginado sin sentido alguno de la moda. ¿Es así como se siente un soldado que sale al campo de batalla sin vestir ninguna armadura? Es extraño. No estoy defendiéndome o peleando contra nadie; Sin embargo, Ayase-san ha estado experimentando esto a diario. Ella se arregla para no ser definida por su entorno, todo para sobresalir del resto de la sociedad a su alrededor. Ese único pensamiento hizo que un escalofrío recorriera mi columna vertebral. Entonces, ¿moda? Supongo que debería comenzar revisando algunas revistas de moda. «Si conoces a tu enemigo y te conoces a ti mismo, no deberías temer el resultado de mil batallas», ¿es así el refrán? Mi cerebro finalmente se permitió un momento de descanso después de una reflexión interminable, y le envié a Narasaka-san una breve respuesta que decía: «Le pediré ayuda a Ayase-san». Siento que esto va exactamente como Narasaka-san quería que fuera.

Terminé de prepararme para ir a la escuela y salí de mi habitación hacia la sala de estar, sólo para llevarme la sorpresa de que Ayase-san no estaba ahí. ¿Se había quedado dormida? Solamente mi viejo estaba sentado a la mesa, sin hacer nada. —¿No vas a comer, Papá? —No estaba seguro de si debería comer con ustedes dos. —Ya veo. Probablemente no quiso despertar a Ayase-san por que, cuando observé la mesa, vi que ya había preparado el desayuno. Incluso había algunos vegetales. —Pero realmente debería comer un poco. —¿Sigues ocupado con el trabajo? —¿Hm? Sí… lo estoy. Aunque últimamente se ha vuelto mucho más tranquilo. En cuanto comenzó el otoño, el trabajo de mi viejo comenzó a acrecentarse, por lo cual ha estado llegando a casa cada vez más tarde. Akiko-san incluso parece preocupada por él, a veces la he sorprendido murmurando con preocupación. Bueno, nunca deja entrever su estrés mientras está en casa, lo cual no ayuda, supongo. —¿Debería calentar un poco de sopa de miso? —La estufa sigue encendida, así que puedes simplemente ponerla ahí. —Entendido. Incrementé un poco el fuego, puse un poco de sopa de miso en un tazón y lo coloqué frente a él. —Ah, gracias. Ahora, en cuanto al desayuno preparado por Ayase-san… ya veo. Jamón y natto junto con algas tostadas, ¿cierto? Además, ¿qué es lo que hay en ese pequeño tazón? Las cosas verdes debían ser espinacas, pero ¿qué eran esas cosas blancas? ¿Sardinas? Miré a mi viejo, quien había mezclado el natto con la anguila, remojándolo en salsa de soya. ¿Así que es un plato a base de natto y sardinas con aderezo? —Nunca me imaginé que pudieras comer así. —Sí, Akiko-san solía preparármelo muy a menudo. Es tan sencillo que me hizo preguntarme por qué no lo había probado sino hasta ahora. Esa es una pregunta sencilla. Se debe a que a él no le importa si la comida es o no deliciosa. Esparció la mezcla de natto y sardinas sobre el arroz blanco y lo engulló. Tal vez se debía a que tenía prisa, o tal vez se debía a que realmente sabe bien, pero parecía engullirlo con gran rapidez. —Déjate decirte que la consistencia espinosa del natto combinada con la sensación grumosa de las sardinas sabe muy bien. Si quieres, también puedes añadir un poco de perilla verde en la mezcla. Y también puedes usar hongos enoki como complemento para el natto. Podrá sonar como el anfitrión de un programa de cocina, pero si no se hubiera casado con Akiko-san, probablemente seguiría comiendo arroz blanco con huevos cocidos y salsa de soya, así que no tiene mucha credibilidad. —Probaré un poco más tarde. Miré a mi viejo, quien estaba apresurándose para terminar su desayuno. —Papá. —¿Dime? —Ah, puedes seguir comiendo, no hay problema. Sólo me preguntaba si alguna vez te preocupó tu aspecto al estar junto a Akiko-san. —¿En qué contexto? —Eh… Bueno, ella siempre se ve muy elegante, ¿no? Pero tú no eres precisamente… —Sabes, yo siempre me veo guapo y elegante. —No estoy seguro de si deberías decir eso frente a tu propio hijo. — Repliqué, y él sonrió en —Después de que Akiko-san y yo comenzamos a salir, sí experimenté varios cambios en ese aspecto, pero nunca dejé de ser un típico asalariado, ¿sabes? Y lo sigues siendo. No pretendas sonar genial. —Volviendo al tema, no me obligo a lucir excepcionalmente elegante ni nada por el estilo. No más de lo que se espera de un adulto, supongo. —Oh, ya veo. —Quiero decir, si mi profesión fuera medianamente similar a la de Akiko-san, apuesto a que tendría una opinión distinta al respecto, pero, siempre y cuando no me vea sucio, no presto mayor atención a mi apariencia. Él siguió explicando su punto de vista mientras devoraba su desayuno. Según él, el que un hombre de negocios quiera verse moderno y elegante es un completo punto y aparte respecto al deseo de verse más atractivo para el sexo opuesto. En cuanto a lo primero, mi viejo todavía tiene la impresión de que se ve moderno y elegante, pero, debido a que está casado, no ve valor alguno en arreglarse simplemente para impresionar. Qué información tan valiosa me está dando. También le pregunté si no le preocupaban todos aquellos hombres que probablemente merodeaban a Akiko-san durante sus turnos. Hizo una pausa por un momento, cerrando la boca para pensarlo un poco. —Hmmm… Supongo que no. Cuando solía ser un estudiante, sin duda reflexionaba sobre las relaciones que mi novia tenía con los otros chicos y personas en general, pero, una vez que comencé a trabajar a tiempo completo, dejé de preocuparme por ese tipo de cosas. —Trabajar a tiempo completo… ¿Te refieres a después de convertirte en un adulto trabajador? —Más o menos. O, más bien, mis preocupaciones en la vida cambiaron una vez que conseguí un trabajo, creo. Lo elegante y moderno que pudiera verme no tenía influencia alguna en la cantidad de dinero que ganaba, si eso tiene algún sentido. —Ah, ¿es por eso que sigues preocupándote por tu aspecto como hombre de negocios? —Aunque pueda no parecerlo, anteriormente formé parte del departamento de ventas. Además, supongo que lo más preciso sería decir que tenía otras preocupaciones antes que parecer modelo en pasarela. —Ya veo. Entiendo lo que quiere decir. Hay cosas por las que nunca me preocupé cuando era niño, sólo para comenzar a prestarles cada vez más atención a partir de la preparatoria. Mi viejo siempre terminaba su desayuno con un huevo con arroz, pero, hasta ahora, nunca me había sentido molesto o contrariado por este estilo de vida, en absoluto. Es simplemente asombroso que él siga comportándose así, incluso aunque se comporte como un tarado en casa. —Las cosas eran diferentes cuando yo era estudiante. Prácticamente fui entrenado para ser consciente de mi apariencia respecto a todos los demás chicos que me rodeaban. En una escuela mixta, siempre estarás rodeado de amor y adolescentes cachondos, así que el entorno grabó esa clase pensamiento en mi cabeza. O eso dice, pero… —¿Es realmente el caso? — Pregunté. —Sí que lo es. Seguramente también lo has experimentado, ¿cierto? —Eso me pregunto… Al escuchar mi vaga respuesta, mi viejo suspiró con preocupación. ¿Acaso piensa que soy insensible y soso cuando se trata de tendencias y esa clase de cosas? ¿Piensa que cambiaré cuando crezca? No tendré forma de saber si está diciéndome la verdad o no mientras siga siendo un chico. —Bueno, si Akiko-san estuviera trabajando en la misma empresa que yo, probablemente usaría ropa que me hiciera ver como rapero en un vago intento de destacar. —Me alegra no tener que ver eso. — Le respondí mientras él terminaba su desayuno. —Estuvo delicioso. —Yo lavaré los platos más tarde, no te preocupes por eso. —Entendido. Entonces, ya me voy. — Dejó atrás esas palabras mientras salía corriendo de la casa con dirección a su trabajo. Observé al reloj en la pared para ver la hora. Si Ayase-san no se levantaba pronto, correría el riesgo de llegar tarde a clases. Pensé que podría hablarle desde el pasillo, así que me dirigí a su habitación. Justo cuando llegué, la puerta se abrió de par en par. Frente a mí, apareció Ayase-san, quien se quedó estática con una expresión de pánico en su rostro. Pasaron unos segundos, dándome la impresión de que el tiempo se había detenido. Su pelo estaba severamente alborotado, con mechones dispersos en todas direcciones, y seguía vistiendo su pijama. Tenía una expresión tan indefensa como ninguna que hubiera visto antes, ni siquiera después de que se mudara con nosotros. Finalmente, Ayase-san salió de su estado de shock y salió corriendo hacia el baño. Inmediatamente después, azotó la puerta frente a mí.  

22

Llegó el final del primer periodo matinal de esta semana. Una atmósfera lánguida se posó sobre el aula mientras algunos estudiantes se preparaban mentalmente para la otra dura semana que se avecinaba y otros se enfrascaban en apasionadas conversaciones para intercambiar sus impresiones del fin de semana pasado. Personalmente, formo parte de la facción que prefiere ahogarse en una sensación de desgano. No puedo evitar sentir admiración por aquellos que tienen tanta energía un lunes por la mañana. —Luces extrañamente exhausto, Asamura. Mi amigo, Maru Tomokazu, apartó su silla con fuerza y se sentó en el escritorio que estaba frente a mí. Debido a que él es más alto que yo, cada vez que aparecía de la nada, yo me sentía como si me hubiera encontrado con uso salvaje en medio del bosque. —Oh, ¿Maru? Sólo estaba admirando la, aparentemente, infinita cantidad de energía que todos tienen. —¿Vas a morir? —Sólo ha sido una mañana ajetreada. Relájate. Debido a lo absorto que había estado en mis pensamientos esta mañana, tuve que correr desde los casilleros para no llegar tarde. —Lamento escuchar eso, pero me temo que todavía no has terminado tu agenda de hoy. —¿A qué te refieres? — Pregunté, sintiendo una siniestra premonición. —Ese acosador tuyo no me ha dejado en paz durante los últimos días. Realmente quiere una oportunidad para hablar contigo, ¿me oyes? —¿Qué clase de mangas has estado leyendo recientemente…? —No trates de hacerlo sonar como una broma. Lo estoy diciendo muy en serio. —Eso dices, pero ¿quién se tomaría la molestia de acosarme a mí, entre todas las personas posibles? No hay muchas personas en esta escuela con las que haya hablado personalmente. Excluyendo a Maru, sólo quedan Ayase-san, Narasaka-san y aquellas personas que fueron con nosotros a la piscina; Sin embargo, no tuve que hacer muchas conjeturas, pues encontré la respuesta casi de inmediato. Maru miró hacia el pasillo e hizo un gesto con su mano, ante lo cual un estudiante entró al aula con una agradable sonrisa en su rostro. —Gracias por permitir esto, Tomokazu… Ha pasado tiempo, Asamura-kun. —¿Eh? Ah… ¿Sí? — Me desconcerté durante un momento, lo cual demoró mi saludo. No se trataba de otro más que Shinjou Keisuke, aquel asiduo del club de tenis con apariencia perspicaz y pelo corto teñido. Es una de las personas que fueron con nosotros a la piscina, y también aquella persona que había visto junto a Ayase-san, lo cual me hizo sentir celos en primer lugar. No era su culpa, en absoluto, pero me sentía incómodo al interactuar con él, así que tenía que asegurarme de no demostrarlo tan abiertamente. —Él quería conocerte mejor, así que utilizó cualquier fuente de información posible para investigarte. Este chico me da repelús. — Dijo Maru, quejándose. —Oh, ¿en serio? Ya habíamos hablado antes, así que pudiste haberte acercado directamente. —Todavía no sé mucho sobre ti, así que no quería incomodarte con mi gran insistencia. —Y es por eso que vino a pedirme ayuda. Me pidió que los presentara. — Maru suspiró fuerte. Oh, sí, Shinjou acaba de llamar «Tomokazu» a Maru, ¿no? —¿Ustedes son amigos? —No realmente, es sólo que nos conocimos en la secundaria. Y, debido a que ambos formamos parte de clubes deportivos, a veces intercambiamos información entre nosotros. —Oh, vaya. Esa era una clase de conexión que no esperaba. — Estaba genuinamente sorprendido. Dos personas que conocí en momentos distintos resultaron ser conocidos desde hace tiempo. Esa es la clase de cosas que esperas en una novela, como cuando todas las piezas del rompecabezas comienzan a juntarse para darle sentido al panorama general. Supongo que la realidad es más extraña que la ficción. —Entonces, ¿de qué querías hablar? — Le pregunté a Shinjou-kun. Para ser honesto, no tenía ni la menor idea de qué podría tratarse. —Sí, sobre eso… ¿Tienes un minuto? — Respondió, inclinándose hacia mí mientras veía a Maru. Probablemente quería decir que esta era una conversación privada que sólo debíamos escuchar los tres. Después de eso, comenzó a hablar en voz baja. —Eres amigo de él, así que ya deberías saber sobre su relación con Ayase, ¿me equivoco? — Dijo Shinjou mientras miraba a Maru. —¿Hm…? — Maru volteó a verme. Probablemente quería confirmación de que Shinjou-kun tenía permitido saberlo. Asentí en silencio, y la conversación continuó. —Claro que sí. Se volvieron hermanos después de que sus padres se casaran. ¿Qué hay con —En otras palabras, entre todos nosotros, tú deberías ser quien mejor la conoce, Asamura- kun. —Bueno, eso creo. … O eso quise decir, pero estaba genuinamente perplejo por mis propias palabras. Lo que acababa de decir no representaba, en absoluto, mis verdaderos sentimientos. Puede que vivamos juntos, pero asumir que conozco absolutamente todo sobre Ayase-san no sería más que una muestra de arrogancia y soberbia. Hasta esta mañana, nunca antes la había visto con esa apariencia adormecida; Sin embargo, aun así, estuve de acuerdo con la conjetura de Shinjou-kun… Tal vez este impulso brotó de algún último vestigio de resistencia mental que todavía tenía. —Llegué a la conclusión de que, si te conocía mejor, podría llegar a entender mejor a Ayase. —¿Estoy escuchando bien? Shinjou, ¿te gusta Ayase? —Ehh, bueno… Sí, me gusta. — Shinjou-kun se rascó torpemente la mejilla después de ser hábilmente cuestionado por Maru. Al ver su cara, no pude evitar sentir un poco de admiración por él. Admiraba el hecho de que él pudiera admitir y expresar abiertamente sus sentimientos. Lo que me sorprendió más fue que no estaba particularmente celoso de sus sentimientos por Ayase-san, sino de su habilidad para ser tan honesto al respecto. —Tú también, ¿eh? Ha habido un incremento en los números desde las vacaciones de verano. Bueno, ella siempre ha sido muy atractiva y, una vez que las personas descubrieron que todos esos desagradables rumores sobre ella eran falsos, comenzaron a acercársele cada vez más. —¿Podrías no hacernos sonar como polillas reuniéndose alrededor de una lámpara? —Sabes, desde el punto de vista de un hermano mayor, así es exactamente como se ve. ¿Verdad, Asamura? No permitirías que cualquiera se te acercase muy amablemente si lo que realmente busca es acercarse a tu hermana menor, ¿cierto? —No, espera, ¡no estoy acercándome con un propósito oculto como ese! Bueno, estaría mintiendo si dijera que ese no es completamente el caso, pero también tenía curiosidad de saber cómo era aquel chico que, entre todas las personas posibles, ¡resultó ser su hermano mayor! —Jajajajaja, no estás en la corte, no tienes que defenderte tan desesperadamente. Al ver a Shinjou-kun en tal estado de pánico, no pude evitar reír. Por otra parte, creo que está siendo sincero. Si realmente estuviera persiguiendo ese objetivo, entonces debería haber tomado un enfoque distinto. —Si se limita a que sólo hablemos en la escuela, entonces no tengo problema alguno. —¡¿En serio…?! ¡Eres de gran ayuda, Asamura-kun! —De nuevo, sólo en la escuela. Estoy ocupado con el trabajo una vez que las clases terminan, así que me resultaría difícil encontrar un espacio libre. No lo estaba diciendo con la intención directa de evitarlo. Salvo aquella vez en la que Maru me llevó a la tienda de mercancías anime, nunca nos hemos reunido después de clases. —Además, me resulta extraño que utilices un honorífico conmigo. Tú llamas «Tomokazu» a Maru, así que siéntete con la libertad de hacer lo propio conmigo. —Entendido, Yuuta. —Sí, y yo te llamaré «Shinjou». —Espera, ¡¿no me llamarás «Keisuke»?! —Con toda honestidad, prefiero llamar a las personas por sus apellidos. Además, hago lo mismo con Maru. —Ya veo… Bueno, no me quejaré si así es como te resulta mejor. De todos modos, ¡me alegra que ahora seamos amigos, Yuuta! —Sí, a mí también. Y, para celebrar esta nueva amistad, quiero hacerte una pregunta. También necesito tu ayuda con esto, Maru. —Por supuesto, haz tu pregunta. Sólo asegúrate de que sea una pregunta que pueda responder. — Shinjou puso una expresión engreída. —Alguien es muy apasionado, bien… Haz tu pregunta, Asamura.  

30

Debido a que nos encontrábamos en la segunda mitad de octubre, las puestas de sol tomaban lugar mucho antes que durante el verano. Después de que mis clases terminaron, opté por ir directamente al trabajo, sin hacer una escala en casa. Cuando llegué a mi trabajo, él sol ya se había puesto en el oeste. Estoy bastante seguro de que iba a ponerse completamente a las 5:00 p.m. Bueno, un par de meses más y estaremos en pleno invierno. No falta mucho para que esta fresca brisa se convierta en un frío viento invernal. Ya estábamos en el punto en que yo no podía ir a ningún lugar en mi bicicleta sin llevar puesto un suéter grueso; pero, por el trabajo, tuve que quitármelo en el vestidor. Una vez que me puse el uniforme, me encontré inmediatamente con Ayase-san y Yomiuri-senpai al entrar en la oficina principal. Hoy me toca trabajar con ambas. —Buenos días, Kouhai-kun. La primera en darse la vuelta fue Yomiuri-senpai, quien me dio un extraño saludo. Ella llevaba su clásico delantal sobre el uniforme de la librería, y se veía como una hermosa mujer con una larga y brillante melena oscura. —Buenos dí… Espera, ya casi anochece. ¿No crees que ya es un poco tarde? Ya casi es hora de decir «buenas noches», ¿no? —Es la terminología de la industria, ¿entendido? —No sé a qué clase de industria formes parte en secreto, pero estoy bastante seguro de que eso no aplica dentro de una librería. Entonces, ¿qué ocurre? —No ignores mi broma. Una reacción madura es muy aburrida para una adulta madura como yo. Todo lo que puedo ver es el comportamiento infantil de un hombre de mediana edad dentro del cuerpo de una mujer joven. —Saki-chan y yo fuimos condenadas a estar hoy en la caja registradora. —Oh, ya veo. Ahora entiendo por qué Ayase-san tiene esa mirada tan deprimente. No me suele importar ser asignado en la caja registradora, pero es muy cierto que es la parte más molesta de trabajar en una librería. Cualquier cosa relacionada a la caja registradora, o al mostrador, suele resultar tediosa. —Hay demasiadas cosas que recordar. —Pero, mi querida Saki-chan, en tus primeras dos semanas aprendiste todo lo que hay que saber. —Casi todo. Todavía me equivoco en ciertos casos. —Diligencia, mucha diligencia. Me tomó tres meses acostumbrarme por completo. Por no mencionar que me he vuelto más torpe que cuando recién empecé. —¿Sí? —Hoy en día, hay una enorme variedad de formas de pago. Ya no sólo se usan tarjetas de crédito, sino que hay muchos clientes que pagan mediante apps. Aunque, muy pronto, deberíamos recibir máquinas que permitirán los pagos con tarjetas y apps de manera simultánea. —Oh, ¿por fin llegarán? Esa es una gran noticia con la cual comenzar el turno. Eso simplificará mucho las cosas en la caja registradora. —Bueno, así como la cantidad los métodos de pago se ha visto incrementada, otras también han sido dejadas en el olvido. Ya casi no se ve a nadie usando una tarjeta de biblioteca. Ayase-san parecía desconcertada al escuchar eso. —¿Qué es una tarjeta de biblioteca? —¡¿WOAHHHHHHH?! ¿Cómo has podido hacer ese peculiar sonido, Senpai? —¡No puede ser! ¡Este es un claro ejemplo la brecha generacional de la que tanto he oído hablar! Kouhai-kun, ¿escuchaste eso? Eso es algo que escucharías de la boca de una chica de preparatoria especialmente linda. ¡Hemos sido bendecidos con una miembro de la generación Z! —Me cuesta creer que una brecha generacional podría reflejarse en una diferencia de conocimientos tan grande… —Se acabó… Me he vuelto una dama de compañía… Una dama a la que nadie se atreverá a cortejar. Uaaah… —¿Por qué estás llorando? Además, nunca he escuchado a nadie llorar mientras dice eso. —Entonces, ¿qué tal uaaah, uaaah, uaaah? Simplemente está añadiendo más sílabas. —Entonces, eh… ¿Qué es una tarjeta de biblioteca? Antes de que comenzara nuestro turno, intentamos explicarle a Ayase-san en qué consistía el método de pago denominado «tarjeta de biblioteca». Tanto las tarjetas de biblioteca como otras tarjetas de papel, como los pagarés, han estado desapareciendo durante los últimos años. Incluso las tarjetas físicas para los teléfonos han comenzado a verse discontinuadas. Mientras movía el carrito que estaba detrás de mí hacia los estantes, observé con el rabillo del ojo a las dos chicas mientras entraban al área de la caja registradora. Encima del carrito había una caja de cartón vacía en la cual debían empacarse las devoluciones. Tomé la lista que me dieron, la cual contenía todos los libros que debían salir hoy, y me preparé mentalmente. —Entonces… Debería comenzar con las cosas más grandes. El truco de este tipo de trabajo es ocuparse primero de los libros más grandes. Debido a que aún no estás exhausto y cansado por el trabajo, tu energía debería verse dirigida a los artículos más grandes. Además, te hace tener la impresión de que has avanzado mucho, lo cual incrementa tu motivación para continuar. Si comenzaras por los libros pequeños, entonces tendrías una falsa sensación de letargo y también sentirás que has estado perdiendo el tiempo en lugar de hacer tu trabajo. En este caso, se trataba de revistas enormes. Revisé la mesa que estaba frente a los estantes, tomé las revistas que recibirían sus nuevos números al día siguiente, y las metí en la caja de cartón. Si solo quedaran una o dos, podrían terminar siendo colocadas en los estantes, por lo cual debía tener cuidado. Me costó identificarlas sólo por encuadernación, pero logré identificarlas todas. Durante mi trabajo, encontré una revista de moda para hombres que parecía nunca antes haber sido tocada, con sus páginas listas para cortarte los dedos, lo cual ya me había ocurrido antes durante el invierno pasado. Generalmente, esta clase de revistas llegan y se van el mismo día, así que el hecho de que mañana recibiremos nuevas revistas es una gran coincidencia. Probablemente ya había visto esta clase de revistas una infinidad de veces, pero nunca me había detenido a revisarlas. Ya veo, así que esta es la clase de ropa que está a la moda… Con honestidad, no tenía manera de confirmarlo. Ahora que lo pienso, estas revistas generalmente se separan entre las que son para hombres y las que son para mujeres. ¿Habrá alguien que revise lo que es popular entre el sexo opuesto? ¿O simplemente ponen mayor énfasis en su propio sentido de la moda? Es decir, así como a mí podría no gustarme un peinado para mujer en particular, ¿una mujer podría encontrar poco refinadas las selecciones de ropa que se muestras en las revistas para hombres? Tuve la dicha de escuchar con anterioridad las opiniones de Maru y Shinjou, dos hombres, pero me gustaría escuchar el punto de vista de una mujer. Convenientemente, Yomiuri-senpai está aquí. Una vez que terminé todo mi trabajo, llevé inmediatamente el carrito a su lugar original y me dirigí a la caja registradora. Ayase-san huyó al verme que me acercaba. —Me haré cargo del mantenimiento. — Dijo mientras se marchaba hacia los estantes. ¿Por qué está tan inquieta? Tengo la impresión de que me vio acercándome, pero ¿qué fue todo eso? Debido a que ya estaba anocheciendo, la cantidad de personas dentro de la tienda se había reducido en comparación a unas horas antes. Como resultado, terminamos sentándonos para platicar en las cajas registradoras. No había fila en ninguna caja. Sin nada más que hacer, y con Yomiuri-senpai a mi lado, decidí que este era el momento perfecto para consultarla. —¿Estabas hablando de algo con Ayase-san? —¡Nada en absoluto! No le des importancia. —Si tú lo dices… Bueno, sería grosero intentar entrometerme en su conversación. Especialmente si se tiene en cuenta la posibilidad de que estuvieran hablando sobre mí. Sólo pensarlo me da escalofríos. —¿Hm? ¿Ocurre algo, Kouhai-kun? Tienes cara de rana dormida. —¿Qué clase de cara es esa? —Una como esta. Entrecerró sus ojos, levantó el mentón para dirigir su mirada al techo, y abrió la boca como un pollito esperando ser alimentado… ¿Qué rayos es esto? ¿Realmente tenía una expresión como esa? Me preocupaba que me terminara arrastrando a alguna conversación extraña, así que decidí simplemente preguntar mi inquietud. —Okay, esta es una pregunta hipotética. Imagina que encontraste un novio y ambos salen en una cita. —… Jeje. ¿Eh? Espera, ¿por qué se rio así? —De todos modos… Probablemente te gustaría que tu novio se vistiera bien… ¿Cierto? Mientras reflexionaba mi pregunta, Yomiuri-senpai puso uno de sus dedos sobre su mentón y volvió a mirar al techo. La manera en que ella fruncía los labios y miraba a la nada era, cuando menos, adorable. Ella realmente parecía una estudiante de élite, pero, si eso fuera cierto, ¿cómo podía imitar la cara de rana dormida en primer lugar? —Si él se arreglara demasiado, probablemente me vería sometida a mucha presión. —¿Mucha presión? En otras palabras, eso obligaría a la chica a prestar más atención a su apariencia, y le provocaría mucha ansiedad y agotamiento mental. Ya veo, esta información es crucial. —Pero… —¿Eh? La voz de Yomiuri-senpai mostraba una pequeña pizca de cautela. —Dejando eso de lado, no hay necesidad de que él se exagere. Sólo con saber que él está intentando hacerme feliz al facilitarme las cosas sería más que suficiente para tener la sensación de que me trata bien. Esas palabras me dejaron sin aliento. Maru dijo algo similar esta mañana: Que mostrar cuidado y consideración por la pareja es tan importante como cualquier otra cosa. Al mismo tiempo, el argumento de Yomiuri-san se enfocaba en la premisa de que la pareja podría exagerar al vestirse en un intento de estar a la misma altura, lo cual demuestra lo mucho que se preocupan. Al parecer, si un chico hiciera esto por ella, ella pensaría que él estaría siendo lindo y se pondría feliz. —Muchas gracias por tu consejo. Entiendo la idea, pero llamar «lindo» a un chico no es un gran cumplido, ¿no crees? —Oh, ¿así es como te sientes? —No estaría muy feliz al ser elogiado de esa manera en particular… —El significado de las palabras radica en el contexto en el que se pronuncian, Kouhai-kun. Tú te autoproclamas un amante de los libros, ¡así que debería ser de sentido común para ti! —Contexto… Claro. Entonces, ¿cuál sería el significado de «lindo» en ese contexto en particular? —¡Respeto! —No debí haber preguntado… —Sólo bromeo, lo que realmente significa es… Yomiuri-senpai vio que un cliente se acercaba a su caja registradora y se puso en modo de trabajo mientras decía su siguiente frase tan rápido que ni siquiera tuve la oportunidad de reaccionar. —«Te quiero mucho, suertudo», eso es lo que significa. El hecho de que ella pudiera decir una frase tan vergonzosa con una expresión seria me hizo sentir gran admiración por ella durante una fracción de segundo. Si la reflexionaba cuidadosamente, esa frase no generó ninguna otra duda o pregunta en mi mente, así que lo más probable es que así se sintiera Yomiuri-senpai en este contexto. No hace falta decir que no se puede garantizar lo propio con Ayase-san… Y podría apostar una fuerte suma de dinero a que hay muchas mujeres en el mundo que estarían rotundamente en desacuerdo. Al final, lo mejor sería comprar una revista de moda para estudiarla después…

Llegaron las 10:00 p.m. y, tras finalizar nuestros respectivos turnos. Ayase-san y yo nos dirigimos a casa. Como siempre, yo me encontraba empujando mi bicicleta y Ayase-san caminaba a mi lado. Pude ver sus manos asomándose en las mangas de su ropa de invierno, las cuales se veían un poco frías. Debido a que el sol se había puesto temprano, la temperatura había comenzado a descender rápidamente. —¿Traes guantes contigo? —Aún es muy pronto. Estamos en octubre. Aunque hoy hace bastante frío. El termómetro de la estación de trenes de Shibuya marcaba 9°C. Teniendo en cuenta la estación del año en la que nos encontrábamos, se podría decir que era un caso aislado. —¿Quieres pasar a comprar algo caliente en la tienda de conveniencia de camino a casa? —Estoy bien. De todos modos, pronto llegaremos a casa. Sólo sería un desperdicio. —Okay… Bueno, supongo que tienes razón. En momentos como este, teniendo en cuenta nuestra relación actual, me cuesta saber cómo manejar la situación. Tomarnos de las manos podría ser una opción si yo no tuviera ambas manos en mi bicicleta. En un manga que leí hace tiempo, el protagonista metió a la fuerza la mano de la chica dentro de su bolsillo para calentarla, pero me temo que esa clase de acciones están reservadas únicamente para personas que son pareja. Si alguien me preguntara si me gustaría hacer eso, probablemente diría lo negaría muy educadamente para quedar bien ante el público. En otras palabras, tal vez mi relación ideal con Ayase-san no sea la de amantes, sino la de hermanastros normales que se cuidan entre sí. Esto origina una pregunta: ¿Esta emoción que siento por Ayase-san es realmente afecto romántico o no lo es? Todavía no he encontrado una respuesta definitiva a esa pregunta. Y, mientras me encontraba perdido en mis pensamientos, Ayase-san ya había metido sus manos en sus bolsillos. —¿Qué? —Ah, bueno… No había manera en que pudiera pronunciar aquellos pensamientos que invadían mi cabeza, por lo cual traté desesperadamente de cambiar el tema de conversación. Lo intenté al observar detenidamente el atuendo de Ayase-san, y entonces se me ocurrió algo. —Tu atuendo… —¿Eh? —Quiero decir, nos conocimos durante el verano, ¿cierto? Verte en ropa de invierno es tan… diferente para mí. —¿Me veo mal? —No, en absoluto. Em…Te ves muy bien. El cuerpo de Ayase-san se tensó tanto que pude notarlo y ella me miró fijamente. —No conseguirás nada elogiándome. —Es sólo mi genuina impresión. —Oh, vaya. Eso es tan propio de ti, Asamura-kun… Me pregunto qué quiso decir con eso. —Quiero ir de compras mañana. —Yo también. La flama de nuestra conversación de apagó con ese intercambio final y continuamos caminando a casa en total silencio. Cada vez que pasábamos bajo el aro de luz que periódicamente proyectaban las lámparas en la acera, podía ver brevemente el rostro de Ayase-san. Por un instante, me deleité con su perfil mientras ella caminaba con la espalda recta. Impresionante, pensé. Puede que no hayamos hablado mucho, pero no me sentí desanimado en lo más mínimo. Por el contrario, incluso este pequeño recorrido de camino a casa, y el poco tiempo junto a ella que esto me proporcionaba, me llenaban de gran felicidad.

Lunes, 19 de octubre

Ayase Saki.

Poco después de medianoche, me volví a quedar absorta en mis pensamientos. La idea que más se repetía en mi mente, naturalmente, era la promesa que Asamura-kun y yo hicimos el día del festival cultural… Que saldríamos juntos a algún lugar. Sólo nosotros dos. Desde ese entonces, mi cabeza ha estado llena de cuestionamientos como dónde ir, cómo invitarlo y qué podríamos hacer. El problema principal era la actitud de Asamura-kun. La manera en que él interactuaba conmigo me provocaba ansiedad ante la posibilidad de que se hubiera olvidado de nuestra promesa, por lo cual estoy agonizando en silencio. Me hacía sentir que yo era la única que pensaba constantemente en ello… Que era la única que realmente quería que esa promesa se llevara a cabo. Eso me hacía dar vueltas en la cama una y otra vez. Vamos, no voy a dormir nada si esto sigue así. Me lo decía a mí misma una y otra vez, pero… Ya es lunes. Una vez que despierte, será hora de ir a la escuela. Me tapé la cabeza con mi sábana y cerré mis ojos a la fuerza. Necesito dormir. Es hora de dormir… Me decía a mí misma. Justo me encontraba repitiéndolo otra vez cuando el sonido de mi teléfono perturbó el silencio de la habitación. —Oh, vamos… Tomé mi teléfono para revisar quién me estaba molestando a esas horas. Para sorpresa de nadie, resultó ser Maaya, quien me había enviado un mensaje en LINE. —¿Qué hora crees que es? — Refunfuñé mientras revisaba su mensaje. «No puedo dormir, ¡ayudaaa!». ¿Tú tampoco puedes? Suspiré y comencé a escribir una respuesta. «Duérmete». «¡Pero he estado pensando en ello por horas! ¡Acabo de ver un vídeo y el chico que sale en él dijo algo muy raro!». «¿Qué dijo?». «Él dijo “¡Hemos confirmado todo a profundidad!», lo cual no está mal en sí mismo, pero ¡piénsalo! Cuando estamos seguras de algo, usamos el kanji 確 seguido del verbo de compilar algo con el kanji 認 para formar la palabra “confirmar” y el kanji 確認. Siempre ha sido así. Pero el caer 落 de un caballo 馬 es lo que ponemos junto en 落馬. Los kanjis para los verbos están intercambiados, ¡y eso me está sacando de quicio!». ¿Quién diablos se preocupa por esas cosas? «Así que estuve pensando: ¿y si cambiamos eso? Pero, cuanto más pensaba en ello, ¡menos sentido tenía! ¡Me dan ganas de dejar de usar esa frase!». Eso importaba incluso menos que su dilema anterior. «Duérmete». «¡Nooo! ¡Reflexionémoslo juntas!». «A todo esto, ¿por qué estás viendo videos a esta hora?». Se lo pregunté por mero reflejo, y Maaya me respondió inmediatamente con un largo mensaje que explicaba la razón. Maaya siempre mandaba mensajes densos en contenido. Siempre me sorprende lo rápido que puede escribirlos. Para resumir su mensaje en pocas palabras, ella había visto su anime nocturno favorito, por eso estaba despierta. Intentando conciliar el sueño, se puso a ver la transmisión en vivo de alguien, pero terminó consiguiendo el efecto contrario. Mi primera respuesta fue: «No involucres a tus amigos en tus problemas». En segundo lugar, estoy bastante segura de que hay servicios de streaming que te permiten ver episodios de anime en cualquier momento. Ya no hay razón para quedarse despierto hasta tarde para verlos. La misma Maaya había dicho ese mismo argumento hace no mucho tiempo. ¿Por qué tenía que ver los episodios en el momento de su estreno? «Utilizo un servicio de streaming, ¡pero no supera la sensación de ver los episodios en tiempo real! ¡La sensación de estar conectada con toda clase de personas de todo el mundo mientras ven el mismo episodio de anime que tú y sienten lo mismo que tú en ese mismo instante no es algo fácil de replicar!». «No tienes manera de saber si ellos están sintiendo lo mismo que tú, ¿me equivoco?». «¡Bla, bla, bla! ¡No arruines la diversión, Sakinosuke! Tengo que admitir, humildemente, ¡que estoy muy decepcionada de ti!». ¿Sakinosuke? ¿Se refiere a mí? ¿Cuándo se convirtió en un drama histórico? «… Ah, me duelen los dedos. Se me están acalambrando». ¿Cómo se te pueden acalambrar los dedos al escribir mensajes? «Si todavía no te vas a dormir, ¿puedo llamarte?». De nuevo, no me arrastres a tus problemas… Cielos. Realmente esperaba poder dormir un poco, pero, por coincidencia, recordé algo que quería preguntarle, así que acepté. Tan pronto como envié mi respuesta, la notificación de una llamada entrante apareció en mi teléfono. Qué rápida. Probablemente ya tenía su dedo sobre el botón. —Aloha, Saki~ —¿Te mudaste a Hawái? —Me siento sola, así que quería reconfortarme con tu cálida voz. —… Voy a colgar. —Ahh, ¡nooo! ¡Préééstame atención! Oh, por cierto… —¿Qué pasa? Me sorprendió el repentino cambio en su tono de voz. —Saki, hay algo que quieres preguntarme, ¿cierto? —… ¿Eh? No, en absoluto. —¿De verdaaad? Tú sueles ir por la vida a tu propio ritmo, así que normalmente no aceptarías una llamada a esa hora, ¿cierto? —Mmm. —Me imagine que habías aceptado porque necesitabas mi consejo en algo, ¿no? —En serio… A veces eres demasiado perspicaz. — Suspiré derrotada. Pensaba llevar la conversación por un rumbo que me permitiera preguntárselo de manera natural, pero mi buena amiga parece ser inmune a esa clase de técnicas. —Lo sabía. —Bueno, tú sabes… Imaginemos un escenario hipotético en el que saldrás con un chico cualquiera a algún lugar. —¿Qué lugar? —Em, el lugar no importa mucho. Simplemente quieres salir con este chico. —Okay, lo entiendo. —¿Cómo lo invitarías de manera natural? —¿Saldrás a algún lugar con Asamura-kun? ¡¿Qué?! —Y-Yo nunca mencioné el nombre de Asamura-kun, ¿cierto? —Saki, tú nunca te preocuparías por una persona cualquiera, ¿me equivoco? Si no se tratase de alguien cercano a ti, tú actuarías como la mejor francotiradora del mundo y mantendrías tu distancia con todos como si una nueva era de hielo hubiera caído sobre la humanidad. —… Maaya, ¿así es como me ves? —Quiero decir, Asamura-kun es la única persona que te haría preocuparte en una situación como esta. Eso no es… —Los ataques de Shinjou han disminuido últimamente, así que tiene que ser Asamura-kun. —Maaya. Antes de que te hagas cualquier idea rara, incluso si asumiéramos que ese chico es Asamura-kun, la razón por la cual saldremos juntos no es la que estás pensando. —Oh, ¿en serio? Creo que nunca antes había escuchado un comentario tan lleno de desconfianza. Inconscientemente, sujeté mi teléfono con más fuerza que antes. Maaya continuó hablando con cierta duda en su tono de voz. —La excusa es algo crucial. Si no tienes una razón que parezca genuina, podrías sonar como si tuvieras algún motivo oculto, y eso provocará que ese chico se vuelva más cauteloso. —No tengo ningún motivo oculto. —Hmmm… —De nuevo, no es… —Entonces esa es una razón más para idear una buena excusa. No quieres que te rechace, ¿cierto? —Bueno… Yo… Ni siquiera había considerado esa posibilidad. Pero ella tiene razón. ¿Por qué nunca lo consideré? Tal vez Asamura-kun realmente no quiere salir conmigo a ningún lugar. Después de todo, nunca volvió a mencionar el asunto de nuestra promesa. ¿Qué debería hacer si él dice que no? —Por ejemplo… Oye, ¿me estás escuchando? —Ah, sí, por supuesto. —Dentro de dos días, tu amiga, Narasaka Maaya, celebrará su cumpleaños. —Ah, felicitaciones. —¡Qué frívola! ¡Y aún es muy pronto! —¿Debí habértelo dicho el día de tu cumpleaños? —No me importa. De todos modos, podrías usar esto como excusa para invitarlo. Podrías decirle que quieres comprar un regalo para la fiesta de cumpleaños de Narasaka Maaya, ¿sabes? —¿Estás planeando hacer una fiesta de cumpleaños? —En absoluto. O, mejor dicho, no lo tenía planeado… Estaba pensando en hacer una para que tuvieras una excusa. —¿No sería demasiado esfuerzo de parte tuya? —No, en absoluto. Después de todo, sólo vendrían Asamura-kun y tú. ¿Se le puede llamar fiesta de cumpleaños a algo así? ¿En qué se diferencia de una simple visita en un día cualquiera? —Eso es lo que lo hace genial. No tienes que estar nerviosa, y él tampoco. ¡Es una excusa perfecta para invitarlo! Ya veo. Él ya ha ido a la casa de Maaya y, bajo el pretexto de la fiesta de cumpleaños de Maaya, Asamura-kun no dudará tanto. —Pero, ¿estás segura? —¿De qué? A diferencia de mí, Maaya es popular en la escuela. Si ella dijera que va a celebrar una fiesta de cumpleaños, no sólo habría invitados de nuestra clase, sino de toda la escuela. Para ser honesta, no me sorprendería que ella celebrara una fiesta todos los años. Así que, cuando le pregunté al respecto, ella me explicó que, ante el gran número de posibles invitados, ella no podría meterlos a todos bajo el mismo techo, lo cual la obligaría a rechazar a las personas que quisieran asistir. Ella preferiría no celebrar ninguna fiesta a importunarlos a todos de esa manera. En serio, ¿qué tan perfecta puede llegar a ser? Ella se preocupa por todos por igual. —Pero, en esta ocasión, mi único objetivo es apoyar el amor que está floreciendo entre Asamura-kun y tú, así que no hay problema~ —De nuevo, no es lo que crees. —De todos modos, le enviaré una invitación a Asamura-kun después de esta llamada. Además, mantén en secreto que sólo los estoy invitando a ustedes dos. Será una sorpresa para él, jeje. La oí reír al otro lado del teléfono cuando revisé la hora. Ya eran más de los 2:00 a.m. y mi hombro, que estaba asomado por debajo de la sábana, estaba comenzando a sentirse frío. —Oh, ya es muy tarde… Espero que no se me haga tarde en la mañana… —¡Yo puedo recuperarme por completo con un mínimo de tres horas de sueño! —¿Eso no te perjudica? —¿Estás preocupada por mí? Estoy bien. Dormiré seis horas. ¿De dónde sacarás esas seis horas? —No me gusta mucho la idea… Me gustaría levantarme antes que Asamura-kun para arreglarme. —Lucir perfecta las veinticuatro horas del día no te hará ganar ningún punto extra. Muéstrate vulnerable de vez en cuando y a él le parecerá lindo. Incluso, adorable. —Eso no es… Durante el festival cultural, me di cuenta de que no soy hábil para mostrar lindura de esa manera. —Bueno, entiendo lo que quieres decir, pero… —¡Ohhh! ¿Finalmente vas a ser honesta conmigo, Sakippe? De nuevo, ¿se refiere a mí? —A los chicos les gustan esas cosas… O eso me han dicho. —¡Oh! ¡Noticia de última hora! ¿Dónde escuchaste eso? Oh, bien. Deberías desviarte a casa para cambiarte antes de venir a la fiesta. —¿Aunque sólo seamos los tres? —La sorpresa es el mejor condimento. Eso te permitirá ir a citas dos días seguidos, ¿cierto? Sólo es una fiesta de cumpleaños, no hay razón para llegar a ese punto. —… Voy a colgar. —Okaaay. ¡Buenas noches! Nos dimos las buenas noches y terminamos la llamada. Todo es bromas y burlas cuando hablas con Maaya. Pero… Mostrarme vulnerable, ¿eh? ¿Es necesario para que él me llame linda? No, no puede ser. Piénsalo bien, Ayase Saki. No deberías poner tanta fe en las palabras de Maaya. Mostrarme indecorosa a propósito sólo me resultará contraproducente. Creo. Nuevamente, tape mi cabeza con la sábana y cerré mis ojos a la fuerza… Sí, no hay manera. Para sorpresa de nadie, me quedé dormida. Lo peor de todo es que me topé a Asamura-kun de camino al baño… mientras seguía en pijama. Dios, eso fue tan vergonzoso. Cuando me miré al espejo, vi que mi pelo estaba todo alborotado. Siento que me moriré de la vergüenza. ¿Cómo pude haberme hecho esto a mí misma? En cuanto a la fiesta de Maaya, Asamura-kun mencionó el tema durante el desayuno. Me preguntó qué deberíamos hacer al respecto. Se me olvidaron todas las respuestas que había preparado. Mi corazón estaba latiendo tan fuerte que me preocupaba que él pudiera llegar a escucharlo. Me concentré en mantener la postura y respondí. —Pensaba en celebrar su cumpleaños con ella. ¿Qué hay de ti? — Respondí con otra pregunta. Había planeado mencionar el tema de comprar un regalo con cierta despreocupación, pero Asamura-kun se me adelantó. Estaba aterrada. Realmente pensé que me podía leer la mente. Luego él comentó que esta era la primera vez que le daría un regalo a una chica. Ya veo. Así que nunca ha tenido a alguien así… Espera, ¿por qué me siento aliviada al escuchar eso? Bueno, Mamá es la única persona que ha recibido un regalo de mí, así que no soy quién para juzgar. Me armé de valor e hice la pregunta que tanto había querido hacer. —¿Te gustaría que fuéramos juntos a comprar regalos? Creo que mi voz temblaba cuando pregunté eso. Al principio, Asamura-kun respondió con un contundente «Pero», lo que hizo que mi pecho se apretara hasta el punto en que dolía. Sin embargo, él no dijo que no. En lugar de eso, parecía preocuparle que gente de la escuela nos viera si íbamos de compras a algún lugar cercano. Yo me sentía igual. Después de pensarlo por un breve instante, Asamura-kun propuso que fuéramos a algún lugar más lejano para disfrutar de nuestras compras. Asentí levemente con la cabeza. —¿Recuerdas lo que hablamos durante el festival cultural? — Pregunté con cautela. Asamura-kun es una buena persona, él podría estar de acuerdo con esto para comprarle un regalo a mi amiga. Pero él respondió con un… —Por supuesto. Me alegro mucho. Me alegra haber tomado la iniciativa y haberlo confirmado a fondo. (referencia) Todavía sigo trabajando a tiempo parcial en esa librería. Últimamente, he compartido turno con Asamura-kun. Hoy estamos los tres juntos. A Yomiuri-senpai y a mí nos pidieron hacernos cargo de las cajas registradoras, mientras que Asamura-kun fue a desocupar los estantes para las revistas que estaban por llegar. A medida que la fila frente a mi caja disminuía, comencé a mirar cada vez más a Asamura-kun. Naturalmente, Yomiuri-senpai me llamó la atención, y luego comenzó a burlarse, diciendo que, después de todo, yo estaba interesada en «Kouhai-kun». Yo negué firmemente dicha acusación, diciendo que no era más que una casualidad. —¿En serio? Otra vez, otra persona que no cree lo que le digo. Como apenas y había personas comprando, por lo cual estábamos comenzando a aburrirnos, ella decidió entablar una conversación. —Halloween está muy cerca, ¿no? —Es el 31, ¿cierto? —Sí, el último día de octubre. Porque Halloween es un pequeño festival antes del gran evento… El Día de Todos los Santos. —¿Día de Todos los qué…? —El Día de Todos los Santos, el cual es el primero de noviembre. Es el día en el que se reza por todos los santos del mundo. El día reservado para todos los tontos es el primero de abril. —¿Te refieres al «Día de los Tontos de Abril»? —Exactamente. Todos lo llaman «Día de los Tontos de Abril», pero nosotros no llamamos «Día de los Santos de Noviembre» al primero de noviembre, ¿cierto? ¿O sí lo hacemos? ¿Sabes algo al respecto? —No, tristemente no. —De todos modos, Halloween es algo importante aquí en Shibuya. El tema de conversación iba de un lado a otro, pero esto no es nada nuevo cuando se habla con Yomiuri-senpai. Finalmente me he acostumbrado a su extraña forma de pensar. De hecho, su forma de pensar es terroríficamente veloz. Bueno, ella siempre está discutiendo con la Profesora Adjunta Kudou, así que no me sorprende. Me acordé del día en que asistí al open campus de su universidad y me sentí ligeramente desanimada. —Halloween es el evento que convierte a Shibuya en la ciudad que nunca duerme. —No te equivocas. Últimamente, se ha comenzado a sentir como la Tierra Santa con todos esos disfraces por ahí. Especialmente el centro de la ciudad de Shibuya, el cual siempre reúne suficientes personas disfrazadas por la calle como para justificar una transmisión de ello en televisión. La multitud siempre es tan densa que siempre terminas chocando con alguien. —Sinceramente, la multitud es nauseabunda. Definitivamente quiero evitar el centro de la ciudad durante esas fechas. —Saki-chan, hay una razón por la cual nosotros, pobres seres humanos, tendremos que atravesar la ciudad a pesar de todo. —Espera, ¿de verdad? —Porque tenemos que trabajar. Ah. Ya recuerdo. Tanto Asamura-kun como yo tenemos que trabajar el 31 de octubre. Supongo que Yomiuri-senpai es otra víctima como nosotros. —¿Qué tal si al menos nos divertimos y nos disfrazamos durante nuestro turno? — preguntó. A pesar de seguir en el trabajo, negué con la cabeza tan ferozmente como pude. Qué absurdo. —Estoy segura de que te verías linda si te vistieras como una bruja con un sombrero triangular. —¿Linda…? —Ah, ¿te interesa? —En absoluto. — Intenté actuar calmada, pero mis palabras no tenían fuerza. Yomiuri-san aprovechó esta nueva oportunidad para burlarse de mí. —Sabía que estabas pensando en Kouhai-kun. Al escuchar eso, se me subió la sangre a la cabeza. Como si no fuera suficiente, Asamura- kun regresó de su trabajo en los estantes. —Me haré cargo del mantenimiento. — Dije mientras salía corriendo de la caja registradora. … No le pareció raro de mi parte, ¿cierto?

Un poco más tarde, nos marchamos a casa. El aire estaba frio, el cual hacía sentir como si el invierno ya hubiera llegado. Yo frotaba mis manos para mantenerlas tibias. Asamura-kun estaba caminando junto a mí, empujando su bicicleta. Momentos como este realmente demuestran mi falta de humanidad. Ni siquiera se me ocurre un tema para hablar. No logré idear un tema de conversación que él pudiera disfrutar. En lugar de eso, simplemente busqué una manera de hacerle pensar que no estaba totalmente ausente. Lo mejor que pude hacer fue soplar un aliento cálido en mis temblorosas manos. Él me elogió, diciendo que mi atuendo se me veía bien… Probablemente estaba intentando hacer que no me sintiera mal. Metí mis manos en mis bolsillos, apretándolas con fuerza. Finalmente logré obligarme a hablar. —Quiero ir de compras mañana. Voy a llorar. ¿Por qué soy así? Aun así, Asamura-kun… —Yo también. … Respondió así. Me sentía avergonzada, pensando que era la única emocionada, pero él aceptó de inmediato. Miré su perfil mientras él caminaba junto a mí, llenándome de alegría. Abrí y cerré ligeramente los puños dentro de mis bolsillos. Encontrar un tema de conversación que funcione para ambas partes es algo complicado. En lugar de eso, simplemente terminamos caminando a casa en total silencio. Aunque supongo que no estuvo tan mal. Cuando abrimos la puerta de nuestro departamento y nos separamos el uno del otro, me golpeó un gran remordimiento.

Martes, 20 de octubre.

Asamura Yuuta

Desde que llegó el atardecer, comencé a sentirme inquieto. Se suponía que mi primera clase de la tarde era japonés moderno, pero mis compañeros, quienes leían el libro de texto, sonaban como si estuvieran hablando un idioma distinto. Todo entraba por un oído y salía por el otro. Sólo había una cosa en la que mi primitivo cerebro podía concentrarse… La cita con Ayase-san para comprar ropa que tomaría lugar más tarde. Mi mente estaba completamente enfocada en idear planes para que la cita fuera un éxito rotundo. No tengo la suficiente confianza como para esperar que ella se divierta con solo estar conmigo. pero tampoco quiero matarla de aburrimiento. —¿Qué tanto murmuras, Asamura? Levanté la cabeza y me encontré con Maru, quien había volteado a verme. —Oye, Maru. Estamos a mitad de la clase. Pensé que yo era quien estaba siendo razonable, pero Maru me miró con decepción. —¿De qué hablas? Las clases ya terminaron. —¿Qué? Miré frenéticamente a mi alrededor y noté que mis compañeros estaban guardando sus cosas para moverse de aula. Oh, sí, el sexto periodo de hoy es un experimento de química en un aula aparte. —Nuevamente estás nervioso. No me importaría escucharte. Aunque no puedo prometer que seré capaz de ayudarte. —No cumplir las expectativas con tus promesas es algo propio de ti, Maru. —No prometeré ayudar en cosas que no pueda hacer. Exactamente por esto es que confío en él; Sin embargo… —¿Es esto una continuación de la última vez? — Me preguntó. —No exactamente… Al ver la confusa expresión en su rostro, recordé lo que él me había dicho antes. —Mencionaste que es crucial demostrarle a la persona que te gusta lo mucho que te importa, —Eso dije, pero lo que importa es el proceso. No puedes confiar en los resultados por sí mismos. Parece que él ya esperaba que yo volvería a sacar el tema. Por desgracia, no puedo decirle que está equivocado, pero quiero hacerlo. Por otra parte, no está del todo equivocado. Aunque… —¿A qué te refieres conque no puedo confiar en los resultados por sí mismos? —Esto lo dice un chico que no tiene interés alguno en el maquillaje, así que tómalo con pinzas. Digamos que ves a una chica que se maquilló. ¿Realmente puedes asegurar que ella se esforzó para impresionarte? —Eh… —Los únicos chicos que pueden decir eso con confianza son aquellos que se maquillan. Eso creo. —Mmm, eso tiene sentido. Pensé en Ayase-san. Debido a que la había visto en un estado tan vulnerable, es decir, recién levantada y en pijama, ahora entendía lo mucho que ella se esfuerza para arreglarse. —Los resultados sólo son… Bueno, resultados. Nada más, nada menos. Es lo mismo en el béisbol. —¿Eso no es especialmente malo en el ámbito deportivo? —Te llevará de la alegría a la tristeza. Todavía me faltan diez años para poder confiar en mis resultados. Si ni siquiera puedes ver cuánto se esfuerza tu oponente durante sus entrenamientos, tú no lograrás ningún progreso. No bajaré la guardia, ni siquiera por un momento. ¿Ya veo? Es una perspectiva bastante estoica. —Por eso es importante ver el proceso detrás de los esfuerzos de la otra persona. Incluso si es la mujer con la que sales. — Dije, intentando sintetizar su argumento. —Exactamente. De nuevo, es el mismo caso en el béisbol. No tengo la intención de exhibir mis esfuerzos bajo circunstancias normales, pero el argumento cambia si se trata de la persona que me interesa. Trasládalo a comer comida de un restaurante y comer comida hecha en casa por tu novia. Estarías muy feliz por el hecho de que ella lo cocinó para ti, incluso aunque el sabor no pueda compararse al del restaurante. Buen punto, aunque los alimentos que Ayase-san prepara son mejores que la mayoría de los alimentos que podría comer en restaurantes. —Trabajar duro, en sí mismo, es algo que te vuelve muy atractivo. Bueno, personalmente, si yo fuera tú, no seguiría mi propio consejo. —… ¿No estás contradiciéndote? Me estás diciendo que no siga tu consejo. —Asamura, tú eres la excepción a la regla. Ladeé ligeramente la cabeza para enfatizar mi confusión. No pude entender por qué yo era una excepción. —¿Realmente no lo sabes? —Ni idea. —Es porque eres muy obvio y fácil de leer. Estarás bien. Por una fracción de segundo, me quedé anonadado. ¿Soy fácil de leer…? —Así que se tú mismo. Actúa normal y todo saldrá bien. —¿Ehh…? —No te preocupes, mi querido Asamura Yuuta. Eres demasiado torpe para hacer eso. También eres demasiado torpe como para ocultar activamente cualquier esfuerzo que pongas en algo… o en alguien. No intentes forzarte, sólo sé tú mismo. Déjate llevar. ¿Crees que me sentiré aliviado al escuchar tal afirmación? ¿Qué diablos significa «normal»? ¿Actuar con normalidad? ¿Está diciendo que actúe al igual que siempre? —Ahora sólo estoy más confundido. Maru, por su parte, se limitó a reírse de mi miseria durante tanto tiempo que ya se nos hacía tarde para nuestra siguiente clase.

Una vez terminaron nuestras clases, volví temporalmente a casa para cambiarme de ropa. Pensé que, si iba con el uniforme, no haría más que destacar. Puede que no sea un casanova experimentado, pero incluso yo estoy consciente de que un uniforme escolar no es el atuendo adecuado para una cita entre un hombre y una mujer. Aunque lo más importante era… La ropa. Después de horas de reflexión, no pude diseñar un atuendo con el que me sintiera cómodo. Otro problema del cual me percaté era que, si tu pareja vive bajo el mismo techo que tú, se vuelve excepcionalmente difícil poder ir al baño a revisar tu apariencia en el espejo. Sin duda alguna, ella me escucharía ir de un lado a otro en cada ocasión. Maru dijo que debería estar orgulloso y hacerlo, pero eso es imposible para mí. No obstante, debido a que no soy más que un chico de preparatoria promedio, tampoco tengo un espejo de cuerpo completo en mi habitación. Después de darle muchas vueltas, me decidí a usar la herramienta más ingeniosa y portátil de la era moderna de la humanidad… Mi teléfono y su función para tomar selfies. Lo puse a la altura de mis ojos y retrocedí lo suficiente para captar todo mi cuerpo. —Sí, será este. Al final, encontré el atuendo que mejor me quedaba. El problema era que resultó ser más o menos igual a lo que siempre uso cuando salgo. Es totalmente normal. Una chaqueta negra con un suéter tejido color gris y un pantalón negro de mezclilla. No está mal, o eso me gustaría pensar, pero no puedo confiar en mis propios gustos. —… Los otros chicos visten cosas como estas, ¿no? Lo medité por un momento, pero terminé enviándole a Shinjou una de las fotos que me tomé. Añadí un mensaje diciéndole que me gustaría conocer la refinada opinión de su hermana. Bajo cualquier circunstancia normal, no habría manera en que yo accedería a hacerlo; Sin embargo, ante la posibilidad de que Ayase-san pudiera llegar a considerarme patético, aceptaría con los ojos cerrados cualquier opinión que proviniera de una chica de secundaria cualquiera. No obstante, todo este ir y venir retrasó mi comprensión del hecho de que Shinjou debería estar a mitad de sus actividades de club en ese momento, también dudaba que su hermana estuviera más disponible que él. No podré quejarme si recibo una respuesta después de verme con Ayase-san. No puedo creer que estoy pensando tan a futuro… O eso me estaba recriminando cuando vi que mi mensaje ya había sido leído. Probablemente estaba él se había tomado un descanso. Por no mencionar que me respondió de inmediato. «Ella me respondió». Cuando leí esas palabras, sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Me sentía avergonzando por haberle enviado una foto a una total extraña, buscando su aprobación. Todo lo que pude hacer fue escribir una respuesta con mis temblorosos dedos. «¿Qué dijo?». «Se ve normal». «¿Eh?». «Es todo lo que dijo. Se ve normal». Incluso me envió una captura de pantalla de la conversación. ¿Esto no significa que no le interesa lo suficiente como para dar una opinión real? ¿Será que mi atuendo es tan simple que lo me consideró una pérdida de tiempo? «Lo siento, se terminó el descanso». Se marchó con ese último mensaje. Le envié un emoji para mostrarle mi gratitud y suspiré. Lo había arruinado. Al recibir una respuesta tan vaga, no pude evitar confundirme todavía más, así que no me resultó nada útil. Estuvo mal intentar depender de la opinión de alguien más en un periodo de tiempo tan corto. —A todo esto, ¿no es demasiado cercano a su hermana? — me pregunté mientras revisaba la captura de pantalla de aquella conversación. El hecho de que puedan entablar una conversación en cualquier momento demuestra lo cercanos que son como hermanos. De nuevo, él es la única persona con la cual puedo compararme en ese aspecto, así que no tengo garantía alguna de que esta relación sea normal o no. Seguí pensando en eso y lo comparé con mi relación con Ayase-san. Si un chico que yo conozco me enviara una foto de él, pidiéndome la opinión de Ayase-san, ¿se la enviaría a ella? Tenía el presentimiento de que probablemente no lo haría. Pensaría en alguna clase de razón para no hacerlo. Me rehusaría a escuchar la opinión que Ayase-san tendría de otro chico, punto. En contraste, Shinjou y su hermana habían formado un vínculo en el cual podían confiar mutuamente, lo que le permitía a él enviarle fotos a su hermana en cualquier momento buscando su evaluación y aprobación. El hecho de que ninguno de los dos tuviera ningún problema demostraba la buena relación que tenían los dos. Teniendo eso en cuenta, ¿realmente mis sentimientos difieren tanto? —¿Estás listo para irnos? Una voz me llamó desde el otro lado de la puerta, la cual me sacó de mi estado de trance. Al parecer, Ayase-san ya había terminado de arreglarse. —Sí, ya estoy listo… Creo. Sigo sin tener confianza en mi vestimenta, pero seguir dudando no me ayudará en nada. Sólo podía rezar para que funcionara. Al abrir la puerta, vi a Ayase-san levantándose del sofá de la sala de estar. Ella caminó hacia mí e inmediatamente después me quedé sin aliento al posar mis ojos sobre ella. Todo lo que podía pensar era… Digno de Ayase-san. Ella vestía un suéter tejido color vino, con una gabardina verde musgo sobre sus hombros, la cual hacia notorio el contraste de colores. Son colores complementarios, pero tampoco son excesivamente llamativos. De nuevo, no pude evitar sentirme impresionado ante su buen gusto para vestir. También noté un pequeño colgante triangular en su pecho. Más allá del uniforme, la mayoría de los atuendos con la que la había visto eran bastante informales, así que esto era muy diferente. Hoy lleva puesta una falda, por no mencionar que es larga y le llega por debajo de las rodillas; En general, ella transmitía una imagen tranquila y apacible. Su armamento cotidiano era algo similar a lo que vestiría una estudiante de preparatoria promedio, pero hoy se sentía como si ella hubiese aflojado un poco las defensas… Viéndose un poco más accesible. Ella se ve tan hermosa como siempre, y se ve igual de linda… De nuevo, no soy un gurú de la moda, solo es mi opinión. —Entonces vayámonos. —Ah… Cierto, espera un segundo. —¿Hmm? Ayase-san estaba a punto de ponerse sus botas, pero se detuvo y volteó a verme. —¿Olvidaste algo? —No exactamente. Sólo me preguntaba si caminar juntos a la estación del tren será una buena idea. —¿Lo dices porque estamos vistiendo ropa casual? No debería haber problema. Esto es algo que los hermanos normales hacen. No tengo ningún problema. —Tiene sentido. Me disculpo por mencionar algo tan raro. —No te preocupes por eso. Es importante, así que agradezco que me lo recordaras. Cuando quiera que tengamos problemas con una decisión, ajustémonos mutuamente, igual que siempre. — dijo Ayase-san, lo cual me hizo sentir aliviado desde el fondo de mi corazón. … Es esto. Esto es lo que me gusta de ella. Y, con esa última conversación, Ayase-san y yo emprendimos nuestro camino, dejando atrás el departamento.

Mientras esperábamos el tren en la estación de trenes de Shibuya, fui invadido por una fuerte sensación de incomodidad. Al principio, no estaba seguro de qué era lo que me incomodaba tanto, pero luego me di cuenta de que nuestras miradas no dejaban de encontrarse mientras estábamos parados uno al lado del otro. Es el rostro de Ayase-san… O, más bien, su expresión. Parecía estar intentando contener la risa. Cada vez que me miraba, su boca de movía… Creo. ¿Se estará riendo de mi atuendo? No creo que ella sea esa clase de persona… O eso espero. ¿Tal vez algo en mi atuendo le resultó gracioso? Si le preguntara al respecto, podría terminar con el corazón destrozado, así que no puedo. Tal vez sólo está intentando ser considerada al no mencionarlo. Cuanto más pensaba en ello, más factible me parecía. Sacudí rápidamente la cabeza para librarme de esos perversos pensamientos. Cualquier respuesta, positiva o negativa, sólo podría empeorar las cosas, así que decidí no mencionarlo. Aun así, se siente raro… Okay, ¡suficiente! Yo tampoco debería estar mirando su expresión constantemente. Ella podría pensar que estoy siendo grosero. Aparté mi atención de Ayase-san e intenté no mirarla mientras abordábamos el tren. Después de unos veinte minutos, por fin llegamos a la estación Ikebukuro. Tras bajar las escaleras del andén, atravesamos brevemente el camino subterráneo y pasamos por la taquilla. Pasamos frente a la famosa estatura de piedra de la entrada este, que comúnmente se usa como punto de encuentro, subimos unas escaleras y salimos a la superficie. Mientras caminábamos por la calle Sunshine, nos encontramos con varios puestos de crepas, cafeterías, zapaterías, tiendas de antigüedades, tiendas de ropa, una sala de juegos, un cine y muchos otros establecimientos. El distrito de entretenimiento de la ciudad, sin duda, le hacía honor a su nombre, lo cual explicaba por qué estaba lleno de personas, desde grupos de amigos hasta parejas. Podías ver toda clase de personas a donde quiera que mirases. —Vaya… En la esquina de la calle, avisté a una pareja junto a la mitad de un apasionado beso y con sus cuerpos pegados, lo cual me hizo emitir un sonido de sorpresa de manera inconsciente. Por supuesto, esto me costó un pequeño golpe en el costado por parte de Ayase-san. —Es grosero mirar de esa manera. —Lo lamento. Hablé antes de siquiera pensar. —Entiendo cómo te sientes… Uno se sorprende cuando ve algo así tan de repente. Ambos nos sonreímos irónicamente y nos regañamos mutuamente. Los sentimientos humanos son realmente extraños y complicados. Cada persona tiene la libertad de hacer lo que quiera cuando quiera, y la perspectiva de alguien ajeno no debería influenciar sus acciones. Ese es el principio bajo el cual me gustaría vivir. Y, a pesar de eso, cuando me encontré con una pareja besándose justo frente a mí, no pude evitar tragarme mis propias palabras. Si me hicieran una encuesta y una de las preguntas fuera: «¿Cómo te sentirías si una pareja se besara frente a ti?», normalmente no dudaría en responder: «No sentiría nada»; sin embargo, en ese momento, mi juicio se veía nublado por la inesperada escena frente a mí. Una parte de mí se mantuvo apegada a esa filosofía, mientras que la otra cedió a mis instintos. Los valores que conforman mi filosofía, aquellos que había moldeado mediante años de experiencias y conocimientos, se habían desmoronado al congelarse mis neuronas, permitiéndome ver más allá de la fachada que me había impuesto. —¿Eso es algo que te gustaría hacer, Ayase-san? —Realmente no. Me sorprendería un poco que alguien me preguntara si quiero hacerlo. —Estoy de acuerdo. Supongo que no hay necesidad de ajustarnos en ese aspecto. —No hay problema. Esa también fue una pregunta importante. Besarnos frente a los demás no es algo que queramos hacer, y tampoco es algo que consideremos deseable. De hecho, si un par de hermanos lo hiciera en público, se armaría un escándalo, así que no debería ser algo que valiera la pena siquiera ser considerado, pero el diablo está en los detalles. Después de retomar la compostura, Ayase-san y yo seguimos caminando por la calle, abriéndonos paso a una más pequeña. Poco después, un enorme anuncio publicitario azul nos recibió desde arriba. Era tan llamativo que destacaba incluso en el centro de la calle Sunshine, y había una multitud de personas en su entrada. —¿Oh? Esta es… —Una tienda de productos de anime. Es muy famosa y tiene toda clase de cosas. Yo la conozco. Hay otra sucursal ubicada en Shibuya, a la cual Maru me había arrastrado innumerables veces en el pasado. Estaba un poco desconcertado por todo lo que estaba ocurriendo, así que me tomó un momento recordar por qué habíamos venido en primer lugar. —Eh, Ayase-san… —¿Hm? — Me miró. —Vamos a comprarle un regalo a Narasaka-san… ¿correcto? —Sí. —… ¿Y aquí es donde vamos a hacerlo? Tengo la impresión que la clase de artículos que venden aquí distan mucho de las cosas que normalmente le regalarías a una chica de preparatoria. —A ella le gustan mucho este tipo de cosas. — Ayase-san señaló al personaje de anime que había en un poster que colgaba frente a la tienda. Estaba desconcertado. Debido a que soy un chico que lee novelas ligeras en sus tiempos libres, no tengo ningún prejuicio hacia esa afición en particular. Es sólo que no soy la clase de persona que correría a comprar productos de algo como eso, pero supongo que yo me veo igual cuando estoy revisando todos los nuevos libros en exhibición… Pero mi caso no importa en este momento. Hay que centrarse más en el hecho de que una chica tan normal y extrovertida esté interesada en el anime… Y este no es un prejuicio. Es que nunca lo sospeché en todas aquellas veces que hablamos, de ahí mi sorpresa. —Ella tiene hermanos menores, ¿recuerdas? —Ahora que lo mencionas… —Ella dice que ve anime con sus hermanos en alguna clase de servicio de streaming al que está suscrita, por eso es que está bastante actualizada en temas de anime y todo eso. Y puede verlo mientras hace tareas, lo cual es un plus para ella. —¿Así que está influenciada por sus hermanos? —Lo estuvo al principio. Ahora se volvió una adicta por cuenta propia, o eso me dijo. Por todo lo anterior, a Ayase-san se le ocurrió la idea de comprarle productos de anime a Narasaka-san para ponerla feliz, lo cual tenía total sentido para mí. De alguna manera, nos las arreglamos para movernos entre la multitud que estaba al frente de la tienda y entramos en ella. —Es enorme. Ni siquiera sé por dónde comenzar. —Con solo caminar y mirar lo que sea que nos llame la atención debería ser un buen comienzo. No sé dónde se exponen qué productos, y tampoco sé qué es lo que le gusta a Narasaka-san. —Está bien, puedes dejarme eso a mí. En nuestra cruzada por el regalo perfecto, Ayase-san y yo recorrimos lentamente la tienda de equina a esquina. Mientras lo hacíamos, aprendí cómo se manejan los artículos modernos de anime en cuanto al género al que están orientados. El área de artículos para mujeres no es la típica abrumante zona llena de mercancía. En lugar de eso, ofrecen artículos específicos para personajes populares, principalmente en forma de insignias, llaveros o cuadernos. Debido a que sólo tenían los diseños grabados en las portadas, se veían completamente normales a simple vista. —Esto es bastante normal… —Sí, son de buen gusto. —¿Así es como lo ves? —Por aquí está… — dijo Ayase-san, y señaló al estante junto a nosotros. Contenía peluches y llaveros de personajes que incluso yo conocía de un anime que vi de niño. —… Estos podrían ser un poco más difíciles de usar. —Ya veo, ya veo. En otras palabras, ¿la comercialización de artículos de anime ha estado incrementando? Ahora que lo pienso, alguna vez Maru me mencionó algo similar. El crecimiento del mercado de artículos otaku se debe a la normalización de la cultura otaku, lo cual lleva a una mayor diversificación de artículos. Dicho esto, como nunca pensé que las palabras «otaku» y «buen gusto» podrían estar en la misma oración, estaba ligeramente sorprendido ante este descubrimiento. Miré a mi alrededor con sorpresa, atestiguando a la mayoría de clientes en la tienda, quienes estaban vestidos de manera perfectamente normal, inclusive algunos a la moda. Incluso noté que había la misma cantidad de hombres que de mujeres… No, hay más mujeres que hombres en este momento. Oh, cierto, hace un momento Ayase-san mencionó que estaba celosa de la forma de mis cejas, a pesar de que yo no me las arreglo. Muchos de los hombres a mi alrededor se veían igual en ese aspecto, no sólo las mujeres. Si sus genes no les ayudaban, ellos debían arreglarlas. Ya veo. Es por eso que Ayase-san asumió tan despreocupadamente que yo me arreglo las cejas. Maru mencionó que, últimamente, cada vez más otakus han comenzado a preocuparse por sus apariencias, así que debe ser por eso. —Debido a que estamos tratando con alguien tan sociable como Maaya, estoy bastante segura de que no tendrá ningún problema con lo que elijamos. —Tiene sentido… No importa lo que elijamos para ella, cualquier cosa estará bien, ya que es para Narasaka- san. Aunque no estoy seguro de si eso es algo bueno o malo. Al final, todavía tenemos que elegir algo para ella. Como una pequeña recompensa, me gustaría verla sonreír. Periódicamente, escuchaba la opinión que Ayase-san tenía sobre cada artículo, y al final terminamos eligiendo una taza de un anime que había comenzado a ver recientemente (cuyo público está principalmente constituido por niños, lo cual explica por qué no había escuchado de él). En este caso, el emblema del anime estaba grabado en la taza. Con una familia tan grande como la de Narasaka-san, no le vendría mal disponer de más vajillas y, debido a que es de un anime que sus hermanos podrían ver, ella podría dejarlos usarla en caso de que ella no quisiera. —Vaya. Gracias por ayudarme, Ayase-san. Diste opiniones muy buenas. —¿En serio? Me alegra haber ayudado. Mientras sujetaba la bolsa plástica que contenía el regalo envuelto, terminamos nuestras compras y salimos del lugar. La noche ya estaba comenzando a posarse, pues el cielo estaba tornándose oscuro a pesar de que apenas eran las 5:00 p.m. —Ahora que lo pienso, no compraste nada, ¿cierto, Ayase-san? ¿Ya habías comprador algo? —De hecho, cambié de planes. Mañana le compraré algo. O eso me dijo, pero nunca me dijo qué pensaba comprar. Nos estábamos dirigiendo a casa, siendo ligeramente sacudidos de un lado a otro dentro del tren en movimiento. Ahora que lo pienso, hoy realmente no se sintió como una cita, en absoluto. Caminar por la tienda mientras intercambiábamos opiniones y hacíamos unas cuantas bromas sin duda fue divertido, pero ni siquiera nos tomamos de las manos. Al evaluar el lugar al que fuimos, no era precisamente el lugar al que una pareja va a una cita. Más bien, era la clase de lugar que personas como Maru visitan a menudo. Ahora que lo pienso, había salas de juegos y tiendas de ropa a nuestra disposición, pero Ayase-san no mostró interés alguno en ellos, por lo cual no hicimos ninguna escala… Aunque todos eran lugares para una primera cita. Y, justo después de que terminara de comprar mi regalo para Narasaka-san, ambos decidimos simplemente volver a casa. Se suponía que sería una cita, pero siento que falta algo. Ahora que lo pienso, nos pudimos haber detenido a comer algo rápido. Bueno, la cena nos espera en casa, así que supongo que no hay necesidad. También me di cuenta de que, aunque Ayase-san había estado sonriendo de principio a fin, algo se sentía raro en ella. Por supuesto, no tenía manera de saber qué era con exactitud. Simplemente tenía esta vaga inquietud que no podía expresar en palabras. Si supiera lo que era, podría ajustarme a ello, pero, por el contrario, estoy aquí dándole vueltas… Al igual que el vagón en el que estábamos sentados, mis sentimientos internos se movían a diestra y siniestra. Después de pasar varios minutos contando las esporádicas luces de las calles que aparecían cuando pasábamos frente a ellas, decidí tomar la iniciativa y preguntarle. Intercambiamos algunas cuantas palabras y luego lo pregunté. —¿Hay algo raro en mi atuendo? —¿Eh? No, en absoluto. ¿Por qué lo preguntas? — Ayase-san parecía desconcertada por mi pregunta, lo cual me hizo sentir aliviado… O eso me gustaría decir, pero no me tengo la confianza suficiente como para decirlo. —En comparación a ti, yo soy bastante descuidado con mi atuendo y peinado, ¿cierto? Soy bastante inseguro cuando se trata de mi propio sentido de la moda. — Externé mis verdaderos sentimientos. —Creo que está bien. Se te ve bien. —Mmm, gracias, pero… — Yo esperaba que ella dijera eso, así que proseguí. —Tu atuendo está tan bien coordinado que las personas lo encuentran elegante, ¿cierto? —¿Eso creo? —Entonces, después de considerar cuidadosamente el asunto, la ropa que llevas es la que consideras mejor para las circunstancias actuales, ¿no? —Es lo más probable. —También creo que se te ve muy bien, sabes. En el instante en que dije eso, la expresión de Ayase-san se transformó y creo haber escuchado un suave «¿Qué…?» salir de su boca. —… Gracias. Cuando ella me agradeció, sentí como si su sonrisa se hubiera congelado de una manera extrañamente incómoda, pero mi cabeza estaba plagada de una infinidad de cosas, así que no pude rastrear el origen de dicho cambio. —Pero, tú sabes, ni siquiera sé qué clase de atuendo se ve bien en mí. No tengo el conocimiento para juzgar eso. Y, debido a que no tengo nada de confianza en mi propio estilo, no puedo entender muy bien cuando alguien dice que «se parece mucho a mí». —Emm… Entonces, en otras palabras, ¿te gusta intentar vestirte de una manera que te haga lucir elegante ante los ojos del mundo? No pareces ser la clase de persona que se preocupa por eso. —Siento que es una lección importante que todos deberíamos experimentar al menos una vez. Más allá de si me termine gustando o no, me gustaría conocer el código formal de vestimenta para esta clase de ocasiones. —Ahh… ya veo, ya veo. Eso suena como algo que te preocuparía. Creo que es mi inseguridad la que juega un papel importante en todo esto. —Básicamente, ¿careces del conocimiento para un atuendo para una cita normal, o atuendos en general y, aunque te gustaría aprender más sobre ello, careces de confianza en tu propio juicio? Digno de Ayase-san. Entiende rápido. —Exactamente. —Hmm… — Bajó la cabeza y comenzó a reflexionar. Después de pasar por una estación de tren durante nuestro recorrido, ella levantó la cabeza rápidamente una vez más. —Podríamos tomar un desvío rápido de camino a casa. —Espera, ¿justo ahora? —Si estás de acuerdo con mis gustos y con lo que yo considero elegante, no me importaría ayudarte a elegir ropa. Ni siquiera pensé en ello. Si es la elección personal de Ayase-san, entonces puedo poner mi ciega fe en ella, y también podré conocer sus gustos personales en cuanto a la ropa y atuendos, así que estaría matando dos pájaros de un tiro. —Por favor. —No te hagas muchas ilusiones. Sólo elegiré lo que me guste. Eso es exactamente lo que quiero. —Entonces, ¿qué tienes en mente? —Daikanyama está bastante cerca, así que sería mi primera opción. —Es cierto… Realmente lo siento. Si lo hubiera mencionado antes, habríamos ido a algún lugar en Ikebukuro, — dije con tono de disculpa, pero Ayase-san respondió con una sonrisa. —Está bien. No te preocupes. Ambos perdimos el momento adecuado para hablar. —Jajaja, es cierto. Gracias. Y, con eso decidido, nos movimos a otro tren en la estación de trenes de Shibuya con dirección a Daikanyama. Confiando en el sentido de orientación de Ayase-san, caminamos por la calle hasta la tienda en cuestión. Las luces de las tiendas a nuestro alrededor aún no se habían apagado, y la deslumbrante luz de los escaparates iluminaba el pavimento frente a nosotros. Tras una breve caminata desde la estación de tren, llegamos a una tienda de moda masculina. Inmediatamente después de entrar, recordé que esto no podía compararse con una visita cualquiera al supermercado o a una tienda de conveniencia. Busqué una canasta o un carrito, pero no encontré ninguno. Seguía mirando a mi alrededor, confundido, cuando una empleada se me acercó. —¿Puedo ayudarle, Señor? —Ah, em. —Nos gustaría echar un vistazo primero. — Ayase-san apareció detrás de mí, ofreciéndome una mano. La empleada sonrió débilmente, mirándonos rápidamente a Ayase-san y a mí, y bajó la cabeza. —Muy bien. No dude en llamarme en caso de que necesite ayuda con algo. — Se alejó sin hacer ningún otro ruido. —Eso me asustó… —¿Habrá pensado que estabas solo? Por alguna razón, el tono de Ayase-san sonaba ligeramente agravado. ¿Será que parecíamos clientes separados porque nuestros atuendos no coincidían en absoluto? Estaba comenzando a sentirme nervioso y, francamente, casi me sentía varado en un mundo extraño. Sabía que yo era la única persona que ponía tanta presión en mí, pero no había nada que pudiera hacer al respecto. En contraste a lo nervioso que estaba, Ayase-san no podía sentirse más segura de sí misma. Ella caminó frente a mí con una actitud que te hacía pensar que era la dueña del lugar. —¿Vienes aquí a menudo? —¿Eh? No. —Oh… —Aquí venden principalmente ropa de hombres, ¿recuerdas? Bueno, supongo que tiene sentido. —Quiero decir, llevar un atuendo coordinado con el de un hombre es algo factible, pero, Asamura-kun… ¿Realmente crees que se me vería bien? Su pregunta me intrigó, así que me lo pensé un poco. Anoche, antes de irme a dormir, me tomé un tiempo para revisar la revista de moda que compré el otro día. Pero, a pesar de eso, todavía sentía como si me faltara material de referencia, así que busqué «ropa de hombre» y «coordinado», pero sólo me salieron fotos de modelos femeninas. Cuando miré algunos de los sitios que salían en los resultados de búsqueda, descubrí que se trataba de algún tipo de género centrado enfocado en la moda de hombres orientada a mujeres. No eran prendas que un hombre vestiría, sino atuendos que daban «vibras» masculinas, por lo cual muchos de los atuendos se veían relajados y cómodos, en lugar de verse elegantes y a la moda. Recuerdo también haber visto trajes y chaquetas. Debería haber algo similar que pueda responder la pregunta de Ayase-san. Una chaqueta de mezclilla clara que resalta sus hombros… Sí, algo como eso. Vi un maniquí que llevaba una chaqueta negra y un cinturón grueso para hombre, y me imaginé que era Ayase-san. Me sentía como si hubiera comprado monedas en un juego de mi teléfono para vestir a mi personaje. Todavía estoy totalmente perdido en temas de moda, pero gracias a que los empleados habían vestido tan bien al maniquí, podía imaginarme fácilmente a Ayase- san vestida así frente a mí. Usando mi imaginación, vestí a Ayase-san de la manera que imaginaba. Su chaqueta negra colgaba de su hombro y ella estiraba su hombro mientras posaba como modelo en pasarela. —Creo que te verías guapa. Inmediatamente después de que dije eso, escuché un sonido como el de un gato siendo pisado, y volteé rápidamente en esa dirección. En ese preciso momento, vi a Ayase-san apartando la mirada. —Y-Yo no me visto así. —¿Eh? Ah, sí, por supuesto. Estoy seguro de que no. Pero si me preguntas si te verías bien con eso o no… Te diría que te seguramente te verías impresionante. Sobre todo, con algo así… — Señalé al maniquí que vestía la chaqueta negra mientras seguía hablando. — Apuesto que algo así se te vería muy bien… Espera, ¿qué ocurre? Ayase-san agitó sus manos frenéticamente frente a mí. —Suficiente. Suficiente, ¿entendido? Vinimos a comprar ropa para ti, Asamura-kun. ¡No a hablar de lo que se me vería bien a mí! —Bien, bien. ¿Tienes alguna recomendación para comenzar? — Recordé la razón inicial por la cual vinimos a este lugar. —Cielos, eres… Em, déjame pensar. Ayase-san tomó una prenda de ropa al azar con su gancho y la puso frente a mí, luego la comparó con mi atuendo actual. Luego me hizo darle la espalda y revisó el ancho y largo de ella. —Hmmm. Asamura-kun, por aquí. —¿Mmm? ¿Ya terminaste? —Ya terminé de buscar. —Correcto… Esa era una sola prenda, ¿cierto? Después de aquel evento inicial, Ayase-san me arrastró por toda la tienda, deteniéndose en ciertos intervalos para tomar una o más prendas, revisándolas con mi cuerpo. Esto lo repitió una y otra vez. Tal vez estaba intentando revisar qué clase de atuendo se me ve bien. Ella tomaba la prenda con todo y gancho, las ponía contra mi pecho y luego las apartaba en un ciclo interminable. Cada vez que su puño chocaba contra mi pecho, me asaltaba una sensación de cosquilleo. —Oye, no te muevas. —Ah, culpa mía. —¿Hmm? Esta no. Esta tampoco. Ah, quédate quieto. —S-Sí. Al obedecer las órdenes de Ayase-san, comencé a sentirme como un maniquí. Los otros clientes que pasaban cerca de nosotros sonreían por alguna razón aparente. Ayase-san estaba tan absorta en la elección de prendas que ni siquiera se dio percato de ello. Estaba comenzando a pensar cada vez más en esto como una cita. Ir de compras a Ikebukuro era genial, el lugar que visitamos estaba bien, la atmósfera entre nosotros era muy buena y se sentía muy diferente a la noción de cita que yo tenía en mente. No obstante, la situación actual había llegado al punto en el que ambos estábamos lo suficientemente cerca como para a veces tropezar con el otro… Este preciso instante se sentía como algo a lo que se le podría denominar cita. … Pero, ¿es realmente cierto? Volví a recordar la relación que Shinjou tenía con su hermana. Ellos también salían de compras, y su hermana elegía la ropa por él, estoy seguro. El punto es que es exactamente lo mismo que Ayase-san y yo estamos haciendo en este momento. Es algo que hacen los hermanos normales. Ambos decidimos que este curso de acción sería el mejor para el momento, pero todavía me sentía ligeramente incómodo. ¿Estoy satisfecho con decir que únicamente somos hermanos que se llevan bien? ¿O será que deseo inconscientemente algo que va más allá de lo que actualmente tenemos? Antes que cualquier otra cosa, ¿qué quiero hacer con Ayase-san? ¿Qué tan lejos me gustaría llegar con ella? … ¿Por qué estoy pensando regularmente en ella de esta manera? Si las personas supieran lo que estoy pensando en este preciso momento, pensarían que soy raro. Al darme cuenta de que me había quedado absorto en mis pensamientos, la sangre que recorría mi cuerpo comenzó a hervir, fluyendo rápidamente hacia mi cabeza. Estaba comenzando a sudar a pesar de que hacía bastante frío afuera, así que estoy seguro de que el termostato en este lugar está en una temperatura elevada. —Okay, Entendido—, dijo Ayase-san, tomando dos prendas. —Probemos con esto. —Em… ¿Qué es todo eso? —La chaqueta que vistes te queda muy bien, pero esta chaqueta confeccionada a medida podría ser una mejor opción. Sin darme cuenta, di un paso atrás ante aquella expresión poco familiar, —¿Confeccionada a medida? —Sí, es una chaqueta confeccionada a medida. —Ahh, como las que confeccionan los sastres. —¿Entonces sí entiendes a lo que me refiero? —Sólo había visto esa frase en un libro que leí antes. Leí una novela que tomaba lugar en la Inglaterra de 1870, básicamente durante la Era Victoriana. Era la historia de una chica que trabajaba como modista. Fue ahí en donde leí esa expresión. La chaqueta confeccionada a medida que Ayase-san sostenía era de color gris claro, y el cuello parecía ser un poco angosto. Si la comparabas con la típica chaqueta que te pondrías sobre un traje, ésta resaltaba mucho más los hombros, mientras proyectaba una atmósfera cálida gracias a sus colores. —Elegí algo neutro, así es más fácil de combinar. —¿No es algo malo ir por lo simple? —Cuando eliges algo con un patrón o diseño en particular, entonces tendrás que hacer que combine con el resto del atuendo, así que… Oh, bueno, he llegado al punto en el que se requiere una explicación. —Mis más sinceras disculpas. —Y esto es lo que vestirás por debajo de ella. No te recomiendo vestir esto en las épocas más frías del invierno, pero debería estar bien durante noviembre. — Dijo mientras me entregaba una camiseta blanca que había estado sosteniendo en su brazo. Dicha camiseta, al igual que la chaqueta, era neutra y simple, sin diseños, dibujos ni nada por el estilo. El bolsillo del pecho era tan pequeño e irrelevante que tuve que mirar dos veces para encontrarlo. Al igual que la chaqueta, esta camiseta resaltaba los hombros gracias a su diseño. Era bastante simple, pero costaba al menos el doble que las camisetas que tengo, por lo cual la calidad y el diseño deben estar en otro nivel. Simplemente no lo sé… —En cuanto a tus pantalones, puedes seguir llevando los mismos. Por no mencionar que terminarás pagando de más si compras un nuevo par. —Gracias. —Bien. ¿Quieres probártelas? Así podrás decidir si te gustan o no. —Entendido. Tomé las prendas y le entregué a Ayase-san la bolsa plástica que contenía el regalo de Narasaka-san. Después de eso, me dirigí al probador y revisé mi nuevo estilo en el espejo. Carezco del vocabulario suficiente para describirlo apropiadamente, pero sentía que me veía muy bien con estas prendas. Se sentía como un atuendo otoñal fresco y elegante. Debido a que no resalta demasiado mis hombros, proyectaba una imagen más pacífica… Una que no tenía antes. La tela de esta chaqueta se sentía genial y daba la impresión de que resistiría muy bien cualquier brisa. Ahora debería estar listo para afrontar esta nueva estación. Sin embargo, más allá de todo lo que mencioné anteriormente, todavía no podía encontrar ninguna diferencia significativa en comparación a lo que siempre vestía. Esto es… ¿Suficientemente bueno? No lo sé. Cuando se trata de un área en la cual no eres extremadamente hábil, es prácticamente imposible identificar las pequeñas diferencias. En mi caso, cada vez me siento menos seguro. Es como cuando un padre le dice a su hijo que no use su teléfono, pues podría desorganizar los juegos móviles, canciones, mensajes y cualquier otra app y luego no saber cómo reorganizarlas. Simplemente no es culpa de ellos. Puede que mi apariencia haya mejorado, pero no veo tanta diferencia como para decidir si me gusta o no. —¿Cómo me veo? — Salí del probador y le mostré mi actual apariencia. —Sí, creo que te ves bien. —Em… ¿Te parece suficiente? Quiero decir, ¿debería teñir mi pelo cuando vista esto? —, dije con tono preocupado. Debido a que la hermana de Shinjou había calificado mi atuendo anterior como «normal», no podía evitar pensar que este pequeño cambio no haría gran diferencia. Tal vez necesitaba un cambio más drástico. Sin embargo, Ayase-san me sorprendió, pues comenzó a regañarme cual maestra de jardín de niños a un niño pequeño. —Oye, ¿a quién quieres impresionar? —¿Eh? —Si quieres impresionar a cualquier extraño, entonces mi estilo de la moda debería preocuparte. Eso lo entiendo, pero, ¿es esa la clase de apariencia que quieres proyectar? —No, en absoluto. —Es un alivio—, dijo Ayase-san con una sonrisa. —Entonces, ¿podrías simplemente confiar en mí? Elegí esto para ti y creo que se te ve muy bien. —Ya veo… Sí, tienes razón. Lo siento, fui grosero al preguntar. —No, hiciste lo correcto. Cualquiera se preocuparía por cómo se ve ante los ojos de los demás. Lo más probable era que ella estuviera de acuerdo conmigo desde el fondo de su corazón y, cuando vi su gentil expresión, algo hizo clic en mi cabeza. Estaba atorado en un ciclo interminable entre mis pensamientos y mis estándares personales. Mi deseo de convertirme en un hombre digno de estar al lado de Ayase-san no tiene nada que ver con las opiniones de los demás sobre mí. Tratando de no caer en un abismo de autodesprecio, erigí una barrera mental para proteger mi mente, confiando únicamente en la opinión de un tercero, en lugar de mi propio criterio. Ni siquiera sé cómo se ve o actúa la hermana de Shinjou, pero tenía toda la intención de aceptar su opinión por completo, probablemente porque mi verdadero deseo siempre había sido recibir la opinión de alguien lo suficientemente cercano, pero también lo suficientemente ajeno como para que no me afectara tanto su respuesta. Yomiuri-senpai ya me había dicho algo como eso, ¿no? «Dejando eso de lado, no hay necesidad de que él exagere. Sólo con saber que él está intentando hacerme feliz al facilitarme las cosas sería más que suficiente para tener la sensación de que me trata bien». La impresión, en este caso, no es de un tercero que apenas me importa, sino de mi pareja. Maru y Shinjou también lo mencionaron. Lo que importa es la intención de verse bien. El resultado en sí mismo es algo secundario. Las personas a mi alrededor estaban guiándome en la dirección apropiada, pero yo me desvié tanto que me sentía avergonzado. No importa lo que piensen los demás siempre y cuando le guste a Ayase-san. Esa es la mejor clase de moda que existe. Pagué las prendas y salimos del establecimiento. De camino a la estación, Ayase-san decidió hablar repentinamente. —Asamura-kun, ¿podemos detenernos rápido en la tienda de conveniencia de camino a casa? —No tengo problema. —El supermercado podrá ser más barato y con mayor variedad, pero queda muy lejos. Sólo quiero comprar un poco de mostaza, ya que se nos acabó. —¿Mostaza? —Estaba pensando en preparar oden. —Ahhhh… Bueno, ha hecho mucho frío recientemente, así que tiene sentido. —Desde ayer he querido preparar una olla caliente. Tenemos ingredientes en casa, pero sería más una olla vegetariana. —Lo cual lo vuelve más saludable, así que me apunto. Dime si hay que comprar algo más. Yo lo cargaré. —Gracias… Em, ¿dije algo raro? — Ayase-san parpadeó confundida. Probablemente se debía a que me había reído un momento antes. —No, en absoluto. Lo siento. — Me disculpé y procedí a explicarme. —Hasta antes de este momento, la moda y la combinación de atuendos me parecían cosas completamente ajenas. Las veía como algo fuera de este mundo, y ahora yo había sido transportado a dicho mundo. —No fue tan malo, ¿verdad? —En serio. Así es como lo sentí. Y ahora estás hablando sobre la cena de hoy. Me hiciste sentir que volví a la realidad que tanto me gusta. —¿Mortificado por el sabor de boca? —No realmente. He tenido suficiente de ese otro mundo por hoy. Justo ahora, sólo quiero irme a casa y comer un poco de oden caliente. Para ser honesto, estoy bastante cansado. —Es notorio. Espero que tengas la oportunidad de vestir tu nuevo atuendo. —Puedes apostarlo. Tantas veces como sea posible, teniendo en cuenta que fuiste tú quien las eligió para mí. Para mi desgracia, sólo me percaté después de haberlo dicho. Esa frase sonó como si yo esperara tener muchas más citas con ella de ahora en adelante, ¿no? Estaba entrando en pánico internamente, pero Ayase-san me mostró su habitual sonrisa incómoda acompañada de un breve «Tienes razón», así que lo más probable era que estuviera preocupado por nada. Y, con aquella vergonzosa declaración final, mi primera cita con Ayase-san había llegado a su fin.

Cerca de las 7:00 p.m., terminamos nuestro viaje a la tienda de conveniencia más cercana y emprendimos el camino de regreso a casa. Nos deslizamos en el iluminado vestíbulo y presionamos el botón para llamar al elevador. —Por cierto, ¿qué tal lo hice hoy? Ayase-san murmuró esas palabras tan suavemente que al principio no me di cuenta de que esa pregunta estaba dirigida a mí. —¿Qué cosa? —¿Fue más sencillo hablar conmigo? ¿Fue más sencillo tenerme cerca? ¿Notaste algo diferente en mí? Me detuve de inmediato y volteé a verla. Gracias a las luces LED del techo, pude distinguir fácilmente todo su aspecto. Sólo para estar seguro, la observé de nuevo, de pies a cabeza. Ella vestía el mismo atuendo que antes: un suéter tejido color vino con una gabardina verde musgo. Debido a que había comenzado a hacer más frío durante las últimas horas, ella se había abotonado la gabardina. En otras palabras, muy probablemente se refería a algo ajeno al accesorio que llevaba en el pecho. Su peinado es el mismo de siempre. Ella no cambió en absoluto, y tampoco se lo ató. Tampoco pude distinguir ninguna extensión, así que seguramente no se refería a su pelo, pero ella sonó como si hubiera algo diferente en ella el día de hoy… ¿Qué cosa? ¿Sus uñas? ¿Su perfume? Yo ya había notado eso desde que salimos del departamento. Sus uñas de color rosa pálido se le veían muy bien, pero no parecían tener relación alguna con su pista de «¿Fue más sencillo hablar conmigo?», así que debería descartarlas. En cuanto a su perfume… No, espera. No hay manera en que pueda acercarme a olerla. Su fragancia pudo haber sido un poco menos intensa el día de hoy, pero si se tiene en cuenta la personalidad de Ayase-san, esa opción sería muy exagerada. Además, Ayase-san no es el tipo de persona que juega a las adivinanzas. ¿Qué ocurre? Algo está diferente… Ah. ¿Podría ser aquella cosa que me estuvo inquietando todo el día? —¿Tu expresión? —Exactamente. —Estabas conteniendo la risa, ¿verdad? — pregunté. —Intentaba ser más amigable. Aunque ambos hablamos al mismo tiempo, dijimos dos cosas completamente distintas. Nuestras miradas se entrecruzaron. ¿Qué dijo ella? —Estuve preocupado todo el día, pensando que algo en mi atuendo se me veía mal. Tu expresión me daba la impresión de que estabas conteniéndote para no reírte de mí. Intentar ocultar mis emociones y pensamientos sólo resultaría contraproducente. Las sirenas de alarma en mi cabeza estaban sonando como si se hubiera originado un incendio. Un escalofrío recorrió mi espalda, instándome a hablar de ello antes de que se originara un terrible malentendido entre nosotros. Mis anteriores conversaciones con Ayase-san sentaban las bases de esta idea. —Eso no es… Lo que te dije, ¿cierto? Te ves bien vestido de esa manera. —Lo lamento, pero no tenía suficiente confianza en mí mismo. —Así que esa fue tu impresión… — Ayase-san bajó los hombros en señal de derrota, lo cual me llenó de una inexplicable culpa. — Estaba intentando verme más accesible… Como alguien más divertida… —Oh, era eso… Lo lamento. —Supongo que esta clase de cosas son difíciles para mí… Y ahora ambos hemos dicho cosas que no suelen ser propias de nosotros, ¿no crees? — Dijo Ayase-san, cambiando su expresión a aquella a la que estaba tan acostumbrado. El elevador llegó a nuestro piso. Las luces se encendieron y las puertas se abrieron. Ayase- san entró primero, y yo la seguí mientras cargaba con ambas manos todo lo que habíamos comprado. Ella presionó el botón de nuestro piso y yo hablé mientras las puertas se cerraban. —Pero creo que es mejor que actúes igual que siempre. Después de todo, así es como eres tú. —¿Qué…? La manera en que mantiene su expresión y actitud es algo que ha trabajado mucho, así que sería un desperdicio que las cambiara. Sin recibir respuesta alguna de Ayase-san, el elevador comenzó a ascender lentamente.

Aquella noche, mientras trabajaba en algunos problemas de matemáticas con los cuales había tenido problemas anteriormente, recibí un mensaje de Shinjou en LINE. En cuanto al contenido, parecía ser la continuación de nuestra conversación anterior. «Hablé de nuevo con ella durante la cena, y la verdad es que realmente le gustó el atuendo que llevabas. Dijo que la mayoría de mis amigos intentar arreglarse hasta el punto en que se vuelve incómodo para ellos y le gustó que tú no hiciste nada de eso». Parecía que, en su vocabulario, la palabra «normal» no significaba «cringe» o «patético», sino que tenía una connotación positiva. Una parte de mí deseaba que ella hubiera sido clara desde el principio, pues me habría ahorrado mucho dolor y agonía, pero me guardé mis reclamos y le respondí con un breve «Gracias». Creo que este es el resultado que obtengo por haberme perdido tanto y por haber tomado desviaciones. A veces, lo mejor es tomar el camino recto.

Martes, 20 de octubre.

Ayase Saki.

Hoy es el día en que Asamura-kun y yo iremos de compras. Sólo pensar en eso me pone extremadamente ansiosa. Ni siquiera puedo concentrarme en mis clases. Una vez que terminó el almuerzo y las clases más letárgicas comenzaron, simplemente me senté en mi escritorio y seguí perdiéndome en mis pensamientos mientras escribía cualquier cosa que estuviera en el pizarrón. Estaba pensando en mi actitud y en qué haría más feliz a un chico. Estaba pensando qué significaba con exactitud ser más que hermanos y menos que amantes. Nunca habría imaginado que llegaría el día en que yo estaría preocupada por esta clase de cosas. De hecho, eso no es del todo cierto. No es un chico cualquiera. A mí no me importa ningún otro chico a mi alrededor. Simplemente no quiero que me odie aquel único chico que me importa tanto. Mientras mi mente seguía perdida en las nubes, el quinto periodo llegó a su final. El receso me saludó, y también lo hizo Maaya, quien vino desde un rincón del aula hasta mi asiento. —¿Qué ocurre? —¿Eh…? Nada, ¿por qué? —¡Osa, osa, mentirosa! Estuviste ausente toda la clase. —¡Enfócate en la clase y no en mí! ¡¿Cómo se dio cuenta?! Si tienes tiempo para observarme, entonces dedícalo a prestar atención a la clase. Bueno, no es que realmente pueda argumentar eso en su contra, pues ella obtuvo una mejor puntuación en los últimos exámenes… Mejor cambio de tema. —Sigues siendo tan popular como siempre, ¿eh? Son solo con las chicas, también traes locos a los chicos. Es una locura. —¿Hm? Bueno, bueno, bueno… Realmente no lo entiendo, ¡pero las personas dicen que soy muy amigable! —Amigable, ¿eh? Siento que ella acaba de ponerme un problema matemático complejo… ¿Qué significa «amigable» con exactitud? Rebusqué en el vacío de mi mente, intentando encontrar una respuesta, pero Maaya acercó su rostro al mío para susurrar algo en mi oído. —Si sonrieras más, ¡cautivarías el corazón de Asamura-kun en un parpadeo! —¿Puedes dejar de mencionar a Asamura-kun? —Oh, ¿te malinterpreté? Debido a que enfatizaste la parte de «chicos», me imaginé que había un chico que te gustaba… Un chico al que quieres causarle buena impresión. Por supuesto, ella no está equivocada. —No te hagas ideas de la nada. —¿Mmmm? Okay, lo entiendo, tú no confías en mí, en absoluto. Está bien. La campana ya había sonado, así que usé mi cuaderno para ahuyentar la malvada presencia que era Maaya. ¿Amigabilidad? Ser amable significa… ¿Sonreír más? No soy muy buena en esa clase de cosas, pero podría intentarlo si puede hacer feliz a Asamura-kun. O eso pensé emocionada por un instante, pero resultó ser mucho más complicado de lo que había pensado originalmente. Las clases terminaron y yo regresé a casa. Después de ponerme las prendas que había elegido anteriormente para este día, me paré frente al espejo redondo que había en mi escritorio para practicar mis expresiones faciales. Jalar aquí, apretar allá, relajar las mejillas… Sentía que mis músculos no estaban acostumbrados a tanto ejercicio, y que habían comenzado a sentirse exhaustos después de unos minutos. A todo esto, ¿qué clase de expresión era una sonrisa? Debido a que usualmente tengo una expresión estoica que oculta muy bien mis emociones, me sentí incómoda al ver la cara que estaba poniendo frente al espejo. En primer lugar, ¿qué estoy haciendo?… No, perderás esta batalla si recuperas tus sentidos, Saki. Aunque no es como si supiera contra quién perdería. Después de mirarme un rato más en el Espejo, decidí que esta era la mejor sonrisa que podía mostrar, y preparé mi mente para mantenerla. Salí de mi habitación con una recién descubierta motivación que llenaba mi cuerpo y toqué gentilmente la puerta de Asamura-kun. —¿Estás listo para irnos? Me senté en el sofá de la sala mientras esperaba a Asamura-kun, y la puerta de su habitación se abrió poco después. Me levanté del sofá, pero, tan pronto como nuestras miradas se encontraron, aparté la mía de inmediato. Podía sentir mi corazón agitado. También comencé a preocuparme por mi atuendo, pues había pasado casi todo el tiempo practicando mis expresiones faciales. —Entonces vayámonos. — Ni siquiera esperé su respuesta y me dirigí a la entrada.

Decidimos rápidamente a dónde iríamos: Ikebukuro. Estoy consciente de lo mucho que a Maaya le gustan los animes, los mangas y todas esas cosas. Después de todo, nunca deja de hablar de eso. O, más bien, cuando quiera que sale mercancía de las franquicias que le gustan, ella no deja de mensajearme sobre eso en LINE. ¿Yo también debería hacer algunas compras? ¿Por qué me cuenta sobre eso? Para poder tomar la línea Yamanote, la cual nos llevaría a nuestro destino, nos dirigimos primero a la estación de Shibuya. Me tomé el tiempo de mirar de reojo a Asamura-kun unas cuentas veces mientras esperábamos el arribo del tren. Él vestía un suéter gris tejido con una chaqueta negra encima. Tenía la misma esencia que la ropa que él usualmente vestía, lo cual no me desagradaba en absoluto. No era demasiado vistoso, sino correcto y ortodoxo. No tenía mejor manera de explicar su atuendo que decir que era muy propio de él. Se veía mejor porque se le veía muy bien. Al final, verse bien en algo es todo lo que importa en temas de moda. O, espera, ¿será que todo se ve bien si es Asamura-kun quien lo viste? Bueno, cualquier manera está bien, en serio. Pero, cuando me comparé con el estilo calmado de Asamura-kun, me di cuenta de que yo me veía mucho más ostentosa. No es que esté mostrando una cantidad desmesurada de piel ni nada por el estilo, sino que los colores de mi atuendo eran rojo intenso y verde. Básicamente, había optado por una paleta de colores navideña, así que una mala combinación me habría hecho verme como un payaso, pero yo sabía cómo combinar bien la ropa. Me di cuenta de eso al mirarme al espejo, pero tenía curiosidad de cómo se sentía Asamura-kun respecto a mi atuendo actual. He estado intentando ser mucho más reservada. Intentando verme linda en lugar de encantadora, pero este era mi límite. La mayoría de las prendas que tengo son más femeninas que inocentes, así que era una causa perdida. Esa clase de vestimenta y actitud no eran para alguien como yo, debido a que yo siempre simplemente digo lo que quiero sin pensar mucho en las consecuencias. Durante nuestro recorrido en tres, me esforcé para actuar tan amigable y amistosa como me fue posible mientras hablaba con Asamura-kun, pero no sabía si había tenido éxito o no.

Al llegar a Ikebukuro, confié en la aplicación GPS de mi teléfono para guiarnos hasta nuestro destino. Prácticamente nunca había venido a este lugar, pero gracias a los avances tecnológicos, encontramos nuestro camino de manera segura. Si compararas las calles de este lugar con las de Shibuya, no notarías gran diferencia. Si hubiera una diferencia digna de mencionar, sería que había muchos más estudiantes de preparatoria y universidad. Por otra parte, todo eso debía al hecho de que varios establecimientos ubicados a lo largo de la entrada oriental de la calle Sunshine estaban dirigidos a las personas jóvenes como nosotros, mientras que la parte occidental se enfocaba más en establecimientos para adultos, como bares y restaurantes. Junto a eso, me pareció ver varios pares de chicos y chicas —es decir, parejas— a nuestro alrededor. O quizá es que me volví más sensitiva gracias a todo lo que había ocurrido recientemente. —Vaya… — Escuché la voz de Asamura-kun junto a mí. Seguí su mirada y casi tuve la misma reacción verbal. En la esquina de la calle había una pareja, con sus cuerpos pegados el uno al otro, dándose un apasionado beso. Apenas y pude evitar tragar saliva sin hacer ruido. Incluso aunque yo no tenía nada que ver con ese beso, mi cuerpo se sentía como si se estuviera quemando en llamas. Aunque fue inconscientemente, nos imaginé a Asamura-kun y a mí en lugar de esa pareja. No podía creer lo que estaba pensando. Esa no era yo. Miré a mi costado y vi que la mirada de Asamura-kun estaba prácticamente pegada a ellos. Por alguna razón que no podía explicar, me puse abruptamente ansiosa ante la posibilidad de que pudiera leer mis pensamientos, así que rápidamente golpeé su costado con mi codo. —Es grosero mirar de esa manera. —Lo lamento. No estaba pensando. Él se disculpó conmigo. Yo simplemente estaba intentando ocultar mi propia pena y vergüenza, así que recibir una disculpa sincera en respuesta me hizo sentir mucho más culpable, así que añadí unas cuantas palabras más para mostrar mi simpatía. —Entiendo cómo te sientes… Uno se sorprende cuando ve algo así tan de repente. Así es como genuinamente me sentía. Asamura-kun asintió con una sonrisa amarga, lo cual me permitió suspirar aliviada. Me alegra no haberlo enojado ni nada por el estilo. Después de eso, entramos a la tienda en cuestión. Como regalo, estaba pensando en comprarle a Maaya algunos productos de anime que ya me había mencionado antes. Supuse que lo mejor sería comprarle algo que pudiera usar a diario, así que comencé a buscar mercancía que cumpliera esa característica. Mientras recorríamos los estantes, debatimos ampliamente sobre si un determinado artículo sería o no un buen regalo para Maaya. ¿Qué tal este? Es un poco infantil, pero sería una buena opción… Esto me permitió entender cómo se sentía Asamura-kun respecto a Maaya, y me sentía extrañamente feliz cuandoquiera que nuestras opiniones concordasen. Ahora que lo pienso, esta fue la primera vez en que Asamura-kun y yo viajamos juntos a un lugar tan lejano en tren. Habíamos ido antes a la piscina, pero fue con un grupo más numeroso. Debido a que estábamos los dos solos, comencé a sentirme más nerviosa y mi corazón comenzó a latir cada vez más rápido. Una vez que terminamos de comprar lo que buscábamos, decidimos marcharnos a casa. Originalmente había planeado comprar un regalo mío, pero me di cuenta de que eso haría realmente notorio que compramos juntos los regalos. Ahora bien, Maaya ya sabe que somos hermanos, así que no debería importar mucho. Aun así, puede que vaya a comprar algo mañana en la mañana, antes de irme a la escuela. De cualquier manera, nuestra primera cita había terminado y estábamos de camino a casa en el tren. Me sentía sola y aliviada al mismo tiempo, pero Asamura-kun decidió lanzarme una bomba muy abruptamente. —¿Hay algo raro en mi atuendo? Tuve que tomarme un momento para procesar lo que había escuchado, pues esa pregunta surgió de la nada. Por no mencionar que no veo nada fuera de lugar en su atuendo. Creo que él se ve bien exactamente tal cual está, pero, después de pensarlo un poco, decidí algo. —Si estás de acuerdo con mis gustos y con lo que yo considero elegante, no me importaría ayudarte a elegir ropa. Al final, decidimos desviarnos brevemente a la tienda de ropa para hombres más cercana a nuestra ubicación. Durante el camino, comencé a reflexionar. Había decidido dar mi mayor esfuerzo para arreglar a Asamura-kun según mis gustos. Después de eso, haría que él comparara su atuendo actual con el elegido por mí para que él pudiera identificar su propio estilo al vestir. De cierta manera, esto cuenta como ajustarnos mutuamente. No sé si podremos encontrar algo digno de llamarse atuendo formal para una cita, pero eso lo decidirá él mismo. Yo no juego ningún papel en ello. Además, preferiría no verlo convertirse en alguien que no es… ¿Tal vez estoy siendo egoísta de nuevo? Desde la estación de trenes de Daikanyama, caminamos en línea recta hacia la tienda de ropa. Cuando entré al lugar, Asamura-kun me preguntó si yo venía regularmente. ¿Por qué lo haría? En este lugar se venden la clase de productos que encontrarías en cualquier otro lugar caro, así que es fácil encontrar las cosas aun si no soy una clienta habitual. Quiero decir, puedes visitar estos lugares si estás interesada en la moda masculina, creo, pero yo no lo estoy, por supuesto. Ya habíamos caminado un poco cuando, de pronto, Asamura-kun señaló un maniquí, diciendo que esa clase de atuendo se me vería bien. Eso me puso realmente ansiosa, y me comencé a preguntarme cómo era que él me veía con exactitud. El maniquí llevaba una chaqueta negra de cuero y un cinturón grueso. Puede que no me guste que la gente me mire con desdén, pero tampoco quiero parecer la líder de una pandilla. —Creo que te verías guapa. ¿Qué está diciendo? Vinimos aquí a comprar un atuendo para él, ¿por qué estamos pensando en un atuendo para mí? Santo cielo, ¿qué es todo esto? Mi rostro se siente caliente. Realmente subieron la temperatura del termostato en este lugar, ¿eh? Después de caminar un poco más, comencé a tomar cualquier prenda que me pareciera interesante y las comparaba con el cuerpo de Asamura-kun. Sentía que estaba jugando con mi propio muñequito de juguete. Es muy divertido. Al mismo tiempo, no pude evitar imaginarnos viniendo juntos a comprar ropa como una pareja casada. … Espera, calma. No como una pareja casada, sino como hermanos, ¿cierto? Pasar a denominarnos pareja casada es un poco exagerado, por decir menos. Disfruto mucho pasar el tiempo con Asamura-kun, pero no puedo evitar sentir que soy la única emocionada por ello. Tengo que calmarme para no cometer ninguna imprudencia. Caminamos un poco más en el interior de la tienda, y finalmente escogí una chaqueta y una camiseta para Asamura-kun. Ambas me llamaron la atención inmediatamente y no pude ignorarlas.

Retomamos nuestro camino a casa después de ese pequeño desvío. A la distancia, pude avistar la muy familiar iluminación de nuestro departamento, lo cual me permitió suspirar aliviada. Aunque también me sorprendió dicho suspiro. Ni siquiera me había dado cuenta, pero este departamento se había convertido en lo que yo llamaba hogar. Una vez que crucemos la puerta de nuestro departamento, volveré a pasar mis días como una hermanastra. Ahora que lo pienso, ¿qué tal lo hice hoy? No tenía idea de que a Asamura-kun le preocupaba su apariencia en general. ¿Habrá notado Asamura-kun que estaba intentando verme más amigable y amistosa? —Por cierto, ¿qué tal lo hice hoy? Transcurrieron unos segundos hasta que finalmente obtuve una respuesta. Pero el hecho de que Asamura-kun adivinó correctamente al preguntar «¿Tu expresión?» me hizo muy feliz. ¡Lo logré! Estaba emocionada por escuchar el resto, así que lo dejé continuar… —Estabas conteniendo la risa, ¿verdad? ¿Qué? — Tu expresión me daba la impresión de que estabas conteniéndote para no reírte de mí. Sentí que mis rodillas estuvieron a punto de ceder cuando escuché esas palabras. ¿Qué rayos…? —Así que esa fue tu impresión… Me estuve esforzando para sonreír y así poner feliz a Asamura-kun, pero no lo conseguí. Argh, qué vergüenza. Cuanto más pensaba en ello, más empezaban a arder mis mejillas. Quiero cavar un agujero y quedarme ahí por el resto de mi vida. O ser reducida a átomos y desaparecer del mundo para siempre. ¿Tendré integrado algún botón de autodestrucción? Me sentía tan avergonzada que ya no podía verlo a la cara. Todo lo que pude hacer fue endurecer mi expresión y actuar como si eso no me hubiera afectado en absoluto. Estoy tranquila. Esto no duele. No voy a llorar. Esto me pasa por hacer algo a lo que no estoy acostumbrada. Mi castigo por intentar poner una expresión que no puedo hacer. Yo no puedo ser tan amigable y amistosa como Maaya. Desearía perder la habilidad de demostrar cualquier emoción. Todo sucedió porque hice algo que normalmente no haría. Con toda honestidad, es suficiente. Después de todo, Ayase Saki es una mujer aburrida que nunca puede mostrar amabilidad alguna con alguien. Así soy yo. —Pero creo que es mejor que actúes igual que siempre—, dijo Asamura-kun mientras se cerraban las puertas del elevador. — Después de todo, así es como eres tú. —¿Qué…? Me hice la sorda y fingí no haberlo escuchado. ¿Qué es todo esto…? Aunque sólo fue un pequeño comentario, de repente mi pecho comenzó a sentirse cálido y extraño a la vez. Por estas cosas es que Asamura-kun es peligroso. Él me sacude de izquierda a derecha, haciéndome perder de vista mis sentimientos y hacia dónde debería dirigirlos. ¿Realmente estamos bien siendo hermanos que se llevan muy bien? ¿O será que encajaríamos mejor como amantes? ¿Qué tipo de relación quiero? ¿Qué tipo de relación quiere? Aquel día, ambos acordamos mantener nuestra relación tal cual estaba, pero ahora estaba escuchando al diablo susurrándome al oído. —¿Realmente estás satisfecha sólo con esto? Cada vez que él me dice palabras tan lindas y alentadoras, no puedo evitar pensar —incluso desear— en tocar sus mejillas, jalarlas y apretarlas como castigo por hacerme siempre feliz con cada cosa que dice. Por supuesto, sin hostilidad. Simplemente quiero… Tocarlo. Ese es el deseo que arde en mi interior. Eso fue lo que sentí aquella vez cuando lo abracé apasionadamente en la habitación, pero no puedo. Sólo lo sorprendería. Al no saber cuál sería el momento ideal para actuar, me vi incapaz de hacer movimiento alguno. Esta noche debería usar mis sales de baño favoritas. Necesito fundirme en aquellas fragancias que tanto me gustan, esperando que mis turbulentos sentimientos se apacigüen.

Miércoles, 21 de octubre.

Asamura Yuuta.

El frío aire matinal me hizo acurrucarme bajo la sábana, obligándome a frotar mis piernas después de despertar. Debido a que ya nos estamos acercando a la estación de invierno en toda regla, despertar en las mañanas se volverá cada vez más doloroso. Inmediatamente después comencé a echar de menos aquel confortante calor que solía haber bajo mi sábana, a la cual decidí quitarme de encima a punta de patadas, obligándome así a levantarme. Casi al mismo tiempo, mi alarma sonó. Aunque me tomó un momento hacerlo, golpe mi mano contra el despertador para silenciar ese molesto sonido. —Gané. Por supuesto, no hay beneficio alguno por ganar esta batalla imaginaria, pero estas pequeñas victorias ayudan a moldear el que será mi estado de ánimo durante el día… Bueno, supongo que eso es un poco exagerado. En cualquier caso, hoy será la fiesta de cumpleaños de Narasaka-san. Debido a ello, me asaltó una extraña sensación de presión, a la cual trataba de ignorar mientras me preparaba para la escuela. Estaba preocupado por no poder congeniar con los otros invitados. Después de terminar mis preparativos, me dirigí a la sala de estar. Parecía que Ayase-san ya había terminado de desayunar, pues se encontraba lavando los platos que había utilizado. —Buenos días. Te levantaste temprano, ¿eh? —Tengo que detenerme en la estación de trenes para comprar un regalo. Cuando la llamé, ella tomó su bolso de inmediato. Ya veo. Ella había mencionado que iría a comprar un regalo esta mañana. Ya recuerdo. —Ya me voy. —Sí. Cuídate, Saki-chan. —Nos vemos luego, Nii-san. —Nos vemos luego, Ayase-san. —Mmm. — Ayase-san asintió y salió del departamento. —¿No vas a llegar tarde, Papá? —No, hoy no tengo prisa. Supongo que últimamente le han encargado menos trabajo. Abrí la arrocera y un poco de vapor caliente me golpeó la cara, saludándome con el dulce aroma del amarillezco arroz que me hacía cosquillas en la nariz. —Esto es… —Arroz con castañas. Está delicioso. Saki-chan es tan buena para preparar arroz que es casi injusto. Si Ayase-san aún estuviera aquí, probablemente diría algo como «Todo lo que hice fue poner unos cuantos ingredientes junto con el arroz», pero, tal y como él dijo… —Se ve delicioso. Me serví un poco en un pequeño tazón y tomé asiento en un lugar disponible. ¿Qué más…? Rábano japonés al escabeche con anguila y algunas ciruelas. Tampoco nos olvidemos de la típica sopa de miso. Hoy incluso hay algunas cuantas cebollas. Noté que el tazón de arroz de mi papá estaba vacío. —¿Quieres un poco más, Papá? —No, gracias. Ya casi tengo que irme. —Entendido. Las castañas mezcladas con el arroz eran del tamaño de mi pulgar. Tomé una con mis palillos y me la llevé a la boca. —¡Quema! Mastiqué rápidamente la castaña hervida, la cual se deshizo rápidamente y llenó mi boca con un dulce sabor. Este realmente es el sabor del otoño. —Sí, está delicioso. —¿Verdad que sí? —Podría comer esto todo el día. Ah, es por esto que ella mantuvo al mínimo las guarniciones. Mi viejo se fue a trabajar poco después, y yo precedí a levantar mis platos y ponerlos en el lavavajillas. Hoy comí dos raciones extras. Me siento un poco inflado. Ayase-san también se había marchado de casa hace un rato. Afortunadamente, todavía podría llegar a tiempo a clases si me iba pedaleando mi bicicleta. Terminé bastante incómodo debido al frío aire que hacía que me dolieran mis manos al sujetar el manubrio. No estaba lo suficientemente frío como para que pudiera ver mi propio aliento, pero tampoco estaba lo suficientemente cálido como para que el recorrido a la escuela resultara placentero. Después de todo, el invierno está a la vuelta de la esquina. Logré llegar al aula de clases tres minutos antes de que la alarma sonara. Las clases terminaron en un parpadeo. —Nos vemos mañana, Asamura, — Dijo Maru brevemente, despidiéndose mientras se marchaba hacia su respectivo club. Ahora bien, es hora de la fiesta de cumpleaños. Esta tarde, Ayase-san me envió un mensaje que decía: «Yo llegaré por mi cuenta, así que puedes irte primero». Ayase-san vistiendo ropa casual, ¿eh? Antes me habría sentido tenso y extraño al ir a un lugar con ropa casual, pero ahora las cosas son diferentes. Simplemente tengo que caminar con confianza y confiar en el estilo de la moda de Ayase-san. Me dirigí a la entrada principal y me cambié de zapatos. Ahí observé a un chico que corría mientras vestía una camiseta deportiva. Debido a que no llevaba su bolso consigo, probablemente no tenía pensado irse pronto a casa. Seguramente se dirigía a algún club deportivo o algo por el estilo. Es difícil asegurarlo desde tan lejos, pero… Ese es Shinjou, ¿no? Espera, ¿no irá a la fiesta de cumpleaños de Narasaka? Él era la primera persona que esperaba encontrarme ahí. ¿O tendrá pensado unírsenos una vez que termine su práctica? Con honestidad, no sabía que era tan apasionado a sus prácticas de tenis. En cualquier caso, pedaleé mi bicicleta de vuelta al departamento. Ayase-san no parecía estar ahí. Probablemente se había marchado inmediatamente después de cambiarse de ropa, o quizá ni siquiera había ido a casa. Bueno, de todos modos, nos reuniremos en casa de Narasaka-san, así que no hay nada de qué preocuparse. Lo único que sabía era que ya no tenía que preocuparme por mi atuendo. Lo único que necesitaba era confiar en el hábil y objetivo criterio de Ayase-san. Me puse la chaqueta que había comprado y abrí mi aplicación de LINE. Un momento después de que le pregunté su dirección a Narasaka-san, ella me respondió compartiéndome su ubicación. —Conque es por ahí, ¿eh? Estaba cerca de la escuela de preparación y, debido a que me había encontrado a Ayase-san de camino a casa de Narasaka-san, tenía una vaga idea de dónde era. Además, también hay un área pequeña en la que puedo resguardar mi bicicleta. Después de subirme en ella, no tardé mucho en acercarme a la dirección de Narasaka-san. Abrí el mapa y le hice zoom. Después de voltear a ambos lados, vi el nombre de una empresa un gran espectacular verde, el cual coincidía con lo que me mostraba el mapa. Gracias a eso, pude ubicarme mejor. A partir de ese punto, comencé a empujar mi bicicleta en lugar de pedalearla. La acera junto a aquella estrecha calle estaba tan llena de baches que mi bicicleta rebotó todo el trayecto. Afortunadamente, sólo tardé un par de minutos en llegar al lugar en cuestión. Aparqué mi bicicleta en el espacio designado que ella había mencionado en su mensaje y entré al lugar. Sin embargo, antes de tocar el timbre, opté por enviarle primero un mensaje en LINE. Espero que esté en casa en este momento, porque no sabría qué hacer si algún familiar de ella respondiera al interfono. Afortunadamente, no había por qué preocuparse en ese aspecto. Antes de que recibiera una respuesta en LINE, avisté a Ayase-san y a Narasaka-san caminando hacia el edificio desde el otro lado de la calle. La puerta del frente se abrió y ellas se acercaron a mí. Ayase-san vestía una falda de mezclilla con un abrigo afelpado y un suéter tejido que dejaba un hombro al descubierto. Era un atuendo propio de Ayase-san. Me preocupó un poco que le diera frío con este frío clima. Ella me miró y me saludó gentilmente con su mano. Como de costumbre, Narasaka-san fue incluso más allá de eso, moviendo sus manos como aquellas personas que dirigen los aviones en los aeropuertos. Todos sus gestos se asemejaban mucho a… No sé, los de un pequeño animal. —¿Esperaste mucho~? —No, acabo de llegar. — Yo también saludé con mi mano y miré a mi alrededor. Hasta donde pude ver, nosotros dos éramos los únicos que habíamos llegado hasta el momento. —Ahora, ¡comencemos! ¡Entremos al elevador! ¿Eh? Espera. Algo no está bien. —¿Dónde están los demás? —¿Hm? ¿Por qué me miras con una expresión que prácticamente dice: «¿De qué estás hablando~?»? Yo soy el que está desconcertado. —Las otras personas que invitaste… —No vendrá nadie más~ Sólo los invité a ustedes dos. —Sólo a nosotros dos… ¿Ayase-san y yo? ¿Por qué? —Ehh, ¿quizá porque así lo quise? No aceptaré eso como respuesta. ¿Qué clase de explicación es esa? —Vamos, vamos, no deberíamos estar hablando aquí afuera, hace frío. —Ci-Cierto… — Ni siquiera estaba seguro de qué decir, así que volteé a ver a Ayase-san suplicándole ayuda, pero ella sólo apartó la mirada. Espera, acaso ella… ¿Sabía sobre esto? Estaba tan enfocado en la expresión de Ayase-san que no logré escuchar un pequeño murmullo de Narasaka-san, el cual se disipó rápidamente en el aire.

Salimos del elevador y llegamos a una puerta que tenía un tapete de bienvenida. Ella sacó una llave de su bolsillo y abrió la puerta. —Okay, entren. No hay necesidad de ser muy educados. Siéntanse en casa. —Maaya, ¿puedo usar estas pantuflas? —Ah, sí. Asamura-kun, tú puedes usar estas. Asentí con la cabeza y me puse aquellas pantuflas con un dibujito de un oso sobre ellas. Después de atravesar el angosto pasillo que iba desde la entrada, llegamos a la sala de estar y la cocina. Mi primera impresión fue que era un lugar bastante espacioso. Está diseñado como cualquier departamento promedio, casi igual que el nuestro. —¡Hoy estaremos en este lugar!, — dijo Narasaka-san, abriendo una puerta con su mano izquierda. —¿No estaremos en la sala de estar?, — preguntó Ayase-san, sonando extrañamente confundida. —Después de todo, sólo seremos nosotros tres, — respondió Narasaka-san con despreocupación. Espera, ¿entonces estaremos en la habitación de Narasaka-san? Estaba más que desconcertado. Cuando pensé en la habitación de una chica, sentí un sudor frío recorrer mi espalda. Desde que Ayase-san y yo nos convertimos en hermanastros, me he esforzado para no ser consciente de su habitación en casa, incluso he apartado la mirada de la puerta de su habitación cuando está cerrada. Y, sin embargo, Narasaka-san no mostró prácticamente ninguna duda cuando nos guio a su habitación. Justo cuando ella abrió la puerta para que entráramos, Ayase-san la agarró de la manga para detenerla, cerrando la puerta una vez más. —Maaya, ¿no te arrepentirás luego por esto? —¿Hm? ¿A qué te refieres? —Bueno… A mí no me molesta, pero Asamura-kun está con nosotros, ¿recuerdas? ¿No te importa que él se pasee en el interior de tu habitación? —Emm… — Narasaka-san puso un dedo sobre su mentón, mirando al cielo mientras se sumergía en el reino de los pensamientos. —Fui una chica buena y me aseguré de esconder todas las revistas para adulto que pude encontrar en el cajón, levanté toda la ropa interior que tenía por ahí y guardé mi uniforme en el armario, así que no debería haber problema. Ante el gran número de bombas siendo arrojadas hacia mí, inmediatamente opté por dejar mi mente completamente en blanco. Soy la nada. El vacío. El vacío es yo, y yo soy el vacío. No escuché nada. No obstante, ¿cómo es que eso te vuelve una «chica buena»? —¡To-Tonta! ¡Baja la voz! —No lo estoy diciendo frente a mis hermanos, así que no hay problema. —¡Ese es el menor sentido común que espero de ti! —Entonces, ¿cuál es el problema? —Este… ¿Es seguro? —Eres muy aprensiva, ¡en serio! Todo estará bien. No hay necesidad de estar asustada. —¡Esa frase me ha aterrorizado más! — Ayase-san suspiró y apartó su mano de la puerta, permitiéndole nuevamente a Narasaka-san abrirla. —Permiso… — murmuró Ayase-san y luego entró a la habitación, y yo la seguí muy de cerca. La habitación tenía unos 10m2 con una cama junto a la ventana. A lo largo de su pared izquierda estaba lo que parecía ser su escritorio. Eso lo pude comprobar sin tener que revisar cada detalle. Me limité a centrarme en mis propios asuntos e intentar no mirar demasiado por si algo se asomaba en algún sitio. ¡Dios no lo permita! Recité un cántico antiguo para calmar mis nervios. Este proverbio en particular era contra la nieve, así que preferiría no ver a Ayase- san siendo enterrada por una montaña de nieve. Bueno, no tengo manera de confirmar si este cántico realmente funciona con una avalancha colosal que podría enterrar viva a una persona. —Vaya. — Ayase-san hizo notoria su sorpresa. —Así que realmente la mantienes limpia. —Si no lo hiciera, estaría dándole un mal ejemplo a mis hermanos. Tiene sentido. Ella realmente es una hermana mayor de todo corazón. —Vamos, siéntense. Colocó tres cojines alrededor de una pequeña mesa redonda, y nos invitó a entrar a la habitación. Ella fue la primera en sentarse, y luego nosotros dos hicimos lo propio. Ah, Narasaka-san se sentó en el cojín más cercano a la puerta. Justo cuando Ayase-san y yo habíamos tomado asiento, ella se levantó de inmediato, diciendo «Iré por algo para beber» y salió de la habitación inmediatamente. Tal y como pensé, ella eligió dicho asiento para poder atender mejor a sus invitados. A este ritmo, nosotros seremos los atendidos, aunque este es su día especial. —Realmente no se siente como una fiesta de cumpleaños, ¿no crees? — Comentó Ayase- san. —Bueno, no es que podamos caminar por ahí como si fuéramos los dueños del lugar… —Síp… Ambos estábamos un poco desconcertados y tampoco sabíamos qué hacer. Narasaka-san regresó rápidamente con tres vasos y una botella de té de 1.5 litros. —Muy bien, ¡comencemos esta fiesta! —De nuevo, deja de preocuparte por la hospitalidad y toma asiento. — Ayase-san tomó la mano de Narasaka-san y la empujó hacia el cojín. —Pero el deber del anfitrión es atender a sus invitados, ¿cierto? —Esa lógica no aplica, al menos no hoy. Es tu cumpleaños, ¡relájate un poco! Narasaka-san hizo una mueca de insatisfacción, pero era claro que Ayase-san tenía la razón. Dicho eso, no estoy en posición de imponer mi opinión, debo dejarle esto a Ayase-san. —Las cosas como estas ocurren todo el tiempo. No es la gran cosa~. —¡Lo es! Toma. — Ayase-san deslizó una bolsa de plástico sobre la mesa. —¿Hm? ¿Qué es eso? No será un regalo, ¿cierto? —Aún no hemos cenado, así que es sólo un aperitivo. Narasaka-san abrió la bolsa de plástico y sacó una caja blanca que contenía tres pasteles pequeños. Al parecer, Ayase-san los había comprado en la pastelería cerca de la estación de trenes. Ella no lo tenía planeado, pero venir con las manos vacías la habría hecho sentir incómoda, así que los compró a toda prisa. Al menos, eso es lo que nos dijo. Ya veo. Eso es lo que fue a hacer antes de venir aquí. Debería pagarle mi porción más tarde. Las porciones de pastel eran un pastel de fresas, un mont blanc, y un pastel de queso. Era una idea inteligente porque todos podrían comer una porción e incluso compartir con los demás. —Ohh, ¡se ve delicioso! —Por supuesto. Desafortunadamente, no tengo ninguna vela. —No hay problema, ¡iré por platos y tenedores! —De nuevo, tranquilízate. No hay necesidad de exagerar con la hospitalidad. —Hmph. Narasaka-san se sentó nuevamente, y su fiesta de cumpleaños comenzó verdaderamente. Sé que ya me quejé antes sobre esto, pero… ¿Realmente sólo estaremos los tres? Antes de que comenzáramos a comer los pasteles, decidimos entregarle primero nuestros regalos a Narasaka-san. Yo le di la taza del anime que tanto le gustaba. No tenía impresa una gran imagen de algún personaje, así que no debería tener problema para usarla en casa. Ella aceptó la taza felizmente. Cuando menos, parece estar feliz. Por su parte, Ayase-san le regaló un set de cubiertos para pasteles. Tenían arreglos florales en los mangos y las puntas asemejaban coronas. —Ohh, ¡son muy lindos! —Lamento que no sean de plata genuina. —¡Esto es más que suficiente! ¡Gracias, Saki! ¡Ya podremos comer los pasteles adecuadamente! —No pensé tan a futuro. El set sólo incluye dos pares. —Ah, bueno, no importa. Usaré los cubiertos que venían con la caja. — Tomé el tenedor de plástico que había dentro de la caja de pasteles. —Me gustaría comer con los nuevos cubiertos, — dijo Narasaka-san, tomando uno de los tenedores que Ayase-san le había regalado. —Deberías lavarlos primero, ¿no crees? —Buena idea. Lo haré superrápido. ¿Al menos me dejarás hacer eso? —Bueno… —¡Por eso te quiero! ¡Ya vuelvo! Narasaka-san salió de la habitación para lavar los cubiertos, regresando rápidamente después de un par de minutos. Al final, ella es quien nos ha estado atendiendo a nosotros… Bueno, supongo que es difícil quitarse un hábito. Quiero decir, ella ha sido una hermana mayor prácticamente toda su vida. Nos servimos té en nuestros vasos y brindamos. Cuando comenzamos a comer los pasteles, la mama de Narasaka-san entró a saludarnos con algunos dulces en la mano. Ella se parecía mucho a Narasaka-san, y parecía ser una madre gentil y cariñosa. Por supuesto, no teníamos razón alguna para rechazar los dulces, y yo comencé a preocuparme ante la posibilidad de que ya estuviéramos llenos para la cena. Eso me recuerda que mi viejo mencionó que llegaría tarde a casa porque iría a cenar con sus compañeros de trabajo. Y Akiko-san tampoco regresará sino hasta altas horas de la noche, así que no tendremos que preocuparnos por preparar la cena esta noche. Al parecer, mi viejo sobrevivió otra gran crisis en su trabajo. Una vez que terminamos de comer, Ayase-san y Narasaka-san comenzaron a hablar sobre aquella ocasión en la que fuimos a la piscina. Al principio estuve un poco nervioso, pero conseguí relajarme un poco y coloqué mis manos detrás del cojín, limitándome únicamente a escuchar su conversación… Aunque mi espalda terminó chocando con algo, lo cual me hizo saltar al frente. La habitación era bastante pequeña y tenía una cama, un escritorio, una mesa pequeña, estanterías y demás, así que no tenía mucho espacio para estirarme. Eché un vistazo en la pequeña caja con la que había chocado, la cual parecía ser un simple contenedor para guardar cosas. Me tranquilizó ver que no había roto nada supercaro. Revisé un poco más y encontré algunas figuras de anime que me resultaban familiares. Eso corroboraba aquella afirmación de Ayase-san sobre que a Narasaka-san le gustaba mucho el anime. Aunque supongo que esas no son precisamente figuras. Son más como robots, ¿no? Ese pensamiento me hizo recordar algo al instante. El verano pasado, Maru mencionó que le enviaría este mismo tipo de cosas a su amigo virtual. Supongo que estas cosas son realmente populares. —Hablando de cumpleaños, el tuyo será en diciembre, ¿verdad, Saki? — El comentario de Narasaka-san me trajo de vuelta a la realidad. Ni siquiera me había percatado de que el tema había cambiado de esa manera. —Oye, oye, Asamura-kun, ¿cuándo es tu cumple? Se supone que eres su hermano mayor, así que deberías cumplir años antes que Saki, ¿verdad? — Narasaka-san acercó su cara mientras preguntaba. —También es en diciembre. —¿Eh? ¿Cumplen años en el mismo mes? —Mi cumpleaños es una semana después del suyo, — dijo Ayase-san. —Oh, ¿en serio? Entonces, ¿sólo eres una semana mayor que ella? Ahora que lo mencionó, supongo que estaba en lo cierto. Ella tendrá la misma edad que yo sólo una semana después. Aunque, bueno, ya no estamos en la primaria, así que no me siento precisamente como un adulto por ser una semana mayor. Y tampoco quería ser tratado de esa manera. —Bueno, en teoría. —Apuesto a que te encanta que una chica tan linda como Saki te llame «Onii-chan», ¿verdad? —Maaya, détente. — refunfuñó Ayase-san con una expresión seria. —No hay necesidad de avergonzarse~ —Te estoy diciendo que te detengas porque me haces sentir incómoda. —Entonces… ¿Qué tal «Onii-san»? —Es lo mismo. —Bueno, entonces… Mi última opción es… «Nii-san». Este no es un juego de adivinanzas… Eso probablemente era lo que tanto Ayase-san como yo queríamos responder, aunque no tuvimos la oportunidad. En lugar de eso, nos quedamos congelados. El tono y los gestos que Narasaka-san utilizó lo hicieron sonar como si hubiera sido Ayase-san quien lo hubiera dicho. Por cómo están las cosas en este momento, Ayase- san solamente me llama «Nii-san» frente a nuestros padres, así que me sorprendió mucho que Narasaka-san mencionara eso en particular. —Deten… te… —¿Ehhh? Pero eso debería estar bien, ¿no? Eres su hermana. O… ¿Será que ya lo llamas así? —Asamura-kun es Asamura-kun. Nada más y nada menos. —Pero eso es tan aburrido~ —¿Y eso qué importa? ¡Ya tuve suficiente de esto! *CLAP* Ayase-san aplaudió con fuerza. Narasaka-san se veía notoriamente perturbada y molesta por no haber podido divertirse, sólo para mostrar inmediatamente después una brillante sonrisa que hacía parecer que ya lo había olvidado. —Ya que ustedes están aquí conmigo celebrando mi cumpleaños, ¡tenemos que planear una fiesta enorme para ambos en diciembre! ¿A qué se refiere con «fiesta enorme»? Estoy comenzando a sentirme un poco preocupado. En primer lugar, no soy un gran fanático de las fiestas de cumpleaños. Después de todo… —Cuando un cumpleaños es en diciembre, uno suele combinarlo con la Navidad. Hablé desde mi propia experiencia hasta este punto, y Ayase-san asintió rápidamente. Tenía el presentimiento de que ese sería el caso. En cuanto a la situación de mi familia en aquel momento, mi cumpleaños era algo que esperaba con ansias porque, por lo menos durante ese día, mis padres no discutirían. Así que, si mi cumpleaños se combinaría con Navidad, no tendría queja alguna… Sin embargo, ahora que lo admití, también me parecía un desperdicio. Ayase-san asintió, mostrando que probablemente había experimentado algo similar. Mientras discutíamos eso, escuché un débil crujido proveniente de la puerta. Cuando volteé a ver, observé a un niño pequeño, que probablemente todavía iba al jardín de niños, asomándose al interior de la habitación. Narasaka-san se dio la vuelta casi al mismo tiempo. —Oye, te dije que pasaría un rato con mis amigos. ¡Ve a jugar un rato con Mamá! Ella lo regañó, pero el niño siguió mirándonos. O, más precisamente, si seguías su mirada, él parecía estar mirando los dulces sobre la mesa. Narasaka-san también pareció notar esto y negó gentilmente con la cabeza. —Nope. Vamos a cenar muy pronto. —No es justo… —Oh, ¡vamos! — Narasaka-san se puso de pie y trotó hacia el niño. —Podrás comerlos después, pero deberás cenar primero, ¿okay? —¡Peeeeeeroooo! A pesar del berrinche de su hermano, Narasaka-san permaneció tranquila y habló con una voz gentil. Su hermanito todavía no parecía satisfecho, pero, después de recibir varias palmaditas en la espalda, se marchó de mala gana. —Puedes irte. —¡Dulceeees! —Después de cenar. —¡No es justo que sólo tú los comas, Maa-neechan! —¡Oye! ¿Seguirás quejándote? —¡Ño! Narasaka-san arrastró al niño fuera de la habitación mientras se enredaba en una típica discusión entre hermanos. Después de eso, escuché varias quejas más al exterior de la habitación. ¿Cuántos hermanos tiene? Por lo menos ya todo está más tranquilo. —Lo lamento. Pensé que estaba ocupado en otra cosa. —No te preocupes. — Ayase-san sacudió la cabeza ante la disculpa de Narasaka-san, y yo asentí. —Tiene mucha energía, — Dije. —Él es uno de los más pequeños. Básicamente, es el menor. Por lo que parecía, había una gran diferencia de edad entre Narasaka-san y sus hermanos menores. —Cuidar tantos niños es un trabajo extenuante~. O, al menos, eso es lo que dijo, pero parecía estar divirtiéndose. Es obvio que ella se preocupa profundamente por sus hermanos, y yo creo que eso es importante para una relación familiar saludable. Eso me recuerda que los hermanos de edades similares suelen tener algún tipo de rivalidad por ver quién puede recibir más afecto de sus padres, pero cuando la diferencia entre edades es tan grande, como en este caso, dichos rivales se convierten en parientes que necesitan protección. Básicamente, ella los trata como a sus propios hijos. —Apuesto a que serás una gran madre en el futuro, Narasaka-san. Ella nunca abandonaría a sus hijos para huir a algún lugar. Mis palabras no eran más que elogios, pero, por alguna razón, Narasaka-san me miró con una mirada exhausta. —Asamura-kun, tú solamente deberías decirle eso a Saki, ¿entendido? —Maaya, ¿de qué estás hablando? ¿Eh? ¿Sólo debería decírselo a Ayase-san…? Me tomó un momento darme cuenta de que mis palabras podían ser tergiversadas de «Serás una gran madre» a significar «Sería afortunado de tenerte como esposa». Supongo que realmente no debería decirle eso a Narasaka-san y, en cambio… Espera, no. —¿Eh? ¿No quieres que él diga eso? Ese no es el problema. —Es claro que ese no es el problema. Parecía que Ayase-san y yo opinábamos igual. —¿No quieres ser madre? También puedes ser padre. — le preguntó Narasaka-san a Ayase- san. —No tengo más que respeto por mi madre, pero ese no es el punto. Nunca he pensado en eso. Además, no hay manera en que pueda ser un padre. Quiero decir, depende de si lo miras desde una perspectiva biológica o desde la construcción social. —Ah, entiendo. —… ¿Qué entendiste? —¡Quieres ser el yerno! —¿Cómo pudiste siquiera llegar a esa conclusión? — Narasaka-san se encontró con una voz tan fría como el hielo y una mirada severa. No tengo ni idea de cuán capaz es para seguir burlándose de nosotros de esta manera. Ayase-san sacudió su cabeza y suspiró. —¿Por qué estoy siendo torturada en el cumpleaños de Maaya? ¿No será porque Maaya está continuando esta comedia? Narasaka-san se percató de mi mirada y comenzó a enfadarse. —Si me sigues mirando de esa forma, terminarás perforándome con la mirada, Asamura- oniichan. ¿Ves? No doy nada de miedo~, — dijo mientras me señalaba con su dedo índice. ¿Qué se supone que debo hacer con eso? —Está bien, no sentiré nada, incluso si lo muerdes. —No lo haré, así que no hay de qué preocuparse. —Cierto, porque Saki está aquí con nosotros. —No lo haría incluso si ella no estuviera aquí. —¿De qué hablas, Maaya? Parecía que Ayase-san estaba felizmente inadvertida. Evadí una bala certera; sin embargo, Narasaka-san no había terminado de burlarse. Estoy genuinamente impresionado de que Ayase-san haya logrado mantener su estoica expresión la tarde entera.

Como ya se acercaba la hora de que llegara el papá de Narasaka-san, Ayase-san y yo decidimos irnos de su casa. Por lo que dijo, ella celebraría su cumpleaños con su familia después de que nos fuéramos. Probablemente su papá había preparado un pastel enorme con velas en la parte superior, el cual sería complementado por la cocina de su mamá para hacer una feliz celebración con sus hermanitos sentados alrededor. Sólo puedo imaginármelos felices y sonrientes. —Tienes una hermosa familia. Todos se llevan muy bien — comentó Ayase-san mientras salíamos del departamento. Sin embargo, Narasaka-san parecía ligeramente desconcertada por este comentario. —¿De qué estás hablando? —¿Eh? —Saki, esa es mi línea. — Narasaka-san formó una pistola con sus dedos, apuntando a Ayase-san. Luego, ella movió ligeramente su mano para apuntarme a mí. Sin crear ningún sonido, ella disparó una bala imaginaria mientras su mano retrocedía. —Ustedes son muy cercanos, ¿cierto? —En serio, ¿ahora qué? —¿Oh? ¿No quieres que lo diga? ¿No quieres que diga que ustedes son hermanos que se llevan muy bien? —Espera, ¿qué…? —Ya veo, lo entiendo perfecto. Prefieres que diga que son una «amorosa pareja de esposos», ¿cierto? —¡¿Q-Quiénes son una pareja de esposos…?! —Tu mamá y el papá de Asamura-kun, ¿no? —Ack… Creo que esta es la primera vez que he visto a Ayase-san ser derrotada de esta manera. —¿Acaso no lo son? Tú misma lo dijiste. —E-Eso creo. Era muy probable que la razón por la cual las mejillas de Ayase-san se veían ligeramente rosadas no se debiera a la fría brisa que sopló contra nosotros después de salir. Especialmente si mirabas a Narasaka-san, quien no podía ocultar su brillante sonrisa.  


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