Gimai V5 pt2


Miércoles, 21 de octubre.

Ayase Saki.

Después de llegar de la fiesta de cumpleaños de Maaya, me fui directo a mi habitación y me dispuse a preparar todo para las clases del día siguiente. Tenía los audífonos puestos, pues estaba escuchando algunas canciones y melodías agradables. Mi mirada estaba puesta sobre mi libro de texto, pero yo había sido incapaz de concentrarme durante los últimos minutos, estaba simplemente perdida en mis pensamientos. Leo oraciones, sólo para olvidar lo que leí un momento después. Sería difícil catalogar esto como una verdadera sesión de estudio. Bueno, es historia japonesa, así que no hace verdadera falta que repase las preguntas antes de la clase… Détente, Saki. No deberías poner excusas como esas. Mi concentración estaba completamente perdida, así que levanté la cabeza. El reloj digital junto a mí marcaba las 23:33. Ah, dígitos coincidentes… Sí, no creo que deba seguir estudiando por hoy. Sólo tendrá el efecto contrario. Debería ir a tomar un baño. Terminé de estudiar y me dirigí al baño. Bebí un vaso de agua para prevenir cualquier posible deshidratación y me sumergí en el agua caliente. Cuando estiré mis brazos y piernas, pude sentir cómo todo el agotamiento se desprendía lentamente de mi cuerpo. Suspiré por enésima vez y comencé a refunfuñar. —Maaya es tan… Cuando nos encontramos con Asamura-kun frente a su departamento, ella me susurró algunas palabras al oído. Cada vez que las recuerdo, mis mejillas comienzan a arder. «¿Sabes?, no me importaría dejarlos solos en mi habitación para que tengan un poco de privacidad». Sólo espero que Asamura-kun no haya escuchado nada de eso. ¿Qué clase de fiesta de cumpleaños sería si la cumpleañera desapareciera a justo a la mitad del evento? Cielos. Me pregunto cuánto realmente sabe o asegura saber. ¿Sabrá sobre mi relación con Asamura- kun? Quiero decir, somos hermanos, así que debería ser positivo que alguien nos vea y piense que estamos en buenos términos, pero ella sigue burlándose de mí sin parar. Ella es igual de cercana con sus hermanos, ¿cierto? Es el mismo principio. Es parte del contacto físico perfectamente normal. Si Asamura-kun tuviera la misma edad que el hermano menor de Maaya, yo interactuaría con él de la misma manera. Me pregunto cómo era él a esa edad. Estoy segura de que era adorable. Le pellizcaría las mejillas y jugaría con ellas cada vez que él me mirara feo… ¿Las mejillas de quién? Las de Asamura-kun… Espera, me estoy perdiendo en mis fantasías. Sacudí la cabeza para liberarme de mis cuestionables pensamientos. ¿Qué estoy pensando? Siguiente tema, siguiente. Su cumpleaños es en diciembre. Bueno, también el mío, pero el de él es antes. Oh, sí… Necesito comprarle un regalo de cumpleaños. Mi alarma sonó antes de que pudiera pensar en uno. Generalmente tomo baños de 20 minutos, saliendo justo antes de comenzar a sudar. Después de todo, cuanto más pase dentro, más podría deshidratar mi piel. El cuidado de la piel después de secarse es tanto o más importante. Si dejo mi piel tal cual después de bañarme, se resecará. Terminé de cambiarme, tomé toda mi ropa sucia para llevarla a mi habitación (ya que no podía dejarla en el cesto porque todos la verían), me puse una chaqueta delgada sobre mi pijama y me dirigí a la sala de estar. Abrí el refrigerador para servirme un vaso de té de cebada frío y me lo bebí por completo. Escuché el sonido de la puerta abriéndose. Resultó ser Mamá, quien estaba llegado del trabajo. —Oh, llegaste temprano. Eso no es lo usual. Debido a que ella trabaja como bartender, ella suele llegar a casa ya entrada la noche o de madrugada. En ese sentido, ella había llegado temprano el día de hoy. —Sí, bueno… —¿No te sientes bien? —Jeje, estoy bien. No estoy enferma ni nada por el estilo, es lo de siempre. Hoy fue un día ocupado, — dijo y luego se sentó en un sillón de la sala. —Ahhhh. — Adiviné qué era a lo que se refería y asentí. —Debió haber hecho frío, ¿verdad? ¿Te gustaría un poco de té caliente? —Sí, eso sería maravilloso. Encendí la tetera electrónica y me senté frente a ella. —¿Así que por fin te tomarás un descanso cuando lo necesitas? Hasta este punto, ella había seguido trabajando sin importar lo cansada o enferma que se sintiera. Pero, recientemente, había comenzado a llegar temprano a casa cuandoquiera que no se sintiera muy bien. «Hasta este punto» se refiere, por supuesto, hasta justo antes que se volviera a casar. —Con Taichi-san soy capaz de tener el descanso que necesito, — dijo mientras miraba hacia su habitación. —¿Por él? —Sí. Y también te tengo a ti, quien ya puede cuidarse sola, — dijo con una sonrisa. Mi falta de experiencia y mi incapacidad para apoyarla apropiadamente habían hecho que su salud se deteriorara. Si lo pienso así, no podría sentirme más arrepentida. Pero ya no había necesidad de todo eso. Ahora ella tenía la opción de descansar. Ella tenía fe en su familia, especialmente en un integrante de ella, quien la apoyaría incluso si ella colapsara. A fin de cuentas, tener a alguien en quien confiar te da fortaleza mental. La tetera me notificó que el agua ya estaba hirviendo, así que vertí un poco en una taza junto con un poco de té negro descafeinado, la cual serví frente a Mamá. —No es sólo él. Siempre podrás contar conmigo si sucede algo. —Gracias, Saki. Sacudí la cabeza. Todavía no puedo hacer nada por ella. No puedo hacer por ella lo mismo que hace mi padrastro… —¿Ya cenaste? —Comí algo antes de volver a casa, así que estoy bien. — Sonrió y luego encendió el televisor.  

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Jueves, 29 de octubre.

Asamura Yuuta.

Ha pasado cerca de una semana desde la fiesta de cumpleaños de Narasaka-san. Después de que me levanté en la mañana, me puse mi uniforme y me dirigí al baño. Estábamos en la temporada que hacía helar tus pies al tocar el piso. Afortunadamente, poseía suficiente fuerza de voluntad para seguir caminando. Me afeité y me puse un poco de loción facial. Después de eso, peine mi pelo para mantenerlo fresco. En este caso, «mantenerlo fresco» significa simplemente arreglar cualquier imperfecto en mi pelo al recién haberme levantado. Desde el festival cultural, he aprendido de Ayase-san y he creado una rutina matinal para cuidar de mi aspecto. Después de hacerlo durante un tiempo, me di cuenta de que yo era la única persona en esta casa que no tenía ningún hábito de cuidado personal. —Nunca habría imaginado que eso fuera de Papá. La botella azul transparente que estaba sobre el lavabo era loción facial masculina. Estaba totalmente desconcertado. Por no mencionar que había estado ahí mucho antes de conocer a Akiko-san. Recuerdo que él mencionó que tenía que tratar con clientes de vez en cuando. Realmente no puedo subestimarlo. Y, de manera similar, me di cuenta de que, en realidad, yo era aquella clase de persona que no se preocupa por cosas que no estén directamente relacionadas con ella. Probablemente debería prestar más atención a las cosas a mi alrededor. O, más bien, mi deseo por evitar interesarme en los demás había llegado hasta este punto. Ayase-san dijo que yo estaba perfectamente tal cual estoy, pero no quiero hacer ningún compromiso respecto a mis sentimientos con Ayase-san. Quiero trabajar más duro, aunque sea a mi propio ritmo y a mi manera. Como comentario al respecto, aquel lado del lavabo estaba repleto de botellas y envases que ya no eran sólo míos y de mi viejo, sino también de Ayase-san y Akiko-san. Es una de las cosas que me hizo darme cuenta de que mi familia realmente había crecido. Cuando hay dos personas más viviendo contigo, el número de objetos en tu entorno también incrementará. Incluso más debido a que aquí ya no viven sólo dos hombres. Ver todos aquellos productos que no conocía me dejó perplejo. Por no mencionar el hecho de que, según Ayase-san, ella no guarda ni una minúscula parte de su maquillaje y productos de cuidado de la piel aquí en el baño. Con toda honestidad, ¿qué otros productos habrá de usar? Después de que terminamos de desayunar, Ayase-san se marchó antes que yo, y yo la seguí después, dejando una distancia importante entre nosotros. Pedaleé mi bicicleta a través de Shibuya. Es la época del año en la que el viento que sopla contra mí ya no es cómodo ni relajante. Por el contrario, es bastante frío. Un mes más y dicha brisa fría se convertirá en un viento helado. Aparqué mi bicicleta en el lugar de siempre y llegué a mi aula exactamente cinco minutos antes de que las clases comenzaran. Comencé a prepararme para mis clases. Maru entró al aula, probablemente por haber terminado su práctica matutina, y se sentó en la silla que estaba frente a mí. —Buenos días, Maru. ¿Terminaste tu práctica matutina? —Síp. Bueno, fue lo mismo de siempre, así que todo bien. —Entendido. —Te acostumbras. Piensa que es un entrenamiento especial. Si ves algo todos los días, terminas dejándote de preocupar por ello. La manera en que se expresó sonaba ligeramente sugestiva, pero ¿acaso no es increíble en sí mismo acostumbrarse a un entrenamiento regular hasta ese punto? Unos momentos después, nuestro profesor entró al aula, y nuestras clases comenzaron. Sin embargo, ocurrió algo fuera de lo común. Concretamente, el profesor repartió copias de un documento. En la parte superior se leía «Se buscan voluntarios». Escaneé rápidamente el documento. Parecía que buscaban voluntarios para recoger la basura la mañana siguiente a Halloween. —Shibuya es famosa por su noche de Halloween, pero la cantidad de basura que se encuentra la mañana siguiente resulta atroz, — Susurró Maru con voz tranquila, y yo asentí. He escuchado de eso durante años. Estoy feliz de que mi ciudad natal reciba el reconocimiento que se merece, pero no me gusta que el distrito termine pareciendo un basurero. Y, como si no fuera suficiente, los pobres cuervos van a comenzar a comer cualquier cosa que puedan, y las ratas patrullarán las calles. Especialmente las grandes y redondas. Por no hablar del hedor… —Shibuya es una de las ciudades más importantes de Japón, pero, después de una noche de fiesta como esa, resulta realmente lamentable, en serio, — Dijo Maru. —¿Ya lo has visto? —Durante las prácticas matutinas. Al parecer, él y sus compañeros atravesaban Shibuya durante sus trayectos, por lo cual él ya había visto a Shibuya la mañana después de Halloween. Inclusive frunció las cejas, así que seguramente era una vista lamentable. Nuestro profesor se retire del aula después de invitar a participar a cualquiera que pudiera estar interesado. —Esto será muy temprano por la mañana. ¿Qué opinas? — Preguntó Maru. —¿Por qué tendría que limpiar el desorden de alguien más? —Bueno, eso es justo. Esta situación en particular me robó prácticamente en segundos toda la emoción por la noche de Halloween que se avecinaba.

Hoy también tenía que ir a la escuela de preparación. Desde mis clases complementarias de verano, he estado asistiendo regularmente a la escuela de preparación. Gracias a eso, como resultado de mi esfuerzo continuo, mis calificaciones habían incrementado bastante desde la última primavera. También sentía que mi motivación para estudiar había incrementado. Hasta hace no mucho, simplemente me había limitado a estudiar sin ninguna meta en mente, excepto el de ser aceptado en una universidad de prestigio, pero ahora tengo algo por lo cual realmente trabajar. Ser aceptado en una universidad de renombre no es el objetivo final, sino el medio para llegar al destino que tengo en mente… Mi empleo. Quiero entrar a una empresa que pague lo suficientemente bien como para que pueda garantizarme un futuro placentero. Para poder conseguir eso, necesitaba adquirir los conocimientos y las habilidades académicas necesarias para ser aceptado en una universidad de renombre que sea prestigiosa a nivel nacional. Nadie me está obligando a hacerlo, y tampoco estoy siendo acompañado por nadie en el proceso. Esta es una meta que quiero alcanzar yo solo. Ni siquiera se lo he mencionado a Ayase-san. O, más bien, no creo poder decirle. Después de todo, esta es mi manera de intentar compensárselo. Compensar el hecho de que, a pesar de que ella me prepara deliciosos alimentos todos los días, yo no he cumplido con mi parte del trato. No pude encontrarle un trabajo a tiempo parcial lo suficientemente bien pagado y lucrativo que no le demandara mucho tiempo. No pude encontrarle un trabajo que le permita independizarse de nosotros, pero al menos puedo intentar obtener la capacidad de mantenerla para darle un respiro lo suficientemente grande como para que ya no se sienta forzada a independizarse. Me preocupa que, si le comento mis planes, ella pueda sentir que me debe algo porque me estoy complicando la vida por ayudarla. No la ayudo directamente, pero sí realizo mayor esfuerzo, es por eso que he optado por no mencionarlo. Mientras me acercaba a las proximidades de la escuela de preparación, recibí un mensaje de Ayase-san en LINE. «¿Crees que podamos ir de compras al supermercado cuando termines? Quiero comprar los ingredientes del desayuno de mañana.». No tenía ninguna objeción, así que le dije a qué hora terminarían mis clases, y decidimos encontrarnos frente a la escuela de preparación cuando saliera. Sí, no puedo esperar. Estoy lleno de emoción. Abrí la puerta del aula y mis ojos avistaron a una chica alta que me era muy familiar… Fujinami-san. El asiento a su costado estaba libre, así que la saludé y tomé asiento. Las clases de esta escuela de preparación suelen ser de 6:30 p.m. a 9:30 p.m. No obstante, debido a que sólo había elegido dos módulos de tres, mis clases terminarían dos horas después, es decir, a las 8:20 p.m. Y, diez minutos después, me reuniría con Ayase-san. Fujinami-san y yo apenas y hablamos durante las clases y descansos, pero una vez que llegó la hora de guardar las cosas, ella me habló repentinamente. —Has cambiado un poco, ¿no lo crees? Mientras guardaba en mi bolso los lápices y cuadernos que había usado, alcé la mirada hacia Fujinami-san. —¿Te parece que he cambiado? —Sí. ¿Conseguiste una novia? —¿Una novia…? No precisamente, ni siquiera estoy seguro de cómo explicarlo. —Ya veo. Felicitaciones. —Aceptaste lo que te dije sin darle muchas vueltas, ¿eh? Incluso aunque mantuve vaga mi explicación a propósito. —Me imagino que tienes tus razones para hacerlo. — Fujinami-san se quitó sus lentes y los limpió con un paño de microfibra que tenía en su otra mano. —Si tu relación con la persona por la que sientes algo progresa de manera favorable, independientemente de que sea tu novia, amiga sexual o tengan cualquier otra clase de relación, me atrevería a decir que es un resultado favorable. —Fue gracias al empujón que me diste, Fujinami-san. Te estoy realmente agradecido. —Me alegra haber podido ayudar. Dicho eso, ¿está bien que actúes de manera tan amistosa con otra chica?, — Me preguntó con tono burlón mientras sonreía. —Ehh… Siempre te he considerado una amiga, así que… —Ya veo. ¿Así que me consideras tu amiga? Entonces no debería haber ningún problema. Me alegra que ella esté de acuerdo conmigo. Mientras hablaba con ella, algo vino a mi mente. —Ahora que lo recuerdo, conoces Shibuya bastante bien, ¿no? He vivido cerca del centro de la ciudad y sus alrededores durante muchos años, así que no soy alguien ajeno a Shibuya, pero no tengo mucha experiencia dando paseos por la ciudad o disfrutando de la vida nocturna como Fujinami-san. Si conozco algo bien sería la ubicación de las distintas librerías de la zona hasta el punto en que podría dibujar un mapa, pero eso es todo. —Me imagino que estás bien informada sobre las celebraciones de Halloween en Shibuya. —Sí, podría decirse que sí. —¿Sueles ir? —Sí. Me gusta bastante la atmósfera y los festejos. Cuando oí eso, no pude evitar sorprenderme. Ella no parecía ser una persona extrovertida a la que le gusta salir de fiesta. —No esperaba oír eso, — dije. —¿En serio? De manera personal creo que, durante esas ocasiones, resulta sorprendente ver lo bajo que las personas pueden caer en términos de inteligencia y racionalidad, lo cual me hace pensar que los seres humanos están bien, aunque no tengan remedio. — Dijo Fujinami- san con una sonrisa arcaica. Era exactamente lo opuesto a la sonrisa que Maru puso cuando hablaba en contra de la idea de la fiesta en sí misma, pero, extrañamente, parecía que ambos razonamientos eran iguales. —Entonces, ¿no hay problema si no tienen remedio? —Sí. Después de todo, no somos muy diferentes de los monos. —¿Entonces eres la clase de persona que generalmente tiene grandes expectativas en los demás? La chica parpadeó confundida. Supongo que dije algo que ella no esperaba. —¿Eso creo…? —Tú tienes expectativas en los demás, es por eso que te terminan decepcionando. Cuando te das cuenta de tus altas expectativas, terminas reprendiéndote para mantener el balance. —Ya veo… Nunca lo había pensado de esa manera. Sentí que mi teléfono vibraba dentro de mi bolso, así que lo tomé rápidamente para revisarlo. Era un mensaje de Ayase-san. «Estoy aquí.». Guardé mi teléfono en mi bolsillo y me colgué el bolso en el hombro. Era sólo salir de compras, así que difícilmente podría llamársele «cita», pero, debido a que se trataba de pasar tiempo con Ayase-san, teniéndola a mi lado… No pude evitar que mi corazón latiera emocionado. —¿Es la chica en cuestión? —Sí, me está esperando afuera, y… Oh, supongo que revisar mi teléfono mientras hablamos no es muy educado de mi parte, lo lamento. —No me molestan ese tipo de cosas, así que no te preocupes. Esa respuesta era muy propia de ella. La manera en que ella no intentaba obligar a las personas a hacer o no determinadas cosas cuando ella está alrededor se asemejaba mucho a Ayase-san. —Me retiro. —Nos vemos. —Adiós. — Fujinami-san se despidió con un gesto y salió del aula. En ese momento sonó la alarma, indicando el comienzo del tercer módulo del día. Tomé esto como una señal para salir del aula a toda prisa. Cuando salí del edificio, noté que el cielo ya se había tornado oscuro. Luego avisté a Ayase-san, quien estaba parada bajo una lámpara a cierta distancia de la entrada. Pude distinguirla fácilmente a la distancia gracias a la luz que resplandecía en su brillante cabello y que también iluminaba su cara. Nuestras miradas se encontraron y ella mostró una pequeña sonrisa. Aunque apenas había transcurrido medio día, parecía que no nos habíamos visto desde hacía más tiempo. —¿Estuviste esperando mucho tiempo? — Le pregunté mientras me acercaba. —Acabo de llegar. — Respondió mientras negaba con la cabeza. Ella había cambiado su uniforme por un atuendo casual con un abrigo encima. Teniendo en cuenta el tiempo, lo más probable era que ella había ido a casa a ponerse algo más cómodo antes de venir. Era una simple salida de compras, pero ella no mostraba ninguna apertura. Por el contrario, yo, obviamente, seguía vistiendo mi uniforme, así que me sentía un poco avergonzado al caminar junto a ella. Tal y como lo habíamos planeado, nos detuvimos en el supermercado de camino a casa.

Nunca había prestado demasiada atención al respecto, pero todos parecían estar preparándose para la llegada del Halloween. Justo después de entrar al supermercado, avisté muchas estanterías llenas de dulces de temporada. —Toda esta decoración de Halloween me lastima los ojos, — Dije con una sonrisa irónica, lo cual puso a Ayase-san a pensar por un momento. —¿Te molesta todo el color naranja que nos rodea? —Exactamente. Incluso hasta los envoltorios eran de color naranja brillante. Es el color de la conocida calabaza occidental. Originalmente no era así, pues la lámpara de Jack era blanca; Sin embargo, cuando viajó por el mundo y llegó a Estados Unidos, cambió a la imagen de una calabaza. No tomó mucho tiempo para que esta imagen llegara incluso a la recluida isla en la que vivimos. Incluso los recipientes con dulces tenían forma de calabaza. Mis ojos comenzaron a doler por todo el brillante que me rodeaba. —El área especial de la tienda departamental sigue igual, — Dijo Ayase-san. —Ohhh, tienes razón. La vi cuando compramos el regalo de Narasaka-san. —Eso también, pero están colgando luces por toda la ciudad. Ahora que lo pienso, una esquina del distrito comercial incluso parecía propia del festival Tanabata por toda la cantidad de productos de Halloween que tenía. —Ahora que lo mencionas, sí. —Pero incluso esta temporada terminará yéndose y siendo remplazada por otra. Asentí en respuesta a la declaración de Ayase-san. Una vez que este evento terminara, ellos dejarían de vender estos productos al día siguiente. Y las siguientes cosas que llenarían todas estas estanterías serían productos navideños. Se mueren por preparar la siguiente temporada lo antes posible. —Bueno, al menos los productos navideños tienen un poco de verde, que es mucho más agradable a la vista. —Tienes las perspectivas más divertidas sobre esta clase de eventos, Asamura-kun. —Oh, ¿eso es lo que piensas? —Nunca he visto a alguien juzgar una festividad por las paletas de colores en las áreas de ventas. Se podría decir que a mí me molestan cosas que a los demás no les importan. Ayase-san y yo pasamos frente a la estantería de bienes de temporada y comenzamos a comprar. La disposición general de productos es prácticamente la misma en todos los supermercados, pero el orden en el que caminan los clientes revela sus verdaderas personalidades. Es el mismo sistema que he presenciado al trabajar en la librería y, aunque el establecimiento crea una trayectoria general que los clientes deberían seguir, siempre hay excepciones. —¿Todavía tenemos comestibles en casa?, — Me preguntó Ayase-san mientras yo colocaba una canasta dentro del carrito. Debido a que he salido con ella de compras en innumerables ocasiones, me he dado cuenta de que a ella le gusta construir una ruta desde el principio, muy probablemente para mantener la eficiencia al máximo. Coincide con su personalidad para tomar la ruta más corta posible hacia la meta. Ocurrió lo mismo cuando fuimos a comprar ropa. Ella pareció haber decidido una ruta en su cabeza desde el momento en que entramos. Ella sabía exactamente a dónde —Hmm… Cualquier cosa que podamos necesitar… — Me puse a pensar, intentando recordar si había algo que pudiéramos necesitar comprar. Todavía teníamos muchas servilletas de papel y también papel higiénico. Si no recordaba mal, también teníamos más que suficientes bolsas para basura en casa. También nos debería quedar bastante detergente y suavizante. Ayase-san habló antes de que yo pudiera hacerlo. —No creo que nos falte nada. —Por lo que recuerdo, no nos falta nada. Al menos durante los últimos días, no recuerdo haber notado que nos falte algo… Ya veo, supongo que debería tomar notas para esta clase de situaciones. Es un poco molesto andar por ahí con un pedazo de papel en la mano, pero puedo tomar notas con mi teléfono. —En cuanto a los condimentos… Ah, podríamos necesitar un poco de vino dulce para arroz. Creo que nos queda un poco de pimienta, pero no pimienta molida, — Dijo Ayase-san. —Supongo que podemos comprar un poco. —Entendido, — Dijo mientras comenzaba a caminar. Yo empujé el carrito detrás de ella. Caminamos por el pasillo de las verduras, y Ayase-san revisaba los precios de todos los productos. Ella comentaba lo baratas que eran algunas cosas, murmuraba sobre el precio de otros productos e incluso compraba los rábanos y las coles entre sí. —En general, las verduras verdes son un poco más caras. —Oh, ya veo. Entiendo a lo que ella se refiere, pero yo no presto suficiente atención a los precios como para saber cuándo algo está o no más caro. —Cuestan unos 20 yenes más que ayer. —Me sorprende que recuerdes eso. —¿En serio? Creo que esto es algo que se esperaría de mí. Una vez más tengo que admirar a Ayase-san. No recuerdo los precios de ayer, y tampoco me molesto en revisar a diario los precios de las verduras. Nos apartamos de las verduras una vez que ella terminó de revisar los precios y nos movimos al pasillo de las carnes. Pude ver pollo, puerco, res y demás. Un poco más allá, también vi algunos estantes con pescado. Al final, aunque Ayase-san revisó todos los precios, no tomó ni un solo paquete. —¿No compraremos nada hoy? —Todavía no he decidido el menú. Si estuviera comprando sola, compraría lo suficiente como para que pudiera cargarlo yo misma, pero, contigo aquí, me imaginé que podría comprar algunas cosas más por adelantado. ¿Así que su horizonte de opciones se amplió debido a que tiene dos manos más para cargar todo? —Okay, sólo dime qué debo cargar. —Podría terminar siendo un poco pesado. —Siempre haces mucho por mí, así que esto no es anda. Sólo dime. Siempre estaré aquí para ayudar, — Le dije. Ella respondió con un apenas audible «Gracias». A juzgar por su perfil, parecía que ella se había sonrojado un poco, lo cual me hizo detenerme a pensar. Aunque sólo sea salir de compras mientras vamos de un lado a otro, este tipo de cosas no están tan mal. —Okay, ya decidí lo que necesito. Necesito varios trozos de pollo y varios paquetes de verduras, pero, antes de eso, deberíamos ir por los condimentos. —Entendido. Eran vino dulce para arroz y pimienta negra, ¿verdad? Espera, ¿dónde está el vino para arroz? —Por ahí. Puedes ver las etiquetas de salsas de soya y otras salsas. —Moví mis pies en la dirección que ella me había señalado. Tras tomar el vino dulce en cuestión y ponerlo en el carrito, Ayase-san lo regresó repentinamente a su lugar y tomó una botella más grande que estaba justo debajo. —¿Esa es mejor? —Sí, creo que he estado usando mucho últimamente, así que pensé en comprar una más grande. —Ya veo… Tiene sentido. Hasta antes de mudarte con nosotros, sólo habías estado usando la mitad. —Todavía sigo comprando con esa clase de intuición, así que realmente debería comenzar a acostumbrarme. — Ayase-san mostró una sonrisa irónica. —Okay, entonces lo siguiente es la pimienta negra. En el lado opuesto de este pasillo había productos como sal, azúcar y pimienta. Vi la pimienta negra en el estante más alto y lo puse dentro del carrito después de recibir la aprobación de Ayase-san. Volvimos al pasillo de las carnes, y Ayase-san puso el pollo y las verduras en la canasta. Mientras nos dirigíamos a las cajas, Ayase-san se detuvo repentinamente. —Están muy baratas, ¿no crees? —¿Qué cosa? ¿Las calabazas? —Síp. Pensé en comprar una. Cerca de las cajas había un espacio especial para productos de Halloween. Aunque eran calabazas en su mayoría. El letrero decía «En venta», pero eran todas calabazas verdes japonesas, ninguna se veía halloweenesca. —Una entera podría ser demasiado, pero podríamos comernos una mitad… ¿Puedes cargarla? Tomé una de las calabazas cortadas a la mitad que ella había mencionado. No era particularmente ligera, pero tampoco imposible de cargar. —No hay problema. También tengo la canasta de mi bicicleta para apoyarme. Hicimos cola en la caja, compramos puntos con la aplicación y terminamos el pago. Una vez que salimos del lugar, fuimos recibidos por la oscuridad de la noche. Mientras caminábamos por el centro de Shibuya de camino a casa, avistamos a un grupo de personas disfrazadas. Todavía faltan dos días para la celebración, así que me preocupa un poco que se estén adelantando. Está bien emocionarse y todo eso, pero bloquear la acera es un poco irrespetuoso para las personas a su alrededor. Estoy empujando mi bicicleta con una canasta llena de comestibles, ¿acaso no lo ven?

Llegamos a casa alrededor de las 9:00 p.m. —La cena ya está lista, sólo tengo que calentarla. — Dijo Ayase-san. —Te lo agradezco, pero puedo hacerlo yo mismo. No quiero robarte mucho tiempo de estudio. —No me molesta. Puedo estudiar mientras cocino. — Dijo mientras sacaba de su bolsillo un pequeño libro de inglés, pareciendo orgullosa de sí misma. No me atrevería a llamarlo sonrisa, pero pude ver un pequeño cambio en su expresión que se veía un poco infantil. Esta diferencia respecto a su actitud de siempre casi me hizo sonreír. No quiero ser grosero al pensar que ella es linda de esa manera, así que abrí el refrigerador y comencé a guardar todos los productos frescos que habíamos comprado. Ayase-san comenzó a calentar la cena en el microondas y un agradable aroma llegó en mi dirección. —Huele genial. ¿Qué es? —Pollo teriyaki. Espera un momento. Debido a que no me dejó calentar la sopa de miso con verduras, opté por lavar los platos que había en el fregadero. Parecía que mi viejo y Ayase-san ya había comido, lo cual explicaba de dónde provenían dichos platos. —Ah. —¿Hm? ¿Qué sucede? Ayase-san miró mis manos llenas de jabón. —Pudiste haberme dejado lavar los platos. —Vamos, no tienes que hacer todo. No tengo otra manera de agradecértelo, así que al menos déjame hacer esto. —¿No tienes otra manera de agradecérmelo? Eso no es cierto. —¿Creíste que no me daría cuenta? Has estado intentando ayudar a las finanzas familiares en secreto, ¿me equivoco? —¿Qué…? Supongo que soy malo para estas cosas. No pensé que vería a través de mí tan fácilmente. —Bueno, no lograste encontrarme un trabajo a tiempo parcial bien remunerado, así que probablemente estás intentando ayudar a nuestros padres y a mí de otra manera. La razón por la cual estás asistiendo más a la escuela de preparación probablemente se deba a que estás pensando en el futuro e invirtiendo más tiempo ahora que puedes. Parece que quieres aprovechar al máximo el dinero que se pagó en la escuela de preparación. —Increíble… Viste completamente a través de mí. —Tiene sentido si se tiene en cuenta el momento en que decidiste tomar más clases. Por no mencionar que… — Sirvió un poco de sopa de miso en un tazón pequeño, tomando un sorbo para revisar la temperatura antes de continuar. —Siempre estoy pensando en ti, Asamura- kun. Por supuesto que me daría cuenta de algo como eso. —¡…! De repente comencé a sudar abundantemente. Debió ser por los aparatos que estaban encendidos, el microondas y el calentador. A pesar de que el agua del fregadero salpicaba constantemente mis muñecas, no sentía que mi cuerpo fuera a enfriarse pronto. Le repetí varias veces a mi mente que se concentrara en lavar los planos, lo cual apenas y me permitió conversar la postura. Intenté ver la expresión de Ayase-san con el rabillo del ojo, pero ella estaba cabizbaja, lo cual no me permitía averiguar cómo se sentía. Escuché una puerta abriéndose justo cuando una atmósfera incómoda estaba comenzando a posarse sobre nosotros, lo cual me hizo sobresaltar. Mi viejo apareció en la cocina, tomando un pedazo de pollo. Comenzó a comerlo con una sonrisa y dijo «¡Qué rico!» antes de dirigirse al baño. ¿Ignoró que ya se había lavado los dientes para tomar otra pieza? Cielos, estaba muy sorprendido como para regañarlo por ello. Mi tardía cena consistía en sopa de miso, arroz blanco y un delicioso pollo teriyaki como platillo principal. En cuanto a la ensalada, puse unas rodajas de lechuga a un lado de mi plato. Comer el pollo con todo eso fue bastante bueno. Una vez que terminé de cenar, me tomé un momento para relajarme. Dejé que mi estómago descansara un poco al beber un poco de té y comencé a intercambiar algunas palabras con Ayase-san, quien estaba sentada al otro lado de la mesa. En ese momento, estábamos hablando sobre el grupo de personas disfrazadas que nos habíamos topado de camino a casa. Más específicamente, estábamos hablando sobre nuestros sentimientos al respecto, teniendo en cuenta que todavía ni siquiera era Halloween, y también sobre lo mucho que nos arrepentíamos por tener que trabajar el 31. —Nunca he salido durante Halloween, así que lo olvidé por completo, — Dijo Ayase-san. Asentí en respuesta. —Apuesto a que todo el lugar estará repleto de personas. Ya están comenzando a enloquecer. —Seguramente habrá personas disfrazadas que entrarán a comprar a la librería. —Aun así, nuestro trabajo es el mismo. Bueno, puede que nos asusten de vez en cuando los zombis o las momias… Ayase-san, ¿toleras bien las cosas terroríficas? —… No se me dan muy bien, — dijo. —Pero… Si te tengo conmigo, debería estar bien. Después de todo, puede que tener el mismo turno aquel día no sea algo necesariamente malo.

Jueves, 29 de octubre.

Ayase Saki.

Sólo faltaban dos días para Halloween. A primera hora de la mañana recibí un documento de mi docente. «Se buscan voluntarios». Eso es lo que decía en la parte superior. Están buscando voluntaries para ayudar con la limpieza después de Halloween. La gran multitud crea una enorme cantidad de residuos, o eso dijo mi docente. Eso me recuerda que hablé con Yomiuri-san sobre Halloween hace una semana. Ella dijo que, teniendo en cuenta la ocasión, nosotros también podríamos vestir disfraces. Incluso mencionó algo sobre usar orejas de gato para aumentar una mayor cantidad de lindura en la mezcla, lo cual me dejó pensando por un momento. Mi armamento no está diseñado para incrementar mi lindura. Puede que arreglarme y verme linda tengan cierta correlación, pero definitivamente no son lo mismo. La única razón por la que no había pensado más en ello hasta ese momento era porque no había encontrado a nadie ante quien quisiera verme linda. De hecho… Antes de que me graduara de la primaria, siempre solía sentirme feliz cuando Mamá me llamaba linda; Sin embargo, no creo que malentendiera el significado de esa palabra. Creo que me gustaba ser llamada «linda», «hermosa», «elegante» o algo en ese sentido. Más allá del verdadero significado de la palabra, siempre y cuando un niño comprenda que es una afirmación de sus padres, se alegrará por cualquier cosa que le digan. Sin embargo, mi padre era distinto. Cada vez que me ponía las prendas que Mamá había elegido para mí y recibía elogios por ello, a mi padre no le gustaban. Cuanto más me elogiaban por mi aspecto, más incrementaban mis calificaciones, más pensaban en mí las personas a mi alrededor y él me daba menos atención y apreciación a mi existencia. —Eres igual que ella, haciéndome sufrir. Él no dejaba de murmurar esas maldiciones en voz baja, lo que probablemente me volvió hizo sentir tan resentida y confundida ante la palabra «linda», pero, aun así, yo continué eligiendo mis prendas cuidadosamente y preocupándome por mi aspecto. Todo para no mostrar absolutamente ninguna apertura ante los ojos de los demás a mi alrededor. No lo hacía buscando captar la atención e interés de los demás. Aun así… —¡Sakiii! La voz de Maaya hizo que levantara la cabeza. Parecía que la clase de la mañana había terminado mientras yo estaba absorta en mis pensamientos, y Maaya ahora estaba de pie frente a mí. —Maaya, las clases van a comenzar pronto. —Jejejejeje. ¡Dulce o truco! ¡Dame dulces! —Sí, sí, puedes hacerme todas las bromas que quieras, pero no te daré ningún dulce. La inocente sonrisa de Maaya rápidamente se transformó en una siniestra sonrisa. —Entonces… ¡tendrás que disfrazarte de maid con orejas de gato que cantará canciones de idols la próxima vez que vayamos al karaoke! —Tampoco voy a hacer eso. Además, eso no es una broma. Sólo me estás usando para satisfacer tus propios deseos, ¿no? —Bueno, bromas aparte, este año Halloween será un sábado, ¿cierto? —Eso parece. —Estamos pensando en realizar una fiesta de karaoke el sábado. —No puedo. Tengo que trabajar. —Amistad o dinero, ¡¿qué es más importante para ti?! —Dinero. Qué pregunta tan absurda. Trabajo es trabajo. Simplemente no puedo decir que no. —Tiene sentido, — Refunfuñó Maaya. —Sin duda. —Mmm, okay. Buena suerte con eso. Se lo diré a todos. —¿A todos? ¿A quiénes podrá estar refiriéndose? —Todos en nuestra clase. Tú ayudaste con las preparaciones para el festival cultural, ¿recuerdas? —Ahhhh… creo que sí. Me imaginé que sería mucho mejor que ser obligada a trabajar como camarera durante el propio festival, eso es todo. —Ayudaste tras bambalinas sin quejarte una sola vez, así que todos están bastante agradecidos. —No hace falta, sólo hice lo que se me pidió. Ni siquiera sabía que había hecho algo digno de su gratitud, pero, ahora que lo pienso, eso significaría que todos los demás presentes realmente querían trabajar como camarera. Vestir ropa tan llamativa y llena de holanes, diciendo cosas como: «¡Bienvenido, honorable maestro, miau!» … Estás bromeando, ¿verdad? Pero, en ese tenor, el amigo de Asamura-kun… ¿su nombre era Maru-kun? Al parecer, él había visitado todas las distintas cafeterías que el festival tenía para ofrecer. ¿Será que los chicos realmente piensan que esa ropa es linda? ¿Asamura-kun me habría llamado linda si hubiera vestido eso frente a él? —Y ahora estás pensando otra vez en Asamura-kun, ¿eh? —… ¿De qué estás hablando? Maaya no me respondió. Simplemente regresó a su asiento con la mayor sonrisa que haya visto en su rostro. Últimamente, he tenido la impresión de que ella puede leer mis pensamientos.

Las clases del día terminaron y, debido a que no tenía trabajo por el cual preocuparme el día de hoy, regresé rápidamente a casa para enfocarme en mis estudios. Una vez que avancé un poco en eso, recordé que Asamura-kun tenía clases en la escuela de preparación el día de hoy. Él mencionó a una chica que había conocido ahí, y también mencionó que se llevaban bastante bien. ¿Se sentará junto a ella mientras toman las clases juntos? Sentí la repentina necesidad de ver a Asamura-kun lo antes posible. Quiero decir… Ella puede ver su cara durante todo eso tiempo… Ahh, que emoción tan patética es esta. Puedo adivinar por qué ha estado tan apasionado por la escuela de preparación. No debería tener sentimientos tan negativos al respecto. Es simplemente grosero. A cambio de que yo cocinara para él todos los días, él iba a buscarme un trabajo a tiempo parcial bien remunerado… Ese fue nuestro contrato inicial, nuestra promesa mutua. Personalmente, considero inválido dicho contrato en este punto, pero estoy segura de que Asamura-kun no piensa lo mismo. Él está intentando compensarme por los alimentos que le preparo a diario. En ese contexto, es obvio que la razón por la que está tomando más clases en su escuela de preparación desde finales de las vacaciones de verano se debe a que él está trabajando duro con su futuro en mente, y todo esto es parte de su objetivo de pagarme con confianza y gratitud. De hecho, las calificaciones de Asamura-kun han estado mejorando. Eso demuestra que él no está perdiendo el tiempo coqueteando con aquella chica que conoció y que, por el contrario, está trabajando diligentemente en sus estudios; Sin embargo, aunque mi cabeza pueda entender esta lógica y no tenga problema alguno con ella, mi corazón no puede aceptarlo. En lugar de eso, me está llenando con sentimientos de incertidumbre e inseguridad. Abrí mi aplicación de LINE y le envié un mensaje. «¿Crees que podamos ir de compras al supermercado cuando termines? Quiero comprar los ingredientes del desayuno de mañana.» Me preocupaba que él pudiera dudar debido a que yo había sacado el tema de la nada. Generalmente, me limito a preparar el desayuno con lo que tengo a disposición, así que externar mi deseo de ir de compras tan tarde podría parecer poco natural; Sin embargo, él aceptó inmediatamente y sugirió que nos reuniéramos frente a su escuela de preparación. Un suspiro de alivio escapó de mis labios. Me volví a poner mis audífonos, e inmediatamente comencé a escuchar música tan agradable como flotar a la deriva en el océano. Me dejé llevar por los ritmos lofi que tanto me gustaba escuchar, lo que me permitió retomar e incrementar mi concentración. Con la motivación alta, programé en mi teléfono un temporizador de 25 minutos. Leí tranquilamente las notas que tenía frente a mí. Como si estuviera siendo arrastrada en el océano más profundo, todo el ruido y distracciones a mi alrededor se desvanecieron. Incluso el sonido que entraba en mis oídos comenzó a sonar mucho más distante. Para cuando resolví siete preguntas, un pitido electrónico interrumpió mi concentración. Muy bien, es hora de un descanso. Programé otro temporizador de 5 minutos y relajé mi entumecido cuerpo. Este es un nuevo método de estudio que descubrí recientemente: La Técnica Pomodoro. Combina intervalos de 25 minutos de estudio con descansos de 5 minutos para relajar el cuerpo. Al principio, me preocupaba un poco que la cantidad de tiempo que dedicaría a estudiar fuera poca; Sin embargo, después de probarlo, me di cuenta de que había conseguido tanto progreso como antes. La idea es que el ser humano consigue ponerme en un estado de concentración total cuando tiene un determinado periodo de tiempo como límite. En mi caso, al programar un tiempo límite más corto de lo habitual, con sólo 25 minutos, estoy entrenando a mi cerebro para que se sienta por el tiempo límite que le queda disponible, ante lo cual se concentra con mucho más en la tarea que tiene entre las manos. No hace falta decir que todos tienen sus propios métodos de estudio que les resultan útiles, pero a mí me va bien con este. Probablemente debería comentárselo a Asamura-kun cuando tenga la oportunidad, pero entonces él podría esforzarse mucho más para intentar igualar nuestra relación de dar y recibir. Después de repetir otra ronda de 25 minutos de estudio y 5 minutos de descanso, decidí que probablemente debería comenzar a preparar la cena. Dejé de estudiar y llevé conmigo a la cocina un pequeño cuaderno de vocabulario en inglés. Esta noche, cenaremos juntos sólo mi Padrastro y yo. Asamura-kun llegará tarde a casa por su escuela de preparación, y Mamá no necesitará cenar. Mi plan era preparar un poco de arroz, sopa de miso y pollo teriyaki. Es algo fácil de hacer y no requiere mucho tiempo. Cuando terminé la mayoría de mis preparativos, escuché la puerta principal abriéndose. —Estoy en casa. Oh, eso huele genial. —Es pollo teriyaki. Estará listo en un momento. ¿ya quieres comer? —Sí. —Okay. Mi Padrastro entró a su habitación para cambiarse. Me adelanté y preparé tanto su porción como la mía. Una vez que regresó, comenzamos a comer juntos la cena. Después de que Mamá y él se casaron, hemos compartido varios momentos como este cuando Mamá y Asamura-kun no están en casa, sólo él y yo. Debido a que ya había experimentado esto con mi padre biológico, estaba increíblemente nerviosa al principio, y dudo haber conseguido ocultarlo. Me imagino que debió haber tenido sus propios problemas al intentar estimar la distancia que debería mantener con una chica que repentinamente se había vuelto su hija. Eso me pareció evidente por la manera en que él hablaba conmigo, un poco incómoda y diferente a cuando yo hablaba con Asamura-kun. Puede que Mamá le haya contado sobre mi pasado. Recuerdo que él era muy cuidadoso conmigo, como si estuviera intentando no hacerme daño o asustarme. En este momento, nos llevamos muy bien. Estoy muy agradecida con Asamura-kun y él. Pero, para ser honesta, el hecho de que él sea un hombre adulto me sigue impidiendo confiar completamente en él. No era culpa de él, en absoluto, pero los recuerdos de las cosas que viví de niña me hacen reaccionar automáticamente. Tal vez se deba a que se acerca Halloween, que sólo ha facilitado que yo recuerde cosas de mi pasado; Sin embargo, terminé haciendo una pregunta que normalmente no haría. —Papá, ¿qué no te gusta de Mamá? —¡¿Eh?! ¡Cof, cof! Seguramente me pregunta le sorprendió, pues repentinamente comenzó a atragantarse con un pedazo de pollo. Me alegra que haya caído en el plato. —Eso sí que es repentino. ¿Qué no me gusta? ¿No se suele preguntar lo contrario? —Es penosamente obvio lo mucho que se gustan por la forma en que interactúan cuando están juntos. — Sonreí y proseguí. —No creo que un matrimonio pueda durar por mucho tiempo si sólo se mira el lado bueno de la persona. Mientras las personas permanezcan juntas, siempre encontrarán algún aspecto negativo de la otra persona… Y, debido a que ya pasaron varios meses desde que comenzaron a vivir juntos, tenía curiosidad por saber si había algo. —Hmmm, ya veo. — Él limpió su boca con una servilleta y comenzó a reflexionar. No sé por qué, pero de repente me sentí nerviosa. Me preocupaba haber excedido los límites, pero también quiero que sean felices en su nuevo matrimonio. No quiero experimentar las mismas cosas que viví con mi padre biológico, así que, si escucho alguna queja de él, podría ser capaz de ayudar a prevenir algo más adelante. —No es algo que me disguste propiamente, pero tampoco es algo que me guste… Generalmente, ella actúa como si fuera muy trabajadora y estable, pero en realidad es bastante mala para ser una adulta funcional. —Sí, eso es cierto. —Además, cuando estoy intentando ser estricto con Yuuta sobre algo en particular, ella termina regañándome después. —¿Oh? Eso es inesperado. Nunca imaginé que estarían en desacuerdo con los métodos de crianza que usan con Asamura-kun. Estoy segura de que también han hablado sobre mí. —Además, suele quejarse mucho de su trabajo. —¿Eh? ¿Ella hace eso? —De vez en cuando. Una vez que empieza, no hay manera de detenerla. —No tenía ni idea… A pesar de que hemos vivido juntas toda la vida, ella nunca me ha mostrado ese lado suyo. —Quiero decir, es todo el tipo de cosas que esperarías de un bar. Los clientes se embriagan y desahogan sus penas. No creo que ella quiere que te preocupes por eso. Al parecer, antes de que las dos se mudaran con nosotros, ella solía depender en sus compañeros de trabajo para desahogarse. Ahhhh, es por eso que ella volvía a casa más tarde de lo habitual de vez en cuando. Una de las razones por las cuales mi padre se volvió incapaz de confiar en Mamá fue porque ella llegaba a casa a diferentes horas. Eso lo llevó a acusarla de serle infiel, pero, si él hubiera aceptado y atendido el agotamiento mental de Mamá, ella no habría tenido que descargar todo ese estrés en el trabajo, por lo cual habría sido capaz de siempre llegar temprano a casa. Bueno, no es que tenga forma de confirmar o refutar esta hipótesis. Ya es tarde. —Em… Si todas esas quejas terminan siendo demasiado para ti, házmelo saber. Siempre podré escucharla yo en tu lugar. — Dije. Aunque no debería, me preocupaba que esas pequeñas quejas pudieran acabar destrozando a esta familia; Sin embargo, él se limitó a mirarme con calma, dejando escapar una risa gentil. —Jajaja. No hay necesidad de preocuparse por eso, Saki-chan. —Como ya dije, Akiko-san tiene sus aspectos que no tienen remedio, pero, en comparación conmigo, todo eso parece bonito, en serio. —¿Eh? —No creo ser mucho más competente que ella. No soy tan bueno para regañar a Yuuta como ella contigo, y me quejo mucho cuando estoy cansado o irritado. Cuando pienso en que ambos somos muy similares en ese aspecto, no puedo culparla de nada y viceversa. — Entrecerró los ojos mientras hablaba, recordándome la gentil mirada de Asamura-kun, lo cual me hizo darme cuenta de que él hablaba en serio. —Por no mencionar que… Tanto Akiko-san como yo hemos experimentado situaciones difíciles en el pasado, lo que también juega un gran papel en esto. —… Sí. —Creo que estar casado implica ser capaz de aceptar incluso los defectos de la otra persona. —Defectos… Sentí que había despertado de un gran letargo. Me tomó un tiempo, pero finalmente me he dado cuenta de que… tal vez pueda confiarle a Mamá. Y… no solo a Mamá.  

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Llegamos a casa cerca de las 9:00 p.m. Me adelanté y calenté las sobras de la cena que había preparado por Asamura-kun. Me imaginé que él debía estar agotado por la escuela de preparación; sin embargo, él comenzó a lavar los platos que mi Padrastro y yo habíamos dejado antes. —Pudiste haberme dejado lavar los platos. —Vamos, no tienes que hacer todo. No tengo otra manera de agradecértelo, así que al menos déjame hacer esto. No podía aceptar dicha afirmación. —¿No tienes otra manera de agradecérmelo? Eso no es cierto. No lo habría dicho bajo circunstancias normales. La razón por la cual él no me había dicho sobre sus motivos actuales y la motivación detrás de su duro trabajo muy probablemente se debía a que él no quería que yo me sintiera culpable por eso. Probablemente planeaba confesarme todo cuando cumpliera todos sus objetivos. El silencio vale oro. Podría terminar hiriendo su orgullo al decir esto. Él podría terminar odiándome, pero sigo queriendo decirle cómo me siento. —¿Creíste que no me daría cuenta? Has estado intentando ayudar a las finanzas familiares en secreto, ¿me equivoco? —¿Qué…? —Bueno, no lograste encontrarme un trabajo a tiempo parcial bien remunerado, así que probablemente estás intentando ayudar a nuestros padres y a mí de otra manera. La razón por la cual estás asistiendo más a la escuela de preparación probablemente se deba a que estás pensando en el futuro e invirtiendo más tiempo ahora que puedes. Parece que quieres aprovechar al máximo el dinero que se pagó en la escuela de preparación. —Increíble… viste completamente a través de mí. —Tiene sentido si se tiene en cuenta el momento en que decidiste tomar más clases. Por no mencionar que… Estaba tan nerviosa que sentí la garganta seca. Usé la sopa de miso como una excusa para hacer una pausa, dando un sorbo para saber qué tan caliente estaba. Como esperaba, todavía estaba un poco tibia. Vamos, dilo. Puedo hacerlo. Puedo decirle cómo me siento de verdad. —Siempre estoy pensando en ti, Asamura-kun. Por supuesto que me daría cuenta de algo como eso. Comencé a sudar abundantemente. Seguramente se debía al microondas y al calentador que teníamos encendidos. Después de que lo abracé aquel día, no he dejado de sentir esta sensación que me llena el pecho. Desde aquel incidente, no le he expresado abiertamente mi afecto, y tampoco le he pedido repetirlo. No quería forzar mis anhelos y deseos sobre él. Sólo he estado esperando a que él se dé cuenta de sus sentimientos y se me confiese. Manteníamos nuestra relación vaga, denominándonos hermanos más cercanos de lo habitual, pero eso nos dejaba sin ningún punto de referencia, y sólo nos hacía más difícil decidir cuándo y dónde cruzaríamos la línea. Miré a Asamura-kun. Estaba poniendo su corazón y alma en lavar los platos. ¿Tal vez no me escuchó? Eso haría que todo el valor que había reunido fuera un desperdicio. La sangre se me subió a la cabeza, y lo único que pude hacer fue apartar la mirada. La pared blanca frente a mí era extrañamente tranquilizadora. ¿Ahora qué? ¿Debería decirlo otra vez? ¿Debería darme la vuelta, tomar su mano y expresarle mi deseo por tocarlo? Ese pensamiento todavía estaba cruzando mi mente cuando escuché el sonido de una puerta abriéndose. Después de eso, mi Padrastro salió de su habitación con una expresión somnolienta en su rostro. La conmoción de todo eso me hizo enderezar la postura. Ahora no. No puedo coquetear con Asamura-kun estando él presente. Puede que sea una persona lo suficientemente buena como para aceptar mis sentimientos, pero todavía hay un orden para las cosas. Asomó la cabeza en la cocina, tomó un pedazo de pollo y se marchó hacia el baño. Acaba de comer, ¿no? Pero cuando sonrió y dijo «¡Qué rico!», me di cuenta de algo. Me imaginé que él debió haber estado preocupado. Aunque me había dado permiso de salir, probablemente seguía preocupado porque yo saliera tan tarde. Probablemente había estado esperando hasta que yo regresara con Asamura-kun. Ahora que ha verificado que estamos bien, estoy seguro de que ahora podrá dormir bien. Mi egoísmo me costó un pedazo de pollo. Por no mencionar la porción de Asamura-kun. Lo siento, Asamura-kun. Lo siento, Padrastro. Al ver lo mucho que me aceptan y se preocupan por mí, no puedo evitar sentirme en paz. Me da valor sobre mi relación con Asamura-kun.

Viernes, 30 de octubre.

Asamura Yuuta.

No habrá clases el día de mañana en la escuela, lo cual coincide con la celebración de Halloween. En vista de ello, se pudo palpar la emoción que llenaba el aula cuando llegó la hora del almuerzo. Algunas personas prefieren la Nochebuena en cuanto a festivales, e incluso vi un anime en el que el día previo al festival cultural se repite una y otra vez. Eso probablemente explicaba por qué mis compañeros estaban llenos de emoción. No es que no entienda cómo se sientes. Una vez que llega el día del festival, no puedes evitar pensar que el final se acerca. Dicho eso, me sorprende que mis compañeros estén tan emocionados por Halloween. Podía escuchar algunas conversaciones a mi alrededor. «¿Qué disfraz deberíamos usar? ¿A dónde deberíamos salir de fiesta?». Muchas preguntas de ese estilo flotaban a mi alrededor. Sólo el radio de 30cm a mi alrededor estaba libre de esta atmósfera. —Yuuta. ¿Tienes un minuto? —Ehh… ¿Qué pasa? Me estás asustando. Shinjou entró al aula con una expresión seria en su rostro, una que no había visto antes. Algo en mi interior me decía que esto no terminaría bien. —Me gustaría hablar sobre algo. ¿Podemos salir al balcón? —¿Quieres hablar conmigo? —Sí. —Tranquilízate, Shinjou. No estás planeando nada malo, ¿verdad? —En absoluto. Lo digo totalmente en serio. Por favor, Tomokazu. —Hmph… Bueno, si Asamura está de acuerdo, no voy a detenerlos. —Está bien, vamos. — Me levanté de mi asiento y me dirigí al balcón con Shinjou. Debido a lo fría que era la estación, ningún otro estudiante se molestaría en salir durante la hora del almuerzo. Sólo podía ver unos cuantos estudiantes que estaban debajo de mí, así que lo primero que pensé fue que quizá no teníamos que venir tan lejos para hablar en secreto. —La cuestión es que… — dijo Shinjou. — Después de la fiesta de Halloween que nuestra clase va a celebrar, me gustaría ir a una segunda fiesta sólo con Ayase. —… Oh, ¿en serio? Debido a que ambos teníamos que trabajar ese día, ya sabía que ella no podría asistir, pero pretendí no estar enterado de ello. No quería que nadie más supiera dónde trabajaba ella. —Pero hay una cosa que me gustaría confirmar antes de eso. —¿Qué cosa? —Yuuta, te gusta Ayase, ¿cierto? Por un momento, ni siquiera estaba seguro de si mantuve cerrada la boca o si él me había escuchado decir «¿Eh?». Sentí como si todo el ruido a mi alrededor se hubiera desvanecido. Todo lo que podía ver era a Shinjou, quien estaba sujetando el barandal. Podía ver las venas en su muñeca, así que estaba seguro de que él estaba preguntando con total sinceridad. Me imagino que está nervioso. Y me sorprendía lo serio que él estaba. Desde mi perspectiva, Shinjou Keisuke era un chico listo. Él es popular por una razón. Todos sus acercamientos a las chicas rebosan de confianza, lo que me da la impresión de que él no está centrado en una sola chica. Incluso su acercamiento para formar una mistad conmigo, aunque con un motivo oculto, parecía una decisión sincera, algo que haría por capricho sólo porque le parecía interesante. Yo había forzado mis percepciones y prejuicios. No obstante, su mirada se veía sincera, sin titubeos. Él no se estaba burlando de mí, y tampoco pretendía engañarme. —¿Cómo hermana? —Tú sabes a lo que me refiero. No vine a preguntarte eso y tú sabes bien a qué me refiero, ¿cierto? —Supongamos que respondo tu pregunta. ¿Qué harás entonces, Shinjou? —Depende de la respuesta. Él no mostró intención alguna de echarse para atrás o huir; sin embargo, incluso si yo ignorara su convicción, no sabía cómo responder. Ayase-san y yo nunca habíamos definido claramente si nuestros sentimientos tenían naturaleza romántica o si eran simple amor familiar. Es un concepto tan vago en mi cabeza que no hay manera en que pueda explicárselo a alguien más. Me di cuenta de lo verdaderamente convenientes que eran las etiquetas de «hermanos» o «amantes». ¿Puedo asegurar abiertamente que me gusta Ayase-san? ¿Puedo decirle eso a Shinjou? Cuando ella me abrazo aquel día, la relación que nació (y la definición que se originó de ella) era la de hermanos que simplemente se llevan bastante bien. No debería ser diferente a la relación que tienen Shinjou y su hermana menor. Y, a pesar de eso, ¿realmente puedo confesar mis sentimientos justo aquí y pretender que ya somos una pareja? … ¿Eso realmente importa en este momento? Mis pensamientos se estancaron. No sé cómo se siente Ayase-san al respecto, pero ¿qué hay de mí? Analicemos esto con un ejemplo. Dependiendo de mi respuesta, Shinjou decidirá si continuará o no con sus intentos para acercarse a Ayase-san. ¿Eso es lo que quiero que suceda? ¿Me gustaría que él la invitara a una cita? ¿Me gustaría verla yéndose con él? ¿Me gusta Ayase-san o no? Si no lo conociera, pensaría que Shinjou estaba intentando darme un empujón. Nuestra relación no es una cosa que pueda categorizarse con palabras, pero yo podría llamarla de muchas maneras mientras sólo nos incumba a nosotros dos. Dicho eso, cuando alguien me pregunta al respecto, tal y como lo está haciendo Shinjou, no puedo confiar en nuestra vaga definición. Estoy seguro de que él espera una respuesta que ambos podamos entender. En realidad, no tengo nada definido que me permita esclarecer si lo que siento por ella es afecto romántico o mero cariño por mi hermana menor, pero si alguien me obligara a darle una respuesta definitiva entre estas dos opciones, entonces hay una que preferiría elegir. —Shinjou, no me importa darte una respuesta, pero quiero que me prometas algo. —¿Qué cosa? —Esta respuesta es estrictamente personal y no tiene nada que ver con los sentimientos de Ayase-san. La relación que tenemos no puede ser descrita fácilmente con palabras, así que no quiero que llegues a ninguna clase de conclusión. —Correcto… No lo entiendo del todo, pero no hay problema. Incluso si Ayase-san o yo llegáramos a la conclusión de que nos atraemos románticamente el uno al otro, esto no es nada más que nuestra percepción personal, algo que no debería ser mencionado en público. Solamente somos hermanos, no amantes. Todo lo que podemos hacer es seguir expresándonos de esa manera, y Ayase-san no me considera su novio. Al menos, no en este preciso momento; Sin embargo, hay algo que sí puedo afirmar. —Estoy seguro de que… Si no puedo obligarlo a renunciar a Ayase-san sin definir mis vagos sentimientos, entonces tengo que usar sus propias palabras para dejárselos claros. —… me gusta Ayase-san. ¿Esa respuesta es suficiente para ti? Ahora que lo había expresado con palabras, todo encajaba. Quería que Shinjou renunciara a ella. Así es como verdaderamente me sentía. En el momento en que me di cuenta de eso, también me di cuenta de que deseaba formar una relación con Ayase-san que fuera un paso más allá de la que teníamos actualmente. De pronto comencé a preocuparme por cómo reaccionaría Shinjou, así que miré su cara. Debido a que nunca antes había tenido un rival en el amor, no podía imaginarme qué clase de actitud tendría hacia mí. ¿Estaría triste? ¿Estaría enojado? ¿Se pondría de mal humor?… Se me ocurrieron muchos escenarios posibles, pero ninguno resultó ser acertado. —Ya veo. Su expresión era extrañamente… Neutra. Incluso el tono de su voz daba la impresión de que él esperaba esta respuesta desde el principio, o que ya se había hecho a la idea desde antes. Él estaba… Extrañamente tranquilo. —Gracias por la respuesta, Yuuta. —No hay problema. —Nos vemos después. —Entendido. Shinjou se estiró, me dio la espalda, y comenzó a caminar. Después de verlo yéndose hacia su respectiva aula, reflexioné en el exterior una vez más. ¿Qué sintió cuando le dije eso? ¿Cómo se comportará de ahora en adelante? Esas son cosas que sólo él sabe, pero sus palabras de gratitud me parecieron auténticas. Estoy seguro de que lo superaremos de una manera u otra. O… ¿Acaso estoy siendo engreído al pensar de esa manera? Cuando menos, por haber aceptado abiertamente mis sentimientos por Ayase-san, me sentía más fuerte y lleno de confianza.

Al regresar al aula, Maru apartó la mirada del libro de texto que tenía sobre su escritorio y me habló con un tono preocupado. —¿De qué estaban hablando? —Estábamos hablando sobre algunas cosas. No puedo darte detalles, pero todo debería estar claro. —Hmm… Bueno, sí tú lo dices. — Maru no parecía estar totalmente convencido, pero tampoco siguió interrogándome. El silencio en nuestra conversación me permitió escuchar a mis otros compañeros hablando entre ellos. Hablaban sobre alguna fiesta que habría mañana en Shibuya. Intentando ignorar el tema, decidí preguntarle algo a Maru. —Maru, ¿tienes planes? —¿Para Halloween? —Síp. —No iré a ninguna reunión con fiesteros. O eso dijo, pero cuando le pregunté si tenía algún plan en general, mencionó que lo habían invitado a un karaoke. —¿Quieres venir, Asamura? —Desafortunadamente, tendré que trabajar, así que no puedo. —Entendido, — me respondió para luego no volver a insistir. La razón por la cual hemos sido amigos por tanto tiempo, a pesar de que yo nunca he intentado abiertamente hacer amigos, muy probablemente se debe a que él sabía cuándo detenerse. Él es todo lo contrario a Shinjou en ese sentido. Aunque, supongo que he crecido como persona teniendo en cuenta cómo me ha ido con Shinjou. Dicho eso… Muchos de mis compañeros tienen planes en Shibuya el día de mañana, ¿eh? Por nuestra parte, Ayase-san y yo tenemos que trabajar hoy y mañana en la librería cercana a la estación de trenes. Sé que probablemente me estoy preocupando más de lo que debería, pero, teniendo en cuenta la forma en que reaccionó, espero que Shinjou no le diga nada a Ayase-san. Y, más allá de eso, no quería que comenzaran a circular rumores extraños. Preferiría no ser visto por mis compañeros de clase. Teniendo en cuenta el tamaño de la multitud, será difícil distinguir los rostros de las personas alrededor, pero, debido a que estaremos trabajando en el mismo turno, tendré que acompañar a Ayase-san de camino a casa cuando salgamos del trabajo. En otras palabras, todavía tendríamos que transitar entre la multitud. Me pregunto cómo nos verían los demás en ese escenario. Probablemente deberíamos actuar con cautela.

Una vez que terminaron las clases, fui a casa a hacer una parada rápida y luego me dirigí a mi trabajo. Teniendo en cuenta la multitud que estaba aglomerándose cerca de la estación de trenes, no quería molestarme en usar mi bicicleta. Cuando más me acercaba a la estación de trenes, más veía personas disfrazadas. Había una bruja con un vestido gótico negro que sostenía una escoba y un zombi con un hacha clavada en la cabeza. Me pareció haber visto un grupo normal de mujeres, pero todas ellas estaban vendadas por completo y les escurría sangre por la boca… Se supone que Halloween es mañana, ¿no? Si esta fuera una fiesta previa al Día de Todos los Santos, entonces Halloween sería lo que es la Nochebuena para la Navidad. No obstante, la mayoría de las personas ya había comenzado el festival desde hoy… ¿O sólo era cosa mía? Bueno, siempre que las tradiciones son adoptadas en nuevas regiones, sus intenciones e ideas originales suelen ser retorcidas en algo más. Sucede muy a menudo; Sin embargo, verlo ocurrir frente a tus ojos nunca deja de ser algo sorprendente. Es casi como si Shibuya se hubiera convertido en una casa encantada gigante. Es como si fuera un desfile nocturno de los cien demonios.

Llegué a la librería y me preparé mentalmente inmediatamente después de entrar. En el interior, pude ver que varios clientes llevaban disfraces similares a los que había visto afuera. ¿Tengo que vivir esto desde un día antes? Y, por si fuera poco, después de que me puse mi uniforme, el gerente me entregó alguna clase extraña de gorro. —Aquí tienes, Asamura-kun. —¿Qué… Es esto? —Un gorro. Era una corona que parecía tener plátanos pelados colgando a los costados, intentando verse tan cómico como fuera posible. Era un gorro de arlequín. —… ¿Tengo que usar esto? —Sí. Después de todo, es Halloween. Tendrás que usarlo al menos hoy y mañana. Es parte de nuestro servicio al cliente. ¿De verdad… Se puede considerar esto servicio al cliente? Cuando miré a mi alrededor, vi que el gerente y el resto de empleados, tanto los de tiempo parcial como los de tiempo completo, también estaban portando el mismo gorro. Era algo bastante surrealista. Tal vez fue un error tomar turnos hoy y mañana. Me di cuenta que no tenía otra opción más que ponerme el gorro e ir a la parte trasera del establecimiento. Al ser fin de semana, no habría ningún nuevo lanzamiento que recibir. La mayoría de ellos había sido entregada el viernes e, incluso si abriéramos espacio en las estanterías, no habría manera en que cupieran todos. Además, debido a que tampoco podíamos apilar las revistas gruesas para crear grandes montañas, sólo podíamos trabajar lentamente rellenando los espacios en los estantes tan pronto encontráramos uno. Básicamente, teníamos que rellenar las existencias cada vez que se vendiera algo. —¡Permiso! — Dije antes de entrar a la bodega con los productos sobrantes. —Llegas tarde, Kouhai-kun. —Hola, Asamura-k… -san. —Oh, ya están aquí. Las dos personas que se encontraban en la bodega, llenando cajas de cartón en el carrito, eran Yomiuri-senpai y Ayase-san. Parecía que ellas habían llegado mucho antes que yo. Cuando miré el rostro de Ayase-san, mi corazón se detuvo un instante y mi cuerpo se tensó. Recordé mi conversación con Shinjou, lo que provocó que la sangre se me subiera a la cabeza. Mi cabeza ya empezó a ver a Ayase-san como mi amante. Es inútil intentar reflexionar sobre mis acciones. —¡Llegas tarde, Kouhai-kun! ¡Muy, muy tarde! —¿Qué…? ¡Eso es… imposible! —Asamura-san, todavía te quedan cinco minutos. No te preocupes. —Menos mal. Revisé la hora en el reloj de la bodega, lo cual probó que Ayase-san estaba en lo correcto. Yomiuri-senpai me está jugando bromas una vez más, ¿eh? Yomiuri-senpai había estado agachada mientras llenaba la caja de cartón con las nuevas revistas, pero se puso de pie, estirando sus brazos mientras lo hacía. Parecía que había estado trabajando por horas, pero estaba bastante seguro de que su turno acababa de comenzar, igual que el mío. —¿Te pesan los años, Senpai? — Me burlé en represalia. —¡Ahhhh! ¿Oíste eso, Saki-chan? ¡Me está tratando como si fuera una abuela! —Dijiste que estabas cansada antes que él entrara, así que no lo culpo. —Tra-Traidora… ¡Uaaah, uaaah! ¡Eres muy cruel! ¡¿De qué lado estás, Saki-chan?! —Llorar no te funciona bien cuando te ves de esa manera, — Dijo Ayase-san. No está mintiendo. Fingir llorar mientras llevas un gorro de arlequín no es precisamente conmovedor. Ahora se ve como una bufona en toda regla. —Ara, ara, no te has acostumbrado al trabajo, Saki-chan. Ya veo, ya veo. Entonces supongo que tengo que cambiar mis estrategias de ataque. —¿No crees que podrías simplemente no hacer ningún ataque? — Dijo Ayase-san. —No. Eso sería muy aburrido, ¡así que es hora de una ofensiva total! — Ella parecía pensar que era una guerrera dirigiéndose a la guerra. Le dio la espalda a Ayase-san, caminando hacia mi dirección. Levantó ambos brazos hacia el frente, moviendo sus dedos como tentáculos. —¡Jeje! ¡Dulce o travesura, Kouhai-kun! ¡Te haré travesuras si no me das dulces! — Dijo mientras se acercaba a mí como un zombi. Cosquillas, cosquillas, cosquillas. —Halloween es mañana, ¿recuerdas? —¡Qué ingenuo! ¡Con un festival como este en la puerta, no puedes permitirte bajar la guardia! ¡De lo contrario, algo siniestro te perseguirá! ¡Ahora dame dulces! —Sólo dices eso porque quieres dulces, ¿verdad? Además, no me gusta mucho la idea de un festival en el que los zombis se arrastran hacia mí. —¡¿Todavía te niegas a obedecerme?! — De repente se dio la vuelta y comenzó a aferrarse a Ayase-san por la espalda. — ¡¿Qué tal esto?! ¡La he tomado como rehén! Si no me das dulces… ¡le haré lo mismo a tu hermanita! —Oye, espera. Eh, me estás haciendo cosquillas… —Jejeje. ¡Esto es lo que les pasa a las niñas malas si no me ofrecen dulces! Yomiuri-senpai, suenas como un hombre calvo de mediana edad. 

136

Viernes, 30 de octubre.

Ayase Saki.

La clase estaba emocionada desde la primera hora de la mañana. Todo lo que oía eran los planes que mis compañeros estaban haciendo para Halloween. La interrogante de qué disfraces deberían usar era una de las más recurrentes. Otros hablaban sobre dónde deberían reunirse para celebrar una fiesta de Halloween. Incluso se formó un gran grupo alrededor de Maaya. Estaban planeando reunirse mañana para celebrar una fiesta de disfraces. —¿De verdad no vas a venir, Saki? — Preguntó Maaya una vez más para asegurarse. —Lo siento, tengo otros planes. Ese día tengo que ir a trabajar y no puedo simplemente ausentarme. Había mantenido en secreto el hecho de que tenía un trabajo a tiempo parcial. Si no soy cuidadosa, ellos podrían descubrir en dónde estoy trabajando. Y, además, tampoco puedo soportar muy bien esa clase de ambiente; Sin embargo… Eso también me hizo reflexionar. Si es con las personas que aprecio y con las que me siento cómoda, entonces pasar el día juntos podría resultar bastante divertido. Alguien con quien me siento bien teniéndole cerca… Como Asamura-kun. De pronto, pasear por Shibuya disfrazados no sonaba tan mal. Puede que no se me den bien esa clase de cosas, pero quiero atesorar el tiempo con Asamura-kun… Los recuerdos que cree con él.

Una vez que las clases terminaron, me dirigí a la estación de trenes de Shibuya porque ya casi comenzaba mi turno. El sol había comenzado a ponerse, mientras que el cielo había comenzado a tornarse azul oscuro. La sombra del Edificio 109 de Shibuya se extendía a lo largo del suelo, llegando incluso hasta mis pies. El cielo oriental que se vislumbraba entre los edificios cambiaba lentamente al color de la noche, y la brisa que soplaba contra mis mejillas olía a hojas caídas. No tomaría mucho tiempo para que yo pudiera comenzar a ver mi propio aliento. Al entrar a la librería, me encontré con Yomiuri-senpai, quien había llegado antes que yo, caminando entre las estanterías. Hice una reverencia cortés cuando nuestras miradas se encontraron y luego me dirigí al vestidor de chicas. —¡Buenos días, Saki-chan! — Ella entró a la habitación justo detrás de mí, como si me hubiera perseguido. —… Hola. Por alguna razón, ella siempre me saludaba como si fuera de mañana. Incluso aunque ya hubiera oscurecido afuera. Tal vez sólo es un hábito de ella. No creo que nadie lo haya comentado nunca. —Saki-chan, hoy tenemos que llenar las estanterías~ —Okay. Asamura-kun llegó unos cinco minutos antes de que nuestro turno comenzara, y los tres nos dedicamos a rellenar los espacios vacíos en las estanterías. Volvimos a la oficina una vez que llegó el momento de tomarnos un descanso. Yomiuri-senpai seguía adulando a Asamura-kun cada vez que tenía la oportunidad, y yo no tenía ni la menor idea de lo que ella estaba pensando. Él accedió a mañana traerle dulces al trabajo o algo así. Tal vez yo también debería decirle eso a Asamura-kun. «Dulce o travesura…». No, ¿en qué estoy pensando? Así no soy yo. Después de eso, comenzamos a hablar sobre Halloween. Yomiuri-senpai mencionó que ella se disfrazaría y saldría con algunas de sus amigas después del trabajo. Asamura-kun pareció estar impresionado por la madurez que ella proyectaba debido a ello. Y, al parecer, también las acompañaría su profesora de la facultad de ética… La Profesora Adjunta Kudou Eiha. Me agoté sólo con recordar lo que había ocurrido aquel día en el campus abierto. Yomiuri-senpai la considera la persona más inteligente de toda la facultad, pero también es tan perversa como un demonio. Para ser honesta, no tuve problemas para imaginármela con cuernos. Creo que es todo un desafío tenerla cerca. Probablemente es la clase de persona que me saca de quicio con más facilidad. Para empezar, no se me da muy bien hablar con extraños. No hay muchas personas como Asamura-kun, con quien me puedo sentir relajada si lo tengo cerca. —En cualquier caso, ¡me preocupa que podamos tener cada vez menos candidatas a nuestra universidad si ella sigue actuando de esa manera~! ¿Así es como se siente Yomiuri-senpai respecto a una profesora adjunta tan impredecible? Bueno, ella tiene toda la razón. Contra todo sentido común, Kudou-sensei no lo pensaría dos veces para comenzar un acalorado debate con cualquier persona, incluso si acabara de conocerla. Por no mencionar que, en caso de que dicho debate tomara lugar, ella no sentiría ningún remordimiento por destrozar los sentimientos de la otra persona, como si fuese su única meta en la vida. Da la sensación de que sólo ve a las personas a su alrededor como conejillos de indias y sujetos de prueba. Me encantaría que ella aprendiera algo de sentido común y moderación. Al menos, eso es lo que pienso… —Tal vez no sean tan pocas, supongo. La verdad es que lo dije sin tener la intención de hacerlo. Nunca antes había tenido una experiencia como esa. Usé mi máxima capacidad cerebral para idear argumentos y contraargumentos en aquel interminable debate ético. Estaba exhausta, por decir menos, pero, aun así… El estudio de la ética es un estilo de vida, nada más. Si vives como ser humano, sólo habrá dos opciones cuando te relaciones con los demás: O te aceptan o te rechazan. Si esta es su única manera de vivir, ¿no será una persona torpe y desdichada que no tiene nada más que ofrecer? No creo que me disguste esa clase de persona. Después de todo, soy exactamente igual. Después de que nuestro descanso terminó, Asamura-kun fue el primero en retirarse. Después de que se marchó, Yomiuri-senpai me hizo una pregunta. —Entonces, respecto a mañana. ¿Ya decidiste si te vas a disfrazar mañana en tu turno? —¿Otra vez con eso? Durante el último turno en el que trabajamos juntas, ella me preguntó si estaba interesada en disfrazarme para Halloween, diciendo que ella también lo haría si yo aceptaba. —Quiero verte con orejas de gato, Saki-chan. Ayudará a aliviar mis exhaustos ojos. —¿Por qué soy tu tratamiento médico? —Puedo ayudarte a hacer un cosplay estupendo~ Y también podrías unírtenos después de trabajar. Em, ella recuerda que sigo en preparatoria, ¿verdad? —No puedo participar en fiestas que involucren alcohol. —No hay de qué preocuparse. Hay algunas menores de edad en nuestro grupo, así que mantenemos la opción abierta. Y la Profesora Kudou también nos acompañará. —Siento que pones demasiada confianza en las personas equivocadas. Yomiuri-senpai mostró una sonrisa irónica. —Supongo que se excedió un poco contigo aquella vez, ¿verdad? Pero aun quiero tenerte cerca para divertirme. Puedo hablarte sobre técnicas de maquillaje y marcas de cosméticos. Puedo apostar que tienes interés en esa clase de cosas, ¿no? Para ser honesta, esa oferta fue bastante tentadora. He intentado aprender más sobre el maquillaje y la moda conforme el paso de los años, pero no tengo la experiencia de una estudiante promedio de preparatoria. Se suele esperar que una mujer madura sepa maquillarse bien, así que podría usar esta oportunidad para aprender con antelación, pues en algún momento llegaré a esa etapa… No, esto es mucho menos complicado que eso. Creo que estoy interesada, eso es todo. —Oh, ¿hice una propuesta interesante? —No iré. —Hmmm… Todavía hay mucha más información que puedo darte a cambio, por ejemplo~ ¿has ido alguna vez a ponerte las uñas? Al ser una estudiante de preparatoria, probablemente nunca has visitado un salón de belleza, puedo apostarlo. —No tengo tanto dinero para hacerlo. —Pero tampoco pierdes nada si aprendes un poco sobre esos lugares, ¿cierto? Y tampoco puedes olvidarte de los alimentos dietéticos y regímenes alimenticios de las chicas que son nutriólogas. Sabes, es más difícil perder grasa cuanto más grande se es. ¿No te preocupan esa clase de cosas, Saki-chan? —… ¿Eso es lo único de lo que hablas? —Cuando todo lo que haces es leer tediosos trabajos de investigación y debates psicológicos, tu cerebro termina dañándose. Algunas charlas de chicas pueden ayudarte a tomar un buen descanso, ¿no crees? —Nunca he tenido una charla de chicas, así que no lo sé. —Esa es otra razón para que te nos unas. Será tu primera vez. Además… No estaría de más aprender algunas técnicas para llamar la atención a través de la moda o un abordaje psicológico sobre qué clase de atuendos te ayudarán a conquistar a tu príncipe azul. No importa si lo que quieres es verte linda, genial o tierna. —¿Conoce a tu enemigo como a ti mismo? —Exactamente. —Puede que tenga cierto interés, pero de verdad no puedo. Mis padres se preocuparían. —Eso dices, pero apuesto a que tienes planeada una cita con tu amado Kouhai-kun, ¿cierto? —¡P-Por supuesto que no! Intenté protestar lo mejor que pude, pero ella sólo se limitó a sonreír.

Después de terminar mis tareas y tomar una ducha, lo único que me faltaba era irme a la cama. Deslicé mi cuerpo bajo las sábanas, las cuales casi me hicieron temblar al estar ligeramente frías. Probablemente tenga que comenzar a invertir en unas sábanas más cálidas. Una vez que confirmé la hora a la que tenía que despertar, apagué las luces y cerré los ojos. Justo cuando mi mente estaba comenzando a sumergirse en un profundo sueño, vino a mi mente un recuerdo lejano de Halloween de cuando era niña. Creo que era de cuando iba a la primaria. Probablemente durante mi tercer o cuarto año. Mamá me prometió que tendríamos una fiesta de Halloween, pero, debido a su trabajo, ese plan se canceló. Mi padre también se ausentó, marchándose a algún sitio, dejándome sola en casa. Al sentirme sola entre la oscuridad que me rodeaba, encendí una única vela que había comprado con Mamá. Éramos mucho más pobres que ahora, y nuestra casa no era tan grande. El comedor medía unos 7.5m2 y no había nada en ese espacio, salvo una pequeña mesita baja, como las que puedes encontrar en una típica casa japonesa. En el centro de la mesa había una vela con forma de calabaza. Usé un cerillo para encenderla, iluminando así un poco la oscura habitación. Recordé la historia de La Pequeña Vendedora de Cerillos y comencé a imaginarme historias frente a la vela que tenía enfrente. Mamá y mi padre (aunque había reemplazado su cara con la de una persona cualquiera) estaban conmigo, y también había un gran pastel a mitad de la mesa. Debido a que todavía era una niña, probablemente había confundido Halloween con Navidad. Después de todo, imaginé que estaba hablando con un reno. En mi fantasía, me divertía mucho contándoles historias a mis padres, quienes sonreían mientras me escuchaban atentamente. Sabía que era sólo mi imaginación, pero ese era mi tipo de noche ideal. Poco después de eso, me quedé dormida. Desperté al sentir que alguien sacudía mi hombro con gentileza, y ese alguien resultó ser Mamá. Ella me regañó por haberme quedado dormida con la vela encendida, pero luego me abrazó fuertemente, disculpándose por haberme dejado sola. Recuerdo haber pensado en lo difícil que debió haber sido para Mamá. El interior de mis sábanas por fin había comenzado a calentarse un poco y yo, incapaz de resistir la somnolencia, comencé a dejarme llevar lentamente por un sueño pacífico. Todavía no puedo olvidar la tenue luz que emitía aquella vela. Era la manifestación de mi rotunda soledad. Una simple vela con forma de calabaza… Me pregunto si todavía las venden, me pregunté mientras adormecía.

Sábado, 31 de octubre.

Asamura Yuuta.

Por fin había llegado el último día de octubre. Debido a que no tenía clases, opté por dormir un poco más, disfrutando de una relajante mañana. Una vez que llegaron las 4:00 p.m., llegó la hora de armarme de valor e irme al trabajo. Teniendo en cuenta la enorme multitud contra la cual tendría que luchar, me decidí a irme caminando y no usar mi bicicleta. Debido a eso, salí de casa un poco antes de lo habitual. Ayase-san hizo lo propio, aunque tomó una ruta diferente a la mía. Una vez que me aproximé al área cercana a la estación de trenes, recordé por completo qué se celebraba hoy. Mañana es el día en que agradecemos a los santos… El Día de Todos los Santos. Y el día anterior es la celebración previa… Halloween. Las calles de Shibuya estaban abarrotadas de personas vestidas como monstruos, Vi zombis, vampiros, momias, hombres lobo… Ya fueran trajes convencionales o cosplays de personajes de anime, el número de personas disfrazadas se había multiplicado por diez respecto al día anterior. —Me estoy comenzando a marear… Me esforcé al máximo para intentar ignorar la multitud mientras ese murmullo escapaba de mis labios. La calle estaba llena hasta el punto en que mi hombro chocaba constantemente con el de alguien más. Creo que hoy estaremos terriblemente ocupados en la librería. Después de caminar un rato entre tal aglomeración, finalmente llegué a la librería. Ni bien entré, pude ver el caos que ya se había posado sobre ella. Cerca de un tercio de todos los clientes estaban disfrazados. Caminé entre ellos, entré a la oficina y saludé a los demás. —Ah, Asamura-kun. Hoy estarás en la caja registradora. El gerente me entregó el mismo gorro de arlequín de ayer y me dio un breve repaso del procedimiento de hoy, haciendo especial énfasis en tener cuidado con la caja registradora. Terminé de ponerme mi uniforme y me dirigí al área principal. Rápidamente note que había un rincón especial junto a la caja registradora. Había pequeños artículos con descuento, tales como disfraces, velas e incluso linternas de bolsillo. Probablemente lo habían preparado después de que la tienda cerrara ayer. Básicamente, esa sección de descuentos estará aquí sólo por hoy, y será retirada mañana a primera hora. Por supuesto, nuestro giro principal radicaba en los libros, pero el gerente pensaba que, entre más vendiéramos, mejor. Naturalmente, eso hacía que el manejo de la caja registradora fuera mucho más molesto. Aunque no menos molesto que el gorro de arlequín que llevaba puesto en ese preciso instante. Terminó siendo mucho peor de lo que había previsto. La Ley de Murphy se estaba haciendo notar. Estábamos tan ocupados que no teníamos tiempo para sostener conversación alguna en la caja registradora. Shibuya es conocida como la ciudad que nunca duerme y, debido a que esta vez Halloween cayó en fin de semana, se sentía como si todos los habitantes de Shibuya hubiesen decidido salir hoy, lo cual creó una fila interminable frente a mi caja. El auge de un negocio tiene sus pros y sus contras, pero nunca antes había experimentado una caja registradora tan llena, así que ya estaba más que exhausto cuando mi turno llegó a su fin. Mis piernas me dolían por haber estado de pie frente a la caja por tantas horas. Sin duda me dolerán todavía más al día siguiente. Por primera y única vez, estaba genuinamente celoso de Maru y su entrenado cuerpo, aunque no estaba seguro de cuánto entrenamiento sería necesario para llegar al punto en el que mis músculos no me dolieran de esta manera, así que puedo imaginarme al mundo siendo nuevamente irracional si lo hiciera. Lo peor de todo fue que, justo antes de que este infernal turno terminara, alguien vomitó justo frente al establecimiento. Probablemente fue algún imbécil que se emborrachó desde temprano, pero tampoco podíamos ignorar eso porque haría a nuestra tienda verse mal. Alguien tendría que limpiarlo y, debido a que el gerente no podía desatender sus funciones, yo fui el suertudo que resultó seleccionado para el trabajo. Tomé una cubeta con agua y un trapeador, para luego dirigirme con pies de plomo a mi siguiente castigo del infernal día. Salí a través de la puerta automática e, inmediatamente, me topé con la escena del crimen. Naturalmente, el perpetrador ya se había esfumado, sólo dejando detrás evidencias de su crimen, las cuales se veían como un vómito asqueroso. Este tipo de personas sólo saben causar problemas a quienes sí se esfuerzan. La fresca brisa otoñal soplaba a través de mis delgadas prendas y, mientras trapeaba el vómito sin ninguna emoción cual máquina, me puse a observar a los transeúntes que iban disfrazados. No me sentía particularmente celoso de ellos y sus festejos. Siempre he sido malo con esa clase de cosas; Sin embargo, no pude contener la curiosidad cuando avisté a un chico y a una chica caminando juntos. Vi a una pareja que parecía estar conformada por estudiantes universitarios, quienes mirándose mutuamente con sus cuerpos entrelazados. Ellos estaban de frente al cartel promocional de una película que había sido colocado junto a la librería. Ellos no prestaban mucha atención a las miradas de las personas a su alrededor, pues estaban ocupados besuqueándose. Era algo similar a lo que había presenciado en Ikebukuro. Me imagino que estar en pareja implica tener que besarse frente a extraños. —¿Hm? De pronto, algo se sintió extraño. Alguien se aproximó a la pareja, mirándolos fijamente desde muy cerca. Lo primero que pensé de esa persona fue que parecía un diablo. Ella tenía los ojos de un diablo. De su diadema sobresalían dos cuernos, y de su espalda se asomaba una pequeña cola. Su falda negra combinaba con la túnica de mangas largas que llevaba por debajo, formando el atuendo de una bruja; Aunque, en conjunto, su atuendo general parecía ser una mezcla entre diabla y bruja. En un día cualquiera, ella llamaría mucho la atención. No obstante, tal vez por la magia de la fecha o el motivo que prefieras, yo era la única persona que le estaba prestando atención a esa persona. Era como si ella sólo existiera en mi realidad. Incluso la pareja que ella había estado observado seguía absorta en lo suyo, besándose apasionadamente. —Hmm. ¿Tienen un momento? — Les preguntó la diabla. Fue hasta ese entonces cuando la pareja se dio cuenta de que estaban siendo observados, y rápidamente se separaron. Menos mal ella no era alguna clase de alucinación que mi mente había fabricado para hacer este turno más interesante. —¿Q-Qué quieres? — El chico se puso frente a su novia. La diabla prosiguió sin siquiera parpadear. —Veo que están totalmente preparados para cometer actos ilícitos frente a totales extraños. ¿Siempre tienen esta clase de juegos previos frente a los demás? —¿Qué…? El novio estaba totalmente desconcertado. No lo culpo. Yo tampoco pude entender muy bien lo que quería decir aquella mujer tan extraña. —No hay necesidad de pensarlo demasiado. Simplemente me interesa saber hasta qué punto el ambiente halloweenesco los invita a ignorar cualquier tipo de moral social y ética, o si esta ocasión simplemente reúne a aquellos que carecen de cualquier perspectiva ética que les permita ver el problema con sus ilícitos comportamientos en primer lugar. En términos simples, quiero saber qué es lo que piensan. —¿D-De qué rayos estás hablando? —Ignórala, vámonos. — La novia jaló el brazo del chico, instándolo a marcharse. —Esperen. ¿Podría ser que se excitan al exhibirse frente a los demás? Si es el caso, ¿entonces no deberían darme las gracias por ayudarlos en ese sentido? —Nos vamos. ¡Por favor, no nos sigas! —¿Podrían al menos responderme una pregunta? ¿Estaban coqueteando así por la magia de hoy o porque les gustan esas clases de cosas? No importa qué tan breve sea, sólo denme algún tipo de información para recabar. —¡No lo haremos! — La chica tomó la mano de su novio y lo jaló hacia el centro de la ciudad mientras corrían, para luego desaparecer entre la multitud. —Agradezco mucho su colaboración. Seguramente me ayudará en investigaciones futuras. — Hizo un gesto con su mano y observó a la pareja alejarse. — Bien, es hora de buscar a mi próximo objeto de estudio… ¿Hm? —Ah.  

148

Finalmente, mi turno terminó. Entré a la oficina y me dirigí al gerente, quien me entregó una bolsa de plástico con un listón sobre ella. —Esta es para ti, Asamura-kun. Gracias por ayudarnos en este día tan ajetreado. — Dijo mientras me entregaba la bolsa de plástico, la cual parecía estar llena de dulces. Parece ser un premio extra para las personas que se ofrecieron a trabajar en esta fecha. Naturalmente, lo acepté con gratitud. —Y esta es para ti, Ayase-san. —Muchas gracias. Ayase-san apareció un momento después para recibir su propia bolsa. Aplicó lo mismo para Yomiuri-senpai, quien venía detrás de ella. Los tres habíamos terminado nuestro turno al mismo tiempo, lo cual era, francamente, extraño que ocurriera. Después de esto, Yomiuri- senpai irá a una fiesta de disfraces con sus amigas de la universidad. Cuando le dije que conocí a su profesora, ella pareció estar realmente preocupada, preguntándome una y otra vez: «¡¿Estás bien?! No te hizo nada raro, ¡¿verdad?!», lo cual fue bastante divertido. Dije que estaba bien, pero que, al parecer, me había maldecido. Eso hizo que Yomiuri-senpai me mirara con sorpresa. Me dirigí al vestidor de hombres y me cambié de ropa. Cuando volví a la oficina, me encontré nuevamente con Ayase-san y Yomiuri-senpai. Ayase-san vestía el mismo atuendo casual que antes, pero Senpai ya se había puesto su disfraz. Ella estaba vistiendo un enorme sombrero de bruja y un vestido negro de bruja. Le quedaba sorprendentemente bien, hasta el punto en que olvidé en que ella normalmente vestía a la moda japonesa. Tampoco era un disfraz revelador. Era el tipo de disfraz que encontrarías en una bruja que vive en las profundidades del bosque, apartada de la sociedad. El broche en su pecho estaba hecho de una piedra especial que tenía algunas grabadas algunas runas, dándole una apariencia mucho más auténtica al disfraz. Ella no llevaba una escoba, sino una pequeña varita mágica que había comprado en el parque de diversiones. —¡Jejejejeje! ¿Qué opinas? — Me sonrió con arrogancia mientras me mostraba su atuendo. —Creo que se te ve genial. Si no te conociera de antes, pensaría que eres una bruja de verdad. Debido a que era bastante obvio que ella quería conocer mi opinión, ni siquiera me molesté en intentar ocultar mi sentir. Puedo darme cuenta de que ella quiere seguir festejando después de esto. —Aunque podría apostar a que preferirías ver a Saki-chan haciendo cosplay, ¿verdad? No lo niego, pero sé que ella jamás lo haría. —No lo haré, — dijo Ayase-san mientras se paraba junto a mí. ¿Ves? Te lo dije. —Se sentirá muy bien una vez que te acostumbres, ¿lo sabías? —No, gracias. —Vamos, sólo un poco. No es nada malo. — Ella buscó en su bolsa, dentro de la cual aparentemente había guardado su disfraz. — Orejas de gato, ¡aparezcan! — Habló con el tono de voz de un cierto robot azul. — Pruébatelas. —De nuevo, preferiría no hacerlo. —¡Qué seca! ¡No seas aburrida! ¡Sé que te verás linda! ¡Y Kouhai-kun estará feliz, ¿verdad?! —No me metas en esto. Puede que se vea diferente, pero en su interior es la misma Yomiuri-senpai de siempre. Ella es como un hombre de mediana edad. Si sigue insistiendo, Ayase-san terminará denunciándola por acoso laboral. —Creo que lo mejor sería que nos vayamos a casa. —¿Ehhhhh? …Bueno, está bien. Después de todo, tendré muchas más oportunidades. ¿Las tendrás? —No las tendrás. —Pero te gustaría arreglarte para verte linda, ¿verdad? Ayase-san titubeó por un segundo. —En cualquier caso, es suficiente por hoy. — Ella apartó la mirada. —Oww. Okay, Kouhai-kun. Ya es muy tarde, así que cuento contigo para que la escoltes a casa. —Sí, sí, déjamelo a mí.

La bruja del bosque se despidió y se puso su bolso deportivo sobre el hombro. Qué escena tan surrealista. Seguramente lo va a guardar en un casillero público para no tener que cargarlo toda la noche. ¿Podrá encontrar alguno abierto a estas horas? Seguramente ya tiene algún lugar asegurado. Teniendo en cuenta lo ingeniosa que es, no me sorprendería que ella tuviera planeado hasta el último detalle. —Los veo luego~. —Ah, Senpai. — La detuve justo antes de que saliera de la oficina. —¿Hmmm? ¿Qué pasa~? —Aquí tienes. — Puse en la palma de su mano un pequeño objeto envuelto en plástico. —¿Qué es esto? —Un dulce. Un dulce para la garganta, para ser exacto. Dijiste que irías a un karaoke más tarde, ¿verdad? —Oh, no esperaba que lo recordaras. ¡Buen chico! —Preferiría que no me hicieras ninguna travesura. —Jeje, lo aprecio mucho. — Ella presionó el dulce contra su mejilla y sonrió. —Como agradecimiento, ¡te concederé mi magia para que seas feliz! ¡Ja! — Agitó su varita. —¡Feliz Halloween! ¡Nos vemos! — Dijo y salió de la oficina. —Adiós~. —Ten cuidado. — Ayase-san se despidió mientras Yomiuri-senpai se marchaba. —Creo que es hora de que nosotros también nos vayamos, — dije. Ayase-san asintió y tomó su bolso. Di un paso hacia ella y le ofrecí algo que estaba en mi propia bolsa. Los ojos de Ayase-san se abrieron de par en par. —¿Qué es esto? —Es para ti. Era otro pequeño envoltorio. —¿Un dulce? —No… Este es un chocolate. —Pero yo no tengo nada para ti. —No tienes que preocuparte por eso. Es sólo una pequeña muestra de aprecio. Feliz Halloween. —Feliz Halloween. Y gracias. Antes de salir del establecimiento, Ayase-san me pidió esperar un momento y corrió de vuelta al interior de la librería. Me pregunto qué será. ¿Habrá olvidado algo? Me alejé un poco de la entrada para no estorbar mientras esperaba a Ayase-san. Después de unos minutos, volvió corriendo hacía mí, pero no la vi sosteniendo nada en particular. —Lamento hacerte esperar. —¿Olvidaste algo? —Algo así. — Dijo y comenzó a caminar junto a mí. —Muy bien… Vayámonos a casa. —Síp. Cuando salimos a la calle, tanto Ayase-san como yo estábamos anonadados. A dondequiera que mirásemos, veíamos personas disfrazadas. Prácticamente no había espacio para caminar. Sabía que terminaría de esa manera. Afortunadamente, mi decisión de no llevar mi bicicleta fue acertada. —No pensé que sería tan malo… —Es una gran multitud. —Sí. Al menos no tenemos que preocuparnos porque alguien de la escuela pueda vernos. Es prácticamente imposible reconocer a alguien en este mar infinito de disfraces. Siento que nos tomará buen rato abrirnos paso entre esta densa multitud de extranjeros y universitarios fiesteros. No estamos muy lejos de la estación de trenes, pero se siente como el Santuario Meiji… Puede que sea una comparación un poco exagerada, pero así es el caos de esto. —¡Eeek! Ayase-san dejó escapar un grito, probablemente por haber chocado con alguien. Fui a apoyarla inmediatamente. Esto es muy malo. —La acera a lo largo de la calzada debería estar menos abarrotada. Caminemos por ahí. —O-Okay.

Pensé que habíamos elegido una esquina menos abarrotada, pero la ola de personas era tan inmensa que parecía que nos separaríamos en cualquier momento. Debido a que estamos caminando en la misma dirección, no hay peligro de que ninguno de los dos se pierda, especialmente porque somos lo suficientemente mayores, pero… —Ayase-san. — Le ofrecí mi mano, y ella la tomó inmediatamente.

La calidez que se transmitía en la palma de mi mano hizo que mi corazón se acelerara. Su mano era bastante más pequeña que la mía, lo cual me hizo temer preocuparla si la sujetaba demasiado fuerte. Aun así, me preocupaba soltarla y perderla, así que la sujeté fuertemente. —Ten cuidado por donde pisas. —Estoy bien. — Dijo, para luego acercarse más a mí para que la multitud no la arrastrara. Parece que hace años no hemos sentido el calor del otro de esta manera. Cuando miré hacia adelante, vi lo que se sentía como un muro de hierro hecho de personas por el cual ni siquiera una hormiga podría pasar, todas caminando hacia Dōgenzaka. Más allá, pude ver un grupo de edificios que brillaban intensamente en la oscuridad de la noche. Parecía que la oscuridad de la noche había cubierto a Shibuya con una cortina de terciopelo. Y allí estábamos nosotros dos, intentando abrirnos paso entre el mar de disfraces.  

158

Se sentía como si estuviera caminando sobre nubes. En medio de este escenario sobrenatural, yo estaba tomado de la mano con una chica soltera, mi hermana menor… Mi hermanastra. Y ambos habíamos confirmado que nos teníamos cierto nivel de afecto mutuo. Esto se sentía más que alejado de la realidad. ¿Realmente está sucediendo esto? Lo único de lo que podía estar seguro era la calidez que emitía la palma de su mano. Pasamos frente a un hombre que portaba una máscara de lobo, y se sintió como si nos estuviera sonriendo por debajo de ella. Tal vez era uno de nuestros compañeros de clase, quien nos acababa de ver tomados de las manos, hombro con hombro. La posibilidad era astronómicamente baja, pero tampoco era equivalente a cero. Nos alejamos de la estación de tren y, cuanto más nos acercábamos a nuestro departamento, menos personas nos encontrábamos. El número de lámparas en las calles también disminuía conforme a nuestros avances. Cuando finalmente avistamos nuestro edificio a la distancia, ambos estábamos completamente solos. Después de atravesar un parque cercano y caminar junto a la ancha calle, ambos nos soltamos de las manos. Uno de nosotros suspiró. —Si… —¿Eh? —Si ambos hubiéramos estado disfrazados, podríamos haber vuelto a casa sin tener que preocuparnos por las miradas de los demás. —Supongo que tienes razón. Al principio, no habíamos planeado tomarnos de la mano de camino a casa; Sin embargo, ahora que habíamos experimentado aquella sensación tan cálida, no podíamos soltarnos sino hasta llegar a casa. Ambos anhelábamos la presencia del otro. Si nos hubiéramos mezclado con el ambiente y nos hubiéramos disfrazado de alguna manera, seguramente habríamos podido ir por todo el camino tomados de la mano sin tener que preocuparnos por el mundo. No obstante, para ella, maquillarse y disfrazarse son dos cosas completamente distintas, por lo cual dudo que habríamos podido llevado a cabo esa clase de plan. —Algún día. — Dije. ¿Seremos capaces de dejar hasta en el más pequeño detalle y simplemente tomarnos de la mano porque queremos hacerlo? Igual que los amantes… Pero estamos solos en esto. Por el bien de las personas que atesoramos, no podemos permitirnos destruir nuestra relación como hermanos. —¿Algún día qué? —Nada… No es nada. Estábamos bajo una lámpara de la calle, y nuestras siluetas seguían tomadas de las manos. Quiero seguir divirtiéndome así. Quiero perseguir su sombra como lo haría un niño; Sin embargo, las luces de los edificios departamentales seguían encendidas, perteneciendo cada una de ellas a una familia. Estoy seguro de que algunas de esas familias son nuevas. Nos quedamos en silencio y caminamos a casa, sin que ninguno de los dos pudiera volver a pedir que nos tomáramos de las manos.

Abrí la puerta principal y encendí las luces. —Ya regresamos. Ambos hablamos al mismo tiempo, pero no hubo respuesta. Qué extraño. Sabía que Akiko- san estaría en casa, pero mi viejo ya debería haber vuelto. Ayase-san se adelantó y se dirigió a la sala de estar, levantando la voz en sorpresa. —¿Oh? —¿Qué ocurre? —Esto. — Ella levantó una pequeña nota escrita. Era una nota de mi viejo. «Fui a visitar a Akiko-san.». Saqué mi teléfono y revisé mis mensajes. Ni siquiera me había dado cuenta de que él me había enviado un mensaje en LINE. Cuando lo revisé, note que él mencionó que, debido a que mañana sería domingo, ellos saldrían a cenar esta noche a un restaurante elegante. Probablemente dejó esta nota porque no leí ni respondí su mensaje. —Parece que los dos van a regresar juntos. —Eso parece. Ayase-san revisó el respectivo mensaje de Akiko-san mientras yo respondía. Es divertido cómo ninguno de nosotros había revisado sus mensajes hasta este punto, pero eso significa que los dos llegaran tarde esta noche. Yo tenía esperado que él estuviera hambriento y en casa, por lo cual nos apresuramos al volver, pero parece que faltaban unas cuantas horas para que ellos volvieran. —Bueno, él había estado increíblemente agotado hasta hace no mucho… A pesar de que estaban recién casados, las diferencias entre sus horarios laborales no les permitían pasar mucho tiempo juntos, y yo comprendía totalmente su deseo de tener unas cuantas horas sólo para ellos; Sin embargo, eso significa que… —¿Entonces estaremos solos hasta que regresen? —Eso parece. —Ya veo. ¿Qué deberíamos cenar? Quería hacer una olla caliente debido a que estaríamos los cuatro juntos… Pero sólo estaremos nosotros dos, así que preferiría hacer algo más simple y ligero. ¿Te apetece algo en particular? Comencé a reflexionar. Esa pregunta vino de la nada; Sin embargo, no sería muy apropiado decir algo como «cualquier cosa está bien». —Bueno… Hmm, ¿qué debería pedirle? —Lo lamento, parece que fue una pregunta un tanto abrupta. — Comentó Ayase-san después de verme pensar por un momento. Eso demostró que ella tampoco estaba del todo segura sobre qué comer. Después de todo, no habría tenido que preguntarme si lo estuviera. Ella habría decidido preparar lo que le apeteciera. —Es sólo que no me gustaría gastar mucho dinero en algo así. Lamento no ser de mucha ayuda. No obstante, lo cierto es que no pienso lo suficiente en menús y platillos como para pensar en algo de inmediato. Es por eso que se me ocurrió otra idea. —Hay un truco que puedes usar en situaciones como estas. —¿Qué clase de truco? —Cuando los humanos están en situaciones en las que pueden elegir libremente entre una infinidad de opciones, generalmente tienen problemas para hacerlo. Es similar al problema con las plataformas de streaming y las enormes librerías que tienen, las cuales abruman al usuario y termina siendo incapaz de elegir qué ver. Aplica lo mismo en los menús de los restaurantes. Aunque suene irónico, se limita al cliente al darle la oportunidad de elegir libremente. Puedes estar hambriento y querer comer algo, pero no puedes pensar en qué es lo que realmente quieres comer. Es una reacción normal. —Deberíamos hacer un proceso de eliminación. Debido a que es comida, deberíamos decidir qué no queremos comer en este momento. —¿Eh? ¿A qué te refieres? —Es sencillo. Así es más fácil elegir. O, al menos, así es como yo suelo hacerlo. Comer lo mismo una y otra vez hará que te termines cansando de eso rápidamente, ¿no? Es lo que generalmente pienso sobre lo que he comido recientemente. —Hoy tuvimos un desayuno japonés tradicional, y para el almuerzo hice ramen instantáneo para ahorrarme trabajo. Entonces esas dos opciones están fuera de discusión. Ahora podemos decir tuviste un desayuno japonés tradicional, así que preferirías no comerlo de nuevo. Lo mismo con el ramen. Así de fácil. —¿Qué tal comida occidental? —Ahora se ha vuelto mucho más fácil elegir, ¿verdad? —Ahora que lo mencionas… —Además, tu habilidad para prepararla también es importante. No hay razón para tener en cuenta platillos o alimentos que no puedes preparar con los ingredientes que tienes a tu disposición. Así que puedes pensar con base en los ingredientes que tienes. —¿Huevos? —Entonces que sea una comida occidental a base de huevo. Omurice, omelet… Bueno, sólo se me ocurren cosas que comemos regularmente. —¿Qué tal una tostada francesa? —Eso suena genial. —Me encanta la idea. Ayase-san ya lo había preparado antes, lo cual me permitió disfrutar un platillo que sólo había visto en libros de cocina. —Es fácil de hacer y también ligero para el estómago. —Es como pastel, ¿verdad? Me parece bueno para esta noche. Una vez que has decidido el menú general, el resto es extremadamente fácil. Debido a que será comida occidental, optaremos por sopa de verdad en lugar de la sopa de miso. Afortunadamente, todavía tenemos algo de caldo para la sopa y, debido a que tenemos muchos vegetales disponibles, podemos incluso hacer una ensalada. Nos dividimos las actividades y, una vez que la comida estaba lista, preparamos la mesa y tomamos asiento. Nos había tomado unos treinta minutos preparar la cena, pero ahora podíamos comer nuestras tostadas francesas con sopa una ensalada como guarnición y sopa de elote. —A la hora de cocinar, uno se puede tardar de treinta minutos a una hora para preparar algo, pero el tiempo para comerlo será mucho menor en comparación, ¿no crees? — Dije. —Es un buen punto, pero así es con casi todo, ¿no? Sin importar qué artículos usemos en nuestras vidas cotidianas, usarlos sólo nos toma un momento a pesar de la excesiva cantidad de tiempo que requirió su elaboración. Está en lo cierto. Me gustan los libros y puedo leer un libro de bolsillo en una o dos horas, pero a veces me pregunto cuántos días realmente tomó para ser escrito. O cuántos meses. Tal vez no sea tanto tiempo, pero, cuando lo pienso de esa manera, siento que nunca debería olvidad mi gratitud por las personas que crean algo por el bien de los demás. —Ayase-san, gracias por siempre preparar comida tan deliciosa. — Hice una leve referencia y Ayase-san desvió la mirada. Está sonrojada. Lo sé. —Estás exagerando. Sólo hago lo que puedo, nada más, nada menos. Esa excusa suya no ha cambiado, ¿eh? —Eso no importa. Te estoy agradecido. —Últimamente has estado lavando los platos, ¿cierto? —Me falta mucho para equipararme a ti. Incluso esta tostada francesa estuvo increíble. —… De nada. — Ella desvió la mirada todavía más. —¿Te gustaría que te sirva un poco de café? — Le pregunté. —El café me mantendrá despierta toda la noche, así que preferiría que no… Oh, sí, sería malo si perdiera el sueño, incluso aunque no haya exámenes. —Eso me recuerda… — Me puse de pie y revisé la caja que había sobre la alacena. Dentro de ella había café descafeinado, el cual mi viejo había conseguido con uno de sus compañeros de trabajo. Es de los que vienen en paquetes que se ponen encima de la taza mientras se vierte agua caliente a través de ellos. —¿Qué tal esto? Es café descafeinado. Debido a que Ayase-san asintió y me dio su aprobación, encendí la tetera eléctrica y preparé dos tazas para nosotros. Mientras tanto, Ayase-san lavó los platos. Unos minutos después, el agua ya estaba hirviendo, así que preparé dos tazas de café. Sentí el intenso calor que ascendía y un inconfundible aroma llegó a mi nariz. Estaba a punto de tomar un sorbo cuando Ayase-san me interrumpió. —¡Ah! Espera un segundo, Asamura-kun. —¿Hm? Ayase-san abrió su bolso, el cual había colocado en la silla contigua a ella, para luego sacar alguna clase de objeto envuelto. —¿Eh? ¿Es del trabajo? El envoltorio de plástico era el mismo que usábamos en la librería. —Sí, estábamos vendiendo esto hoy. — Dijo mientras removía el envoltorio, revelando una pequeña caja cuadrada. Dentro de ella había un objeto con forma de calabaza. —… ¿Es una lámpara? —Síp. — La colocó sobre la mesa. La caja decía «Vela LED», así que no fue muy difícil adivinar. A la calabaza se le había removido su relleno y se le había integrado una lámpara LED con forma de vela. Si se conecta a un tomacorriente y se enciende el interruptor, se creará una agradable fuente de luz. —Apagaré las luces. Una vez que se apagaron las luces, la única fuente de luz en toda la habitación era la tenue luz que emitía la lámpara de calabaza. Cuando miré en su interior, pude ver a la vela arder intensamente a pesar de que, de hecho, no había vela alguna en el interior. —Qué tiempos tan extraños son estos. Normalmente habría que usar fuego real para conseguir una flama así de intensa, pero hoy en día podemos recrearlo artificialmente. — Comentó Ayase-san mientras tomaba asiento. Eso se debe a la iluminación artificial del LED. Tal y como ella dijo, realmente parece una llama de verdad. Con la habitación completamente a oscuras, excepto por la lámpara de calabaza, Ayase-san y yo nos miramos mutuamente. —Hace mucho tiempo… —Bueno, era similar a esta. Este es el mismo tipo de linterna de calabaza que Mamá me dio hace muchos años, pero antes solía haber una vela de verdad en el interior. —¿Será del mismo fabricante? —Puede ser. Cada noche de Halloween, sin falta, siempre me quedaba sola porque Mamá tenía que trabajar en el bar. Durante mis años de primaria, hubo una ocasión en la que encendí la vela y me quedé dormida… Mamá me regañó mucho después de eso. Si tuviera que adivinar, Ayase-san debía saber muy bien lo peligroso que era eso, pero no la culpo. La luz es el símbolo de la vida. Es la prueba de que alguien existe en este preciso momento. Es la misma experiencia que tienes al llegar a casa y ver las luces encendidas. —Cuando vi esa luz, sentí que había llegado a casa. —Te entiendo completamente. —Casi nunca nos veíamos debido a su trabajo. Creo que me sentía muy sola cuando era niña. — Prosiguió —Pero… Me alegra poder pasar Halloween este año contigo, Asamura-kun. Con la débil luz que emitía la lámpara, sólo nuestros rostros sobresalían entre la oscuridad que nos envolvía. Cuando miré sus radiantes ojos, los cuales reflejaban la luz de la vela, mi corazón comenzó a temblar, como si me pidiera dar un paso más. —Oye. —¿Hm? —Em… Me acerqué suevamente hacia ella, y ella respondió de la misma manera. Al igual que la llama de la luz artificial, sus ojos oscilaban de izquierda a derecha con incertidumbre. Sin tener la intención de hacerlo, acerqué inconscientemente mi mano derecha a su mejilla. Jugueteé gentilmente con los mechones de pelo que recorrían su cara. —Tu pelo ha crecido. —Sigue estando más corto que de costumbre. —Creo que te ves muy bien así. —… Gracias. Permanezcamos como hermanos que simplemente se llevan bien. Ambos nos juramos esto hace un mes; Pero, en este preciso momento, estoy intentando quebrantar dicha promesa por voluntad propia. ¿Tengo la determinación suficiente para mantenerme firme ante todo lo que tendré que afrontar como resultado? Les pregunté a mi cabeza y a mi corazón, pero… «Así que, debido a que son demasiado listos para su propio bien, les pondré una maldición que los convertirá en monos.». Los susurros de aquella diabla llegaron a mis oídos. Debido a que no somos un chico y chica normales, esta es una línea que realmente no deberíamos cruzar a menos que estemos preparados para lo que sea que nos espere; Sin embargo, si me preguntaran… Si me preguntaran si quiero pasar más tiempo con ella y compartir mi felicidad con ella… Entonces mi respuesta ya estaría grabada en piedra. Quería tocarla, quería que me aceptara. No era más que mi egoísmo y, tal y como aquella diabla dijo, una emoción sin mucho raciocinio. Cuando nuestras pequeñas siluetas se tomaron de las manos bajo aquella lámpara, se reflejaron mis propios sentimientos y deseos. Después de que Ayase-san y yo nos miramos a los ojos por unos instantes, pude ver que ella había relajado sus ojos… Acercándolos. No tenía ni idea de que ella tenía pestañas tan largas… Esa observación sinsentido apareció en mi mente, pero cerré mis ojos un instante después. Sentí una suave sensación presionando mis labios. La besé. No a mi hermana menor, sino a Ayase Saki. Nadie nos vio en ese entonces, excepto tal vez por quien quiera que nos haya estado viendo desde los cielos. O tal vez incluso Dios había visto cautivada su atención por el desfile de los demonios en esta noche de Halloween. Ese pequeño rayo de esperanza llenó mi pecho. Era un momento en el que ninguna culpa recaería sobre nosotros. —Realmente parece que es la hora de las brujas. La lámpara debe tener alguna clase de poder. Nos alejamos el uno del otro mientras Ayase-san murmuraba esas palabras en voz baja.  

167

Domingo, 31 de octubre.

Ayase Saki.

Me acurruqué en mi cama, me tapé la cabeza con la sábana y presioné mis frías manos contra mis calientes mejillas. Deslicé mis dedos sobre mis labios. Nos… besamos. Me encontré por casualidad con la vela con forma de calabaza hecha de plástico durante mi turno en la librería. Se veía exactamente igual que la vela que Mamá había comprado cuando yo iba en primaria. Coincidían el tamaño, el color e incluso la expresión de la calabaza. La única diferencia entre ambas era su fuente de iluminación; La de aquel entonces tenía dentro una vela de verdad, y esta estaba iluminada por tecnología LED. Dudé al principio, pero decidí comprarla antes de irme. Después de que nuestros turnos terminaron, Asamura-kun y yo nos dirigimos a casa. En cuanto salimos al exterior, yo me quedé anonadada. Las calles estaban repletas de personas disfrazadas, la multitud era tan grande que uno no dejaba de chocar con las personas si caminaba como de costumbre. Y eso me sucedió a mí. Si Asamura-kun no hubiera estado ahí para apoyarme, probablemente habría terminado en el suelo. Acepté con gratitud la mano que me ofreció, y nos tomamos de las manos todo el camino de regreso. Sólo eso, por sí mismo, hizo que mi corazón latiera incontrolablemente. Cuando avisté las distantes luces de nuestro departamento, me sentí aliviada, pero también decepcionada por tener que soltar su mano. Debido a que hoy es Halloween, Mamá, al igual que cada año, tenía que trabajar un turno completo durante las horas de mayor actividad, por lo cual debería regresar muy tarde. Dicho eso, mi Padrastro debería estar en casa. Hoy no fue al trabajo y tampoco iba a cenar antes de que nosotros llegáramos, es por eso que regresamos sin tomar ningún desvío; Sin embargo, mientras nosotros nos abríamos paso entre la multitud de personas en Shibuya tomados de las manos, él se había ido a visitar a Akiko-san. Eso significaba que Asamura-kun y yo estaríamos solos en casa. Preparamos la cena juntos, la comimos juntos e incluso me preparó un poco de café. Recordé la vela que había comprado en el trabajo. Me hizo pensar en cuando solía ser una niña pequeña. La tenue luz de la lámpara LED se movía de un lado a otro, como una llama de verdad. Mientras contemplaba este fenómeno, pensé en la razón por la que había comprado esa lámpara en primer lugar. Mientras seguía creciendo, una lámpara de calabaza solía representar, para mí, un símbolo de soledad y aislamiento, la representación física de lo que significaba estar solo, y probablemente quería sobrescribir todos esos dolorosos recuerdos. Después de todo, esta sería la primera noche de Halloween que pasaría con mi nueva familia. Pensé que, si encendía esa lámpara y me dormía con ella, tal vez podría librarme de todos esos tristes recuerdos que me asolaban desde niña. Cuando Asamura-kun y yo nos sentamos a la mesa con la lámpara de calabaza, él se inclinó hacia adelante abruptamente. Estaba totalmente desconcertada. Después de eso, todo se tornó difuso. Ni siquiera entendía lo que estaba ocurriendo. Repentinamente, él estiró su brazo hacia mi mejilla. Las puntas de sus dedos acariciaron suavemente mi pelo. Mi mejilla se puso roja de inmediato, toda la sangre en mi interior comenzó a hervir, y me comencé a preocupar de que él pudiera notar de que mi corazón se aceleró sólo por eso. Su rostro se acercó poco a poco, ante lo cual confirmé que no me estaba imaginando nada. Finalmente, pude verme reflejada en sus ojos. Yo tenía una expresión de sorpresa en mi rostro, lo suficientemente notoria como para que yo misma la notara. Era como si la expectación y la ansiedad alternaran entre ellas al compás de la luz; Pero, al final, siempre había sabido que algo así podría suceder… Así que cerré mis ojos. Felicidad, inseguridad, esperanza, incertidumbre ante el futuro. Muchos, muchos sentimientos estallaron al mismo tiempo. Ni siquiera yo misma estaba segura de lo que sentía. Temía que nuestra relación se estancara por siempre, pero aun así decidí cerrar los ojos. Nuestros labios sólo se tocaron por un instante, pero pude sentir que la niña que lloraba en mi interior finalmente había dejado de hacerlo. Aunque los cálidos y apasionados abrazos de mi mamá durante todos esos años no pudieron disipar mi tristeza, él lo había conseguido sólo con esto. Debe ser la magia de Halloween y su luz. Tal vez el diablo estaba entretejiendo toda esta magia. Yo fui quien dijo que debíamos permanecer como hermano y hermana, pero de pronto sentí que yo había roto esta promesa; Pero, si yo hubiera intentado apartar la mirada en ese momento, estoy segura de que Asamura-kun no me lo habría permitido. Miré sus ojos hasta que finalmente acepté. Una vez que llegamos al punto en que no había retorno, simplemente cerré mis ojos y esperé. Como ya esperaba, él presionó sus labios contra los míos. En comparación a cuando nos tomamos de las manos, pude sentir su presencia diez veces más. Y, a pesar de tener los ojos cerrados, creo haber podido ver la luz de la calabaza. Fuegos fatuos. A veces engañan a los viajeros, otras tantas les sirven de guía. Son almas condenadas a vagar por el mundo, incapaces de ir al cielo o al infierno. Sólo espero que provean luz al camino de la hermanastra que se enamoró de su hermano. Un nuevo pensamiento llegó a mi mente. En la escuela nos hablaron sobre trabajo voluntario, concretamente sobre la limpieza de la basura después de Halloween. «¿Por qué tendría que limpiar el desastre de las personas que lo originaron en primer lugar?». Eso había pensado, pero… —Podría levantarme temprano y ayudar… No sé si Dios y todos los demás que vigilan desde los cielos estarían dispuestos a perdonarme si hiciera eso, pero tenía esta necesidad de hacer cualquier cosa que me hiciera parecer una chica buena. Tal vez debería invitar a Asamura-kun. Ceder ante los dulces susurros del diablo estaba bien y todo eso, pero si lograba acumular más tiempo y mejorar nuestra relación con mis propias fuerzas, siento que podría aceptarlo más fácilmente. Me entretuve en estos pensamientos mientras me acurrucaba bajo mi sábana y finalmente caí en un agradable sueño. Palabras del autor.

Muchas gracias por comprar el volumen 5 de «Gimai Seikatsu», la versión novelizada de la novela visual de YouTube. Yo soy el creador original de la versión de YouTube, así como el autor de la novela: Mikawa Ghost. Un chico y una chica con trasfondos similares comienzan a aprender más sobre el otro en el día a día, consiguiendo una conexión que va más allá de las superficialidades… eso es «Gimai Seikatsu». Las personas que han leído y terminado este quinto volumen podrían pensar que nos estamos acercando al final, pero siéntanse tranquilos. Tengo muchas más historias que contar y estoy muy seguro de que, sin importar si son fanáticos de la versión de YouTube o la versión novelizada, no quedarán decepcionados. «Gimai Seikatsu» narra la historia de Asamura-kun y Ayase-san mientras experimentan sus propios altibajos en la vida. Al igual que nosotros vamos a la escuela, luego a la universidad, conseguimos un empleo, nos casamos, y seguimos con los demás pasos de la vida, yo me mantendré fiel a la idea de representar esos acontecimientos de la vida, así como su contacto mutuo, así que espero que lo esperen con ansias. Por último, es hora de dar mis agradecimientos. A mi ilustrador, Hiten-san. A Nakashima Yuki- san. A Amasaki Kouhei-san. A Suzuki Ayu-san. A Hamano Daiki-san. A Suzuki Minori-san. A nuestro director de video, Ochiai Yusuke, y a todos los demás implicados en el canal de YouTube. A mi editor, O-san. A la mangaka que llevó esta obra a su versión manga, Kanade Yumi-san. A todo el personal involucrado en el lanzamiento de esta serie y, por supuesto, a todos mis lectores. Muchas, muchas gracias.

Se despide, Mikawa Ghost.

Historia corta:

Días de Crucigramas con mi Hermanastra.

El invierno se aproximaba rápidamente, incluso en esta tarde cualquiera de domingo. Debido a que no tenía turno programado en el trabajo y tampoco tareas pendientes, pensé en tomar un poco de café en la sala de estar, así que emprendí mi marcha hacia dicho lugar. Al llegar, me encontré con Ayase-san, quien estaba de pie en un rincón de la habitación, murmurando algo en voz baja. Seguramente estaba muy concentrada, pues no pareció notar mi presencia. Con honestidad, me sentí incluso un poco asustado. Finalmente, ella se dio la vuelta hacia mí. —¿Qué tiene una hermanastra que las hermanas no? Diez letras —¿Eh? Eh, no entiendo bien a qué te refieres. Estaba desconcertado, por decir lo menos, pero luego vi a Ayase-san mirando una caja de dulces, murmurando lo que parecían ser varias palabras al azar. Luego le dio la vuelta a la caja para mostrármela. —Estoy resolviendo este crucigrama. Pude ver un crucigrama normal dibujado en la parte inferior de la caja. No es raro que este tipo de cosas estén en los empaques, probablemente sean un buen intencionado bonus de entretenimiento. Entonces, todo lo que había estado murmurado se debía a que… —¿Me estás pidiendo ayuda? —Sí. Estoy atorada con el número tres horizontal. Mira. Ya veo, ahora tiene más sentido. ¿Cuál era la pregunta? —¿Qué tiene una hermanastra que las hermanas no? Diez letras Debido a que ella me lo preguntó directamente, supongo que no está en posición de quejarse si intento adivinar, así que eso haré. —Moderación. —¿Hm? —Son diez letras, y sin duda una hermanastra mostraría moderación, ¿no? — Dije. —¡Ahhhh! Moderación… Ups, nop. No es. Rayos. —Aquí dice que debe haber una D al final de la palabra. Ahhhh, ya veo. Aunque eso sólo lo hace más confuso. Ayase-san levantó la mirada al techo con una mirada reflexiva. A ella realmente le gusta meditar esta clase de preguntas cuando no puede encontrar la respuesta, ¿eh? Su competitiva personalidad sale a relucir en momentos como estos. —Em, Ayase-san, ¿por qué no te sientas por ahora? —¿Eh? Ah, sí. Ni siquiera se había dado cuenta de que seguía de pie. Qué concentración tan impresionante. —Iba a tirar esto a la basura cuando terminara de comerme todos los dulces, pero esto me llamó la atención. — Dijo. —¿Ya resolviste todas las demás preguntas? —Sólo me falta la número tres horizontal. Cuando miré al crucigrama, vi que ni siquiera había llenado los otros espacios vacíos. Probablemente estaba resolviendo las preguntas en su cabeza. Qué memoria tan impresionante. Tiene sentido que sólo tenga un poco de problemas con japonés moderno en la escuela. —Entonces, ¿qué tal «mutualidad»? Dije lo primero que se me ocurrió. —¿Hm? Ah, espera, no. Eso sería algo que las hermanas tienen. —Tienes razón, culpa mía. —Algo que la hermanastra tiene… Algo que la hermanastra tiene… ¿«hermetismo»? No, no hay manera en que ella tenga eso. Oh, ¿en serio? —Por no mencionar que no lleva D al final… —Me pregunto por qué enfatizaron la parte de «hermanas». — Hice un comentario sobre algo que me había estado inquietando. —¿Hm? ¿A qué te refieres? —Quiero decir, lo opuesto a una hermanastra sería una hermana de sangre, ¿cierto? No obstante, se optó por usar la palabra «hermanas» en su lugar. —¿Qué…? Ah, tienes razón. No me di cuenta de eso. Piensa, Yuuta. ¿Cuál es un factor distintivo importante entre una hermana de sangre y hermanas?… ¿Cuál es la diferencia? —¡Ah! —¿Eh? ¿Qué pasa? —Ya sé la respuesta. Es «privacidad». Como hermanastra, generalmente estarás un poco más apartada de tu familia, y tendrás tu propio espacio privado. En cambio, las hermanas suelen compartir todo, muchas veces comparten incluso la misma habitación. —¡Ahhhhhhhhhhhhh! — Ayase-san suspiró aliviada y dejó caer la parte superior de su cuerpo sobre la mesa. — ¡Estaba tan obsesionada en la palabra «hermanastra» que pasé por alto un detalle tan importante! —Vamos, vamos, está bien… ¿Te gustaría un poco de café? Debido a que Ayase-san se había esforzado tanto, decidí prepararle un poco de café caliente para confortarla. Con un pequeño atisbo de timidez, ella respondió con un «Gracias.». Días de Teteras Eléctricas con mi Hermanastra Nuestra tetera eléctrica parece haber dejado de funcionar. Cuando presioné el botón para encenderla, no hubo la respuesta habitual y tampoco se encendió ninguna luz. —¿Eh? —¿Qué ocurre? Ayase-san, quien había estado lavando los platos junto al fregadero hasta ese punto, se dio la vuelta hacia mí. —Creo que nuestra tetera eléctrica murió. Presioné el botón unas cuantas veces, pero nada ocurrió. La luz no se encendió, y el botón regresó a su estado inicial como si nada hubiera ocurrido. —Sí, supongo que hasta aquí llegó. Lo más probable es que el interruptor se haya dañado. Bueno, ha vivido una larga vida, así que… —¿La has estado usando por tanto tiempo? —Hmmm… Intenté recordar cuándo la compramos. Comencé a usar esta tetera cerca de los exámenes de ingreso a la preparatoria, más específicamente cuando había comenzado a aficionarme al café y al té negro, así que… —¿Unos tres años? —Es una pena. —Papá la ganó en una rifa de fin de año, así que no se siente como un gran desperdicio. Aunque, después de que Mamá se fue y, debido a que esta cosa sólo le toma un minuto hacer una taza de café, hemos estado usando esta cosa día sí y día también estos tres años, creo. —Esto apesta. — Refunfuñé. —¿No puedes usar una tetera de estufa? —No tenemos ninguna. —Ah, ya veo. — Asintió Ayase-san. Lo bueno de una tetera eléctrica es que puedes obtener toda el agua hirviendo que quieras cuando quieras, pero, sin una, estamos atorados. No es como que tengamos agua caliente extra por ahí. —¿Qué? — Ayase-san me miró confundida. —Sólo estaba pensando que rara vez te he visto usar esta tetera eléctrica. —Eso se debe a que uso esto de aquí. — Dijo y luego sacó del escurreplatos un vaso térmico rojo de acero inoxidable. —Ir y venir a la cocina me parece una pérdida de tiempo, e interrumpe mi concentración cuando quiero estudiar. Tú sueles venir bastante a este lugar, ¿cierto? —Sí, me da paz mental por unos minutos. —Ya veo. —De todos modos, estaba pensando en comprar un molino de café para mí. Eso me permitiría usar la cantidad exacta de granos de café que me gustaría usar en una sola taza. —Oh, ¿de verdad? No sabía que eras tan aficionado al café. No estaba especialmente seguro de si mi amor por el café llegaba al punto en que podría denominarme así, pero disfruto bastante del proceso de preparación. —La verdad es que no disfruto lavar platos ni mucho menos, pero disfruto el corto periodo de tiempo en el que puedo enfocarme en un solo proceso sin tener que pensar en nada más. Supongo que es similar a eso. Sé que esto no es más que desgastar los platos que me serían útiles al cocinar, pero incluso con eso en mente, podría simplemente lavarlos de la misma manera en que Ayase-san lo está haciendo en este momento. Me da otro momento de paz, incluso si me aparto de ello de vez en cuando. —Yo lavaré el resto, así que puedes regresar a hacer tus tareas, Ayase-san. —¿Cómo supiste…? —¿Sobre tu tarea? — Tomé mi teléfono, el cual había colocado en la mesa del comedor y le mostré la pantalla del mismo. «Nuestras tareas de hoy son un ejercicio de lectura y un resumen. Tu querida hermanita está en apuros, así que ayúdala, porfis~». Parecía que Ayase-san no había recibido este mensaje de parte de su buena amiga que estaba muy preocupada porque ella no era muy buena en japonés. —Maaya… ¿Por qué sigue molestándote de esta manera? —No me molestaría ayudarte si realmente estuvieras en un apuro, pero creo que ella sólo está burlándose nuevamente de nosotros. —Estoy… Bien. —Entendido. Te llevaré un poco de café más tarde. —… Gracias, entonces te dejaré el resto. Vi a Ayase-san regresar a su habitación y comencé a lavar los últimos platos en el fregadero. —Supongo que debería hablar con mi viejo sobre comprar una nueva tetera. Tener una en casa siempre es más conveniente que no tenerla. Después de todo, me permite servirle una taza de café recién hecho a mi hermana menor.

Extra: Los Días de Oden de Ayase-san.

Si asumimos que el frío y helado invierno hace que tu cuerpo se entumezca y encoja, entonces, ¿en qué punto estaría lo suficientemente frío como para que un ser humano muriera de frío? Si me lo preguntaran, yo respondería que «Cuando el frío viento invernal sopla contra tu cuerpo y apenas estás cubierto por prendas delgadas.» En cuanto a la razón por la cual estoy mencionando, estoy intentando enfatizar el hecho de que me estoy muriendo de frío en este lugar. Ayase-san y yo acabábamos de atravesar el cruce de Shibuya de camino a casa después de una salida de compras, donde una fría brisa invernal hizo que mi cuerpo se estremeciera. También lo hicieron mis manos, las cuales sostenían las bolsas de plástico que llevaba conmigo. Para distraerme del frío invernal, hice una observación sobre el término «frío viento invernal». En japonés, hay una definición específica para el término. Se refiere a un viento proveniente del norte que sopla en la región de Kantō durante un periodo de alta presión barométrica en el oeste y baja presión en el este. También se le conoce como «patrón de presión invernal». Este viento del norte generalmente sopla a una velocidad constante de ocho metros sobre segundo. —No lo sabía. — Comentó Ayase-san con admiración después de que terminé mi explicación. Para ser sincero, este conocimiento lo había adquirido buscando información en línea, así que me sentí avergonzando ante su reacción. —La mayoría de los términos relativos al clima usados por la Agencia Meteorológica tienen sus propias definiciones especiales; Por ejemplo, la primera tormenta de la primavera. —Oh, cierto. — Ayase-san asintió. —Por otra parte, aunque no puedo asegurar que este es uno de esos fríos vientos invernales, últimamente ha hecho mucho frío. — Dije. —Es lógico, después de todo, ya estamos en noviembre. —Los días como este me hacen querer comer un oden supercaliente de la tienda de conveniencia. Básicamente, estaba intentando insinuarle que deberíamos comprar un poco. Debido a que nos habíamos tomado nuestro tiempo en la salida de compras, preferiría que la cena fuera lo más sencilla posible; Sin embargo, la respuesta que recibí de parte de Ayase-san no fue la que esperaba. —Oden supercaliente… ¿De la tienda de conveniencia? —¿Eh? No pensé que le confundiría tanto mi sugerencia, y estaba tan desconcertado que me quedé mirándola a la cara. —Tú sabes, los que se calientan en el microondas. Ayase-san, por su parte, no parecía menos confundida. —¿Los venden así? Creo que nunca los he visto antes. Bueno, la verdad es que nunca he considerado comprar oden en la tienda de conveniencia. —Entonces, ¿en dónde los comprarías? —En el supermercado, ¿no es obvio? Ahí tienen rábanos, konjac, algas, huevos… Y todos los demás ingredientes que lleva un oden. Todo eso lo venden en un supermercado, ¿no? —¿Entonces lo prepararías tú misma? ¿No lo comprarías ya hecho para sólo calentarlo? —Por supuesto. Comprarlo ya hecho es costoso. Aunque entiendo que a veces las personas no tienen el tiempo suficiente para prepararlo ellas mismas. —Así que siempre lo haces desde cero… —Sí, no es muy complicado. Sólo tienes que hervir los ingredientes. —Sólo tienes que hervir todo, ¿eh? Tengo que poner en duda esa afirmación. Para alguien como yo, que viviría de los almuerzos que venden en las tiendas de conveniencia si no fuera por la cocina de Ayase-san o Akiko- san, alguien que de hecho puede simplemente hervir la comida para crear algo comestible parece un dios. Decir que sólo tienes que hacer esto frente a alguien que no puede ni siquiera hervir un poco de agua es demasiado pedir. —Entonces, cortas el rábano y luego lo hierves. — Proseguí con una expresión pálida. —Síp. Luego remueves las hojas, le quitas la piel y te aseguras de que el sabor sea fuerte y saboroso. La mejor manera de hacerlo es marcándolo o haciéndole un agujero con los palillos. Recortar los bordes tampoco está de más. —¿Recortar los qué? —Básicamente, remueves cualquier borde de los vegetales para asegurarte de que no se estropeen durante el proceso de ebullición. Ella intentó darse a entender haciendo gestos con sus manos como si estuviera cortando vegetales, pero era como si me estuviera hablando en otro idioma. Me quedó claro que Ayase-san no considera como tiempo de cocción el tiempo que se invierte en preparar las verduras. Probablemente aplica lo mismo con la creación del caldo para la sopa. —Tiempo, dices… Quiero decir, eso es todo lo que les importa, ¿cierto? —Las personas consideran molestas e irritantes las cosas como estas, razón por la cual existen los oden supercalientes de las tiendas de conveniencia en primer lugar. Yo soy un claro ejemplo del grupo demográfico al que va dirigido. —¿Realmente piensas eso? — Ayase-san todavía parecía desconcertada. —Por otra parte, prepararlo yo mismo suena divertido, creo. Me gustaría intentarlo alguna vez. Finalmente entendí que tener a alguien por quien cocinar siempre es un gran impulso para la motivación, y también es divertido. Con la ayuda de Ayase-san, también podré ser capaz de mejorar en la cocina. —Entonces, ¿deberíamos preparar oden esta noche? —Claro, pero para conseguir los ingredientes primero tendremos que ir de nuevo al supermercado. —Podemos comprar oden de la tienda de conveniencia. —¿Qué? Quiero decir, me alegra oír eso, pero… ¿Estás segura? —Nunca antes he comido oden supercaliente de una tienda de conveniencia, así que no está de más probarlo. Aunque tendrás que enseñarme cómo prepararlo. —Por supuesto. Déjamelo a mí. Otra brisa sopló entre nosotros, haciendo que mi cuerpo se tensara. Fue tan fría como la anterior, pero no podía evitar sentirme agradecido con este frío viento invernal.


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